| Retirado
y con su reputación resentida, fue llamado por T. Claudio
Pompeyano a servir en sus fuerzas como jefe de la caballería.
Pompeyano es el yerno de Marco Aurelio,
el emperador, y es el tiempo en que los marcomanos irrumpen en Italia
sitiando Aquileia. Pertinax, como sabemos, se destaca
brillantemente en esta guerra, siendo entonces recompensado por el
emperador introduciéndolo en el senado, para entonces su honor
se encuentra ya restablecido al haberse descubierto que las sospechas
levantadas contra el durante su estancia en Dacia formaban parte de
la típica conspiración organizada para, seguramente,
deshacerse de un funcionario insobornable.
La
guerra continua, Pertinax es nombrado legado de
la I Adiutrix, y enviado a expulsar de
Raetia y Noricum a los marcomanos que pretendían asentarse
en ella, acción que parece llevo adelante brillantemente
y por la que se gano, de mano de Marco Aurelio,
el consulado. Para entonces cuenta ya con todo el aprecio del emperador,
que lamenta no poder elevarlo a la dignidad de prefecto del pretorio
(jefe de la guardia pretoriana) por pertenecer al rango senatorial,
a quienes estaba vedado el cargo. Enviado posiblemente a Siria,
quizás como legado de alguna legión, tuvo que abandonar
su puesto en el 175 para regresar al frente del Danubio, en donde
la guerra se recrudecía.
Es ahora gobernador de Mesia Superior e Inferior, y poco después,
de la Dacia (179). Finalmente y como broche a su brillante carrera,
recibe el prestigioso cargo de gobernador de Siria. Allí,
y tras la muerte de Marco Aurelio, parece que se
dejo llevar ya por las tentaciones inherentes a su cargo, pues regreso
a Roma bastante mas rico que cuando salió de Dacia. Por primera
vez pisaba la curia romana, pues hasta entonces había siempre
ejercido, hasta siendo cónsul, fuera de la capital.
Ya
en tiempo de Cómodo, se gano la confianza
del joven emperador quien le utilizo para poner fin a una serie
de sediciones que se venían dando en Britannia, siendo enviado
allí seguramente como gobernador de la provincia. Luego,
tras pasar por otro cargo civil, fue procónsul de África,
y, finalmente, nombrado por Cómodo prefecto
de Roma. Desde su nuevo cargo se unió a la conspiración
para acabar con la vida del emperador, cosa que se llevo adelante
con éxito. Sucedió Pertinax a Cómodo,
su prestigio y las ventajas tácticas inherentes al cargo
que ostentaba de cara a la lucha por el poder le elevaron por encima
de otros posibles candidatos como el conocido yerno de Marco
Aurelio, T. Claudio Pompeyano. Nombrado
pues emperador, no duro mucho sin ser derribado por sus propios
pretorianos. Su gobierno, en el que se podían ver trazas
de un regreso a los tiempos de mayor orden y coherencia, no fue
bien recibido por todos los que, acostumbrados ya a los largos años
de disolución protagonizados por Cómodo,
no querían perder sus prerrogativas y beneficios adquiridos.
|