Belisario, El frente oriental.
II parte

La batalla de Daras

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II Parte. La Batalla de Daras
 
     

 

 

LOS COMIENZOS

La primera intervención, aparición, de Belisario en escena es todavía cuando solo es un oficial de la guardia personal de Justiniano, recordemos que por aquel entonces Justiniano esta ya asociado al poder de mano del emperador Justino. Comando entonces nuestro protagonista, y compartió el mando con Sitas, el ejército romano de Armenia, movilizado por aquellos días con la intención realizar un ataque sobre la región de Persiarmenia. En aquello primeros combates que se dieron en territorio persa los bizantinos fueron derrotados, pero sin duda la confianza que Justiniano depositaba en su joven oficial no sufrió mácula. Gracias a su intercesión, Belisario fue destinado a la mas caliente posición del Oriente romano, la fortaleza de Daras, tan solo a 17 kilómetros de la ciudad persa de Nisibis, la principal base de operaciones del ejército persa en Mesopotamia.

Justiniano


En este tiempo vino a fallecer el emperador Justino, llegando entonces al poder (al que ya estaba asociado) su sobrino Justiniano. Como correspondía a la nueva situación, el emperador decidió dar muestras de su decisión ordenando a Belisario, en el frente oriental, construir una nueva posición fortificada todavía más cerca de la frontera persa. Evidentemente el gobernador sassanida no se iva a quedar con los brazos cruzados ante tamaño desafío, y así pues, tras unos primeros intentos de arreglo diplomático pronto se paso a los hechos. Belisario, ante la imposibilidad material de hacer frente con éxito a sus rivales (una vez movilizadas las fuerzas persas eran siempre temibles) solicito el envió de refuerzos, llegando rápidamente a la zona los contingentes de Cutces y Buces (tropas de retaguardia, unos 6.000 hombres, destinadas a defender la frontera Siria de las incursiones de los sarracenos de Alamundaro). La batalla que se dio ante las obras inconclusas de la fortaleza termino con la total derrota de los ejércitos romanos, que debieron entonces que replegarse sobre Daras abandonando a su suerte la fortificación que se estaba construyendo, obra que evidentemente fue rápidamente demolida por los persas. La responsabilidad de la derrota cayo sobre los dos impulsivos oficiales sirios, que parece ser no se atuvieron al plan de operaciones dispuesto por el propio Belisario (1) .

Justiniano mantuvo su confianza en su joven oficial y de nuevo fue promovido, esta vez se haría cargo de todas las fuerzas destacadas en Oriente, se trataba de dar mas cohesión al mando romano. Al mismo tiempo se le ordenaba organizar un ataque en toda regla sobre las posiciones persas en Mesopotamia. Había llegado el momento del choque decisivo.


Como era habitual en estas circunstancias, una operación de esta envergadura no podía pasar desapercibida para el enemigo, se habían entablado conversaciones de paz y el futuro permanecía incierto. Pero finalmente los persas resolvieron adelantarse a las intenciones de sus adversarios y avanzaron, con poderosas fuerzas, sobre la estratégica ciudad de Daras.

-Un ya veterano Belisario.

El ejército que Belisario había reunido contaba entre sus filas a varios de los mas prestigiosos generales del imperio, como Hermógenes, venido desde Constantinopla por deseo expreso del emperador y que compartirá el mando con Belisario. Contaban sus fuerzas con cerca de 25.000 hombres, de estos, jinetes, quizás unos 5.000, de variado origen.. hérulos, hunos y propiamente bizantinos o incluso provenientes de las levas que se hacían en estas regiones para momentos como este.

El ataque persa era una invasión en toda regla pues se atacaba al mismo tiempo en Mesopotamia y desde la Persarmenia la Armenia romana, en donde los romanos se encontraban totalmente desprevenidos.

 

LA BATALLA DE DARAS

El ejército persa, cerca de 40.000 hombres, no esperaba encontrarse a un rival tan fuertemente cohesionado y organizado como con el que se topo junto a Daras. Belisario había dispuesto una táctica exclusivamente defensiva, eran evidentes sus limitaciones así como que la arrogancia de un ejército, el persa, acostumbrado a derrotar con frecuencia a las fuerzas romanas, llevaría a estos a tratar, indefectiblemente, de asaltar las posiciones de los bizantinos, sean cuales fueren su fortaleza. Esto permitía, al menos, asegurarse de partida una ventaja innegable, Belisario se apoyaría en una fuerte linea de defensa estática. Planteo entonces un frente de batalla delimitado por un largo talud con foso de trazado irregular con numerosos ramales menores. Las diferentes unidades se desplegaron apoyandose en esta construcción, los flancos fueron cubiertos con las mejores unidades de caballería y, en primera linea, al otro lado de la empalizada y apoyandose en ella, una reserva táctica de caballería (la fuerzas de Sunicas y Simas), repartida entre los dos flancos, se encontraría dispuesta a acudir a donde fuere preciso. El frente de batalla lo ocuparían las unidades de infantería y los jinetes menos preparados, en el centro, el propio Belisario junto con Hermógenes, se encargarían de dirigir las operaciones junto con las fuerzas de su guardia personal, tropas de caballería.

Tras las primeras y leves escaramuzas, el Mirranes (como llamaban los persas al comandante en jefe de sus ejércitos) se dio cuenta de las dificultades que podían esperarse de esta resolución defensiva romana, por lo que se limito a dejar pasar el tiempo en espera de la llegada de más tropas, en concreto 10.000 hombres de la guarnición de Nisibis, que acudieron rápidamente al campo de batalla.

El combate podía dar comienzo.

La batalla de Daras I

II Fase.

Faras, el herulo, es autorizado, como deseaba, a ocultarse con sus 300 jinetes tras la colina del flanco izquierdo romano (3). Cuando los persas avancen estará preparado para atacarles por el flanco. Por lo demás, el despliegue táctico de Belisario prevee, sobre todo, emplear decisivamente las reservas tácticas de las caballerías de Sunicas y Aigán, para el flanco izquierdo, y las de Simas y Ascán para el derecho. Belisario también mantiene junto a si a una buena unidad, su propia guardia personal, que no dudara en lanzar al combate en el momento que sea preciso.

La táctica persa será la de atacar por oleadas para, aprovechando su amplia superioridad numérica, agotar a sus enemigos combatiendo sin interrupción.

El Mirranes por fin da comienzo a la lucha, los persas lanzan sus primeras lineas al combate y durante un largo rato los dos frentes de batalla se lanzan mutuamente todo tipo de proyectiles, más, una vez agotados estos, ordena un ataque masivo por parte del flanco comandado por Pitiaxes. Los romanos no resisten el empuje persa y comienzan a retroceder. La unidad de los cadurcios, que es la que lleva la punta de lanza, empuja a los romanos y les lleva a emprender la retirada. Es el movimiento que Belisario había esperado, ahora las fuerzas de caballería de Sunicas y Aigán atacaran a los persas por su flanco, cuando estos persiguen ya confiados a sus adversarios en retirada.

A este ataque se unen pronto los hérulos de Faras, son solo 300 hombres, pero al subir a la colina y cargar seguidamente contra la retaguardia de las fuerzas cadusias provoca un caos que será aprovechado por el resto de las tropas romanas que contraatacan a los persas. No aguantan mucho los cadusios este doble ataque, emprenden la huida de vuelta a sus lineas y con ellos toda el flanco persa. LLegaron como pudieron a sus posiciones de salida, pero habiendo sido derrotados y habiendo dejado en el campo mas de 3.000 hombres. Belisario dio ordenes estrictas de no alejarse demasiado de las lineas romanas, por lo que la persecución, si bien efectiva, se interrumpió en seguida para cumplir con el plan establecido.

La batalla de Daras II

III Fase.

Tras ser derrotado en su flanco derecho, el Mirranes comenzó a preparar inmediatamente un ataque por su flanco izquierdo. Movió entonces por detrás de sus lineas, para tratar de pasar desapercibidos, a las tropas llamadas Los Inmortales, sin duda la infantería de elite. Cuando las primeras tropas persas comenzaron a alinearse para el ataque, Belisario y Hermógenes se apercibieron de sus intenciones y tomaron rápidamente las medidas defensivas oportunas, reforzando en este caso las unidades de la caballería de reserva. 600 jinetes de los del flanco izquierdo, con Sunicas y Aigán a la cabeza, se trasladaron junto a los de Simas y Ascán. La Guardia de Belisario también formo en esa posición, aunque un poco mas retrasados.

Los persas se lanzaron entonces a la carrera contra las posiciones romanas las cuales, de nuevo, no pudieron soportar el choque y comenzaron a ceder. La linea romana se encontraba ya en franca retirada cuando, en ese momento, y repitiendo el movimiento que ya se había llevado acabo antes en el otro flanco, la caballería de reserva y la guardia de Belisario se lanzaron a galope contra el flanco de la linea de avance persa.

la batalla de Daras III

En esta ocasión, el ataque romano penetro tras las primeras lineas persas, que fueron separadas de las unidades que venían mas retrasadas, entre ellas se encontraba parte de las tropas personales del propio Barasmanas -el tuerto-, y dio la casualidad ademas de que su portaestandarte se encontraba en esa posición.Sunicas, apreciando la oportunidad que se le ofrecía, se lanzo directamente al combate hiriendo al portaestandarte y haciendo caer al suelo el estandarte del noble persa (4).

Baresmanas, que ve en peligro así todo el ataque , se revuelve contra los romanos que han realizado la irrupción por el flanco arrastrando tras de si a las tropas de los inmortales, que abandonan ahora la persecución de la linea romana en retirada. La caballería de Sunicas de nuevo logro realizar una nueva hazaña al derrotar y matar, de mano del propio Sunicas, a Baresmanas, quien cayo entonces de su caballo. Este fue el comienzo del pánico para los persas. En todo el flanco de avance sassanida ya solo se pensó en la huida. Los romanos, que libres ya de peligro rodearon a un gran numero de tropas enemigas realizaron una gran matanza, luego, probablemente con todo el ejército persa en retirada, la caballería romana persiguió durante un corto trecho a los que huían. Belisario no deseaba exponer a sus tropas a un repentino contraataque del enemigo, por lo que se conformo con la victoria obtenida. Los persas tuvieron mas de 5.000 bajas en aquel ataque. Después de mucho tiempo, los romanos ganaron por fin una batalla terrestre de cierta entidad al ejército sassanida.

La victoria, táctica más que estratégica, al menos sirvió para que los persas en Mesopotamia calmasen un tanto sus ímpetus. El ejército sassanida permaneció cerca del romano aunque ya no se atrevió, por el momento, a combatir contra los romanos y el mirranes, un más que experimentado general, perdió, humillantemente, la confianza del Rey

 

COMBATES EN ARMENIA

  theodosiopolis

Theodosiopolis, la principal plaza fuerte en la frontera Armenia.

Hoy la ciudad turca de Erzurum.

Como comentaba antes, Cabades planeo, al mismo tiempo que el ataque a Daras, una invasión de la Armenia bizantina. El ejército romano en el país estaba bajo mando único del compañero de Belisario, Sitas, otro joven y magnifico general. Este, viendo la imposibilidad de enfrentarse en campo abierto con el numeroso ejército persa (se calcula en 30.000 sus efectivos por unos 15.000 los romanos), tuvo que ceder mucho terreno ante el avance enemigo. La penetración de Merméroes (pues así se llamaba el noble sassanida que comandaba sus fuerzas) en territorio romano le llevo hasta la ciudad de Satala. Allí, Sitas, le preparo una emboscada. Mientas las fuerzas de Merméroes maniobraban junto a la ciudad para comenzar el cerco, 1.000 soldados que Sitas había retirado y emboscado en unas colinas cercanas, salieron repentinamente y cargaron valientemente contra las lineas persas por la espalda, estos, aturdidos durante unos momentos y sin poder calibrar en ese momento las dimensiones de la amenaza, se replegaron desordenadamente de las murallas de Satala. Una oportuna salida de la guarnición en pleno, que se lanzo contra los persas en retirada, provoco finalmente un combate generalizado en el que los persas, pese a su innegable superioridad, fueron derrotados gracias a que el estandarte de su general fue abatido momentáneamente por un valiente romano. Al caer el estandarte, pese a que fue inmediatamente recuperado y

Invasion persa de la Armenia romana.

levantado, el pánico se propago entre las tropas persas, se perdió entonces la cohesión y la huida se generalizo. Pudieron los persas refugiarse en su campamento, pero las numerosas bajas, y la mas terrible, la derrota moral, les impulsaron a regresar finalmente a su territorio.

 

alrededores de Satala

Restos arqueológicos pertenecientes al área de Satala.

La campaña del año 531 concluía con dos victorias defensivas romanas. Sin embargo, la guerra no había concluido, pese a los intentos de llegara a una paz (2), las espadas seguían en alto y la iniciativa continuaba en el lado persa.

Cosroes I Todavía en estos tiempos los Sassanidas deben pagar un precio por la paz en Oriente, en su Oriente, es decir, la frontera con los heftalitas. No será si no hasta el sucesor de Cabades, Cósroes I, cuando los persas puedan, por fin, después de mas de un siglo y medio, destruir a sus temidos y odiados rivales, pudiendo entonces, como veremos, volcar todo su potencial sobre la frontera romana. Hasta entonces, e incluso todavía después, y nos consta, los sassanidas se verán envueltos en una difícil situación financiera, por ello nos encontramos pretensiones tan chocantes como la de solicitar de sus adversarios una compensación por encargarse de la vigilancia del mas importante paso montañoso que une las dos vertientes del Caucaso, paso que obviamente defiende Armenia de las incursiones de los llamados hunos.

 

Campaña del año 531. La batalla de Calinico.


Notas..
(1) Así lo da a entender el propio Belisario al arengar al ejército poco antes de la batalla de Daras, cuando a ninguno de ellos reprocha su proceder y si a los mandos llegados de Siria. Volver
(2) De nuevo los persas ponen sobre la mesa los dos temas que, en esos momentos, suscitan su mayor interés: A) Los romanos deben evacuar la posición de Daras o B) las Puertas Alanas (ver mapa), recientemente conquistadas por los persas. Este estratégico enclave, lugar de acceso a Armenia desde las estepas del Caucaso, esta guarnecido ahora por una potente unidad persa. Parece ser que el mantenimiento de tan alejada y nutrida guarnición genera unos costes muy elevados para la hacienda persa, Cabades quiere que esos gastos se compartan entre romanos y persas, ya que la defensa que hacen sus fuerzas de ese punto beneficia a ambos por igual. Volver

(3) Los hérulos es uno de los muchos pueblos que los bizantinos contratan como mercenarios para combatir entre sus filas. Según da a entender Procopio, gozan de gran estima y respeto por parte del propio Belisario.

Combaten sin ninguna protección corporal mas alla del usual escudo y de un grueso capote que se ciñen al cuerpo poco antes de entrar en combate. Los esclavos que sirven a estos guerreros les acompañan en las batallas y, en principio, luchan sin escudo, que solo reciben cuando demuestran su valor en la lucha. Volver

(4) La perdida del estandarte personal del general podía deparar insospechadas consecuencias para las fuerzas bajo su mando pues venia a significar que el propio general había sido muerto o derrotado. Sus tropas, en ese caso, lo mas probable es que emprendiesen la huida. Volver

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