César y Germania

Parte III

Conflictos con los germanos, Tencteros y usipetes.

Mapa, campaña contra los germanos II

En el invierno del año 56/55 a.C. dos tribus germanas cruzan el Rhin y entran en la Galia, son las de los tencteros la de los usipetes, su numero es difícil de evaluar, si son los 400.000 de que habla César evidentemente se mueven lentamente y ocupan una gran extensión de territorio (1). Tras cruzar, como decía, el Rhin y entrar en la Galia se asientan en las tierras de los menapios aprovechandose de sus recursos hasta que llega la primavera, para entonces ya han mantenido los contactos suficientes para saber que en el interior de la Galia encontraran apoyo por parte de los pueblos celtas que quieren sacudirse el dominio romano. César, informado con prontitud de los acontecimientos que se suceden, decide reunirse con las legiones antes de lo que tenia por acostumbrado, temeroso de que el asunto se le vaya de las manos prefiere actuar con rapidez, llegado a las Galias recibe las nuevas sobre los germanos, comienzan estos ahora a moverse lentamente siguiendo, probablemente, el curso del río Mosa, y en sus correrías han llegado hasta los territorios de los eburones y los condrusos. Poco después, César ya esta en la tarea de preparar la respuesta, reúne a los jefes galos (2) y consigue de ellos el apoyo de un buen contingente de caballería(3).

Una vez preparado, el ejército romano (5) marcha en busca del enemigo, los germanos, cuando César se encuentra ya a pocos días de ellos, mandan a su encuentro a unos embajadores. Los usipetes y tencteros exponen al romano su actual situación, el porque de su entrada en la Galia y que lo único que desean en asentarse en las tierras que ahora ocupan, lejos de los molestos suevos. César les pide que se retiren al otro lado del Rhin y que, consciente de los problemas que causan los suevos, hará lo posible para que los ubios les acepten en su territorio(4). La respuesta germana fue la de solicitar tiempo, para consultar con los suyos la respuesta que dar al ofrecimiento del romano, y que entretanto le pedían que no avanzase con su ejército y se quedase en el lugar esperando la contestación.

legionario romano

A partir de este momento los hechos se suceden de una forma un tanto sospechosa. César comenta en sus escritos que, sabiendo él que la caballería de los germanos se encontraba en busca de forraje al otro lado del Mosa, en el territorio de los ambivaritos, solo deseaban ganar tiempo para que esta regresase junto al grueso de sus tropas. César no acepta las condiciones que querían imponerle los germanos y les anuncia que seguirá avanzando hasta que considere conveniente. Cuando el ejército romano se encuentra a solo 12 millas de los primeros emplazamientos germanos, de nuevo se encuentra con los embajadores del enemigo, solicitan estos mas tiempo, tres días, para despachar ellos mismos una embajada a los ubios y otra vez le ruegan, encarecidamente, que no siga adelante. César, de nuevo, les responde que continuara avanzando, al menos otras cuatro millas, en donde sabe que dispondrá de agua y podrá acampar, y que al día siguiente trataría con ellos sus nuevas demandas. Los germanos solicitaron de César que al menos contuviese su caballería, que se encontraba muy adelantada y con la que, sin duda, ya habían tenido sus más y sus menos. César acepto esta demanda y envió un encargo a sus oficiales de que no provocasen al enemigo y que, en todo caso, llegados a las manos, aguardasen la llegada de refuerzos. Según nos cuenta ahora, un contingente de 800 jinetes germanos ataco entonces a la caballería romana (unos 5.000 auxiliares galos) derrotandoles con contundencia y obligandoles a retroceder en desorden hasta encontrarse con las legiones (6). César, que seguia sospechando que sus enemigos querían ganar tiempo para recuperar a su caballería, aprovecho este lance para acusar ante sus hombres a los germanos de violar los acuerdos, ahora, sin mas dilación, prepararía el ataque contra las posiciones del enemigo.

Al día siguiente y a primera hora, se presentaron en el campamento romano los embajadores germanos para esclarecer lo sucedido el día anterior, César ordena detenerlos y pone a su ejército en marcha contra las posiciones del enemigo, la llegada de las legiones fue, por inesperada, todo un éxito táctico, los germanos no tenían ninguna disposición defensiva preparada, por lo que solo fue una carnicería circunscrita a una larga persecución hasta el Rhin en la que cayeron probablemente la mayor parte de los germanos. Del repentino ataque romano solo se libraron los jinetes que se encontraban todavía en tierras de los ambivarios, que huyeron entonces al otro lado del Rhin y fueron acogidos por los sicambros.

 

Mi impresión acerca de los hechos, tal como los presenta César, es que nuestro protagonista tenia ya muy claro desde el principio lo que tenia que hacer, esto es, exterminar a los germanos. Por ello vemos que sin ninguna vergüenza se acerca con diferentes excusas hasta solo 8 millas del enemigo, distancia suficiente para realizar un ataque sorpresa con éxito, las causas de que los germanos sean tan demoledoramente sorprendidos no escapan a nadie, piensan que se encuentran acogidos a una tregua, el propio César se enorgullece de que sus hombres no han sufrido ni una sola baja en combate contra los mas de 400.000 germanos, como eso es absurdo, lo único que yo puedo llegar a deducir es que todo el asunto fue una autentica masacre a traición, destinada a servir de ejemplo al resto de los belicosos pueblos germanos que, en cualquier momento, podían decidirse también por llegar a cruzar el Rhin y adentrarse en la Galia.
Cesar

 

El primer paso del Rhin
 

 

(1) El numero real de los germanos es difícil de evaluar, evidentemente no son los 400.000 que da César pues las cuentas no salen, nos quedaremos con unos 150.000 que parece una cifra mas sensata, por otra parte, no sabemos si los Usipetes y Tencteros que mas tarde aparecen asentados en Germania son parte de los supervivientes de este bloque o bien descienden de los que no participaron en la migración.Volver
(2) Cuando se trata de germanos, César no tiene miramientos, en este caso pese a saber que alguno de estos líderes galos con los que se entrevista y a quienes consulta tienen cierta responsabilidad en la venida de los germanos, opta por desentenderse del asunto y evitar cualquier confrontación con los mismos, al menos hasta que el problema inmediato que supone el avance de las tribus germanas sea liquidado. Volver
(3) Sin duda César necesitaba del apoyo de la caballería gala, ya que la propiamente romana era exigua, pero también aprovechaba para retener junto a si a cierta parte de la nobleza gala mas recalcitrante. Volver
(4) La tribu germana de los ubios, también blanco de los ataques de la confederación sueva, aprovecha que César marcha con su ejército a pocas jornadas de sus tierras para enviarle una embajada con el encargo de pedir de él apoyo militar contra sus declarados enemigos los suevos. César, que pronto se hará cargo de su defensa, quiere aprovechar para endosarles a los usipetes y tencteros, de esta forma mataría dos pájaros de un tiro, se quitaría de encima a estas dos tribus y las uniría a los ubios en su lucha contra los temidos suevos. Volver

(5) Probablemente 8 legiones mas los auxiliares, en este caso sabemos que 5.000 de ellos eran de caballería gala. Volver

(6) Aquí queda claro que la caballería de César, en su avance, atacaba sin miramientos cualquier emplazamiento germano con el que se topaba, por ello los embajadores solicitan al César que detenga sus acciones y, probablemente, en el marco de estas, fue cuando fueron contraatacados con rabia, y derrotados con contundencia, por los jinetes germanos, como vemos César utilizara este hecho en su favor. Volver