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El articulo esta dividido en tres capítulos: Antecedentes, La llegada de Corbulón y La intervención de Parthia.
La intervención de Parthia

AÑO 62.

En principio parecía que, atados por sus querellas intestinas, los parthos no podrían intervenir en Armenia, sin embargo, la actitud de Tigranes (recordemos que el nuevo rey impuesto por Roma a los armenios), quien por estas fechas lanzaba osados ataques con sus fuerzas sobre el país de Adiabene resulto del todo insufrible para el orgullo partho. A estas alturas, no solo sus tenaces enemigos los romanos les habían expulsado de Armenia (1), si no que uno de sus vasallos se atrevía a agredirles por su cuenta y riesgo y, a todas luces, sin ningún temor o respeto. Vologeses, rey de Parthia, reúne al consejo de gobierno (4) ante los que expone la situación y de los que recaba todo su apoyo para mover a la guerra total. Ahora se dejara de lado la guerra en Hyrcania, se preparara un gran ejército para invadir Siria al mando del propio Vologeses, y Tiridates, al frente de sus propios contingentes, apoyado por el ejército "regular" (2) partho y del adiabeno, entrara inmediatamente en Armenia y expulsara de ella a Tigranes.

Por lo que deja entrever Tácito, Vologeses da a entender que las discordias familiares se habían apaciguado tras el ultimo reparto del poder que había realizado, quizás la expulsión de su hermano de Armenia provocase de nuevo ciertas tiranteces en el ámbito arsacida, a lo mejor Tiridates presionaba para lograr la intervención de Vologeses en Armenia, que al fin y al cabo le había correspondido y le pertenecía. Se evidencia aquí la fuerte interdependencia que tenia el rey de Parthia para con su familia, fuente de interminables conflictos pero con la que siempre se tenia que llegar a un acuerdo. Parthia no conseguirá nunca evolucionar a un fuerte estado centralizado de corte, digamos, cesarista, la solida feudalización en la que esta basado es al mismo tiempo su espada de Damócles, finalmente, cuando los sassanidas den una patada al decadente estado todo él se derrumbara para inmediatamente después implantar, por fin, un rígido estado al menos más centralizado. Vologeses

El Siria, Corbulón, enterado de lo que se avecinaba, comienza a mover sus fuerzas en previsión del ataque parto. Por un lado, dos legiones son enviadas a Armenia, en donde deberán rechazar el ataque de Tiridates, él, entre tanto, preparara sus fuerzas para, por un lado amenazar Osrhoene, y por otro, preparar a su provincia para el ataque partho, se movilizan así contingentes locales en las ciudades fronterizas y se cierran o guarnecen todos los puntos de aguada en la zona de operaciones, protegiendo inmediatamente también todos los vados o accesos entre Siria y Mesopotamia a través del Eúfrates, desea Corbulón mostrar bien a las claras que Roma no va a permitir ninguna veleidad tanto en Armenia como, ni mucho menos, en Siria.

En Armenia, Moneses, jefe de la guardia real, al frente del ejército que invade el país, llega hasta Tigranocerta sin oposición, aunque Tigranes le espera bien pertrechado en la poderosa metrópoli, en donde han sido convenientemente reforzadas las defensas y pertrechados sus defensores. Los parthos, incapaces de afrontar seriamente un intento de asalto, su caballería es incapaz de amenazar sus murallas y los auxiliares adiabenos, cuando intentaban acercar escalas a las murallas, es rechazada y masacrada en una salida de la guarnición romano-armenia. Las eficaces medidas de defensa y ataque articuladas por Corbulón, unidas a la exitosa defensa que de Tigranocerta hacían las cohortes romanas y el no menos amenazante avance de los refuerzos romanos por Armenia impulso a Vologeses, inmovilizado en Nisibis (una plaga de langostas había acabado con la mayor parte del forraje para los caballos en la región) y que, ademas, parece que no contaba todavía con todos los contingentes armados que necesitaba, impulsó al rey, como decía, a aceptar abrir conversaciones con los romanos. Corbulón, siempre dispuesto a pactar antes que a combatir, había propuesto al rey llegar a un acuerdo antes que verse obligados a llegar a las manos.

El acuerdo, o mas bien tregua, a la que llegaron los dos contendientes les permitió a ambos reforzar sus posiciones de cara a la reanudación de las hostilidades. Ambos también retiraron sus fuerzas de Armenia en señal de buena voluntad mientras por detrás procedían a rearmarse meticulosamente. Vologeses en este intervalo recibiría suficientes fuerzas de refuerzo como para permitirle adoptar de nuevo una posición ofensiva en la frontera mesopotamica. Corbulón, que dada la dificultad del momento había solicitado a Roma el envió de otro general para hacerse cargo en exclusiva de la guerra en Armenia, reforzó así mismo todo el dispositivo de sus fuerzas.

Dispositivo romano frente a los partos, año 62.

 

El pacto alcanzado entre Corbulón y Vologeses comprometía a ambos a permanecer bajo tregua en tanto en cuanto el rey partho enviaba un representante ante Nerón al que se solicitaría la entrega pacífica de Armenia. Como decía, en el intervalo transcurrido entre la marcha y regreso, con las manos vacías, del enviado partho, los dos contendientes reforzaron sus posiciones, Corbulón recibió el general solicitado, Cesennio Peto, quien se hizo cargo del frente de Armenia, cogiendo bajo su mando tres legiones y los contingentes auxiliares de Capadocia, Ponto y Galatia. Corbulón mantenia bajo su mando tres legiones veteranas y todas las fuerzas auxiliares destinadas a Siria. En realidad no existía, que se sepa, ningún plan de acción conjunta entre los dos generales romanos, la iniciativa la tenia Vologeses, que era quien amenazaba con trastornar el actual estado de las cosas, como efectivamente así ocurrió, este punto es algo confuso, pero deduzco por lo escrito que la invasión de Armenia se hizo efectiva tras el regreso del enviado parto. Es también posible que Tigranes abandonase la capital, bajo tregua, para reunirse con el ejército de socorro que Cestennio Peto formo con dos legiones. Una vez instalados en Tigranocerta, las fuerzas parthas se dividíran en dos grupos, el principal, grueso del ejército, bajo el rey Vologeses en Mesopotamia, el segundo en Armenia, probablemente bajo Moneses.

Mientras Peto avanzaba lentamente en dirección a Tigranocerta conquistando por el camino algunas importantes posiciones fortificadas, Corbulón se preparaba para la embestida partha. La estrategia elegida por Corbulón para detener su anunciada ofensiva fue avanzar sus posiciones y presentarle batalla en Osrhoene, para ello, al tiempo que protegía nuevamente los vados y zonas de paso del Eúfrates, decide construir un amenazador puente que una las dos orillas del río. A tal fin, Corbulón había construido unos grandes barcos que servían de base a unas imponentes torres en las que situó ballistas y catapultas, mediante el uso de esta maquinaria, limpio la otra orillas de defensores enemigos, cuyas saetas no podían competir con el calibre y alcance de este tipo de armas. Una vez limpia y protegida la orilla enemiga se dispuso un puente de pontones por el que desfilaron las legiones y fueron a fortificarse en unas colinas cercanas, de esta forma consiguió situar Corbulón unos 25/30.000 hombres al otro lado del río en espera de acontecimientos. Vologeses, amedrentado con este despliegue de medios, resolvió cambiar de objetivo, volcaría sus fuerzas contra el despistado Cestennio Peto, quien por aquel entonces, confiado en la debilidad de su enemigo, se mantenia en territorio armenio tan solo con una legión, y mas bien mermada por las licencias que este había dado en vista de que los parthos no hacian acto de presencia.

La derrota de Cesennio Peto

Informado de que todo el ejército Partho se encontraba tras sus huellas, Peto, poco experimentado, hace llamar junto a sí a su otra legión, la tercera se encuentra muy lejos, en el Ponto, y no podrá llegar a tiempo. Su situación, empero, no parece grave, el estado mayor de su ejército, profesionales, le aconsejan permanecer en la fortificación hasta recibir refuerzos, Peto, según se cuenta, por no parecer timorato a ojos de propios y extraños, no hace caso de las recomendaciones de sus subalternos y decide adoptar una estrategia ofensiva moviendo las legiones fuera de sus campamentos de invierno en busca del enemigo, una vez cerca de él planteo una táctica dilatoria, protegiendo los dos pasos en las montañas por donde tenia que venir el partho, el uno con 3.000 hombres de infanteria, y el otro con lo mejor de sus fuerzas, sus jinetes auxiliares panonnios. La situación, no obstante, comenzaba a ser grave a ojos vista , sus oficiales poco menos que le obligaron entonces a llamar en su ayuda a Corbulón, de quien, por celos, no quería saber nada. Recibida la demanda de socorro, tampoco Corbulón quiso darse demasiada prisa precisamente por la misma causa, pues, cuanto mayor fuese el peligro en que se metíaPeto, mas se acrecentaría inversamente el prestigio de su salvador. Preparo el romano unas fuerzas ligeras de 3.000 infantes y 1.600 jinetes con los que desplazarse rápidamente al campo de batalla.

El ejército de Vologeses apareció frente a los pasos montañosos torpemente defendidos por Peto, los infantes romanos fueron aniquilados y la caballería Panonnia obligada a desalojar sus posiciones, al otro lado de las montañas, en el campamento legionario, los supervivientes de la masacre en el primer desfiladero relataron la matanza y el pavoroso ataque del partho, el miedo se apodero de todos y Peto, ahora sí de su propia mano, escribió a Corbulón aterrorizado por la suerte de su ejército, pidiendole, incluso, que acudiese al menos para salvar las águilas. En vista de la gravedad de la situación, Corbulón decidió movilizar ya el grueso de sus fuerzas, dejando en las fortificaciones recién construidas al otro lado del Eúfrates las suficientes tropas como para mantenerlas operativas, se dirigió él a marchas forzadas a través de la retaguardia romana hacia la Armenia.

El ejército de Vologeses, mientras tanto, rodeo el campamento de las dos legiones del desdichado Peto y una fortificación, ya de piedra, en la que se habían refugiado parte de los hombres inhábiles para la lucha. En el interior de las empalizadas romanas, atacadas ahora por los arqueros parthos, las tropas solo combatían ya por su vida, siendo la opinión mas generalizada que, de ser objeto de un asalto general, debían entregar sus enseñas y rendirse a discreción del partho. Peto, entretanto, intento llegar a un acuerdo con Vologeses enviandole una primera misiva que no obtuvo resultado, aunque sí la segunda, en la que pedía una entrevista pues, Vologeses, enterado de la cercanía de Corbulón y considerando que sus pertrechos estaban casi agotados, acepto llegar a un acuerdo con el infeliz de Peto, este acepto entregar todas las posiciones mantenidas por sus fuerzas, entregarles así mismo sus abundantes suministros y retirarse hasta los confines del país y, para mas inri, construirles un puente en el río junto al que acampaban (5), a los romanos les seria despues permitido retirarse, la humillación fue entonces de grandes dimensiones, incluso antes de que los romanos abandonasen del todo sus fortificaciones estas fueron ya asaltadas por los parthos, los legionarios tuvieron que desfilar entre los guerreros parthos y soportar como algunas de sus pertenencias les eran arrebatadas por estos, bien esclavos, caballos, e, incluso, sus propias armas, los legionarios no podían oponerse a los abusos y las humillaciones. La retirada de Peto fue de escandalo, a marchas forzadas, abandonando a los hombres cansados, enfermos o heridos, solo pensó en llegar a la frontera y ponerse a salvo. Corbulón los espero en la misma linea del Eúfrates, en donde se recibió, en lamentable espectáculo, a los restos del ejército de Peto. Corbulón marcho entonces de vuelta a Siria. El victorioso Vologeses, pese a su triunfo, no deseaba desafiar al romano (7) , por lo que ambos llegaron a un acuerdo, Vologeses evacuaría de nuevo Armenia y Corbulón las fortificaciones levantadas en la otra orilla del Eúfrates, el rey partho de nuevo enviaría a un representante ante el emperador romano, y hasta entonces de nuevo se verían suspendidas las hostilidades.

 

AÑO 63.

LLegado el embajador partho a Roma, se dio la extraña circunstancia de que en la capital no solo no se sabia nada de lo ocurrido en Armenia, si no que ademas, de lo que se tenia noticia era a través de una carta del propio Peto, quien de ninguna manera daba a entender que había sido derrotado. La situación parecía un tanto embarazosa pues, parece ser, ya se estaban construyendo los usuales monumentos conmemorativos de la victoria que se veía venir, la llegada del embajador de Vologeses hablando de las legiones rodeadas, de la derrota y de la retirada de las misma de toda Armenia dejo confundidos a propios y extraños, así que se recurrió al sencillo método de interrogar directamente al centurión encargado de dar escolta a la embajada. El soldado explico punto por punto lo sucedido, como Peto fue humillantemente derrotado, como Corbulón consiguió evitar males mayores y como se llego a la evacuación de Armenia y el otro lado del Eúfrates.

Nerón, del consejo al que presento la disyuntiva de una paz deshonrosa o una guerra difícil recibió la respuesta sin fisuras, la guerra (3), Así pues, arrepentido del nombramiento de Cestennio Peto, volcó ahora toda la responsabilidad de la campaña en Corbulón (6), su general seria ahora nombrado jefe supremo de todas las fuerzas del oriente. La confianza que despertaba persona de Corbulón y su lealtad al sistema parecía estar para el emperador fuera de toda duda, la muestra evidente es el poder de que le confiere, que algunos lo comparan con el del propio Pompeyo Magno durante la campaña contra los piratas. Lo cierto es que será difícil ver mas adelante a un emperador dotar a uno de sus generales de tan amplios poderes como los que en este caso recibió Domicio Corbulón.

El general romano dispondrá ahora a voluntad de las legiones emplazadas en Asia, será sucedido en el gobierno de Siria por Cayo Cesio, que le descargara así de las labores burocráticas para poder afrontar mas cómodamente la dirección de las operaciones militares. Se le enviara como refuerzo la Legión XV Primigenia, con Mario Celso como legado. Él mismo, Corbulón, se encargara ahora de reorganizar las fuerzas orientales:

  • Las legiones IV y XII, las que habían servido bajo Peto y que fueron derrotadas por Vologeses serian enviadas a Siria, frente ahora secundario.
  • Reúne en Melitene (Commagene) un ejército de campaña compuesto por las legiones veteranas III y VI, la V de Peto y la recién llegada XV, continentes auxiliares escogidos llegados de Egipto, y del Ilírico y las fuerzas aliadas reunidas por los reyes vasallos, en total quizás unos 45.000 hombres.

Reunido pues el ejército, Corbulón arenga a las legiones y da comienzo a la campaña. Se decide el romano por conducir a sus fuerzas a través de la ruta seguida antaño por Luculo, y en ello estaba cuando le salieron al paso los embajadores del partho, Corbulón, que nunca rechaza las salidas negociadas, redacta sus condiciones y hace que les sean entregadas al rey de Parthia, distante todavía mucho de donde se encontraba su ejército. Los mediadores enviados al campo del rey partho comunican a Vologeses el parecer de su general, quien amenaza al rey con una dura guerra, que sabe que será difícil para él, pues conocidas son por todos las querellas intestinas que todavía tiene que solucionar y que le restan grandes fuerzas y apoyos, los romanos, afirma, solo tienen ahora esta guerra entre manos, por lo que no les será difícil llevarla adelante, ademas, el reino que tanto desea Tiridates, de conseguirlo por las armas, lo recibirá devastado por las hostilidades. La alternativa que se les ofrece es que el propio Tiridates emprenda el camino a Roma para recibir de Nerón el derecho de reinar en paz entre los armenios, esta sutil muestra de sumisión seria considerado suficiente para deja el honor de Roma a salvo. Al tiempo que sus enviados comunicaban esto a los parthos, Corbulón atacaba con contundencia a todos los nobles armenios que se habían pasado a las filas de Tiridates, tomando y destruyendo al paso numerosas posiciones fortificadas, el miedo se apodera entonces de los leales a Parthia, quienes sin duda presionaran ahora para que se alcance cuanto antes algún tipo de acuerdo final.

Tiridates, de acuerdo con los arsacidas (8), acepto el ofrecimiento del romano, antes que llegar a las armas ante tan temido y reconocido contendiente los parthos se inclinaron y dieron su brazo a torcer, Tiridates marcharía a Roma con todos los honores a solicitar del propio Nerón la diadema real. Corbulón pues, tras recibir en su campamento como se merecía al pretendiente armenio, recibió de Tiridates los símbolos del poder, la corona fue depositada ante una imagen del Cesar, Tiridates reconocía así a Nerón el derecho a nombrar al futuro rey de la nación, ahora, y antes de marchar a Roma, Tiridates regresaría a Media en donde se despediría de su familia, a su regreso, y sin mas dilaciones, tomo el camino de Roma. La guerra había terminado y las noticias sobre Corbulón, que yo sepa, terminan aquí.

Epilogo.

Tiridates hizo amistad con Nerón, consciente de la necesidad de quedar bien con el emperador debió tragarse su orgullo y lo adulo lo suficiente como para recibir mil preces de su mano, también consiguió que se le autorizase a reclutar en Roma a un gran numero de artistas, artesanos y constructores que llevaría a su reino, quedando ademas gratamente sorprendido por la civilización romana, sus ciudades y, como no podía ser de otra manera, de la Roma Imperial. En la frontera de Armenia Corbulón prohibió a todos los de este séquito, menos a los que el propio emperador había ordenado seguir a Tiridates, salir del Imperio Romano, era evidente que no se podía poner en manos de los bárbaros a cierto numero de constructores especializados, Tiridates lo tomo a bien y consolido en él la mas que buena opinión que tenia de la capacidad de este magnifico general romano. La frontera entre Parthia, Armenia y Roma permanecerían a partir de ahora en calma hasta principios del siglo II.

Corbúlon no murió de muerte natural, acabo finalmente como víctima de la envidia de Nerón.

 

 

Notas..

(1) Hay que recordar que dentro de la escala de mando del imperio, por debajo del propio Rey de Reyes se encuentran, primero el rey de Media Antropatene y luego el de rey de Armenia.Volver.

(2) Por regular entiendo en este caso la única fuerza permanente con la que cuenta el rey de Parthia, su guardia, un numero indeterminado de jinetes que le acompañan y que siempre están preparados para el combate. Estas tropas serán las cedidas por el rey a su hermano, su propia guardia. El numero total del ejército de Tiridates se podría calibrar teniendo en cuenta las fuerzas que movilizaran los romanos contra él, dos legiones con sus auxiliares, así pues podrían rondar los 20.000 hombres.Volver.

(3) Aunque se dejaría un resquicio para la negociación si el propio Tiridates venia hasta Roma para recibir del propio Nerón el nombramiento de rey de Armenia. En principio se podía aceptar la perdida del control de Armenia, pero las formas debían ser respetadas, al menos Roma decidiría el rey que gobernaría esa nación.Volver

(4) Existían dos consejos, digamos, de gobierno, uno formado por las principales familias aristócratas y el otro por los de la casta sacerdotal. Volver

(5) Vologeses lo atravesara luego triunfalmente a lomos de un elefante, corría el rumor, no obstante, de que los romanos lo habían construido con la idea de que se viniese abajo en cuanto las tropas parthas lo atravesasen, cosa que no ocurrióVolver

(6) Nerón se propuso en un principio encabezar el ejército que entraría en Armenia, sin embargo sufrió un leve accidente durante unos sacrificios propiciatorios en Roma, tomandolo de mal augurio cambio de intención y se quedo en Roma.Volver

(7) Dion Cassio no relata como Vologeses envió a presencia de Corbulón al jefe de su guardia, Moneses, el rey de Parthia deseaba sobre todas las cosas que los romanos evacuasen la cabeza de puente que sostenían sobre el otro lado del Eúfrates, sobre el mismo puente que había construido Corbulón en el río se entrevistaron los dos, allí se acordó que Vologeses abandonaría Armenia y que él, a su vez, destruiría el puente y evacuaría la otra orilla del río..Volver

(8) El armenio Monobazus y el propio Vologeses se comprometieron con el acuerdo enviando por su parte una serie de rehenes acordados con antelación..Volver