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LOS COMIENZOS
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La
primera intervención, aparición, de Belisario
en escena es todavía cuando solo es un oficial de la guardia
personal de Justiniano, recordemos que por aquel entonces
Justiniano esta ya asociado al poder de mano del emperador
Justino. Comando entonces nuestro protagonista, y compartió
el mando con Sitas, el ejército romano de Armenia, movilizado
por aquellos días con la intención realizar un ataque
sobre la región de Persiarmenia. En aquello primeros combates
que se dieron en territorio persa los bizantinos fueron derrotados,
pero sin duda la confianza que Justiniano depositaba en su
joven oficial no sufrió mácula. Gracias a su intercesión,
Belisario fue destinado a la mas caliente posición
del Oriente romano, la fortaleza de Daras, tan solo a 17 kilómetros
de la ciudad persa de Nisibis, la principal base de operaciones
del ejército persa en Mesopotamia.
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En este tiempo vino a fallecer el emperador Justino, llegando entonces
al poder (al que ya estaba asociado) su sobrino Justiniano. Como
correspondía a la nueva situación, el emperador decidió
dar muestras de su decisión ordenando a Belisario, en el
frente oriental, construir una nueva posición fortificada todavía
más cerca de la frontera persa. Evidentemente el gobernador sassanida
no se iva a quedar con los brazos cruzados ante tamaño desafío,
y así pues, tras unos primeros intentos de arreglo diplomático
pronto se paso a los hechos. Belisario, ante la imposibilidad material
de hacer frente con éxito a sus rivales (una vez movilizadas las
fuerzas persas eran siempre temibles) solicito el envió de refuerzos,
llegando rápidamente a la zona los contingentes de Cutces
y Buces (tropas de retaguardia, unos 6.000 hombres, destinadas
a defender la frontera Siria de las incursiones de los sarracenos de Alamundaro).
La batalla que se dio ante las obras inconclusas de la fortaleza termino
con la total derrota de los ejércitos romanos, que debieron entonces
que replegarse sobre Daras abandonando a su suerte la fortificación
que se estaba construyendo, obra que evidentemente fue rápidamente
demolida por los persas. La responsabilidad de la derrota cayo sobre los
dos impulsivos oficiales sirios, que parece ser no se atuvieron al plan
de operaciones dispuesto por el propio Belisario (1)
.
Justiniano
mantuvo su confianza en su joven oficial y de nuevo fue promovido, esta
vez se haría cargo de todas las fuerzas destacadas en Oriente,
se trataba de dar mas cohesión al mando romano. Al mismo tiempo
se le ordenaba organizar un ataque en toda regla sobre las posiciones
persas en Mesopotamia. Había llegado el momento del choque decisivo.
Como era habitual en estas circunstancias, una operación de esta
envergadura no podía pasar desapercibida para el enemigo, se habían
entablado conversaciones de paz y el futuro permanecía incierto.
Pero finalmente los persas resolvieron adelantarse a las intenciones de
sus adversarios y avanzaron, con poderosas fuerzas, sobre la estratégica
ciudad de Daras.
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-Un
ya veterano Belisario.
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El ejército
que Belisario había reunido contaba entre sus filas
a varios de los mas prestigiosos generales del imperio, como Hermógenes,
venido desde Constantinopla por deseo expreso del emperador y que
compartirá el mando con Belisario. Contaban sus fuerzas
con cerca de 25.000 hombres, de estos, jinetes, quizás unos
5.000, de variado origen.. hérulos, hunos y propiamente bizantinos
o incluso provenientes de las levas que se hacían en estas
regiones para momentos como este.
El ataque persa
era una invasión en toda regla pues se atacaba al mismo tiempo
en Mesopotamia y desde la Persarmenia la Armenia romana, en donde
los romanos se encontraban totalmente desprevenidos.
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El ejército
persa, cerca de 40.000 hombres, no esperaba encontrarse a
un rival tan fuertemente cohesionado y organizado como con
el que se topo junto a Daras. Belisario había
dispuesto una táctica exclusivamente defensiva, eran
evidentes sus limitaciones así como que la arrogancia
de un ejército, el persa, acostumbrado a derrotar con frecuencia
a las fuerzas romanas, llevaría a estos a tratar, indefectiblemente,
de asaltar las posiciones de los bizantinos, sean cuales fueren
su fortaleza. Esto permitía, al menos, asegurarse de
partida una ventaja innegable, Belisario se apoyaría
en una fuerte linea de defensa estática. Planteo entonces
un frente de batalla delimitado por un largo talud con foso
de trazado irregular con numerosos ramales menores. Las diferentes
unidades se desplegaron apoyandose en esta construcción,
los flancos fueron cubiertos con las mejores unidades de caballería
y, en primera linea, al otro lado de la empalizada y apoyandose
en ella, una reserva táctica de caballería (la
fuerzas de Sunicas y Simas), repartida entre
los dos flancos, se encontraría dispuesta a acudir
a donde fuere preciso. El frente de batalla lo ocuparían
las unidades de infantería y los jinetes menos preparados,
en el centro, el propio Belisario junto con Hermógenes,
se encargarían de dirigir las operaciones junto con
las fuerzas de su guardia personal, tropas de caballería.
Tras las
primeras y leves escaramuzas, el Mirranes (como
llamaban los persas al comandante en jefe de sus ejércitos)
se dio cuenta de las dificultades que podían
esperarse de esta resolución defensiva romana, por
lo que se limito a dejar pasar el tiempo en espera de la llegada
de más tropas, en concreto 10.000 hombres de la guarnición
de Nisibis, que acudieron rápidamente al campo de batalla.
El combate
podía dar comienzo.
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II Fase.
Faras,
el herulo, es autorizado, como deseaba, a ocultarse con sus
300 jinetes tras la colina del flanco izquierdo romano (3).
Cuando los persas avancen estará preparado para atacarles
por el flanco. Por lo demás, el despliegue táctico
de Belisario prevee, sobre todo, emplear decisivamente
las reservas tácticas de las caballerías de
Sunicas y Aigán, para el flanco izquierdo, y
las de Simas y Ascán para el derecho.
Belisario también mantiene junto a si a una
buena unidad, su propia guardia personal, que no dudara en
lanzar al combate en el momento que sea preciso.
La táctica
persa será la de atacar por oleadas para, aprovechando
su amplia superioridad numérica, agotar a sus enemigos
combatiendo sin interrupción.
El Mirranes
por fin da comienzo a la lucha, los persas lanzan sus primeras
lineas al combate y durante un largo rato los dos frentes
de batalla se lanzan mutuamente todo tipo de proyectiles,
más, una vez agotados estos, ordena un ataque masivo
por parte del flanco comandado por Pitiaxes. Los romanos
no resisten el empuje persa y comienzan a retroceder. La unidad
de los cadurcios, que es la que lleva la punta de lanza, empuja
a los romanos y les lleva a emprender la retirada. Es el movimiento
que Belisario había esperado, ahora las fuerzas
de caballería de Sunicas y Aigán atacaran
a los persas por su flanco, cuando estos persiguen ya confiados
a sus adversarios en retirada.
A este ataque
se unen pronto los hérulos de Faras, son solo 300 hombres,
pero al subir a la colina y cargar seguidamente contra la
retaguardia de las fuerzas cadusias provoca un caos que será
aprovechado por el resto de las tropas romanas que contraatacan
a los persas. No aguantan mucho los cadusios este doble ataque,
emprenden la huida de vuelta a sus lineas y con ellos toda
el flanco persa. LLegaron como pudieron a sus posiciones de
salida, pero habiendo sido derrotados y habiendo dejado en
el campo mas de 3.000 hombres. Belisario dio ordenes
estrictas de no alejarse demasiado de las lineas romanas,
por lo que la persecución, si bien efectiva, se interrumpió
en seguida para cumplir con el plan establecido.
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III Fase.
Tras ser
derrotado en su flanco derecho, el Mirranes
comenzó a preparar inmediatamente un ataque por su
flanco izquierdo. Movió entonces por detrás
de sus lineas, para tratar de pasar desapercibidos, a las
tropas llamadas Los Inmortales, sin duda la
infantería de elite. Cuando las primeras tropas persas
comenzaron a alinearse para el ataque, Belisario y
Hermógenes se apercibieron de sus intenciones
y tomaron rápidamente las medidas defensivas oportunas,
reforzando en este caso las unidades de la caballería
de reserva. 600 jinetes de los del flanco izquierdo, con Sunicas
y Aigán a la cabeza, se trasladaron junto a
los de Simas y Ascán. La Guardia de Belisario
también formo en esa posición, aunque un
poco mas retrasados.
Los persas
se lanzaron entonces a la carrera contra las posiciones romanas
las cuales, de nuevo, no pudieron soportar el choque y comenzaron
a ceder. La linea romana se encontraba ya en franca retirada
cuando, en ese momento, y repitiendo el movimiento que ya
se había llevado acabo antes en el otro flanco, la
caballería de reserva y la guardia de Belisario
se lanzaron a galope contra el flanco de la linea de avance
persa.
En esta
ocasión, el ataque romano penetro tras las primeras
lineas persas, que fueron separadas de las unidades que venían
mas retrasadas, entre ellas se encontraba parte de las tropas
personales del propio Barasmanas -el tuerto-,
y dio la casualidad ademas de que su portaestandarte se encontraba
en esa posición.Sunicas, apreciando la oportunidad
que se le ofrecía, se lanzo directamente al combate
hiriendo al portaestandarte y haciendo caer al suelo el estandarte
del noble persa (4).
Baresmanas,
que ve en peligro así todo el ataque , se revuelve
contra los romanos que han realizado la irrupción por
el flanco arrastrando tras de si a las tropas de los
inmortales, que abandonan ahora la persecución
de la linea romana en retirada. La caballería de Sunicas
de nuevo logro realizar una nueva hazaña al derrotar
y matar, de mano del propio Sunicas, a Baresmanas,
quien cayo entonces de su caballo. Este fue el comienzo del
pánico para los persas. En todo el flanco de avance
sassanida ya solo se pensó en la huida. Los romanos,
que libres ya de peligro rodearon a un gran numero de tropas
enemigas realizaron una gran matanza, luego, probablemente
con todo el ejército persa en retirada, la caballería
romana persiguió durante un corto trecho a los que
huían. Belisario no deseaba exponer a sus tropas
a un repentino contraataque del enemigo, por lo que se conformo
con la victoria obtenida. Los persas tuvieron mas de 5.000
bajas en aquel ataque. Después de mucho tiempo, los
romanos ganaron por fin una batalla terrestre de cierta entidad
al ejército sassanida.
La victoria,
táctica más que estratégica, al menos
sirvió para que los persas en Mesopotamia calmasen
un tanto sus ímpetus. El ejército sassanida permaneció
cerca del romano aunque ya no se atrevió, por el momento,
a combatir contra los romanos y el mirranes,
un más que experimentado general, perdió,
humillantemente, la confianza del Rey
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COMBATES
EN ARMENIA
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Theodosiopolis, la
principal plaza fuerte en la frontera Armenia.
Hoy la ciudad turca
de Erzurum.
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Como comentaba
antes, Cabades planeo, al mismo tiempo que el ataque a Daras,
una invasión de la Armenia bizantina. El ejército romano
en el país estaba bajo mando único del compañero
de Belisario, Sitas, otro joven y magnifico general.
Este, viendo la imposibilidad de enfrentarse en campo abierto con
el numeroso ejército persa (se calcula en 30.000 sus efectivos por
unos 15.000 los romanos), tuvo que ceder mucho terreno ante el avance
enemigo. La penetración de Merméroes (pues
así se llamaba el noble sassanida que comandaba sus fuerzas)
en territorio romano le llevo hasta la ciudad de Satala. Allí,
Sitas, le preparo una emboscada. Mientas las fuerzas de Merméroes
maniobraban junto a la ciudad para comenzar el cerco, 1.000 soldados
que Sitas había retirado y emboscado en unas colinas
cercanas, salieron repentinamente y cargaron valientemente contra
las lineas persas por la espalda, estos, aturdidos durante unos
momentos y sin poder calibrar en ese momento las dimensiones de
la amenaza, se replegaron desordenadamente de las murallas de Satala.
Una oportuna salida de la guarnición en pleno, que se lanzo
contra los persas en retirada, provoco finalmente un combate generalizado
en el que los persas, pese a su innegable superioridad, fueron derrotados
gracias a que el estandarte de su general fue abatido momentáneamente
por un valiente romano. Al caer el estandarte, pese a que fue inmediatamente
recuperado y
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levantado,
el pánico se propago entre las tropas persas, se perdió
entonces la cohesión y la huida se generalizo. Pudieron los
persas refugiarse en su campamento, pero las numerosas bajas, y
la mas terrible, la derrota moral, les impulsaron a regresar finalmente
a su territorio.

Restos
arqueológicos pertenecientes al área de Satala.
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La campaña
del año 531 concluía con dos victorias defensivas romanas.
Sin embargo, la guerra no había concluido, pese a los intentos
de llegara a una paz (2), las
espadas seguían en alto y la iniciativa continuaba en el lado persa.
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Todavía
en estos tiempos los Sassanidas deben pagar un precio por la paz en
Oriente, en su Oriente, es decir, la frontera con los heftalitas.
No será si no hasta el sucesor de Cabades, Cósroes
I, cuando los persas puedan, por fin, después de mas de
un siglo y medio, destruir a sus temidos y odiados rivales, pudiendo
entonces, como veremos, volcar todo su potencial sobre la frontera
romana. Hasta entonces, e incluso todavía después, y
nos consta, los sassanidas se verán envueltos en una difícil
situación financiera, por ello nos encontramos pretensiones
tan chocantes como la de solicitar de sus adversarios una compensación
por encargarse de la vigilancia del mas importante paso montañoso
que une las dos vertientes del Caucaso, paso que obviamente defiende
Armenia de las incursiones de los llamados hunos. |
Campaña
del año 531. La batalla de Calinico.
| Notas.. |
| (1)
Así
lo da a entender el propio Belisario al arengar al ejército
poco antes de la batalla de Daras, cuando a ninguno de ellos reprocha
su proceder y si a los mandos llegados de Siria.
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| (2)
De nuevo los persas ponen sobre la mesa los dos temas
que, en esos momentos, suscitan su mayor interés: A)
Los romanos deben evacuar la posición de Daras o B)
las Puertas Alanas (ver
mapa), recientemente conquistadas por los persas. Este estratégico
enclave, lugar de acceso a Armenia desde las estepas del Caucaso,
esta guarnecido ahora por una potente unidad persa. Parece ser que
el mantenimiento de tan alejada y nutrida guarnición genera
unos costes muy elevados para la hacienda persa, Cabades quiere
que esos gastos se compartan entre romanos y persas, ya que la defensa
que hacen sus fuerzas de ese punto beneficia a ambos por igual. Volver |
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(3)
Los
hérulos es uno de los muchos pueblos que los bizantinos contratan
como mercenarios para combatir entre sus filas. Según da
a entender Procopio, gozan de gran estima y respeto
por parte del propio Belisario.
Combaten sin
ninguna protección corporal mas alla del usual escudo y de
un grueso capote que se ciñen al cuerpo poco antes de entrar
en combate. Los esclavos que sirven a estos guerreros les acompañan
en las batallas y, en principio, luchan sin escudo, que solo reciben
cuando demuestran su valor en la lucha.
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| (4)
La perdida
del estandarte personal del general podía deparar insospechadas
consecuencias para las fuerzas bajo su mando pues venia a significar
que el propio general había sido muerto o derrotado. Sus tropas,
en ese caso, lo mas probable es que emprendiesen la huida. Volver
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