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| SINOPSIS
Proemio
I. Cómo
el gran general Belisario fue cegado por su esposa. VI. Ignorancia
del emperador Justino, y cómo su nieto Justiniano era el gobernante
real. XI. Cómo
el defensor de la Fe arruinó a sus súbditos. XVI. Qué
ocurrió a aquellos que perdieron el favor de Teodora. XXI. El tributo
del aire, y cómo a los ejércitos fronterizos se les prohibió
castigar a los bárbaros invasores. XXVI. Cómo
expolió la riqueza de las ciudades y saqueó a los pobres. |
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PROEMIO
Al
narrar cuanto ha llegado a sucederle hasta ahora al pueblo Romano en las
guerras, expuse en orden todas sus acciones, en la medida en que me resultaba
posible, de acuerdo con los tiempos y los escenarios correspondientes.
Sin embargo ya no voy a organizar de este modo los sucesos posteriores,
puesto que a partir de este momento me propongo escribir todo cuanto haya
podido suceder en cualquier parte del imperio Romano. La razón
de ello es que no era sin duda posible consignar esos sucesos del modo
en que debe hacerse cuando todavía estaban vivos sus actores. No
era en efecto posible ni pasar inadvertido al gran número de espías
ni ser descubierto sin padecer una muerte miserable, pues ni siquiera
podía confiarme a los familiares más próximos, antes
bien me vi obligado a ocultar las causas de muchos de los acontecimientos
mencionados en los libros precedentes.
Procopio de Cesárea
(1)
El tópico non tibi soli fue usado en las Consolaciones
literarias como una de las fuentes comunes de consuelo para una persona.
Así, Séneca dice en su Consolación a Polibio: “Un
hombre, por tanto, encontrará el mayor consuelo en el pensamiento
de que lo que ha ocurrido a uno fue sufrido por todos los que vivieron
antes que él y será padecido por todos los que vendrán
después de él; y la Naturaleza, me parece, ha hecho universal
lo que ha hecho más duro de sobrellevar para que la uniformidad
de destino pueda consolar a los hombres por su crueldad”. |
enlaces relacionados con la historia de Bizancio-Imperio Romano de Oriente
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