DIODORO

«BIBLIOTECA HISTÓRICA: LIBRO XIX»

Traducción y adaptación "el Anónimo Castellano"

 

PREFACIO

I. Hay un viejo proverbio (llegado hasta nosotros merced a la tradición) que reza: nadie derroca las democracias, sino los hombres que superan a los demás en poder e influencia. Por la cual razón, algunas ciudades siempre andan celosas de sus conciudadanos de esa clase cuando se hacen grandes y poderosos, y, por ello, hacen lo que pueden para reducirlos. Porque cuando los hombres están en el poder, el siguiente paso es enseñorearse del país; y con relación a aquellos que (mediante su enorme influencia sobre otros) tienen fundados motivos para esperar la autoridad soberana, es difícil que sean libres del deseo de constituirse en monarcas, porque es muy natural para aquellos que son ambiciosos, cuando tienen mucho, ansiar más y nunca poner freno a su insaciable ambición.
Los Atenienses, por tanto, en base a este preciso motivo, promulgaron una ley, que llamaron Ostracismo, para desterrar a aquellos que se hicieran grandes entre ellos, no tanto para castigarles por falta alguna que hubieran podido cometer, sino para prevenir el daño y perjuicio a su país, al que, por su poder e influencia, estaban en disposición de ponerlo a su merced, pues recordaban (como si fuera un oráculo) lo que Solón les dijo antaño, quien, previendo la tiranía de Pisístrato, compuso esta elegía:

Una ciudad por grandes personas es derrotada,
Y los tontos bajo una monarquía gimen.

De todos los restantes lugares, Sicilia era la más infectada con este deseo de monarquía, antes de que los Romanos la redujeran al estatus de provincia, porque las ciudades, engañadas por los halagos de los oradores, elevaron a las alturas a hombres insignificantes, de tal modo que llegaron a ser señores absolutos de una crédula multitud.
Pero la ascensión de Agatocles al principado de Siracusa es el caso más singular y remarcable de todos, porque comenzó a lo primero en las circunstancias más humildes y menos propicias, pero al final no sólo se hizo con Siracusa, sino que se extendió por toda Sicilia y por Libia misma, a sangre y fuego. Era tan humilde y bajo en el mundo, en cuanto al origen, que se dedicaba al comercio de alfarería, desde el cual estatus se elevó a tan gran altura de poder y crueldad, que se enseñoreó de la isla más grande y rica del mundo, y durante un tiempo tuvo en su posesión la parte más rica de África, y algunas partes de Italia, y cubrió las ciudades Sicilianas de matanzas y opresiones. Ninguno de los que fueron alguna vez tiranos antes que él habían cometido semejantes villanías ni hecho contra sus súbditos tan bárbaras crueldades, porque, en cuanto a sus parientes, los ejecutó a todos, viejos y jóvenes. Y asoló las ciudades de tal modo que a veces aniquiló a todos los hombres y mujeres de edad adulta y acabó con multitudes de pobres inocentes por las faltas de unos pocos, sin hacer diferencia ni distinción, y luego al instante asesinaba ciudades enteras, hombres, mujeres y niños.
Pero porque este libro, con los otros que subsiguen, comprende la tiranía de Agatocles, omitiendo cualquier prefacio ulterior concerniente a esto, ligaremos ahora de forma coherente los hechos con aquellos que hemos referido antes, y situando cada cosa las trataremos adecuadamente y en su lugar.
En los dieciocho libros precedentes, nos hemos esforzado en establecer cuanto fue llevado a cabo en las partes conocidas del mundo, desde los albores del tiempo, hasta el año anterior al reinado de Agatocles, hasta el cual tiempo, desde la toma de Troya, se cuentan ochocientos sesenta y seis años.
En este libro, comenzando con el primer año de su reinado, terminaremos con la batalla entablada por Agatocles con los Cartagineses, escribiendo un relato de los sucesos acaecidos en siete años.

 

 

I Parte

-- Desde qué orígenes Agatocles se elevó hasta ser tirano de Siracusa (caps. 1-9);
-- Cómo los exilados de Crotona combatieron contra su ciudad natal y fueron todos muertos (cap. 10);
-- El regreso de Olimpíade y su hijo al reino (cap. 11);
-- La captura y muerte de Eurídice y del rey Filipo (cap. 11);
-- Cómo Eumenes fue a las satrapías superiores con los Escudos de Plata y reunió a los sátrapas y a sus tropas en Persia (caps. 12-15);
-- Cómo Attalo y Polemón, junto con aquellos que tomaron parte en el ataque contra sus guardianes, fueron capturados y muertos (cap. 16);
-- Cómo Antígono persiguió a Eumenes y fue vencido en el río Coprates (caps. 17-18);
-- Cómo partió hacia Media y perdió a muchos de sus soldados en el trayecto (caps. 19-20);
-- Batalla de Antígono contra Eumenes y los sátrapas en Paraetecene (caps. 21-31);
-- La retirada de Antígono y su ejército a Media a sus cuarteles de invierno (caps. 32-34);
-- Invasión de Macedonia por Casandro y su asedio de Olimpíade en Pidna (caps. 35-36);
-- Cómo Eumenes venció a Antígono cuando éste estaba marchando a través del desierto (caps. 37-38);
-- La travesía de Antígono a través del desierto contra el enemigo y su ataque a sus elefantes en los cuarteles de invierno (cap. 39);
-- Cómo después de una batalla Antígono se hizo con el control de todas las fuerzas de sus adversarios (caps. 40-43);

- Cómo mató a Eumenes y a otros generales que habían sido sus enemigos (cap. 44);

II Parte
- La inundación de Rodas y los desastres que acontecieron a esta ciudad (cap. 45);
- La muerte de Pitón a manos de Antígono y la destrucción de aquellos que habían sido instigados por él a revelarse en Media (caps. 46-48);
- La captura de Olimpíade por Casandro, y su muerte (caps. 49-51);
- Cómo Casandro se casó con Tesalónica, la hija de Filipo, hijo de Amintas, y cómo fundó una ciudad con el nombre de ella en Palene (cap. 52);
- Cómo Poliperconte, abandonando la causa de los reyes como desesperada, huyó a Etolia (cap. 52);
- Cómo Casandro restauró la ciudad de Tebas, que había sido arrasada por Alejandro (cap. 53);
- Sobre las desgracias que habían sufrido antaño los Tebanos, y cómo la ciudad a menudo había sido destruida (cap. 53);
- Sobre las operaciones de Casandro en el Peloponeso (cap. 54);
- La marcha de Antígono y su ejército al mar, y la huída de Seleuco a Egipto con Ptolomeo (cap. 55);
- La alianza de Ptolomeo, Seleuco y Casandro, y Lisímaco también, para pelear contra Antígono (caps. 56-57);
- Cómo Antígono fabricó muchos barcos y envió generales a Grecia y al Ponto (caps. 58-60);
III Parte

- Cómo hizo amistad con Alejandro, hijo de Poliperconte, y tomó Tiro por asedio, y cómo Alejandro se pasó a Casandro (caps. 61-64);
- Cómo Policleto, el almirante de Ptolomeo, derrotó a los generales de Antígono por tierra y mar (cap. 64);
- Sobre la campaña de Agatocles contra los Mesinos, y la paz en la que los Púnicos fueron los mediadores (cap. 65);
- La rebelión de Nuceria contra los Romanos (cap. 65);
- Las operaciones de los generales de Antígono y de Casandro en Grecia (cap. 66);
- Campaña de Casandro en Etolia y el país cercano al Adriático (caps. 67-68);
- La captura en Caria del ejército enviado por Casandro (cap. 68);
cómo los exilados Siracusanos, después de persuadir al pueblo de Acragas a luchar contra Agatocles, buscaron en Lacedemonia un general, Acrotato (cap. 70);
- Cómo Acrotato aceptó el generalato y gobernó como un tirano; y cómo los Acragantinos firmaron la paz con el dinasta (cap. 71);
- Operaciones Romanas en Iapigia (cap. 72);

IV Parte
- La revuelta de los Calantianos contra Lisímaco, y qué pasó a aquellos que fueron enviados en su ayuda por Antígono (cap. 73);
- Cómo Filipo, que habia sido enviado como general a Etolia por Casandro, venció al mismo tiempo a los pueblos de Etolia y Epiro (cap. 74);
- Cómo los Romanos vencieron a los Samnitas en batalla, y poco después a los Campanos que se habían sublevado (cap. 76);
- Cómo Antígono envió a Ptolomeo con general con un ejército para liberar a los Griegos, y sobre sus operaciones en Grecia (caps. 77-78);
- La batalla entre Demetrio y Ptolomeo, y la victoria de éste último (caps. 80-86);
- La deserción de Telésforo, general de Antígono (cap. 87);
- Las operaciones de Casandro en el Epiro y en el Adriático (caps. 88-89);
- Cómo Seleuco recibió una pequeña fuerza de Ptolomeo, obtuvo el control de Babilonia, y recuperó la satrapía que antes había poseído (caps. 90-92);
- Cómo Antígono tomó Cele-Siria sin batalla, y cómo envió un ejército a Arabia (caps. 93-100);
- Sobre las costumbres de las tribus Árabes (cap. 94);
- Sobre el llamado Mar de Bituminoso (caps. 98-99);
- Cómo Antígono envió a su hijo Demetrio con el ejército a Babilonia (cap. 100);
- Sobre las operaciones de Romanos y Samnitas (cap. 101);
- Cómo Agatocles engañó a los Mesinos y se hizo dueño de su ciudad (cap. 102);
- Cómo mató a aquellos de los Mesinos, Tauromenios y Centoripianos que se le opusieron (caps. 102-103);
- Cómo Agatocles venció a Dinócrates y a los exilados en Galaria (cap. 104);
- La muerte de Roxana y del rey Alejandro (cap. 105);
- Las operaciones de los Romanos en Italia (cap. 105);
- Sobre el naufragio que sufrieron los Cartagineses (cap. 106);
- Cómo los Púnicos vencieron a Agatocles en una batalla en Himera y lo sitiaron en Siracusa (caps. 107-110).