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EL ANTIGUO ORIENTE. LA BATALLA DE QARQAR |
| Después de tres largos años de combates, Salmanassar III aplasta Bit Adini y se hace con su estratégica capital, Tell Barsip, uno de los vados del Eufrates y el único en esta zona de Siria. No se sabe si ya desde antes o bien ante la perspectiva de la caida de Bit Adini los principales estados arameos, alguna de las ciudades fenicias y algún estado neohitita decidieron unir sus fuerzas por primera vez y crear una solida coalición que logro reunir, si creemos al propio Salmanassar, unos 50.000 combatientes a orillas del río Orontes. De la épica batalla nada sabemos mas que su mención, los coaligados fueron derrotados por el rey Asirio pero este, finalmente, no pudo, pese a sus repetidos intentos, hacerse con el control del sur de Siria y Palestina. Se supone que la batalla detuvo, en cierto modo, el ímpetu o bien mermo las fuerzas del imperio que se vería abocado, después de Salmanassar III y debido a sus cíclicos problemas internos., a perder posiciones e influencia al otro lado del Eufrates en beneficio de su rival Urartu. |
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| Mapa: Coalición de estados contra Asiria, año 853 a.C. | Foto: Yacimiento arqueológico de Tell Qarqar, en Siria, 2.854 años después. | Caballería Asiria de tiempos de Salmanassar III. Los Antiguos Asirios. Editorial Osprey Militaria. |
| En el año de (el epónimo)
Daian-Ashur, en el mes Aiaru, el día 14, partí de Nínive.
Crucé el Tigris y me aproximé a las ciudades de Giammu, junto
al río Balih. Quedaron despavoridos a causa del terror que emana
mi posición de señor supremo, así como a causa del
esplendor de mis violentas armas, y maté a su señor Giammu
con sus propias armas. Entré en las ciudades de Sahlala y Til-sa-Turahi
y llevé mis dioses/imágenes a sus palacios. Abrí (su)
tesoro, inspeccioné lo que había ocultado; transporté
como botín sus posesiones, trasladándo(las) a mi ciudad Ashur.
De Sahlala me fui y me acerqué a Kar-Salmanasar. Crucé el
Éufrates otra vez durante su crecida en almadías (que flotaban
por medio) de pellejos de cabra. (hinchados). En Ina-Ashur-utir-asbat, que
las gentes de Hattina llaman Pitru, al otro lado del Éufrates, en
el río Sagur, recibí tributo de los reyes del otro lado del
Éufrates, esto es, de Sanagara de Karkemish, Kundaspi de Commagene,
de Arame, hombre de Gusi, de Lalli de Melitene, de Haiani, hijo de Gabari,
de Kalparuda de Hattina (y) de Kalparuda de Gurgum (que consistió
en): plata, oro, estaño cobre (o bronce), recipientes de cobre. Partí de las riberas del Éufrates y me acerqué a Alepo. Ellos (esto es, los habitantes de Alepo) temieron luchar y cogieron mis pies (en sumisión). Recibí plata y oro por tributo suyo y ofrecí sacrificios ante el Adad de Alepo. Partí de Alepo y me aproximé a las dos ciudades de Irhuleni de Hamat. Conquisté las ciudades Adennu, Barga (y) Argana, su residencia real. Transporté de ellas su botín (y) sus posesiones personales. Incendié sus palacios. Partí de Argana y me aproximé a Karkara. Destruí, derribé e incendié Karkara, su residencia real. Trajo para ayudarle 1200 carros de guerra, 1200 jinetes, 20.000 infantes de Adad-idri de Damasco, 700 carros, 700 jinetes, 10.000 infantes de Acab, el Israelita, 500 soldados de Que, 1000 soldados de Musri, 10 carros, 10.000 soldados de Irqanata, 200 soldados de Matinu-balu de Arwad, 200 soldados de Usanata, 30 carros, 1 [...]000 soldados de Basa, hijo de Ruhubi, de Ammón- (en conjunto) éstos fueron doce reyes. Se levantaron contra mí [en una] batalla decisiva. Luché con ellos con (el apoyo de) las poderosas fuerzas de Ashur, que Ashur, mi señor, me ha dado, y con las fuertes armas que Nergal, mi guía, me ha donado (y) les infligí una derrota entre las ciudades de Karkara y Gilzau. Maté 14.000 soldados suyos con la espada, al caer sobre ellos como Adad cuando envía un aguacero. Esparcí sus cadáveres (por doquier), llenando la llanura con sus diseminados soldados (fugitivos). Durante la batalla hice correr su sangre por el hur-pa-lu del distrito. El llano resultó demasiado pequeño para que (todas) sus almas descendieran (al mundo inferior), el vasto campo se agotó (cuando hubo que) enterrarlos. Con sus cadáveres llegué a uno y otro lado del Orontes antes de que hubiera un puente. Incluso durante la batalla les arrebaté sus carros, sus caballos habituados al yugo. Traducción de F.
MARCO, N. SANTOS, Textos para la Historia del Próximo Oriente Antiguo,
Oviedo, 1980, vol. II, pp. 56-57, a partir de la versión inglesa
publicada por J. B. PRITCHARD (ed.), Ancient Near East Text Relating to
the Old Testament, Princeton, 1955 (2 ed.), pp. 277-281. |
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