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LA
CIUDAD DE NÌNIVE
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Con una población estimada en 175.000 habitantes (oscila según los investigadores entre 75.000 y 175.000), la ciudad de Nìnive se encontraba en el corazón del territorio originario de los asirios, mas o menos lo que hoy es el Kurdistán iraquí. Es considerablemente embellecida y ampliada durante el reinado de Senaquerib ( 704/681 a.C.), que hará por fin de ella la capital del imperio, Assurbanipal contribuyo a la riqueza de la misma con la construcción de un extraordinariamente amplio y bien distribuido palacio, en el que existía una gran biblioteca cuyos fondos fueron suministrados por las numerosisimas ciudades mesopotamicas conquistadas por los asirios, (Assurbanipal es, y alardea de ello, culto y preparado, afirma ser un experto escriba, |
capaz de traducir textos sumerios, incluso antiguos y difíciles como los escritos de los tiempos anteriores al diluvio universal, era capaz de multiplicar y dividir, y de citar e interpretar las citas canónicas de los presagios hepatoscòpicos y astronómicos). La ciudad se extiende por unas 750 hectáreas, la ciudadela por unas 20, el tamaño pues de la metrópoli es considerablemente mas grande que la de las otras grandes ciudades imperiales como Kalkhu (360 hectáreas), Dur-Sharrukin (otras tantas) o Assur ( solo 50), que a estas alturas no es mas que un prestigioso centro religioso. El fértil y rico territorio sobre el que se levantan las ciudades verdaderamente asirias esta relativamente poblado, largos canales y acueductos llevan el agua a los lugares en donde es necesaria, y la agricultura consta que es rica y productiva. Sin embargo, las numerosas guerras que si bien no han afectado físicamente el país, si que lo han golpeado duramente en el terreno demográfico, la población asiria se encuentra en minoría ante un campesinado probablemente en su mayor parte, procedente de traslados masivos de población que los asirios hacían tanto por asegurarse a si mismos esa mano de obra barata y al mismo tiempo necesaria, como para debilitar a sus enemigos reduciendo literalmente su población. Una de las explicaciones que se dan para la drástica desaparición del pueblo Asirio, un caso singular en la historia, es precisamente esa, al derrumbarse el aparato estatal, el pueblo ya había dejado de existir como tal, enfrentado a prolongados desgastes fruto de las continuas guerras y de los, sin duda terribles, últimos enfrentamientos finales con sus feroces enemigos, quienes poseían una férrea determinación de aniquilar a sus contrarios hasta hacerlos realmente desaparecer, fruto sin duda de un odio acumulado tras largos siglos de dura opresión asiria. |
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