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LA INVASIÓN GODA DEL AÑO 268 Para la elaboración de este artículo se han consultado, principalmente, los autores clásicos: Zosimo, -Nueva Historia-, y de varios autores Historia Augusta-. Otras fuentes menores, toda la pleyade que va desde Orosio a A. Víctor, no aportan nada de relevancia. No he podido trabajar con Jordanes, pues ahora mismo no dispongo de su -Historia de los Godos-, aunque pronto volverá a estar en mis estanterías. Satrapa1 |
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En
el siglo III de nuestra era, los godos llegan, en su lenta migración,
a establecerse en las tierras situadas entre los ríos Dnieper y
Volga desplazando de esos lugares a los pueblos nómadas que desde
antaño se repartían por aquellos lugares. Para los romanos
la primera consecuencia directa de este hecho fue la de perder el control
del Regnum Bospori. El reino como tal desapareció, al menos que
yo sepa, subsistiendo las ciudades, pero gobernadas quizás por
ciertos oligarcas o tiranos de los que las fuentes romanas no guardan
muy buen recuerdo. Las invasiones barbaras, I parte. Los godos, asentados pues en la antigua escitia, no dudaron en lanzarse a la primera ocasión sobre los territorios romanos. En principio, los ataques provenientes de este grupo de pueblos se encauzo hacia el tramo danubiano que delimita la frontera de Moesia, las irrupciones de los godos, a los que se unían otros pueblos bárbaros de menor entidad, fueron extraordinariamente destructivas. La incursión del año 254 atemorizo de tal modo en los Balcanes, que Atenas debió reconstruir sus viejas murallas (1)y los peloponesios, rememorando otros tiempos, volvieron a cerrar el Itsmo de Corinto mediante la construcción de una muralla. Pero no son estas incursiones las que nos ocuparan en esta ocasión, si no las que vinieron poco después, incursiones en las que los godos y sus aliados utilizarían unos improvisados medios navales que, sin embargo, se demostrarían eficacisimos en la tarea de conducir a las huestes invasoras lejos del alcance de las armas romanas y sorprender, por doquier, a las confiadas provincias y ciudades del imperio Según sabemos por Zosimo, la primera incursión naval de los bárbaros por esta zona del orbe fue facilitada por los habitantes del Reino del Bosforo. Estos, evidentemente, no podían hacer frente al poder de sus vecinos, así que no tuvieron mas remedio que ceder a sus pretensiones (2). Fueron los boranos los primeros que quisieron que los barcos bosforianos condujesen a sus huestes hasta el otro lado del Ponto. Los bárbaros, costeando la linea marítima del Ponto en su vertiente oriental, fueron devastando todo lo que encontraban a su paso mientras los desdichados habitantes de aquellas tierras huyeron a las montañas. Se detuvieron entonces ante la fortificada Pitiunte, ciudad que consideraron podrían conquistar y saquear, y allí se despidieron los navíos bosforianos (que regresaron a sus ciudades), mientras los bárbaros se volcaban en la tarea de expugnar las murallas de la ciudad. Sucesiano, comandante de la plaza, para variar combatió con éxito (4)los asaltos de los invasores hasta que estos, por un lado perdida la esperanza de terminar con buen éxito la empresa y, por otro, temerosos de que los romanos hiciesen llegar algún ejercito de socorro, optaron por una retirada que, parece, se torno pronto en huida. Haciendose entonces con todo barco que encontraron en las costas vecinas se embarcaron rumbo a sus tierras no sin dejar atrás gran numero de bajas.
No se desanimaron entonces
los boranos, aunque esta vez cambiarían de estrategia, ahora no
permitirían que los bosforianos gobernasen las naves a su antojo,
retendrían pues los barcos con ellos hasta el fin de la expedición.
Sin duda, fue la falta de barcos, en su retirada de Pitiunte, la que les
llevo a sufrir la mayor parte de las perdidas humanas en el ataque, esta
vez, pensaban, no seria así
La incursión sobre Trapezus no habría tenido mayores repercusiones si no fuera por que al llegar los boranos a sus tierras, el éxito de la incursión (el botín parece que fue inmenso), suscito entre todos los pueblos vecinos la envidia y el deseo de emulación. Se dispuso entonces
una gran expedición, de la que formaban parte, principalmente,
los godos, una expedición en la que, reuniendo todos los barcos
que pudieron (muchos fueron construidos para la ocasión, pero probablemente
los mas alquilados a socios comerciales o ciudades griegas del litoral)
costearon el Ponto hacia su vertiente occidental, pues la oriental, pensaban,
había sido ya devastada por sus vecinos los boranos. Seguía
a la flota barbara, en la medida de sus posibilidades, un poderoso contingente
de fuerzas terrestres. Llegaron sin problemas
hasta el área de la misma Bizantium, y atravesando el Bosforo desembocaron
en el territorio de Calcedon, ciudad entonces abandonada a su suerte por
una acobardada guarnición que se dio a la mas vergonzosa de las
fugas. Calcedon fue saqueada y destruida, los bárbaros encontraron
en ella gran cantidad de riquezas y armas de las que se apropiaron antes
de seguir camino hacia Nicomedia, el objetivo de la expedición.
El primer gran ataque Un año antes de la gran invasión, otra considerable incursión de tribus germanas, probablemente encabezada por los herulos, se dirigió hacia los Balcanes. La ruta era la casi usual, vía marítima. Los bárbaros (7) traspasaron la linea del Danubio y comenzaron su ataque en Marcianópolis. El tiempo perdido infructuosamente en el asedio de la población fue aprovechado por el emperador Galieno en organizar la defensa de las provincias balcánicas. Los estrechos, por tierra, fueron encargados a los bizantinos Cleodamo y Ateneo, mientras que el mando de la flota fue para Veneriano. No parece que, al menos, en esta zona (de los estrechos) causasen muchos estragos, la flota romana, por otro lado, combatió parece que valientemente pero sin poder detener el avance de la numerosa escuadra enemiga (se da la cifra de 500 barcos). Veneriano murió en combate y su escuadra fue finalmente eliminada o anulada. Atacaron entonces Cicycus, devastando la región, luego fue el turno de algunas islas, ya en el Egeo, con las que se toparon. Luego, algunas de las mas famosas ciudades de Grecia fueron presa de los invasores, hasta la propia Atenas tuvo que sufrir ser saqueada por mucho que algunos héroes locales, por ejemplo el escritor Dexipo, lograse reunir a una reducida hueste y derrotar localmente a ciertos destacamentos de estos bárbaros
La gran invasión La repetida serie de éxitos que los bárbaros habían obtenido saqueando a discreción una cierta extensión de territorio romano (8), impulsaron a un gran numero de tribus de herulos, godos y peuquinos a aliarse (más o menos en el 267-8) para la consecución de una gigantesca expedición de invasión. Esta vez se atacaría en masa pero no solo por tierra, si no también por mar, pero en esta ocasión con unas fuerzas nunca vistas. A tal efecto, se reunieron en la desembocadura del Dniester (Tyras) una gran cantidad de navíos que cada cual había construido según sus posibilidades, la cifra es discutida, desde los seis mil navíos que da Zosimo a los dos mil de Amiano Marcelino, en cuanto a las tripulaciones, o las gente transportadas en ellos, parece que se llega a aceptar la cifra de 300.000, lo que lleva también a la conclusión de que este numero no englobaría solo a guerreros si no a la totalidad de una serie de pueblos decididos, no ya a realizar una simple razia, si no a emprender una marcha en busca de otras tierras en las que asentarse. También se ha supuesto con razón, de aceptar estas cifras, que parte de esta masa humana bien podría haber seguido la estela dejada por la flota vía terrestre, como ya habían hecho pocos años atrás y que a mi se me antoja como lo mas lógico.
Lo cierto es que esta impresionante fuerza de invasión se puso en movimiento siguiendo la costa occidental del Ponto Euxinos. LLegados ante Tomeo, fortaleza que no pudieron tomar (5), también fueron rechazados de Marcianopolis, posiblemente por la misma razón, y al llegar a los estrechos su inexperiencia en las lides marítimas les jugo una mala pasada, pues en el lugar en donde el Ponto choca con las aguas que vienen del Mediterráneo se forman unas terribles corrientes que, si no se esta advertido o habituado, pueden ser algo peligrosas, sobre todo en un caso como el que nos ocupa. Zarandeadas las embarcaciones, al ser tan grande su numero y navegar unas junto a otras si orden ni concierto, hubo numerosas colisiones y naufragios, siendo las perdidas en hombres y embarcaciones muy altas. Desembocaron ahora los atacantes ante Cizicus, ciudad que tampoco pudieron asaltar moviendose entonces hacia el sur, atravesando el Helesponto y costeando posteriormente la costa tracia hasta la Calcidica, desde donde atacaron la populosa Tesalonica contra la que emplearon todos sus recursos, incluida maquinaria de guerra, y que sin embargo no pudieron tomar al ser advertidos de la llegada de un ejercito romano al frente del cual se encontraba el propio emperador. Los bárbaros aceptaron entonces la batalla marchando hacia el norte confiados, choque en el que, pese a una victoria inicial, fueron engañados por los romanos, quienes simularon una retirada para después, tras dar un largo rodeo, caer sobre ellos por el flanco cuando menos se lo esperaban, cerca de 50.000 bárbaros, según las fuentes, cayeron en la batalla de Naissus, los supervivientes pudieron parapetarse en el usual circulo de carros con el que defendían sus campamentos de campaña. Otros rompieron su cohesión y se separaron, regresando a la costa, ahora los diversos grupos de invasión marcharon en diferentes direcciones, unos por mar hacia Tesalia y sur de Grecia (cientos de barcos, sin embargo, fueron abandonados en las playas carentes, como estaban, de hombres para tripularlos) y otros, por tierra, habiendo dejado atrás gran parte del botín y la impedimenta, y perseguidos por los romanos, hacia el Danubio.
En cuanto a las fuerzas germanas en tierra, tras la derrota a manos de Claudio la mayoría debieron retirarse al otro lado del Danubio, pero muchos todavía tuvieron arrestos para atacar de camino algunas poblaciones. Anquialus y Nicopolis fueron objetivo de estos últimos estertores de la guerra, en ambos lugares fueron los germanos rechazados y en la propia Nicopolis, según parece, aplastados por la guarnición y la población armada. Finalmente parece claro que los bárbaros sufrieron, en general, un gran descalabro, pero eran muchos los pueblos implicados e imposibles de combatir entretenidos los romanos, como estaban, en otros frentes igual de amenazados. Las provincias danubianas se llenaron de prisioneros germanos, y prácticamente toda su impedimenta cayo en manos romanas, eso incluía decenas de miles de animales de tiro, caballos y rebaños de ganado de todo tipo, animales de los que estos pueblos en movimiento se nutrían. Dacia, sin embargo, prácticamente se perdió, si no lo estaba ya antes, pues era virtualmente imposible dadas las condiciones internas dentro del imperio mantener las legiones en sus correctas ubicaciones defensivas, el limes fue abandonado y poco a poco evacuada la región hasta que Aureliano decida, finalmente, hacer pasar a toda su población a Mesia, parte de la cual cambio por Dacia su nombre, cuestión de prestigio.
Fin del artículo. Notas (1): En realidad con un perímetro muy inferior a las clásicas, y ademas precipitadamente, echando mano de todo lo que podía reciclarse para la tarea. Volver (2): Aquí podemos ver una muestra palpable de las consecuencias directas de la dejadez, por parte de Roma y debido a sus interminables disputas internas, del control de este tipo de regiones perifericas.Volver (3): Hasta la refundación de Bizancio como Constantinopla, la principal ciudad de esta parte del mapa es Nicomedia.Volver (4):
Este sonado éxito le valió a Sucesiano
ser nombrado, por el emperador Valeriano, prefecto (del pretorio?).
Por cierto, que creo que fue el mismo que luego caería frente a
los persas durante el devastador ataque de Shapur I (Sapor).Volver (5): Las mismas dimensiones de las fuerzas atacantes impedían que estas pudiesen establecerse en un lugar durante mucho tiempo, la necesidad de ingentes abastecimientos y pastos para sus rebaños probablemente les impulsaba a cambiar de emplazamiento con frecuencia.Volver (6): Por aquellos días Zenobia de Palmira enviaba a Egipto a su mejor general, Zabdas, que con 30.000 hombres y el apoyo de cierto numero de nativos, ocupo la mayor parte del país. Tenagino Probo tuvo que concluir inconclusa su tarea, la de combatir a los navíos bárbaros, regresando a Egipto a toda prisa, allí moriría en su intento de expulsar a los palmiranos del país.Volver (7): Algunos autores de nuestros días mencionan, para esta incursión, exclusivamente a los herulos. Ignoro de donde sacan esa referencia, así que por el momento la paso por alto. Volver (8): Probablemente las tan cacareadas victorias romanas son solo éxitos defensivos, lo suficientemente relevantes como para rechazarlos de un sector y empujarlos hacia el vecino.Volver
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