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La Liga Jonia: Las principales ciudades jonias: Mileto,
Miunte, Priene, Teos, Ephesos, Kolophon, Klazomenai, Erythrai, Chios,
Samos, Phokaia y Lébedos, estaban unidas desde antaño
en una liga de ciudades jonias. Reunidas en el templo de Panionion
(dedicado a Posidón Heliconio), trataban de solventar sus
diferencias o bien, como en estas ocasiones, hacer frente común
a los invasores foráneos. La liga estaba formada exclusivamente
por estas doce ciudades, sin que fuesen admitidas nunca cualesquiera
de las otras poblaciones jonias.
Tanto Teos como Phokaia fueron abandonadas por sus habitantes
tras la derrota general de los griegos de Asia por los persas al
mando de Ciro el Grande, aunque es de suponer que serian lentamente
repobladas por ciudadanos de otras comunidades.
La Hexápolis: Un grupo de seis ciudades dórias
situadas entre las islas y el propio continente. Se reunían
en el templo de Apolo Trionio, junto a Cnidus. En una fecha indeterminada
Halikarnassus fue expulsada de la Liga. Menos solida que la Liga
Jonia, las ciudades de la Hexápolis no formaron ningún
frente común contra el avance persa, por lo que su unión
era meramente cultural y, probablemente, en el terreno político,
puntual, enfocada solo servir como punto de referencia, un lugar
para resolver sus propias diferencias y poco más.
La Liga Eólia: Menos información tenemos
sobre las ciudades eolias (de hecho no las represento todas en el
mapa). Consta que se reunían también en algún
tipo de Liga de ciudades, pero desconocemos el lugar donde lo hacían.
Las ciudades eolias enumeradas por Heródoto son estas: Cime, Lerisas,
Fuerte Nuevo, Temno, Cila, Notio, Egioesa, Pitana, Egeas, Mírino
y Grinia de las del continente, y en las islas: Eresos, Pyrrha,
Mytilene, Methymna y Tenedos, ademas de las situadas en las llamadas
Cien Islas. De las ciudades eolias algunas se habían separado
del tronco común representado por esta formación política.
Las poblaciones eolias situadas en la región del monte Ida
(probablemente todas las poblaciones entre el propio monte Ida y
el Helesponto) ya no se alineaban con sus compatriotas. Es difícil
identificar a la mayoría de estas poblaciones con los mapas
que manejo, así pues, resignación.
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