Las fuentes utilizadas para la elaboración de este trabajo son:

Dion Cassio, Dion Xilophoros, la de los autores de parte de la Historia Augusta; las obras de Plinio y Ptolomeo (este ultimo poco contrastado). Y las fuentes más generales tipo Orosio, Eutropio etc, de consulta siempre obligada.

En principio no creía que el trabajo resultase de tamaña dificultad, probablemente el que más problemas me ha dado hasta ahora. Es absolutamente imposible generar una correcta cronología de los hechos acontecidos, recurrí a multitud de obras actuales que tratan la materia y pocas se ponen de acuerdo en nada, por lo que creo que, al menos según lo leído, no hay una postura clara al respecto. Yo adopto pues, encomendándome a la providencia, la interpretación, la cronología, que a mi me ha parecido mas razonable, pero advirtiendo antes que, aunque los hechos en si están correctamente tratados, será imposible dar por cerrado este capítulo.

La inspiración para este trabajo se lo debo al pizpireto articulo escrito por Julio Rodríguez González, procedente de la colección Historia y Vida, numero 330, del año 1995.

No relaciono las obras actuales consultadas pues ninguna de ellas trata extensamente sobre la materia, si no solo de pasada, sin que se disponga por ahora en español de ningún trabajo serio (para variar) sobre la vida de este fascinante emperador romano.

Satrapa1

 

a Ignacio Nachimowicz, enciclopedista.

 

El trabajo se divide, principalmente, en dos partes:

Un primer capítulo aborda lo sucedido durante los primeros ataques bárbaros, etapa que finaliza con su definitiva expulsión de territorio romano. También hablaremos de la preparación del gigantesco contraataque romano destinado a someter definitivamente a toda esta serie de conflictivos pueblos germanos fronterizos.

La segunda parte esta dedicada a relatar todos los datos conocidos sobre el ataque romano a territorio bárbaro, las llamadas propiamente guerras marcomanas, que son dos, divididas por un cierto intervalo de tiempo, periodo de pausa provocado por la revuelta en Egipto de uno de los mejores generales del Imperio, Avidio Casio, hecho este que empujo a Marco Aurelio, como decíamos, a dar por finalizada, precipitadamente, la primera de estas dos guerras. La segunda termina también antes de tiempo tras la muerte del propio emperador, y la decisión de su hijo Cómodo de dar por concluida la guerra en contra de las esperanzas de Marco, quien le encomendó antes de morir llevar hasta el final la lucha contra cuados, marcomanos y sarmatas.

 


 

1. Las guerras marcomanas

 

EL COMIENZO, LOS PRIMEROS CHOQUES.

Durante los primeros años del reinado de Marco Aurelio y Lucio Vero (13), y mientras el grueso del ejercito romano (o mas bien las unidades occidentales desplazadas al oriente) regresaba de la guerra partica (11), un auténtico seísmo se abatió sobre el limes romano del Danubio. Una gran conjunción de tribus germanas, al parecer un ultimo eslabón de una cadena de pueblos superpuestos que se empujaban unos a otros bajo la presión de unos recién llegados de Escandinavia, los Gepidos, desbordo las excepcionalmente debilitadas defensas romanas.

La guerra, que se veía venir desde cierto tiempo atrás y que había sido hábilmente retrasada por los lideres romanos en espera del fin de las operaciones en oriente, estallo antes de lo que hubiese sido de desear para los romanos, pues, pese a haber finalizado la guerra con los partos, todavía no habían regresado todas las unidades desplazadas de sus guarniciones de origen en la frontera del Danubio.

Año 166. Bajo el consulado de Quintus Servilius Pudens y Lucius Fufidius Pollio

Sin que sepamos la fecha exacta, en algún momento del año 166 comenzaron los ataques. Hermunduros, marcomanos y cuados (probablemente también naristos y victumalos) lanzaron las primeras incursiones de tanteo a lo largo de toda la línea fronteriza delimitada por el Danubio. Brigetio, sede de la Legión I Adiutrix (Pannonia), en la que se estacionaban las cohortes de la misma que no habían marchado a la guerra partica (1) rechazo victoriosamente una arremetida de los bárbaros. Sin embargo, la debilidad de las defensas romanas en todo este amplio sector de la frontera quedaron ahora al descubierto. En septiembre de aquel año los marcomanos y sus aliados los victuales lanzaron un gran ataque. Las débiles guarniciones de numerii, situadas al otro lado del río, no pudieron hacer frente a tamaña ofensiva, siendo todos ellos arrollados y sus puestos fortificados destruidos (2). En rápido avance, los germanos atravesaron el Danubio, rebasando a las guarniciones propiamente romanas empujadas, seguramente, a adoptar una postura de exclusiva autodefensa, llegaron entonces hasta las estribaciones de los Alpes y, siguiendo la calzada Celeia-Aquileia (paso de Nauportus), entraron en la Cisalpina.

ampliacion

Mapa general del área en donde se desarrollaran las operaciones bélicas.

La frontera del Danubio

Tamaño grande: 950 Kb.

Nunca antes había ocurrido nada semejante, pues no solo los germanos irrumpían en Italia, cosa ya de por si increíble, si no que no existía ninguna reserva militar de la que echar mano, estando, como estaban, gran parte de las fuerzas de las legiones danubianas regresando de Asia. Ni que decir tiene que el pánico se apodero de gran parte de la población italiana, de nuevo, tras 250 años (cimbrios y teutones) los germanos parecían, se decía, amenazar la propia existencia de Roma.

La Gran epidemia del año 166.

Coincidió por estas fechas la llegada a las regiones occidentales del Imperio de una terrible peste que azoto casi todas las provincias y que dejo un sin numero de muertes a lo largo y ancho del territorio romano. Directamente la epidemia fue traída a Europa por las tropas que regresaban de la campaña parta, en donde se había iniciado la misma. El ejército sufrió, a consecuencia de ella, un gran numero de bajas de entre sus filas, y no digamos entre la población civil. Algunos autores magnifican las consecuencias de este suceso, que se señala como la mas mortífera epidemia sufrida por Europa hasta la famosa peste del 1348. Se llega a decir que el Imperio jamás se recupero del golpe sufrido, que marco el inicio de una larga decadencia económica.

Marco Aurelio tuvo que trabajar duramente y a dos bandas, por un lado tratando de contrarrestar, en lo posible, los terribles efectos de la epidemia, y por otro, para organizar un nuevo ejercito y, esto se remarca, cubrir los huecos dejados por las bajas producidas por la enfermedad en sus legiones más ahora que la amenaza de los germanos del Danubio les obligaba a ponerse inmediatamente en campaña.

El propio Marco Aurelio falleció, posiblemente, a consecuencia de la epidemia, durante uno de sus muchos rebrotes, en el año 180.

En una fecha tan tardía como el 189 todavía se sufrían los últimos coletazos de la plaga, por esos días fallecían en la propia Roma más de 2.000 personas al día.

Marco Aurelio, más que consciente del peligro representado por la agresión, se volcó en la tarea inmediata de formar un ejercito de defensa con el que hacer frente a las hordas de invasores. Se tuvo que recurrir, como nervio de las mismas, a gran parte de la guardia pretoriana, diez cohortes (cada una de 1.000? hombres) formadas por parte de las mejores tropas del imperio (9) , a las que se unieron las cohortes urbanas (4 cohortes de 480 hombres) y las unidades de vigiles (7 cohortes de 480 hombres), todas de servicio en Roma. A estas se les sumaron la marinería de las flotas del Miseno y Rávena (16), hasta totalizar unos 20.000 hombres, comandados por el prefecto del pretorio, T. Furio Victorino. Entre tanto el emperador continuaba reuniendo tropas y organizando un contraataque general.

El ataque marcomano debió ser de tal magnitud y rapidez que el grueso de las legiones romanas, en Pannonia, no habían tenido tiempo de reaccionar aun, También, no obstante, podrían haberse visto retenidas por los ataques de pueblos como los cuados o los sarmatas que continuaban con sus correrías en la zona fronteriza. Ahora Marco Aurelio coordino el movimiento de estas legiones, decisivas, pues con su concurrencia los germanos serian atacados de frente por el propio emperador y, por la retaguardia, por las legiones danubianas.

primera invasion de los germanos

Año 167. Bajo el consulado de Verus Augustus y Marcus Ummidius Quadratus
aquileia T. Furio Victorino fue derrotado y muerto por los marcomanos en la Cisalpina, y su ejercito casi destruido, los invasores se entretuvieron luego, torpemente, en asediar la ciudad de Aquileia. Para entonces Marco Aurelio ya ha conseguido recibir algunos refuerzos. C. Vetio Sabiniano, legado de la Legión XIV Gemina, llega a Roma, comanda una serie de unidades menores de refresco, procedentes de Pannonia. Marco, que deja en la capital parte de estas tropas, marcha ahora al norte junto con Vero. Comanda el resto de las fuerzas que se mantenían en la ciudad, así como parte de los refuerzos recibidos, y las nuevas unidades creadas echando mano de esclavos manumitidos, gladiadores, e incluso presidiarios. No obstante, hay que remarcar que estas improvisadas tropas fueron, por lo que parece, bien entrenadas y preparadas para la tarea que se disponían a llevar adelante. Ahora cuenta también con que el ejercito de Pannonia avance simultáneamente desde el Danubio contra la retaguardia enemiga, alinean estas fuerzas 4 legiones (ciertamente debilitadas, las I Adriutrix, X Gemina, XIV Gemina y II Adiutrix) con un buen numero de auxiliares, al mando de los gobernadores de Panonia Superior e Inferior, Ialius Bassius y T. Claudio Pompeyano respectivamente.

La resolución romana no podía pasar desapercibida a ningún pueblo bárbaro, ahora, antes de que el emperador volcase sobre ellos todas las fuerzas acumuladas, intentaron por todos los medios tratar de llegar a un acuerdo con los romanos. En primer lugar los marcomanos y los victuales ser retiraron hacia el norte escapando de la amenaza de cerco que se cernía sobre ellos. Ocuparon seguidamente parte de los territorios de Raetia y Noricum, en donde se establecieron y aguardaron acontecimientos. Los cuados, haciendo un gesto de apaciguamiento, hicieron saber al César que los culpables del levantamiento y ataque a los territorios romanos habían sido castigados, que se retiraban y que solicitaban de él nombrase un nuevo rey para gobernarles, ahora que el suyo casualmente acababa de fallecer.

contraataque romano

 

legionario de la I adiutrix
Año 168. Bajo el consulado de L. Venuleius Apronianus Octavius y L. Sergius Paullus

Marco Aurelio no se llevaba a engaños, por lo que, invernando en la región de Aquileia se preparo concienzudamente para la campaña del año 168, no así su hermanastro, Lucio Vero, quien se daba ya por satisfecho con las disculpas germanas y pensaba que la amenaza que representaban estos pueblos era realmente temible, y que bien, por ello, podían quedar sin castigo.

Ya en ese año nombro al jefe de su caballería, Helvio Pertinax, legado de la Legión I Adiutrix, dándole el mando del cuerpo de ejercito que debía expulsar a marcomanos y victumales de las provincias de Raetia y Noricum. Marco entretanto, y ya en Carnuntum (Pannonia), se dedicaba a reorganizar las defensas romanas al tiempo que, en el mes de mayo, llegaban nuevas noticias de ataques bárbaros. La provincia de Dacia era invadida en masa por una coalición de dacios libres (14) , costobocos y sarmatas.

En este mismo año, 168, se perfila y se lleva adelante la formación de dos nuevas legiones, las que se llamaran II Pia y III Concors, que pasaran a denominarse enseguida II y III Itálicas, por el núcleo itálico de sus componentes, y en las que no faltaban, tampoco, las más diversas y pintorescas procedencias, pues muchos de los esclavos manumitidos, gladiadores y convictos alistados excepcionalmente en los meses precedentes para combatir la amenaza germana, fueron ahora encuadrados en estas nuevas unidades regulares. Las dos legiones vinieron a ocuparse de la defensa de Italia, siendo nombrado posiblemente entonces Q. Antistius Adventus (8) legatus augusti at praenturam Italiae et Alpium, es decir, comandante de una nueva región militar creada para los Alpes, en su vertiente oriental, se trataba de controlar ferreamente las vías de comunicación entre Italia y la frontera del Danubio, una segunda línea de defensa tras el limes. A tal efecto recibió Antistius las dos nuevas legiones, las II y III Itálicas, la primera instalada en Celeia y la segunda en Tridentum, en la Cisalpina (ver mapa). plano excavaciones castro romano en Celeia, II Italica.

 

mapa: Praetentura Italiae et Alpium

 

Año 169. Bajo el consulado de Q. Pompeius Senecio Roscius Murena Coelius y M. Aquilius P. Coelius Apollinaris

 

Dacia, primavera del 169, la presión de los bárbaros amenaza seriamente la seguridad de la provincia, se envía de refuerzo hasta la ciudad de Potaissa (Dacia), desde Mesia, la Legión V Macedonia.

M. Claudio Fronto, gobernador de Mesia Superior, al que se había encomendado también la Dacia entera a fin de coordinar mejor las operaciones defensivas (12), fue sin embargo derrotado y muerto. La propia Samirzegetusa estuvo amenazada por los invasores, siendo por entonces amurallada. Fruto seguramente de esta momentánea derrota romana fue el ataque que los sarmatas y costobocos lanzaron sobre la Mesia Inferior, consiguiendo atravesar el debilitado limes (recordemos que había sido retirada de allí una Legión) y llegar en sus correrías hasta la propia Grecia.

 

Provincia de la Dacia, año 169.

Durante el periodo inicial del conflicto, 166/169, se da como legado de la XIII Gemina a Terentius Pudens Vettedianus, siendo sucedido este por Iulius Pompilius T. Vivius Laevillus Piso Berenicianus, que comando esta unidad hasta el año 173.

Como unidades auxiliares adscritas a la XIII Gemina en Dacia se dan como supuestas:

Para la Dacia Porolissensis: alae Electorum, alae Siliana, alae II Pannoniorum, cohortes I Aelia Gaesatorum milliaria, I Alpinorum Equitata, I Augusta Ituraeorum sagittaria, I Batavorum milliaria, I Britannica milliaria civium Romanorum equitata, I Brittonum milliaria Vlpia torqata Pia Fidelis civium Romanorum, I Canninefatum, I Flavia Vlpia Hispanorum civium Romanorum, I Flavia Vlpia Hispanorum civium Romanorum equitata, I Hispanorum Pia Fidelis, I Vbiorum, II Brittonum, II Hispanorum scutata Cyrenaica equitata, II Nervia Brittonum milliaria, III Baetasiorum o Belgarum, III Delmatarum milliaria equitata civium Romanorum Pia Fidelis, IV Hispanorum equitata, V Lingonum, VI Thracum equitata y la VIII Raetorum civium Romanorum equitata torqata, además de las unidades de numerii (conocidas): numerii Maurorum S.., y Palmyrenorum Porolissensium.

En la Dacia Inferior se sabe de la presencia de las: I Bracaraugustanorum y la I Hispanorum veterana quingenaria equitata

En la Dacia Superior se sabe de la presencia de las: alae I Batavorum Milliaria,I Hispanorum Campagonum y I Gallorum et Bosporanorum. cohortes I Thracum sagittariorum,I Vindelicorum milliaria equitata civium Romanorum Pia Fidelis,II Flavia Commagenorum equitata sagittariorum,II Gallorum Pannonica aquitata,V Gallorum et Pannoniorum equitata,III Campestris ¿milliaria?, además de las unidades de numerii (conocidas):numeri Maurorum Hisp.., Maurorum Miciensum.

 

Sexto Calpurnio Agricola (ex-gobernador de Moesia Inferior), nuevo gobernador de la Dacia, que recibió el apoyo y coordino el movimiento de las legiones de Dacia y Mesia Superior, pudo finalmente rechazar con éxito a los invasores y devolver la calma a las fronteras.

Pertinax, por su parte, y volviendo a la guerra contra marcomanos y victuales en Raetia y Noricum, consiguió un gran triunfo expulsando a los germanos de las dos provincias.

Tras estos felices sucesos, Vero decidió regresar a Roma, siendo entonces cortésmente acompañado por Marco. Durante el camino Vero muere a consecuencia de un ataque de apoplejía. La ausencia de Marco, que debe quedarse por ahora en Roma para preparar las exequias, impulsaron a los bárbaros a realizar nuevas incursiones por territorio romano

Legado romano en campaña

El mismo año, 169, 6.000 longobardos y Obii trataron de aprovechar el desconcierto general y se acercaron hasta la frontera atravesando seguidamente el Danubio. La caballería de Vindex les dio caza y, apoyados estos luego por las legiones de Candidus, fueron totalmente destruidos. También contingentes de germanos, desde un frente todavía en calma, atravesando el Rhin (6), se habían infiltrado de nuevo hasta la propia Italia, en donde el propio emperador, por medio de sus generales Pertinax (legiones II y III Itálicas) y Cuadrato (I y II Adiutrix) reforzados con vexillationes de la Legión II Traiana (3), les venció en singular batalla. Es el momento en que las legiones, tras este ultimo y parece que resonado triunfo, solicitaron del emperador un aumento de sueldo, aumento que Marco, valientemente, rechazo (7).

Lo cierto es que los germanos ya habían tenido bastante y trataron de llegar por fin a algún acuerdo con los romanos. Bellomarius, rey de los marcomanos, y Iallius Bassius, gobernador de Pannonia, acordaron un cese de las hostilidades mientras que los bárbaros al tiempo, y como consecuencia de ello, pudieron regresar sin ser molestados al otro lado del río.

Marco Aurelio se daba cuenta ahora de la necesidad de poner orden en la frontera del Danubio, la situación era ciertamente grave. La necesidad de mantener incólume el prestigio romano (10), ciertamente tocado, y debilitar el renovado empuje de los pueblos fronterizos le impulsaba de inmediato a dar una más que fuerte respuesta a estas osadas, destructivas y, por que no, descaradas, incursiones germanas. Este el comienzo de las llamadas Guerras Marcomanas.

 

2. Preliminares del gran enfrentamiento.

 

Es fácil darse cuenta del difícil momento pasado por el emperador en estos largos meses a caballo de los años 166 y 169, las medidas que lleva ahora adelante para reforzar el ejercito y la minuciosa preparación de la gran guerra que se iba seguidamente a desatar en el Danubio nos dejan ver claramente la amenaza que para Marco representaban esta serie de pueblos fronterizos que mostraban ahora una inusitada agresividad.

Son meses de duro trabajo, no solo hay que organizar la fuerte respuesta romana, si no que hay que reforzar al ejercito romano (seriamente debilitado a consecuencia de la peste), con un gran numero de reclutas (4), darles entrenamiento y armarlos, y todo ello con una cierta celeridad. Marco Aurelio, en vista de los pocos recursos con los que cuenta el tesoro romano, subasta con gran éxito parte de sus propios bienes (17), consiguiendo una más que suficiente suma para sobrellevar los gastos que sobrevendrán a causa de la guerra que se dispone a iniciar.

Otoño del año 169, Marco Aurelio llega de nuevo a Carnuntum, base de la Legio XIV Gemina, allí pasa revista al ejercito reunido y preparado por sus generales.

tablas comparativas entre diferentes ejercitos romanos de los siglos II y I.

 

Dispone Marco Aurelio de diez legiones completas y numerosas vexillationes (15) de otras, los auxiliares nos son desconocidos (al menos a mi), pero por lógica serán similares a los dos ejércitos con los que en la tabla precedente hago una comparación, así pues no seria descabellado cifrarlos en unas 15 alas de caballería y 60 cohortes de infantería además del concurso de otro tipo de unidades como las provenientes de las flotas del Danubio, los numerii y diferentes contingente bárbaros que Marco Aurelio no se privara en mercenariar para llevarlos a combatir contra sus propios congéneres (5). Se da con ello la cifra total de 120.000 hombres, probablemente el mayor y mejor ejercito romano reunido en Europa hasta entonces, al menos desde los tiempos de Augusto.

La guerra se centrara en toda la línea fronteriza que va desde el Agri Decumates hasta la Dacia, también intervendrán por tanto, y en operaciones secundarias, las legiones de Dacia, Mesia y Germania Inferior, aunque como veremos el frente principal de la guerra estará situado en los territorios de las actuales Bohemia, Moravia y la parte mas baja y habitable de la República Eslovaca, pues la mayor parte de ella son agrestes montañas pertenecientes al sistema montañoso de los Carpatos.

Ver: El ejército romano en tiempos de Marco Aurelio

 

 

restos de la ciudad romana de Carnuntum

Ruinas de Carnuntum (al fondo el Danubio).

La base de operaciones elegida para llevar adelante la campaña es la ciudad de Carnuntum, junto al Danubio, allí residirá el emperador durante la mayor parte del tiempo durante los largos años que permanezca al frente de las operaciones bélicas.

La guerras marcomanas se dividen en dos partes, primera y segunda, la división de estas viene dada por la inesperada sublevación de uno de los mejores generales romanos, Avido Casio, que desde Egipto se levanta en armas. Marco Aurelio debe suspender la campaña en Germania poco antes de que esta fuese realmente concluida con éxito y volcarse en aplastar la rebelión y devolver la calma a las provincias orientales. A su vuelta, habiendo perdido seguramente mucho del terreno ganado, debe afrontar de nuevo y con renovadas energías la continuación de las hostilidades.

Marco Aurelio no pudo terminar la obra iniciada, moriría en el Danubio, al frente de sus legiones, poco antes de conseguir por fin la completa sumisión de los bárbaros. Encomendó la tarea, ya moribundo, a su hijo, largos años de penalidades no podían quedar sin un merecido final, Cómodo debía entonces concluir la obra de su padre. Sí, claro, hubiese sido no solo un buen y leal vástago si no todo un hombre de estado, cosas, ambas, de las que parece distaba bastante de llegar a ser.

La estrategia romana, a grandes rasgos, parece clara a tenor de lo que sucederá a continuación. Ante la firme alianza entre marcomanos y sarmatas (los dos principales contendientes) los romanos deciden golpear al eslabón mas débil de la cadena, el territorio de los cuados, allí se descargara el primer golpe, aislando así a izquierda y derecha a los dos enemigos mas peligrosos, luego le llegara el turno a los marcomanos y, por ultimo, los sarmatas serán también domeñados.

Durante esta su primera estancia en Carnuntum, y ante la más que visible preparación que llevan adelante las fuerzas romanas, son muchos los jefes tribales que acuden a entrevistarse con el emperador.

Hay dos factores que inciden ahora en el actual devenir de los acontecimientos, por un lado, el previsible ataque romano a las tribus situadas al otro lado del Danubio obliga a muchas de estas a tener que tomar partido por uno u otro de los bandos implicados. Por otro lado, se detectan continuos movimientos tribales, nuevas comunidades que, desde mas allá de Bohemia-Moravia, desembocan finalmente en la frontera romana y desean ser atendidos en sus demandas de tierras o dinero.

Marco Aurelio

Marco Aurelio

Durante esta etapa "prebélica", y a modo de ejemplo, se comenta el caso del regulo Battarius (un muchacho de tan solo doce años) que lidera un cierto grupo de tribus, con las que el emperador llega a un acuerdo de alianza, pues a cambio de una generosa subvención se lanzaran contra un nuevo grupo tribal que ha llegado a las fronteras de Dacia y que amenaza con atacar la provincia. Los cuados, sobre los que a todas luces caerá el primer golpe romano, llegan rápidamente a un acuerdo con Marco Aurelio. Parece que se acusa a los marcomanos de implicar a todos los pueblos circundantes en la guerra con Roma, los marcomanos se perfilan así como un pueblo temible que subyuga, en este caso, a los menos fuertes cuados. Los cuados entregan ahora a Roma el control de muchos puestos fortificados, devuelven los prisioneros tomados durante las incursiones precedentes (un grupo de 12.000 de ellos es inmediatamente devuelto al otro lado del Danubio) así como el usual grupo de desertores. Sin embargo, ni siquiera ahora, el emperador puede desentenderse del problema representado por la fuerte presión demográfica de las tribus situadas al otro lado de la frontera. Formando parte de esta serie de tratados, una serie de comunidades germanas son asentadas en territorio romano, se les reparte por las provincias mas conflictivas e, incluso, un grupo de ellos es colocado en la propia Italia, en la región de la Galia Cispadana? (experimento este que se salda con un rotundo fracaso, pues al poco tiempo abandonaron sus lugares de asentamiento y se dedicaron al pillaje causando ciertos daños, y sobre todo, intranquilidad, en la región de Ravena).

Hay que hacer notar que Marco Aurelio dejo de lado la petición cuada de poder acudir de nuevo a los mercados fronterizos. Los romanos temían que sarmatas o marcomanos pudiesen infiltrarse confundidos entre los germanos pacificados y pudiesen recabar información acerca del dispositivo militar imperial, también se quería evitar que pudiesen comprar víveres, algo usual en tiempos de paz, pero que ahora, en guerra, era una importante baza de presión sobre estas belicosas naciones fronterizas, siempre amenazadas por las hambrunas.

Por estas fechas (170/71), dos nuevos grupos tribales llegan al área danubiana, los Astingi y los Lacringi. Los Astingi, probablemente vandalos, liderados por dos jefes, Raus y Raptus, alcanzaron la frontera Dacia solicitando después del emperador permiso para asentarse en su territorio, o bien, dinero. Ni lo uno ni lo otro les fue concedido, por lo que vista su inferioridad (los germanos evidentemente no eran rivales para unos romanos precisamente preparados para comenzar una gran campaña) optaron por seguir la salida mas natural en estos casos, la de atacar y expulsar de sus territorios a una tribu germana asentada por aquellos lares. Es posible que el gobernador de Dacia, Sexto Cornelius Clemens, les indujese a escoger a la tribu de los costobocos, a apoderarse de sus territorios, pues entretanto se hizo cargo de todas las familias e impedimenta de los guerreros astingios que marcharon contra los germanos vecinos. La guerra fue ganada por los recién llegados, que acabaron con los peligrosos costobocos asentándose entonces en sus territorios. El mando romano no llevo a bien finalmente dejar a que esta nueva nación se asentase junto a la frontera Dacia, quizás les habían ido, en contra de lo esperado, demasiado bien las cosas. El ejercito de Clemens ataco ahora a los astingios derrotandolos con contundencia y evitando así que pudiesen configurarse como una nueva amenaza para la frontera, pero, por lo que sabemos, les permitió mantenerse sus nuevos lugares de residencia.

 

-expeditio Germanica prima-

la ofensiva romana

 


 

Notas

(1): La costumbre usual dentro del ejercito romano era la de, por ejemplo en este caso de la campaña partica, reforzar a las legiones envueltas en una gran campaña con legiones de otros frentes o, como mínimo, con cohortes escogidas de una o varias de ellas, de esta forma no se dejaban las fronteras inermes, aunque si inevitablemente debilitadas, como en esta ocasión, en que se debió echar mano de gran numero de cohortes (vexillationes) del Danubio para la invasión de Parthia. Volver

(2): Una línea de cinco kilómetros de profundidad a lo largo de todo el Danubio y en el lado germano se encontraba libre de asentamientos bárbaros, era una de las condiciones sine equanon que los germanos debían respetar para no ser tomados como enemigos del imperio. Allí se establecían estas unidades de numerii y Allí mismo, seguramente, fueron todas arrolladas. Volver

(3): Comienzan a llegar refuerzos de Oriente, en este caso tropas de la II Trajana, legión con base en Egipto. Volver

(4): Cada vez es mas complicado empujar a los latinos al oficio de las armas, se recurre no obstante, y más en cosos como este, a las levas masivas que llevan incluso a hacer, en estas fechas, que Marco Aurelio tome medidas para que al menos, en el caso de los hispanos, no se recluten por la fuerza a mas ciudadanos de origen itálico ante la verdadera sangría que se ha hecho de los mismos. Volver

(5): Las fuentes se contradicen en un punto, esto es, que pese a que Marco Aurelio no tenia escrúpulos en alquilar los servicios puntuales de muchos grupos auxiliares bárbaros, bien actuando como tribus aliadas o bien como grupos de mercenarios. Tenia muy claro que no quería verlos combatiendo dentro de las fronteras del Imperio. Así, cuando Avido Casio se subleva en Egipto, Marco Aurelio rechaza la ayuda que le ofrecen algunas de las grandes tribus danubianas, Marco no desea que, combatiendo en las guerras entre romanos, lleguen a perder el inveterado respeto que hasta entonces ofrecen las armas romanas a todos estas naciones bárbaras.Volver

(6): En este punto chocan ya todas las interpretaciones. Para unos esta invasión es la del 167/8, en la que los marcomanos llegan hasta Italia, por mi parte sigo a Flavio Vopisco y a Dion Casio, cuando implican a pueblos venidos del otro lado del Rhin en este segundo ataque a la Cisalpina. Volver

(7): En . Volver

(8): Excónsul, distinguido general en la guerra partica, un hombre de confianza. El mando se prolongo por espacio de tres años, del 168 al 171. Volver

(9): Siempre en teoría, pues, precisamente durante estos años, concretamente en el 171, se tiene constancia de que reclutas procedentes de las ciudades noricas (Noricum) de Celeia, Solva, Teurnia y Juvavum entran directamente en sus cohortes para cubrir los huecos dejados en las filas pretorianas, erosionadas por la continuada sucesión de combates.

Los pretorianos se reclutaban, normalmente, entre ciudadanos romanos de la propia Italia.Volver

(10): Se recalca este hecho, pues la perdida del indiscutible prestigio que entre los bárbaros tienen los ejércitos imperiales podría resultar letal para la seguridad de las fronteras. Se ha de responder rápida y contundentemente a los germanos que han osado atacar de una manera tan virulenta y atrevida el territorio romano. Volver

(11): El reinado de Marco Aurelio y Vero se inició con una gran guerra en Oriente. El Imperio Parto fue atacado y derrotado por los ejércitos romanos. Volver

(12): Con la titulatura de Legatus Augusti pro praetore trium Daciarum et Moesiae Superior. Volver

(13): Lucio Vero, hermanastro de Marco, gracias al aprecio y respeto que Marco le profesaba le hizo compartir el trono y gobierno con él. Volver

(14): Descendientes de los dacios que escaparon de la conquista romana en tiempos de Trajano y que, instalados en ciertos territorios fronterizos, no dejaron de causar problemas aunque parece ser que solo puntuales. Volver

(15): Es la opción habitual para reforzar los frentes amenazados o los ejércitos que van a emprender una campaña. Se escogían un cierto numero de cohortes distribuidas entre varias legiones de los sectores menos amenazados que se enviaban al lugar necesitado. La falta de una reserva central en el despliegue militar romano (como siempre cuestión de costes) les obligo siempre a echar mano de esta especie de redistribución puntual de fuerzas. Volver

(16): Son las Classis Praetoria Misenensis y Classis Praetoria Ravennatis.

Dibujo: una birreme romana del siglo II.

birreme romana siglo II, por Marcus Fichtinger.

Imagen 3D by Marcus Fichtinger

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(17): En eso se incluía parte del patrimonio de la casa imperial. Por ejemplo joyas o ricas vajillas del tiempo de Adriano fueron subastadas al mejor postor. Fue tal la cantidad de recursos conseguida, que no solo dio para financiar la campaña si no que, también, le permitió al emperador recomprar parte de lo vendido una vez que regreso a Roma. Volver