BUREBISTA, la amenaza dacia


Es difícil saber, si quiera aproximadamente, la situación en la que se encontraba el pueblo Dacio durante los primeros lustros del siglo I a.C. Podemos llegar a deducir no obstante, por las fuentes, que no debía ser muy cómoda, agobiados posiblemente por una serie de naciones vecinas que les obligaban a mantenerse continuamente a la defensiva. Es en este contexto, en el de una nación dividida, debilitada exterior e interiormente, en el que nuestro protagonista consigue medrar y hacerse con las riendas de un pueblo temible como pocos y que bajo su hégira se configurara como una amenaza latente a la estabilidad de las fronteras romanas en los Balcanes.

-Los comienzos del cambio

Mientras Roma se encuentra sometida a Sila (+/- año 82 a.C.), mantiene en Hispania una guerra larvada y en Asia Mitrídates Eupátor se configura como una amenaza latente, al otro lado del Danubio, no lejos de Italia, en la región que luego se denominara Dacia un regulo llamado Burebistas se hace con el poder de una o varias de las tribus locales. Este rey viene acompañado por un extraño a la par que singular personaje, un tal Deceneo; mezcla de druida y filosofo, es un líder espiritual nato que volcara sobre sus conciudadanos una energía tal que provocara e impulsara en estos un cambio de costumbres radical.

Una combinación de esta nueva moral unida a la sin duda férrea y unitaria dirección política llevada a cabo por Burebistas, comenzó a levantar de nuevo las fuerzas de una nación, en potencia, muy poderosa. Burebistas emprenderá inmediatamente una sistemática reforma de la milicia. Se abandona seguramente ahora el típico estilo de lucha tribal para pasar a un nuevo modelo mucho más razonado. Un largo periodo en el que el rey somete a sus fuerzas a un duro entrenamiento, configurando así poco después el germen de un fuerte y disciplinado ejército.

 

Deceneo; si hemos de creer lo que se dice de él, viajo y conoció en profundidad el país del Nilo, impregnándose entonces de una fuerte espiritualidad. Fue tal su ascendencia sobre su pueblo, que llego, por medio de sus enseñanzas y mandatos, a que éste se convenciera de la necesidad de dar un giro a su devenir. Su medida más conocida, por espectacular, es la prohibición del alcohol, prohibición que fue acompañada de la destrucción de todas las viñas del país.

Más pronto que tarde, sus seguramente odiados vecinos comenzaron a verse en problemas. Comienza así un lento pero metódico ciclo de expansión que llevaran a los dacios a someter todas y cada una de las naciones circundantes. De esta manera -podemos pensar que tras reunir bajo sus banderas a todas las tribus geto-dacias-, Burebistas se dedico a extender su poder hacia el otro lado del Danubio.

La otrora poderosa nación de los escordiscos fue atacada y derrotada, se sometió. Ahora los guerreros celtas de esta tribu militarán como mercenarios o auxiliares en los ejércitos del rey dacio. También los tribalos, los crobizos y buena parte de las restantes tribus tracias deberán reconocer la supremacía de su vecino del norte. Pronto la frontera romana en Macedonia tendrá que soportar alguna que otra incursión de la lejana pero emergente potencia transdanubiana.

En estos momentos los dacios pueden movilizar hasta 200.000 guerreros, si hemos de dar crédito a los clásicos, un temible e incontenible poder que se extiende ya casi hasta las propias fronteras romanas en Italia. Para cuando Julio César es nombrado gobernador de la Cisalpina e Iliria, la amenaza dacia es de tal envergadura que faltara muy poco para que éste, en vez de lanzarse sobre la Galia, lo haga sobre los Balcanes. Solo un imprevisto cambio de dirección en la expansión de Burebista, que de repente ceso de presionar en el Ilírico para lanzarse en otra dirección, evito que el romano comenzase una campaña de conquista de gran envergadura.

En las montañas Orastie, sobre los pasos que dan acceso al interior del país, Burebistas comenzó una imponente obra de construcción de fortificaciones para proteger este flanco considerado sin duda como el más débil de su territorio. Desarrollada posteriormente por sus sucesores, hasta llegar al también famoso Decebalo, los restos de estas edificaciones son de tal magnitud que todo el conjunto ha sido declarado Patrimonio Universal por la Unesco.

Son decenas de puntos fuertes levantados a lo largo de las vías de acceso al país, fortificaciones que luego tuvieron que ser expugnadas por los ejércitos de Trajano en una larga y difícil guerra que prácticamente concluyo cuando estos cerrojos que protegían el reino fueron tomados y anulados.

-Expansión hacia el este

Dirigió ahora sus miras en dirección al Pontus Euxinos. Una tras otra todas las ciudades griegas de la zona fueron sometidas, así como las tribus locales, como la de los poderosos bastarnos, germanos establecidos al norte del Istro y que servían de pantalla ante los sármatas Olbia y Tyras, florecientes enclaves griegos en el noroeste del Ponto y que seguramente ofrecieron más resistencia de la deseada, fueron conquistadas y saqueadas.

Esta era la consecuencia del lento proceso de infiltración de la influencia dacia en el área póntica. Se aprovechaba así Burebistas del vacío de poder creado en la región tras la desaparición de Mitrídates Eupátor, rey del Ponto. Personaje que mantenía bajo su férrea tutela todas las costas de este mar y a buena parte de las tribus que las poblaban, como la de los bastarnas, nación con la que disponía el póntico de excelentes relaciones. El dacio volcado entonces en la tarea de extender sus dominios hacia el este, con gran éxito, provoco que hasta los propios romanos debieran renunciar a toda influencia al norte de Macedonia, siendo derrotados además manu militari ante Istro (Histria), tras un un intento de estos de recuperar el control de las ciudades griegas que daban al Pontus Euxinus.

La cronología de estos hechos no esta clara, pero es seguro que aunque sucesos puntuales si se pueden fechar, el proceso de infiltración de los dacios hacia el este se dilato durante un cierto pero continuado periodo de tiempo.

Nota: el emplazamiento de Zargidava es considerado, gracias al testimonio aportado por unas inscripciones, como la corte real de Burebistas durante algún periodo de su reinado, probablemente a finales del mismo.

 

Incursión del procónsul C. Antonius Hibrida

La presión e influencia ejercida por el dacio en la región se extendió hasta el Ponto. Allí, el procónsul de Macedonia, C. Antonio Hibrida, éste, siguiendo con el usual y conocido modelo de gobernador codicioso y sin escrúpulos, desato una campaña de agresión contra las tribus establecidas al norte de la provincia. Su única intención era probablemente la de apoderarse del mayor numero de riquezas posible al tiempo que cumplía con la orden de restablecer la influencia romana entre las ciudades griegas rebeldes de la costa tracia en su fachada póntica. Para su desgracia, si bien los dardanos optaron por replegarse ante su avance, le atacaron cuando este se encontraba confiado y bien cargado de botín. Hubo gran matanza entre las tropas romanas, cosa que no impidió que el procónsul continuase su destructiva marcha hacia el Ponto. Un reguero de sangre y destrucción acompañaron sus pasos hasta la ciudad de Istrus (Histria), aliados o enemigos sufrían por igual los desmanes del romano, aunque para su desazón se tuvo que detener ante los muros de la ciudad griega.

Enmarcado todo ello en la lucha de poder que se vivía en la región, las ciudades griegas de esa parte del Ponto Euxinos acababan recientemente de renegar de su sumisión a Roma, probablemente presionados por Burebistas. La respuesta romana, que venia a ser para Antonio Hibrida una buena excusa para perpetrar una buena dosis de desmanes, no se hizo esperar. Sin embargo, la tribu germana de los bastarnos, establecidos desde el siglo II a.C. al norte de la desembocadura del Danubio (río Istros) entraron también en liza, posiblemente siguiendo las directrices del rey dacio. Para una fuerzas ya debilitadas como las del procónsul, la derrota no se hizo esperar, siendo entonces duramente castigados y obligados a batirse en retirada. Las consecuencias de este fracaso no se hicieron esperar. Pronto el dacio se haría con toda esa área balcánica alejando temporalmente de la región la siempre omnipotente influencia romana.

C. Antonius Hibrida obtuvo la autorización para celebrar el triunfo a costa de los tracios bessos, que fueron quienes a la postre sufrieron las consecuencias de la rabia por su debacle.

-Clímax y derrumbamiento

En Germania la imparable expansión de los pueblos suevos llevo a empujar a la migración a los últimos celtas del territorio, la tribu de los Boyos, instalados en la actual Bohemia-Moravia. Decididos estos a poner tierra por medio marcharon en masa, acompañados por la tribu de los tauriscos -Critasiro, regulo boyo, gobernaba sobre ambas naciones-, hasta el otro lado del Danubio. Esta marea humana fue a dar con las fronteras de Burebista. La amenaza representada por esta especie de invasión fue rápidamente respondida por el dacio. Reclamo como propios los territorios en donde los celtas se asentaron, eso pese a que la frontera reconocida de su imperio terminaba en el Danubio y el río Mariso, por tanto fuera de la región de Pannonia en donde los recién llegados se habían asentado.

Los pueblos celtas fueron tan duramente combatidos que terminaron prácticamente exterminados. La región en donde se habían establecido, el norte de Pannonia, llego a denominarse durante una época -desierto de los boyos-, señal inequívoca de lo acontecido durante aquellos años. La influencia del dacio probablemente se extendió ahora hasta los limites de la Selva Hercinia, e incluso hasta la actual Moravia.

En Roma las cosas han cambiado. Julio César desata ahora una cruenta guerra civil para hacerse con el poder absoluto. Burebistas, que teme la fulgurante ascensión del líder romano, se dirige a Pompeyo con la intención de ofrecer su ayuda para combatir al rebelde. Las negociaciones, por suerte para César, o bien no llegan a buen puerto, o bien no se concluyen a tiempo, por lo que el dacio no intervendrá finalmente en la guerra. Sin embargo, César no dejara de tenerlo en su punto de mira.

En el año 45 a.C. Burebistas cae asesinado víctima de un complot, la cohesión de los dacios se resiente, la nación se divide. Es la oportunidad que había esperado César, que prepara una intervención masiva contra el imperio rival. Sin embargo, tampoco él se librara de las garras de sus sus enemigos, cayendo asesinado en Roma durante los idus de marzo del año 44 a.C.

En Dacia, la desaparición violenta del rey sume a la nación en el desorden; es la guerra civil. El imperio se fracciona ahora en cuatro reinos cuyas diferencias son alentadas desde Roma. Para cuando Augusto se hace con el poder, las naciones dacias están divididas en cinco partes y apenas pueden reunir ya a lo sumo unos 40.000 hombres en armas. Los romanos aprovecharan esta larga pero temporal crisis política de la nación geto-dacia para extender sus dominios hasta las mismas fronteras de estos, el río Danubio. De ahora en adelante se encontraran uno frente al otro, pero deberán pasar más de cien años hasta que el emperador Trajano decida terminar de una vez con el cíclico, pero realmente amenazante, poder de los dacios.

 

Dacio cubierto con su gorro tipico.


Guerrero Dacio: Columna Trajana.