| «PERSICA» por
CTESIAS de Cnido
La «Persica»
de Ctesias de Cnido (1) consta de veintitrés
libros.
En los primeros seis, él trata de asuntos Asirios y de eventos
previos a la fundación del imperio Persa, y sólo empieza
a tratar de asuntos Persas en el séptimo libro.
En los libros 7 a 13 da una reseña de Ciro, Cambises, [Taniojarces/Esmerdis]
los Magos, Darío y Jerjes, en los que difiere casi completamente
de Heródoto, a quien él acusa de falsedad en muchos pasajes
y lo llama «inventor de fábulas». Ctesias es posterior
a Heródoto, y dice que él fue testigo ocular de la mayoría
de lo que describe, y que, dónde éste no era el caso, obtuvo
su información directamente de los Persas, y de esta manera compuso
su historia. Él no sólo discrepa con Heródoto, sino
que también en algunos aspectos con Jenofonte, el hijo de Grilo.Ctesias
floreció en el tiempo de Ciro, hijo de Darío[II Noto] y
Parisatis, hermano de Artajerjes[II Mnemon] quién le sucedió
en el trono.
CONTEXTO: FAMILIA DE CIRO EL
GRANDE, FECHA APROX. 560 a.C.
[§1]
Él empieza declarando que Astiages (a quien también llama
Astigas) no estaba emparentado con Ciro; que huyó de él
a Ecbatana y se escondió en las bóvedas del palacio real
con la ayuda de su hija Amitis y su marido Espitamas; que Ciro, cuando
subió al trono, dio órdenes que no sólo Espitamas
y Amitis, sino que también debía someterse a la tortura
a sus hijos Espitaces y Megabernes por ayudar a Astigas; que este último,
para salvar a sus nietos de ser torturados por su culpa, se rindió
y fue apresado y cargado con las cadenas por Ebares; que poco después
fue liberado por Ciro y honrado como su padre; que su hija Amitis fue
tratada por él como una madre y luego se convirtió en su
esposa. Su marido Espitamas, sin embargo, fue ejecutado porque, cuando
preguntado, declaró falsamente que no sabía donde estaba
Astigas. En su relato de estos eventos, Ctesias difiere de Heródoto.
[§2] Agrega que Ciro
hizo la guerra con los bactrianos, sin obtener una victoria decisiva;
pero que cuando se enteraron que Astigas había adoptado a Ciro
como su padre, y a Amitis como su madre y esposa, voluntariamente se sometieron
a Amitis y a Ciro.
[§3] También
relata cómo Ciro hizo la guerra a los Saces, y tomó a prisionero
a su rey Amorges, el marido de Esparetra, la que después que su
marido fue capturado reunió un ejército de 300.000 hombres
y 200.000 mujeres, hizo la guerra a Ciro y lo derrotó. Entre el
gran número de prisioneros tomado por los Saces estaba Parmises,
hermano de Amitis, y sus tres hijos, que fueron luego liberados en cambio
por Amorges.
[§4] Ciro, ayudado
por Amorges, marchó contra Creso y la ciudad de Sardes. Por consejo
de Ebaras dispuso figuras de madera que representaban a los Persians alrededor
de los muros, cuya visión aterró de tal moso a los habitantes
que la ciudad fue fácilmente tomada.
Antes de esto, el hijo de Creso fue entregado como rehén, habido
sido el rey engañado por una visión divina. Dado que Creso
estaba evidentemente meditando la traición, su hijo fue ejecutado
ante sus ojos; su madre, que era testigo de su ejecución, se suicidó
arrojándose de los muros.
[§5] Después
de haber tomado la ciudad, Creso huyó buscando refugio en el templo
de Apolo; tres veces fue puesto en cadenas, y tres veces se libró
invisiblemente de sus ataduras, aunque el templo estaba cerrado y sellado,
y Ebaras estaba de guardia. Aquéllos que fueron prisioneros con
Creso fueron decapitados, sospechados de haber conspirado para liberarlo.
En consecuencia fue llevado al palacio y atado más firmemente,
pero fue nuevamente liberado por truenos y relámpagos enviados
del cielo. Finalmente Ciro, en contra de su voluntad, lo liberó,
tratándolo amablemente desde ese momento, y le concedió
una gran ciudad cerca de Ecbatana llamada Barene, en la que había
5000 jinetes y 10.000 peltastas (2),
lanceros y arqueros.
[§6] Ciro envió
entonces a Petisacas el eunuco, que tenía gran influencia sobre
él, a Persia a buscar a Astigas donde los Barcanios, ya que tanto
él como su hija Amitis estaban ansiosos por verlo. Ebaras aconsejó
entonces a Petisacas de dejar a Astigas en alguna lugar solitario, para
que pereciera de hambre y sed, lo que él hizo. Pero el crimen fue
revelado en un sueño, y Petisacas, ante el urgente pedido de Amitis,
le fue enviado a ella por Ciro para ser castigado. Ella ordenó
que le fueran extraídos sus ojos, lo desolló vivo, y entonces
lo crucificó. Ebaras, temeroso de sufrir el mismo castigo, aunque
Ciro lo aseguró que él no lo permitiría, se dejó
morir de hambre ayunando durante diez días. A Astigas se le brindó
un espléndido entierro; su cuerpo había permanecido intacto
por las bestias salvajes del desierto, habiéndolo custodiado algunos
leones hasta que fue llevado por Petisacas.
[§7] Ciro marchó
contra los Derbices cuyo rey era Amoreo. Los Derbices trajeron repentinamente
algunos elefantes que habían quedado emboscados, y pusieron a la
caballería de Ciro en fuga. El propio Ciro cayó de su caballo,
y un indio le hirió mortalmente con una jabalina bajo el muslo.
Los indios lucharon del lado de los Derbices y les proporcionaron los
elefantes. Los amigos de Ciro lo levantaron mientras todavía estaba
vivo y retornaron al campamento. Murieron muchos Persas y Derbices, hasta
el número de 10.000 por cada lado.
Amorges, cuando oyó lo que le había pasado a Ciro, a toda
prisa fue en ayuda de los Persas con 20.000 jinetes Sacenos. En un combate
subsecuente, los Persas y los Saces obtuvieron una brillante victoria,
siendo Amoreo, el rey de los Derbices, muerto junto con sus dos hijos.
Treinta mil Derbices y 9.000 Persas cayeron en la batalla. El país
se sometió entonces a Ciro.
[§8] Ciro, estando
cerca de la muerte, declaró rey a su mayor hijo Cambises y a su
hijo menor Taniojarces gobernador de Bactria, Corasmia, Partia, y Carmania,
libre de tributo. De los hijos de Espitamas, designó a Espitaces
sátrapa de los Derbices, a Megabernes de los Barcanios, rogándoles
que obedecieran a su madre en todo. Él también los animó
para que se hiciesen amigos con Amorges, bendiciendo a aquéllos
que permanecieran en condiciones amistosas entre sí, y maldiciendo
a aquéllos que primero hacían mal. Con estas palabras se
murió, tres días después de haber sido herido, después
de un reinado de treinta años. Éste es el fin del undécimo
libro.
[§9] El duodécimo
libro empieza con el reino de Cambises. Inmediatamente después
de su ascensión, envió el cuerpo de su padre a Persia para
enterrarlo a través del eunuco Bagapates, y llevó a cabo
los deseos de su padre en todo los otros aspectos. Los hombres que tuvieron
la influencia más grande sobre él fueron Artasiras el Hircanio,
y los eunucos Izabates, Aspadates, y Bagapates que habían sido
los favoritos de su padre después de la muerte de Petisacas.
[§10] Bagapates estuvo
a cargo de la expedición contra Egipto y su rey Amirteo, a quien
derrotó, a través de la traición de su principal
consejero, el eunuco Combafis, quién reveló la existencia
de los puentes y otros secretos importantes a condición de que
Cambises le hiciera gobernador de Egipto. Cambises hizo este arreglo primero
con él a través de Izabates, el primo de Combafis, y después
lo confirmó con su promesa personal. Habiendo capturado a Amirteo
vivo, no le hizo daño alguno, sino que meramente lo mudó
a Susa con 6000 egipcios escogidos por él. Todo Egipto devino entonces
súbdito de Cambises. Los egipcios perdieron 50.000 hombres en la
batalla, los Persas, 7000.
[§11] Entretanto un
cierto mago llamado Esfendadates que había sido azotado por Taniojarces
por alguna ofensa, fue donde Cambises y le informó que su hermano
estaba tramando algo contra él. Como prueba de esto, declaró
que Taniojarces se negaría a venir si era convocado. Cambises,
consecuentemente convocó a su hermano que, estando comprometido
en otra cuestión, aplazó su venida. El mago, en consecuencia,
lo acusó más libremente. Su madre Amitis, quién sospechaba
del mago, aconsejó a Cambises a que no lo escuchara. Cambises fingió
no creerle, aunque en realidad sí lo hizo. Convocado por Cambises
por tercera vez, Taniojarces obedeció los citatorios. Su hermano
lo abrazó, pero no obstante se determinó a ejecutarlo, y,
con desconocimiento de su madre Amitis, tomó las medidas necesarias
para llevar a cabo su plan.
[§12] El Mago hizo
la siguiente sugerencia. Siendo él mismo muy parecido a Taniojarces,
aconsejó públicamente al rey que ordenara que su cabeza
fuera cortada por haber acusado falsamente al hermano del rey; que entretanto
Taniojarces fuera ejecutado en secreto, y él [el Mago] se vistiera
con su ropa, de modo que se pensara que Taniojarces estaba aún
vivo. Cambises aceptó esto. Taniojarces fue ejecutado obligándole
a beber sangre de toro; el Mago se puso su ropa y fue confundido con él
por las personas. El fraude no fue conocido durante mucho tiempo excepto
por Artasiras, Bagapates e Izabates, a quienes Cambises había confiado
el secreto.
[§13] Entonces Cambises,
habiendo convocado a Labizo, jefe de los eunucos de Taniojarces, y a los
otros eunucos, les mostró al Mago sentado y vestido con la apariencia
de su hermano, y les preguntó si ellos pensaban que él era
Taniojarces. Labizo, asombrado, contestó, "¿Quién
otro debemos pensar que es?" siendo la semejanza tan grande que fue
engañado. El Mago fue enviado por consiguiente a Bactria dónde
desempeñó el papel de Taniojarces. Cinco años más
tarde, Amitis, habiendo conocido la verdad por el eunuco Tibetis, a quien
el Mago había azotado, exigió a Cambises que le entregara
a Esfendadates, pero él se negó. Después de lo cual
Amitis, luego de colmarlo de maldiciones, se envenenó.
[§14] En cierta ocasión,
mientras Cambises estaba ofreciendo un sacrificio, no brotó sangre
alguna de las víctimas sacrificadas. Esto lo alarmó grandemente,
y el nacimiento de un hijo sin cabeza por parte de Roxana aumentó
esta alarma. Este augurio fue interpretado por los hombres sabios como
el significado que él no dejaría sucesor alguno. Su madre
también se apareció a él en un sueño, amenazándole
con venganza por el asesinato que había cometido, lo que todavía
le alarmó más. En Babilonia, mientras tallaba un pedazo
de madera con un cuchillo para entretenerse, se hirió accidentalmente
en el muslo, y murió once días después, en el decimoctavo
año de su reinado.
[§15] Bagapates y Artasiras,
antes de la muerte de Cambises, conspiraron para elevar al Mago al trono,
como lo hicieron después. Izabates que había ido a llevar
el cuerpo de Cambises a Persia, encontrando a su retorno que el Mago estaba
reinando bajo el nombre de Taniojarces, descubrió la verdad al
ejército y expuso al Mago. Después de esto buscó
refugio en un templo, dónde fue capturado y ejecutado.
[§16] Entonces siete
distinguido Persas conspiraron contra el Mago. Sus nombres eran Onofas,
Idernes, Norondabates, Mardonio, Barises, Atafernes y Darío [hijo
de] Histaspes. Después de que hubieron dado y tomado las promesas
más solemnes, admitieron en su secreto a Artasiras y Bagapates
que guardaban todas las llaves del palacio. Los siete, habiendo sido admitidos
en el palacio por Bagapates, encontraron al Mago dormido. A la vista de
ellos, él saltó, pero no encontrando arma alguna a la mano
(pues Bagapates las había quitado a todas en secreto) quebró
una silla hecha de oro y se defendió con una de las patas, pero
fue finalmente apuñalado a muerte por los siete. Había reinado
siete meses.
[§17] Darío
fue escogido rey de los siete conspiradores de acuerdo con una prueba
en la que habían acordado, consistente en que su caballo fue el
primero en relinchar después de la salida del sol, resultado este
de una hábil estratagema.
[§18] Los Persas celebran
el día en que el Mago fue muerto, por una fiesta llamada Magofonia.
[§19] Darío
ordenó que se construyera una tumba para él en una montaña
de dos picos, pero cuando deseó ir a verla, fue disuadido por sus
padres y por los adivinos. Los primeros, sin embargo, estaban ansiosos
por ascender a él, pero los sacerdotes que los estaban conduciendo,
asustándose a la vista de algunas serpientes, dejaron caer las
sogas, cayendo ellos y despedazándose. Darío se afligió
grandemente y pidió las cabezas de los cuarenta hombres que fueron
responsables.
[§20] Darío
ordenó a Ariaramnes, sátrapa de Capadocia, atravesar Escitia,
y tomar un número de prisioneros, hombres y mujeres. Él
se trasladó en treinta pentacónteras (3),
y entre otros tomó cautivo a Marsagetes, hermano del rey de Escitia
que había sido encarcelado por su propio hermano por ciertas ofensas.
El gobernante de los escitas, enfurecido, escribió una carta insultante
a Darío quién le contestó en el mismo tono.
[§21] Darío
reunió entonces un ejército de 800.000 hombres y cruzó
el Bósforo y el Ister [Danubio] por un puente de barcos a territorio
escita en quince días. Los dos reyes se enviaron mutuamente un
arco. Darío, viendo que el arco escita era más fuerte, retrocedió
y huyó por los puentes, destruyendo algunos de ellos en su prisa
antes de que el ejército entero hubiera cruzado. Ochenta mil de
sus hombres que habían sido dejados atrás en Europa fueron
muertos por el gobernante de los escitas. Darío, después
de haber cruzado el puente, incendió las casas y templos de los
Calcedonios, porque habían intentado derribar los puentes que él
había construído cerca de su ciudad y también destruyó
el altar erigió por él, al cruzar, en honor de Zeus Diabaterios
(4).
[§22] Datis, el comandante
de la flota persa, a su retorno del Pont, asoló Grecia y las islas.
En Maratón se encontró con Milcíades; los bárbaros
fueron derrotados y el propio Datis murió, negándose los
atenienses a entregar su cuerpo a demanda de los persas.
[§23] Darío
volvió entonces a Persia dónde, después de haber
ofrecido sacrificios, murió después de una enfermedad de
treinta días, en el 72º año de edad y el 31º de
su reino. Artasiras y Bagapates también murieron, habiendo sido
este último el guardián de la tumba de Darío durante
siete años.
[§24] Darío
fue sucedido por su hijo Jerjes sobre quien Artabano, el hijo de Artasiras,
tenía tanta influencia como su padre había tenido sobre
Darío. Sus otros consejeros confidenciales eran el viejo Mardonio
y Matacas el eunuco. Jerjes se casó con Amestris, la hija de Onofas,
quién le dió un hijo, Darío, dos años después
a Histaspes y ArtaJerjes, y dos hijas, una llamada Rodogine y otra llamado
Amitis por su abuela.
[§25] Jerjes decidió
hacer la guerra en Grecia, porque los Calcedonios habían intentado
romper el puente como ya se ha dicho, y había destruido el altar
que Darío había dispuesto, y porque los atenienses habían
matado a Datis y se habían negado a entregar su cuerpo. Primero
visitó Babilonia, deseoso de ver la tumba de Belitanes que Mardonio
le mostró. Pero él era incapaz de llenar el vaso de aceite,
como ha sido escrito.
[§26] De allí
marchó a Ecbatana dónde oyó hablar de la revuelta
de los babilonios y el asesinato del sátrapa Zópiro. El
relato de Ctesias es diferente del de Heródoto. Lo que este último
relata de Zópiro se atribuye a Ctesias, con la excepción
de que su mula haya dado nacimiento a un potro, a Megabizo, el yerno de
Jerjes y el marido de su hija Amitis. Babilonia fue tomada por Megabizo
a quien Jerjes concedió, entre otros premios, un molinillo de oro,
que pesaba seis talentos, el más honorable de los regalos reales.
[§27] Entonces Jerjes,
habiendo reunido un ejército persa de 800.000 hombres y 1000 trirremes
sin contar los carros, partió contra Grecia, después de
haber tirado un primero puente que cruzaba en Abido.
Demarato el espartano, que llegó allí primero y acompañó
a Jerjes, le disuadió de invadir Esparta. Su general Artabano,
con 10.000 hombres, luchó una batalla con Leónidas, el general
espartano, en las Termópilas; el ejército persa fue despedazado,
mientras que sólo dos o tres de los espartanos murieron. El rey
ordenó entonces un ataque con 20.000, pero fueron derrotados, y
aunque azotados para entrar en batalla, fueron nuevamente derrotados.
Al día siguiente ordenó un ataque con 50.000, pero sin éxito,
y consecuentemente cesó las operaciones.. Tórax el tesalio
y Calíades y Timafernes, los líderes de los traquinios,
que estaban presentes con sus fuerzas, fueron convocados por Jerjes junto
con Demarato y Hegias el efesio, quién le dijo que los espartanos
nunca podrían ser derrotados a menos que fueron rodeados. Un ejército
persa de 40.000 hombres conducido por los dos líderes de los traquinios
arriba de un camino de montaña casi inaccesible, llegó a
la retaguardia de los lacedemomios, quienes fueron rodeados y murieron
valientemente hasta el último hombre.
[§28] Jerjes envió
otro ejército de 120,000 hombres contra Platea bajo la orden de
Mardonio, a instigación de los tebanos. A él se opuso Pausanias
el espartano, con sólo 300 esparciates (5),
1000 periecos (6), y 6000 de las otras
ciudades. Los persas sufrieron una severa derrota, Mardonio resultó
herido y obligado a huir.
[§29] Luego fue enviado
por Jerjes a saquear el templo de Apolo, dónde se dice que murió
por las lesiones recibidas durante una terrible granizada, con gran pesar
de Jerjes.
[§30] Jerjes avanzó
entonces contra la propia Atenas, cuyos habitantes tripulaban 110 trirremes
y buscaron refugio en Salamis; Jerjes tomó posesión de la
ciudad vacía y la incendió, con excepción de la Acrópolis
que era defendida por una pequeña banda de hombres que habían
se habían quedado; al fin, también ellos escaparon de noche,
y la Acrópolis fue incendiada. Después de esto, Jerjes avanzó
a una angosta franja de tierra en Atica llamada Heraclea, y empezó
a construir un terraplén en dirección de Salamis, pensando
atravesar a pie. Por consejo de los atenienses Temístocles y Arístides,
se convocaron arqueros de Creta.
Entonces tuvo lugar una batalla naval entre los griegos con 700 naves
y los persas con más de 1000 bajo las órdenes de Onofas.
Los atenienses resultaron victoriosos, gracias al consejo y diestra estrategia
de Arístides y Temístocles; los persa perdieron 500 naves,
y Jerjes huyó. En las batallas restantes murieron 12.000 persas.
[§31] Jerjes, habiendo
atravesado Asia y avanzado hacia Sardes, despachó a Megabizo a
saquear el templo en Delfos. Al negarse a ir, el eunuco Matacas fue enviado
en su lugar, para insultar a Apolo y saquear el templo.
[§32] Habiendo llevado
a cabo sus órdenes volvió donde Jerjes que entretanto había
llegado a Persis de Babilonia.
[§33] Aquí Megabizo
acusó su esposa Amitis (la hija de Jerjes) de haber cometido adulterio.
Jerjes la reprimió severamente, pero ella declaró que era
inocente. Artabano y el eunuco Aspamitres, los consejeros confidenciales
de Jerjes, resolvieron matar a su amo. Habiéndolo hecho, persuadieron
a Artajerjes[I Makrocheir] que su hermano Darío lo había
asesinado. Darío fue llevado al palacio de Artajerjes, y, aunque
negó vehementemente la imputación, fue ejecutado.
[§34] Así Artajerjes
se convirtió en rey, gracias a Artabano quién entró
en una conspiración contra él con Megabizo (quién
estaba amargamente afligido por la sospecha de adulterio contra su esposa),
tomando cada uno un juramento de permanecer fiel al otro. No obstante,
Megabizo reveló el plan, saliendo a la luz la conducta culpable
de Artabano, encontrando él la muerte que había querido
para Artajerjes. Aspamitres, que había tomado parte en los asesinatos
de Jerjes y Darío fue cruelmente ejecutado, siendo expuesto en
la gamella (7). Después de la
muerte de Artabano hubo una batalla entre sus compañero en la conspiración
y los otros persas en la que murieron los tres hijos de Artabano y Megabizo
quedó muy heridos. Artajerjes, Amitis, y Rodogine, y su madre Amestris
se afligieron profundamente, y su vida sólo se salvó por
la habilidad y atención de Apolónides, médico de
Cos.
[§35] Bactria y su
sátrapa, otro Artabano, se sublevado contra Artajerjes. La primera
batalla fue indecisa, pero en una segunda, los bactrianos fueron derrotados
porque el viento sopló en sus caras, y toda la Bactria fue sometida.
[§36] Egipto, bajo
la conducción de Inaro, un libio, ayudado por un nativo del país,
también se sublevó, y fueron hechos preparativos para la
guerra. Al pedido de Inaro, los atenienses enviaron cuarenta naves en
su ayuda. El propio Artajerjes estaba deseoso de tomar parte de la expedición,
pero sus amigos le disuadieron. Él por consiguiente envió
a su hermano Aqueménides con 400,000 infantes y ochenta naves.
Inaro se trabó en batalla con Aqueménides, saliendo victoriosos
los egipcios, Aqueménides muerto por Inaro y su cuerpo enviado
a Artajerjes. Inaro también tuvo éxito en el mar. Caritímides,
el comandante de las cuarenta naves atenienses, se cubrió con gloria
en una batalla naval en la que se capturaron veinte de las cincuenta naves
persas con sus tripulaciones, y las treinta restantes fueron hundidas.
[§37] El rey envió
entonces a Megabizo contra Inaro, con un ejército adicional de
200.000 hombres y 300 naves comandadas por Orisco; de modo que, no contando
las tripulaciones de las naves, su ejército consistía en
500.000. Cuando Aqueménides cayó, 100,000 de sus 400,000
hombres perecieron. Tuvo lugar una desesperada batalla en la que las pérdidas
fueron gruesas por ambos lados, aunque las de los egipcios fueron más
duras. Megabizo hirió a Inaro en el muslo, y hizo huir, y los persas
obtuvieron una victoria completa. Inaro huyó a Biblos, una fortaleza
egipcia, acompañado por aquéllos de los griegos que no murieron
en la batalla. Entonces todo Egipto, excepto Biblos, se sometió
a Megabizo.
[§38] Pero dado que
esta fortaleza parecía inexpugnable, acordó con Inaro y
los griegos (6000 y más en número), a condición que
ellos no sufrieran daño por parte del rey, y que los griegos se
les permitiera volver a casa cuando ellos quisieran..
Habiendo designado a Sarsamas sátrapa de Egipto, Megabizo llevó
a Inaro y a los griegos a Artajerjes, quién estaba severamente
enfurecido con Inaro porque él había matado a su hermano
Aqueménides. Megabizo le dijo lo que había pasado, cómo
él había dado su palabra a Inaro y a los griegos cuando
ocupó Biblos, y rogó seriamente al rey que respetara sus
vidas. El rey consintió, y la noticia de que ningún daño
correspondería a Inaro y a los griegos fue inmediatamente informada
al ejército.
[§39] Pero Amestris,
apenado con la idea que Inaro y los griegos evitarían el castigo
por la muerte de su hijo Aqueménides, pidió al rey [que
se los diera a ella], pero él se negó; ella entonces apeló
a Megabizo, que también la despidió. Por fin, sin embargo,
por su constante importunidad obtuvo su deseo de su hijo, y después
de cinco años el rey le dejó en sus manos a Inaro y a los
griegos. Inaro fue empalado sobre tres estacas; cincuenta de los griegos,
todos a los que pudo ponerle la mano encima, fueron decapitados.
[§40]
Megabizo se sintió profundamente apenado por esto, y solicitó
permiso para retirarse a su satrapía en Siria. Habiendo enviado
en secreto al resto de los griegos allí de antemano, a su llegada
él reunió un gran ejército (150.000 sin incluir la
caballería) y levantó el estándarte de la rebelión.
Usiris fue enviado contra él con 200.000 hombres; se libró
una batalla en la que Megabizo y Usiris se hirieron el uno al otro. Usiris
infligió una herida con una lanza en el muslo de Megabizo de dos
dedos de profundidad; Megabizo por su parte hirió primero a Usiris
en el muslo y luego en el hombro, de modo tal que cayó de su caballo.
Megabizo, cuando cayó, lo protegió, y pidió que fuera
respetado. Muchos persas fueron muertos en la batalla, en la cual se distinguieron
Zopiro y Artifio, los hijos de Megabizo, y Megabizo ganó una victoria
decisiva. Usiris recibió la mayor atención y fue enviado
a Artajerjes a su petición.
[§41] Enviaron otro
ejército contra él bajo Menostanes el hijo de Artario, sátrapa
de Babilonia y hermano de Artajerjes. Tuvo lugar otra batalla en la que
los persas fueron derrotados; a Menostanes le hirió un golpe de
Megabizo, primero en el hombro y luego en la cabeza, pero la herida no
fue mortal. Sin embargo, huyó con su ejército y Megabizo
ganó una brillante victoria.
[§42] Artario envió
entonces a Megabizo, aconsejándolo concordar con el rey. Megabizo
contestó que él estaba dispuesto a hacerlo, a condición
de que no fuera obligado a aparecer en la corte otra vez, y le fuera permitido
permanecer en su satrapía. Cuando su respuesta fue informada al
rey, el eunuco paflagonio Artoxares y Amestris le impulsaron a hacer la
paz sin tardanza. En consecuencia, Artario, su esposa Amitis, Artoxares
(entonces de veinte años de edad), y Petisas, el hijo de Usiris
y padre de Spitamas, fueron enviados con aquel objetivo a Megabizo. Después
de muchos ruegos y promesas solemnes, con gran dificultad ellos tuvieron
éxito en persuadir a Megabizo de visitar al rey, que finalmente
le perdonó por todas sus ofensas.
[§43] Algún
tiempo después, mientras el rey cazaba, fue atacado por un león,
al que Megabizo mató cuando se disponía a precipitarse sobre
él. El rey, enfurecido porque Megabizo había matado al animal
primero, ordenó que su cabeza fuera cortada, pero debido a los
ruegos de Amestris, Amitis, y otros su vida fue perdonada y fue desterrado
a Curtae, una ciudad en el Mar Rojo. Artoxares el eunuco también
fue desterrado a Armenia por haber hablado a menudo libremente al rey
en favor de Megabizo. Después haber pasado cinco años en
el exilio, Megabizo escapó fingiendo ser un leproso a quién
nadie podía acercarse, y devolvió a casa con Amitis, quién
apenas le reconoció. Con la intercesión de Amestris y Amitis,
el rey se reconcilió con él y lo admitió a su mesa
como antes. Megabizo murió a la edad de setenta y seis años,
afligiendo profundamente al rey.
[§44] Después
de su muerte, su esposa Amitis, como su madre Amestris antes que ella,
mostró gran afición por la compañía de hombres.
El médico Apolónides de Cos, cuando Amitis estaba padeciendo
una enfermedad ligera, fue llamado para asistirla, enamorándose
de ella. Durante algún tiempo continuaron en secreto, pero finalmente
ella se lo dijo a su madre. Ella a su vez informó al rey que la
dejó hacer lo que quisiera con el ofensor. Apolónides fue
encadenado cadenas durante dos meses como castigo, y luego enterrado vivo
el mismo día en que Amitis murió.
[§45] Zópiro,
el hijo de Megabizo y Amitis, después de la muerte de su madre
y padre se sublevó contra el rey. Visitó Atenas, dónde
fue bien recibido debido a los servicios que su madre brindó a
los atenienses. De Atenas navegó con algunas tropas Atenienses
a Cauno y la conminó a rendirse. Los habitantes se manifestaron
listos para hacerlo, con tal de que no se admitiera a los atenienses que
lo acompañaban. Mientras Zópiro escalaba los muros, un Caunio
llamado Alcides le dio con una piedra en la cabeza y lo mató. El
Caunio fue crucificado por orden de su abuela Amestris.
[§46] Algún
tiempo después, Amestris murió a una gran edad, y Artajerjes
también murió después de haber reinado cuarenta y
dos años. Aquí termina el decimoséptimo libro.
[§47] Artajejes fue
sucedido por su hijo Jerjes II, su único hijo legítimo con
Damaspia, quién murió el mismo día que su marido.
Los cuerpos del rey y la reina fueron conducidos por Bagorazo a Persia.
Artajerjes tuvo 17 hijos ilegítimos, entre ellos Secidiano de Alogine
de Babilonia, Oco, luego rey, y Arsites de Cosmartidene, también
una babilonia. Aparte de estos tres, tuvo también un hijo Bagapeo
y una hija Parisatis de Anxdria, también una babilonia, quién
fue la madre de Artajerjes y Ciro. En vida de su padre, Oco fue nombrado
sátrapa de Hircania y dado en matrimonio a Parisatis, la hija de
Artajerjes y su propia hermana.
[§48] Secidiano, habiendo
triunfado sobre el eunuco Farnacias, que tenía la mayor influencia
sobre Jerjes al lado de Bagorazo Menostanes, y algunos otros, entró
en el palacio después de una fiesta, mientras Jerjes estaba acostado
en un sueño ebrio y lo mató, cuarenta y cinco días
después de la muerte de su padre. Los cuerpos de los dos, padre
e hijo juntos, fueron llevados a Persis, siendo que las mulas que llevaban
el carro en el que estaba el cuerpo del padre, se negaron a moverse, como
esperando el carro del hijo; cuando llegó, marcharon rápidamente.
[§49] Secidiano se
convirtió así en rey y designó a Menostanes como
su azabarites [visir]. Después que Bagorazo volvió a la
corte, Secidiano, quién guardaba una vieja enemistad contra él,
con el pretexto de que había dejado el cuerpo de su padre en Persis
sin su permiso, ordenó que fuera apedreado a muerte. El ejército
quedó grandemente afligido, y, aunque Secidiano distribuyó
grandes sumas entre los soldados, ellos lo odiaron por el asesinato de
su hermano Jerjes y ahora por el de Bagorazo.
[§50] Secidiano convocó
entonces a Oco a la corte, quién prometió presentarse pero
no lo hizo. Después de haber sido convocado varias veces, reunió
una gran fuerza con la obvia intención de apoderarse del trono.
A él se unió Arbario, comandante de la caballería,
y Arxanes, sátrapa de Egipto. El eunuco Artoxares vino también
de Armenia y puso la corona en la cabeza de Oco contra su voluntad.
[§51] Así Oco
se convirtió en rey y cambió su nombre a Darío[II
Noto]. A sugerencia de Parisatis, se esforzó por triunfar sobre
Secidiano por medio del engaño y las promesas solemnes. Menostanes
hizo todolo posible para impedirle a Secidiano creer en estas promesas
o entrar en acuerdos con aquéllos que estaban intentando engañarlo.
A pesar de esto, Secidiano permitió ser persuadido, fue arrestado,
tirado a las cenizas (8), y muerto.
[§52] Oco (también
llamado Darío[II Noto]) se convirtió así en el único
gobernante. Tres eunucos, Artoxares, Artibarzanes y Atus, tenían
la mayor influencia sobre él, pero su consejero principal era su
esposa. De ella él había tenido dos hijos antes de convertirse
en rey, una hija Amestris y un hijo Arsaces, después llamado Artajerjes.
Después de que su ascensión, ella le dió otro hijo,
Ciro llamado así por el sol [Khur en idioma Persa]. Un tercer hijo
fue llamado Artostes que fue seguido por algunos otros hasta el número
de trece.
El escritor dice que obtuvo estos detalles de la misma Parisatis. enclosure
La mayoría de los hijos murió pronto, siendo los únicos
sobrevivientes aquéllos mencionados y un cuarto llamado Oxendras.
Arsites, su propio hermano por el mismo padre y madre, se sublevó
contra el rey junto con Artifio, el hijo de Megabizo. Artasiras fue enviado
contra ellos, y, habiendo sido derrotado en dos batallas, tuvo la victoria
en una tercera, después de haber sobornado los griegos que estaban
con Artifio, quedando sólo tres milesios fieles a él. Al
fin Artifio, viendo que Arsites no aparecía, se rindió al
rey, después de que Artasiras le hubo prometido solemnemente que
su vida sería respetada. El rey estaba ansioso por ejecutar a Artifio,
pero Parisatis le aconsejó que no hiciera tan rápido como
para engañar a Arsites y también inducirlo a someterse;
cuando los dos se hubieran rendido, ambos podrían ser ejecutados.
El plan tuvo éxito, Artifio y Arsites se rindieron, y fueron arrojados
a las cenizas. El rey deseaba perdonar Arsites, pero Parisatis, por su
importunidad, le persuadió para que ordenara su muerte. Farnacias,
que había ayudado a Secidiano a matar a Jerjes, fue apedreado hasta
la muerte. Menostanes también fue arrestado y condenado, pero anticipó
su destino por el suicidio.
[§53] Pisutnes también
se sublevó, y se envió a Tisafernes, Espitradates, y Parmises
contra él. Pisutnes partió para encontrarse con Licón
el ateniense y un cuerpo de griegos que fueron sobornados por los generales
del rey para abandonarlo. Pisutnes se rindió entonces, y, después
de haber recibido seguridades que su vida sería respetada, Tisafernes
le acompañó a la corte. Pero el rey ordenó que fuera
tirado a las cenizas y dió su satrapía a Tisafernes. Licón
recibió también varios pueblos y distritos como premio a
su traición.
[§54] Artoxares el
eunuco, que tenía gran influencia con el rey, deseando obtener
la posesión del trono, se complotó contra su amo. Le pidió
a su esposa que le hiciera un bigote y barba falsos de modo que se pareciera
a un hombre. Su esposa, sin embargo, le traicionó; fue capturado,
entregado a Parisatis, y ejecutado.
[§55] Arsaces, el hijo
del rey que después cambió su nombre por Artajerjes, casó
con Estatira, hija de Hidarnes, cuyo hijo Teritucmes, que había
sido designado para la satrapía de su padre después de su
muerte, casó con Amestris, hija del rey. Teritucmes tenía
una hermanastra Roxana, de gran belleza y muy hábil tensando el
arco y arrojando la lanza. Habiéndose Teritucmes enamorado de ella
y concibebido un odio por su esposa Amestris como para desear librarse
de ella, resolvió ponerla dentro de un saco dónde fue apuñalada
a muerte por 300 cómplices con quienes él había entrado
en conspiración para levantar una revuelta. Pero un cierto Udiastes
que tenía gran influencia con Teritucmes, después de haber
recibido cartas del rey prometiendo premiarlo generosamente si pudiera
salvar a su hija, atacó y asesinó a Teritucmes, que valientemente
se defendió y mató (se dice) a treinta y siete de sus atacantes.
[§56] Mitradates, el
hijo de Udiastes, el escudero de Teritucmes, no tomó parte alguna
en este asunto, y cuando se enteró de lo que había pasado,
maldijo a su padre y tomó la ciudad de Zaris para entregarla al
hijo de Teritucmes. Parisatis ordenó que la madre de Teritucmes,
sus hermanos Mitrostes y Hélico y sus hermanas excepto Estatira
fueran ejecutadas. Roxana fue despedazada viva. El rey le dijo a su esposa
Parisatis que infligiera el mismo castigo a la esposa de su hijo Arsaces.
Pero Arsaces por sus lágrimas y lamentos, aplacó la ira
de su padre y madre. Parisatis, ablandada, permitió que Oco salvara
la vida de Estatira, pero al mismo tiempo le dijo a Parisatis que un día
se arrepentiría mucho de esto.
[§57] En el decimonono
libro el autor relata cómo Oco Darío cayó enfermo
y murió en Babilonia, después de haber reinado treinta y
cinco años. Arsaces, que le sucedió, cambió su nombre
por Artajerjes[II Mnemon].
[§58] A Udiastes le
cortaron la lengua y destrozaron las raíces de ella; así
murió. Su hijo Mitradates fue designado en su satrapía.
Esto fue debido a la instigación de Estatira, por lo cual Parisatis
estaba muy afligida.
[§59] Ciro, acusado
por Tisafernes de planes en la vida de su hermano Artajerjes, buscó
refugio con su madre por cuya intervención fue librado del cargo.
Deshonrado por su hermano, se retiró a su satrapía y dispuso
sus planes para la revuelta.
[§60] Satibarzanes
acusó a Orontes de una intriga con Parisatis, aunque su conducta
era irreprochable.
[§61] Orontes fue ejecutado,
y su madre se enfureció grandemente contra el rey, porque Parisatis
había envenenado al hijo de Teritucmes.
[§62] El autor menciona
también a quienes incineraron a su padre contrariamente a la ley,
siendo así declarados culpables de falsedad Helánico y Heródoto.
[§63] Habiéndose
Ciro sublevado contra su hermano, reunió un ejército compuesto
por griegos y bárbaros. Clearco estaba a cargo de los griegos;
Sienesis, el rey de Cilicia, ayudaba Ciro y a Artajerjes.
[§64] El autor informa
entonces los discursos de los dos príncipes a sus tropas. Clearco
el espartano, que estaba a cargo de los griegos, y Menón el Tesalio
que acompañó a Ciro, estaban siempre en discrepancia, porque
Ciro tomó el consejo de Clearco en todo, mientras Menón
no fue considerado. Gran número desertó de Artajerjes a
Ciro, ninguno de Ciro a Artajerjes. Por esta razón Artabario, que
meditaba la deserción fue acusado y tirado a las cenizas. Ciro
atacó al ejército del rey y obtuvo la victoria [Cunaxa],
pero perdió su vida descuidando el consejo de Clearco. Su cuerpo
fue mutilado por Artajerjes que ordenó que su cabeza y la mano
con la que le había golpeado, fueran cortadas y llevadas en el
triunfo.
[§65] Clearco el espartano
se retiró durante la noche con sus griegos, y después de
capturar una de las ciudades que pertenecían a Parisatis, el rey
hizo paz con él.
[§66] Parysatis partió
para Babilonia, lamentando la muerte de Ciro, y, habiendo recuperado con
dificultad su cabeza y la mano, los envió a Susa para el entierro.
Fue Bagapates quién había cortado su cabeza por orden de
Artajerjes. Parisatis, jugando a los dados con el rey, ganó el
juego y a Bagapates como premio, teniéndolo después desollado
vivo y crucificado. Al fin ella fue persuadida por las súplicas
de Artajerjes de dejar de lamentarse por su hijo.
[§67] El rey premió
al soldado que le trajo la gorra de Ciro, y al Cario que se suponía
que lo había herido, a quien Parisatis torturó después
y ejecutó. Habiendo Mitradates alardeado en la mesa de haber matado
a Ciro, Parisatis ordenó que le fuera entregado a ella, y teniéndolo
en sus manos, lo mató con gran crueldad. Tal es el contenido de
los volúmenes de los decimonono y vigésimo libros.
[§68] El vigésimo
primero, vigésimosegundo y vigésimotercer libros concluyen
la historia. Tisafernes empezó a tramar contra los griegos, con
la ayuda de Menón el Tesalio a quien él había ganado.
[§69] De esta manera,
con astucia y solemnes promesas, consiguió a Clearco y a los otros
generales en su poder, aunque Clearco sospechó y estaba en guardia
contra la traición y se esforzaba por apartarla; pero los soldados,
engañados por las palabras de Menón, obligaron al poco deseoso
Clearco a visitar a Tisafernes.
Próxeno el beocio, que ya había sido engañado, también
le aconsejó que fuera. Clearchus y los otros generales fueron enviados
en cadenas a Artajerjes en Babilonia dónde todo el mundo se reunió
para ver a Clearco.
El propio Ctesias, médico de Parisatis, dió atención
a Clearco que mientras estuvo en prisión e hizo todo lo que pudo
para mitigar su suerte. Parisatis le hubiera dado su libertad y le habría
permitido ir, si Estatira no hubiera persuadido al rey de ejecutarlo.
Después de su ejecución, una cosa maravillosa ocurrió.
Un fuerte viento apareció y apiló una cantidad de tierra
sobre su cuerpo, lo que formó una tumba natural. Los otros griegos
que habían sido enviados con él también fueron ejecutados,
con excepción de Menón.
[§70] El autor nos
relata a continuación los insultos lanzados por Parisatis sobre
Estatira, y el envenenamiento de Estatira que ocurrió de la siguiente
manera, aunque ella había estado mucho tiempo en guardia contra
este tipo de muerte. Un cuchillo de la mesa fue untado con veneno de un
lado. Uno de los pájaros pequeños, de aproximadamente el
tamaño de un huevo, llamado rhyndace, fue cortado por la mitad
por Parisatis, tomando ella y comiendo la porción que no había
sido tocada por el veneno, mientras al mismo tiempo ofrecía la
mitad envenenada a Estatira. Estatira, viendo que Parisatis estaba comiendo
su propia porción, no tuvo sospecha alguna, y tomó el veneno
fatal. El rey, enfurecido con su madre, ordenó capturar a sus eunucos
y torturarlos, incluyendo a su principal confidente Ginge. Este último,
acusado y llevado a juicio, fue perdonada por los jueces, pero el rey
la condenó y ordenó que fuera torturada y ejecutada, lo
que causó una riña duradera entre madre e hijo.
[§71] La tumba de Clearco,
ocho años después, se encontró cubierta con árboles
de palma que Parisatis había hecho platar en secreto por su eunucos.
[§72] El autor establece
a continuación la causa de la riña de Artajerjes con Evágoras,
rey de Salamis. Los mensajeros enviados por Evágoras a Ctesias
sobre la recepción de cartas de Abuletes. La carta de Ctesias a
Evágoras acerca de la reconciliación con Anaxagoras príncipe
de los chipriotas.
[§73] El retorno de
los mensajeros de Evágoras a Chipre y el envío de las cartas
de Ctesias a Evágoras.
[§74] El discurso de
Conón a Evágoras sobre visitar al rey; y la carta de Evágoras
sobre los honores que había recibido de él. La carta de
Conón a Ctesias, el acuerdo de Evágoras para pagar el tributo
al rey, y la entrega de las cartas a Ctesias. Discurso de Ctesias al rey
sobre Conón y la carta a él. Los regalos enviados por Evágoras
entregados a Satibarzanes; la llegada de los mensajeros a Chipre. Las
cartas de Conon al rey y Ctesias. La detención de los embajadores
espartanos al rey. La carta del rey a Conón y los espartanos, entregada
a ellos por el propio Ctesias. Conón designado comandante de la
flota por Farnabazo.
[§75] La visita de
Ctesias a Cnido, su ciudad nativa, y a Esparta. Los procedimientos contra
los embajadores espartanos en Rodas, y su descargo. El número de
paradas, días y parasangas de Efeso a Bactria e India.
[§76] El trabajo concluye
con una lista de los reyes Asirios de Nino y Semiramis a Artajerjes.
El estilo de este escritor es claro y muy simple, lo que hace el trabajo
fácil de leer. Usa el dialecto Jónico, no a lo largo de
toda la obra, como lo hace Heródoto, sino sólo en ciertas
expresiones, ni hace, como Heródoto, interrumpir el hilo de su
narrativa por inoportunas digresiones. Aunque él reprocha a Heródoto
por sus cuentos de viejas, no está exento del mismo defecto, sobre
todo en su relato sobre la India.
El encanto de su historia consiste principalmente de su manera de relacionar
eventos que son fuertes en lo emocional e inesperado, y en su variado
uso de embellecimiento mítico. El estilo es más descuidado
de lo que debería ser, y la fraseología a menudo desciende
a lo trivial, de donde el de Heródoto, tanto en este y otros aspectos
hasta donde el vigor y arte están interesados, es el representante
ejemplar del dialecto jónico.
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