El regreso de Belisario
|
|||||||||||||||
La campaña del año 541.
De esta forma, cuando los persas atacaban Lazica, Belisario llegaba a Mesopotamia y reunía rápidamente un ejército con el que pasar a la acción durante esa misma campaña. Las tropas que había reunido, pese a encontrarse en su mayoría aterradas ante la expectativa de enfrentarse a los persas, servirían al menos para realizar una incursión de envergadura sobre la frontera enemiga, que era lo que, al parecer, ordenaba Justiniano. DisponíaBelisario del concurso de las fuerzas del árabeAretas (un viejo conocido), así como de los contingentes venidos de las diferentes provincias cercanas, por ejemplo los 6.000 hombres que defendían la Fenicia Libanesa contra las incursiones de los sarracenos de Alamundaro. Otras de las unidades con las que se encontróBelisario carecían por completo de armas , pues era tal el estado de postración y derrotismo en la frontera que se habían abandonado hasta las más prudentes medidas de autodefensa. Una vez organizado el ejército, Belisario, que ya había sido informado de la ausencia de Cósroes (quien recordemos se encontraba luchando en Lazica) decidió pasar a la ofensiva saliendo de Daras en dirección a la ciudad de Nisibis. Acampo el romano un tanto alejado de las murallas de la ciudad, algunos no supieron interpretar esta actitud de su general, por lo que de nuevo (una constante a la que ni siquiera Belisario podía escapar) vinieron las murmuraciones y criticas abiertas que sin duda debieron exasperar los ánimos del veterano general. Se inclino entonces a hacer públicos sus planes, pues el temor de mayores desordenes dentro de sus filas condujo a que se tuviese que explicar ante sus hombres. Sabia, comento, de la existencia en Nisibis de una más que poderosa guarnición, suficiente para defender la ciudad ante nuestros ejércitos. Si ahora acampaban en aquel alejado lugar era para tentar a los persas a presentarles batalla, a esta distancia, de derrotar a sus enemigos podrían llegar junto a ellos, y al mismo tiempo, hasta las puertas de la ciudad. Un ejército en retirada, el persa, podría ser así fácilmente utilizado para ayudarnos a tomar Nisibis. El plan parece que convenció a la mayoría, que aceptaron obedecer sus ordenes, pero otros oficiales, concretamente Juan, al frente de las fuerzas de Mesopotamia, y otro viejo conocido, Pedro (comandante de la infantería en la batalla de Calinico), acercaron sus posiciones a la ciudad más de lo debido, acampando por su cuenta un poco mas adelantados que los demás. Belisario formo entonces en orden de batalla, tenia el presentimiento de que los persas intentarían un primer ataque en aquellos momentos, principalmente por que era la hora de comer y sus enemigos, al tanto de las costumbres romanas, sabían que era la mejor ocasión para cojerlos despistados. Juan, pese al aviso de Belisario, que les llamaba a prepararse para la batalla, no quiso seguir sus indicaciones y sus hombres se dedicaron a hacer lo que los persas esperaban de ellos, comer. Muchos soldados se dispersaron entonces en busca de unas calabazas que crecían por los alrededores dejando, ademas, las armas, pues su peso, unido al tórrido calor que azotaba la región, las hacían una carga insufrible para semejante menester. Como Belisario esperaba, Nábedes, comandante persa de la plaza, hizo una repentina salida con sus fuerzas. Juan, cogido de improviso, no tuvo por menos que solicitar de Belisario su ayuda mientras él, a trancas y barrancas, trataba de reunir y rearmar a sus dispersas tropas. El ataque persa, como era de esperar, no encontró ninguna oposición seria en las fuerzas de Juan, por suerte para los romanos, Belisario, que había salido ya antes de ser avisado por Juan, se presento en buen orden para la batalla mandando, como punta de lanza, a la caballería pesada de los ostrogodos, tropa ante la cual los persas rompieron la cohesión y se dieron a la fuga. El choque, que parece que se saldo con unas 50 bajas romanas y 150 persas, concluyo rápido, pero los enemigos se hicieron con el estandarte de Pedro, que exhibirán luego ufanos sobre las murallas de la fortaleza.
Mientras tanto el sitio de Sisauranón se soluciono rápida y favorablemente para los intereses romanos. Pudo saber Belisario gracias a unos cautivos que la guarnición, desprevenida, no había podido hacer, antes del ataque, ningún acopio serio de alimentos. Así pues, el asedio no parecía presentar ninguna dificultad. Belisario, astuto como pocos, hizo saber enseguida a Blescames que él estaba al tanto de sus dificultades, y que lo mejor para todos seria llegar a un acuerdo pactado. A cambio de salvaguardar sus vidas (no se sabe si de la posibilidad de regresar también a sus lineas) la fortaleza se entrego a los romanos. Belisario dejo en libertad a gran numero de romanos capturados por los persas y también a todos los que se reconocían como cristianos. A la guarnición la encadeno y la envió a Constantinopla (5). La fortaleza fue entonces demolida, destruida. |
|||||||||||||||
![]() |
|
Por aquellos días, Aretas, el reyezuelo árabe enviado por Belisario de avanzadilla, receloso de que los romanos quisieran que compartiese con ellos el abundante botín conseguido en la razia, resolvió desentenderse de la guerra y regresar a sus tierras. El plan solo tenia un inconveniente, que hacer con los romanos?. Aretas se las arreglo para comunicar a Belisario que los suyos emprendían ahora la retirada pues se había sabido que un fuerte ejército persa llegaba a la zona. Incluso, a la caballería romana que les acompañaba, comunico Aretas las nuevas falsas, aconsejandolos que regresasen a territorio romano por otra ruta que no la utilizada hasta llegar al lugar en que se encontraban. Esta unidad de caballería, comandada por Juan el Glotón y Trajano volvió a la Mesopotamia romana dando un largo rodeo y sin toparse ya con el grueso del ejército conducido por Belisario. En Sisauranón, para el ejército romano, pesaroso por las noticias comunicadas por Aretas, y sin saber lo ocurrido con Trajano y Juan, todo eran males. Por un lado un tercio del ejército se vio aquejado de una grave enfermedad, por otro, las tropas del Líbano pedían ya su licencia, debían volver a su territorio, dejado sin defensa y a merced del terrible Alamundaro. El miedo a ser atacados ahora por los persas prendió en la mayoría de los soldados, quienes, rodeando a Belisario, le empujaron a dar por finalizada la campaña, dando este la orden de regreso inmediato pues, en esos momentos, las tropas ya solo pensaban en llegar sanos y salvos a territorio romano desentendiendose de todo lo demás. No cabe duda de que Belisario, que tras llegar a Daras recibió noticias del destacamento de Juan y Trajano y de la mentira urdida por Aretas, deseaba hacer pagar a este su mezquino comportamiento, sin embargo no pudo ser, pues nunca mas se volvió a ver al árabe, que regreso tranquilamente a sus inmensos e inhóspitos dominios (6). Belisario dio, como comentábamos, por finalizada la campaña, regresando ahora a Constantinopla, en donde había sido reclamado por el emperador. Cósroes también tuvo que suspender sus operaciones. Informado de los sucesos de Nisibis y Sisauranón y del ataque de los árabes de Aretas, emprendió todo lo rápido que pudo el regreso a Asiria, aunque demasiado tarde como para intervenir en el desarrollo de las operaciones.
La campaña del año 542. Cósroes preparo para este año una nueva y devastadora campaña contra el territorio romano. Un imponente ejército persa se puso en movimiento para llevar adelante el que seria su tercer gran ataque contra el oriente romano, respuesta sin duda, para este caso, del ataque romano del año precedente.. El ejército sassanida avanzo por la ruta ya se estaba haciendo habitual, el margen izquierdo del Éufrates según se viene del lado persa. La región había sido devastada recientemente por el propio Cósroes, y ahora, resolvía, quería dirigirse hacia el sur, Palestina, en donde saquear una zona que, alejada de la zona de guerra y acostumbrada a una larga paz se encontraba plena de riquezas de las que apoderarse. Antes de poner rumbo al sur, debía solucionar Cósroes algunos asuntos pendientes en la frontera siria. Uno en Sergiópolis, ciudad que había quedado a salvo de la anterior incursión y de la que Cósroes, que solo pensaba en el dinero, quería sacar algún usufructo. Desgraciadamente para el rey persa, la ciudad resistió admirablemente el asedio (solo contaba con doscientos soldados de guarnición a los que se unieron todos los civiles), aunque finalmente la falta de agua, desabastecido como estaba el ejército persa, impidió no obstante que la ciudad cayera en manos sassanidas. Cósroes se vio obligado a levantar el asedio y continuar su marcha. Como comentábamos, la región ya había sido devastada anteriormente, por lo que Cósroes ya no se distrajo más y se dirigió de inmediato hacia el sur, hacia Palestina y la rica Jerusalen, objetivo ultimo de la empresa. Del lado bizantino, el ataque parece haber sorprendido totalmente a las defensas romanas, Belisario, a las primeras noticias de la invasión, es enviado al frente a toda velocidad. Y tanto es así que llego al Éufrates solo, sin ninguna fuerza militar de acompañamiento, utilizando los caballos de postas dispuestos usualmente para los correos imperiales o militares, A su llegada a la región de Éufratesia encontró que todas las fuerzas romanas habían renunciado a cualquier acción ofensiva contentandose con refugiarse en las diferentes ciudades y fortalezas del país. El ejército persa, se decía, era más numeroso y poderoso si cabe que en ocasiones anteriores, nadie tenia ánimos para oponerse a Cósroes. Belisario, manos a la obra, despacho correos a todas las guarniciones mayores de la zona ordenandoles acudir a un punto de concentración, allí prepararía la respuesta al ataque persa. Escogió el veterano general un lugar situado en el flanco del avance persa, Europo, a orillas del Éufrates (ver mapa). En aquel lugar comenzó a recibir a las diferentes unidades del ejército romano de Oriente que iban llegando al punto de reunión. Ni que decir tiene que, pese a todo, las fuerzas reunidas por Belisario no tenían la entidad necesaria como para enfrentarse al poderoso ejército sassanida, pero Belisario deseaba jugar otra carta que no la puramente armada, esta vez haría con astucia lo que no podía hacer manu militari. |
![]() |
|
Establecido el romano cerca de la ciudad de Europo, amenazaba, de tener fuerzas realmente apreciables, el flanco o la retaguardia de la linea de avance persa. Cósroes posiblemente no podía creer que los romanos pudiesen disponer de tropas suficientes como para desafiar realmente al imponente ejército que había reunido para esta invasión. No obstante, no deseaba continuar su camino hacia Palestina sin antes cerciorarse de las intenciones del bizantino. Envió entonces a uno de sus hombres de confianza, Abandanes, a su presencia. Belisario, adivinando de las intenciones de Cósroes y enterado de la pronta venida del embajador persa, dispuso inmediatamente a sus tropas, quizás entre 10.000 y 15.000 hombres, de la manera mas relajada posible. A unos les ordeno hacer en campo abierto evoluciones tácticas de entrenamiento, otros marchaban de caza como si tal cosa, y los más formaban por naciones descansadamente en la llanura, ocupando una gran extensión de terreno, y en general, todos, relajadamente y despojados de las molestas armaduras, pues Belisario quería dar a entender al persa que sus huestes esperaban plácidamente, y sin ninguna angustia, el momento de entrar en combate. En realidad Procopio afirma que sus tropas estaban realmente aterrorizadas con la idea de que podrían entrar en batalla contra las temidas fuerzas persas, pero Belisario quería jugar de farol, hacer ver al embajador-espía de Cósroes que se encontraba bien dispuesto e inclinado para el combate. Y así fue, Abandanes no pudo por menos, al llegar a presencia de Belisario, que notar la despreocupada inactividad de sus tropas, como podía ser? se preguntaba, que en unos momentos cruciales como aquellos los romanos se mostrasen tan indiferentes, quizás bajo otro general fuese una señal de irresponsabilidad, pero bajo el gran Belisario era sin duda una muestra de la más absoluta confianza. Abandanes, al regresar junto a su rey, le hizo ver que los romanos se encontraban resueltos a entrar en combate. Evidentemente Cósroes se atemorizo. Situados en pleno territorio romano, de ser derrotados podrían ser fácilmente destruidos sin pena ni gloria, aislados como estaban de sus territorios. Se imponía entonces una rápida retirada pero, surgía un problema, Cósroes no podía volver por la misma ruta que había utilizado para llegar hasta Siria pues, a estas alturas de la campaña, habían agotado los suministros que llevaban consigo, y ese camino de vuelta por el desierto evidentemente no les podía proporcionar los recursos necesarios para sostener la marcha en condiciones. Por ello Cósroes debía regresar a través de la rica Mesopotamia romana, tenia que acercarse ahora al Éufrates e, intentar, cruzarlo, aunque de ello dependía la resolución con que Belisario pudiese aceptar o no que los persas quisiesen atravesar el territorio romano. Belisario, que ni de lejos creía poder detener a las fuerzas persas si estas se lanzaban a cruzar el Éufrates, hizo creer a Cósroes, al retirar a sus destacamentos ligeros que cubrían la otra orilla, que concedía al persa el favor de permitirseles la retirada. Una vez en la otra orilla (7), y a sabiendas de que la campaña había sido un fracaso, Cósroes trato de sacar algún tipo de rentabilidad política, se intensificaron entonces los contactos diplomáticos y se acordó, finalmente, que mientras las conversaciones diplomáticas seguían su curso, el ejército persa se retiraría sin ser molestado y, lo que era más importante, sin que este a su vez molestase, pues no en vano debían atravesar una gran extensión de territorio romano. Cósroes acepto, pero al llegar a la altura de Callinicum y advertir que sus defensas amuralladas estaban en plena reparación y por ello a su merced, no pudo evitar caer sobre la ciudad y sacar de esta campaña algún beneficio tangible. La ciudad se encontraba repleta de refugiados, todos fueron capturados y esclavizados y las murallas demolidas. Termino con esto la campaña, había pasado, por muy poco, el peligro, la frontera volvía a estar cerrada y Belisario, que gano no poca gloria por estos hechos, fue llamado de nuevo a Constantinopla. No seria nunca más enviado a la frontera oriental.
©
2004 www.satrapa1.com |
|