Los diácodos

Para este capitulo las principales fuentes consultadas son: Diodoro, Justino, Arriano, Plutarco y Curcio.

Nota. No hay concordancia para la acentuación de según que diácodos, yo, que no me complico la vida en estos menesteres, opto por la versión mas a mano de las que dispongo.

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Los primeros momentos
Los protagonistas
El primer reparto del imperio
La Guerra Helénica

 

Imperio de Alejandro Magno, 323 a.C.

Recordemos la situación de los principales protagonistas de nuestra historia en el momento en que Alejandro Magno muere en Babilonia.

La mayor parte de los que serán conocidos por diácodos, se encuentran en la misma Babilonia, el ejército se encontraba pletórico y preparado para la anunciada campaña de Alejandro en Arabia. Las mejores tropas y generales estaban acuartelados en la inmensa metrópoli. Así pues, casi todos los principales del Imperio se encuentran junto a Alejandro en el momento de su muerte, y serán ellos los que busquen una salida al complicado problema sucesorio que ha dejado la desaparición de un rey todavía joven y sin una descendencia reconocida de antemano por el pueblo y el ejército macedonio.

documento: El testamento de Alejandro, una falsificación que sin embargo no deja de tener un gran interés.

 

AÑO 323 a.C.
Los diácodos
Antípatro, Menandro, Crátero, Antígono, Perdicas, Éumenes, Leónato, Lisímaco, Ptolomeo, Seleuco, Pithon, Meleagro, Neoptolemo, Alcetas, Casandro, Atalo, Peucestas, Ophellas, Nearco.
La familia real
Olimpiade (madre de Alejandro), Cinana (hermana de Alejandro), Eurídice (hija de Cinana), Cleopatra (hija de Olimpíade), Arrideo (hermanastro de Alejandro), Brasine (viuda de Alejandro), Hércules (hijo de Barsine y Alejandro, considerado espurio), Tesalonice (hija de Filipo II).

 

Con la desaparición de Hefestión y la marcha de Crátero (1) se había convertido Perdicas en la cabeza visible del generalato macedonio, el propio Alejandro así lo reconoció al entregarle, moribundo, su propio anillo, el poder así quedaba "legalmente" (2) delegado.

Ahora se imponía la difícil tarea (3) de dar salida a la complicada situación que la muerte del rey había creado. Perdicas respaldo la idea de que, como Alejandro no disponía de ningún heredero al que nombrar sucesor, pero esperaba un hijo de Roxana, este, de ser varón, debería heredar el trono. El mayor inconveniente a este proyecto era que la sangre persa que este príncipe llevaría en sus venas no era del agrado de muchos, ademas, Perdicas (al que, en principio, nadie discutió su preeminencia), apoyado en Leónato, se aseguraba así una larga regencia (cosa, por supuesto, que muchos no estaban dispuestos a aceptar), suponiendo todo esto un fuerte motivo de disensión. Si bien las fuerzas de caballería (la nobleza) se encontraba mas dispuesta a obedecer disciplinadamente las resoluciones de Perdicas, como decimos en principio reconocido ahora como el primero entre los iguales, no fue así entre la infantería en donde saltaron de inmediato las primeras protestas, por que aceptar a un príncipe medio persa disponiendo allí mismo de un hijo de Filipo en edad de gobernar, Arrideo (10). Poco falto para que se llegase a las manos.

Los primeros momentos, Perdicas ante el ejército.

Perdicas, visiblemente irritado por el comportamiento de la infantería, salió junto con la caballería fuera de la ciudad, tenia la intención de rodearla y someterla a un férreo bloqueo, la guerra se encontraba a la vuelta de la esquina. Solo un compromiso in extremis, auspiciado por Éumenes, permitió sobrellevar la situación. De esta forma, Arrideo y el futuro hijo de Alejandro compartirían conjuntamente el poder. Perdicas asumiría solo la regencia del hijo de Roxana y Crátero de la de Arrideo (a partir de este momento llamado Filipo III). Perdicas, ademas, en vez de disponer como segundo a Leónato, tuvo que aceptar la presencia del odiado Meleagro (5). Los dos regentes, Perdicas y Crátero, se dividieron ahora sus respectivas áreas de influencia. Crátero se quedaría Grecia-Macedonia y Perdicas todo el resto.

El I reparto de las satrapías.

Ahora se abría ante Perdicas una pasmosa responsabilidad al asumir bajo sus hombros la dirección de un imperio tan vasto dominado por una serie de oficiales de los que muy poca lealtad se podía esperar hacia su gobierno personal.

Existían sobre la mesa una serie de proyectos que Alejandro deseaba llevar adelante, planes que Perdicas no quería asumir. Encabezar una larga campaña lejos del corazón del imperio, al frente, ademas, del ejército que Alejandro había preparado para la tarea, unas fuerzas en las que la infantería protagonizaría la mayor parte de las operaciones (cuerpo, recordemos, al que se había enfrentado cuando la agria disputa por la sucesión del Imperio), Perdicas ni quería alejarse por el momento del centro del poder ni confiarse en manos de sus rivales, esto es, Meleagro y las tropas de infantería. No podía renunciar, de todas formas, de cualquier manera a los proyectos de Alejandro, así que utilizando a Éumenes, secretario del rey, hizo creer al ejército que los planes comprendían una serie de operaciones de gran dificultad y molestia, todo con el objetivo de que fueran las propias tropas las que solicitasen la renuncia a comenzar una campaña tan visiblemente incomoda. Así sucedió, y pronto se dejaron de lado, con el acuerdo de todos, los planes de expansión ideados por el monarca. Ahora Perdicas podía volcarse en la tarea de cimentar su poder, sin duda discutido a sus espaldas por muchos de sus compañeros, sobre todo los ausentes (4).

El primer diacodo que pago con la cabeza su rebeldía fue Meleagro. Perdicas se las apaño para hacerlo aparecer como un traidor a ojos del ejército, fue legalmente juzgado y ajusticiado, y con él, muchos de los cabecillas menores que habían protagonizado el motín de la infantería

Al frente del imperio, Perdicas debía tomar una serie de importantes decisiones. En Grecia, la noticia de la muerte de Alejandro había desatado una guerra que se veía ya venir desde tiempo atrás. Atenas, liderada por el político Hiperides, había movilizado todas sus fuerzas y, junto con los etolios, se lanzaba a la difícil tarea de expulsar de Grecia a los macedonios. En Oriente la satrapía de Bactria entraba en abierta rebelión (ya en tiempos de Alejandro), y para terminar, en Asia Menor, Capadocia, arrebatada a Alejandro por el persa Ariarates (aprovechando su larga ausencia durante la campaña en Asia), debía recuperarse tanto por prestigio como para mantener expeditas las lineas de comunicación por tierra con Macedonia (por mucho que Antígono se había esforzado y conseguido mantener estas a salvo de los ataques del correoso persa).

Hacia el oeste, para detener el avance de los rebeldes venidos desde las fronteras militares del este (6) fue enviado Pithon, sátrapa de Media, y para recuperar el control de Capadocia (y toda la extensión de tierra entre Cilicia y Trapezus, en la costa del Ponto), que recordemos seria entregada a su amigo Éumenes, se ordenaba a Leónato, sátrapa de la Frigia Helespontica y a Antígono, sátrapa de las regiones centrales del Asia Menor macedonia, que colaborasen con sus fuerzas en la tarea. En la cercana Armenia, Neoptólemo es enviado con fuerzas, quizás en estas fechas, para someter a algunos pueblos que habían hecho defección.

Hasta aquí la teoría, en la practica, cada uno de los grandes del Imperio comenzó a llevar adelante sus propios planes:

Perdicas

Pithon: En el este, Pithon, que había recibido un pequeño contingente de macedonios de manos de Perdicas ademas de otros refuerzos procedentes de las satrapías que debía atravesar, maniobro con la intención de unir sus fuerzas con las rebeldes, así, en vez de exterminarlas, ganaría para sí una gran fuerza militar con la que hacer valer sus pretensiones. Y de hecho lo consiguió. Negocio con los líderes insurrectos y logro que el jefe de sus jinetes, Letodoro, prometiese, y cumpliese, la palabra de retirarse del combate en cuanto este comenzase. Así fue, la caballería de los mercenarios se replegó a una colina al comienzo de la batalla, y el resto de los rebeldes, desconcertados por la maniobra, perdió la cohesión y se dio a la huida. Rodeados y desarmados, Pithon les perdono a cambio de que estos regresasen a sus colonias. Deseaba el macedonio tenerlos por deudores. Sin embargo, algo salió mal. Los soldados macedonios, irritados por que su general les había privado del merecido, y prometido, botín que resultaría del saqueo de las pertenencias de los insurrectos, pasaron a la acción por si mismos atacando a traicion a los desvalidos (y odiados) mercenarios hasta aniquilarlos a todos (23.000 hombres). Pithon poco pudo hacer frente a esta masa incontrolada de soldados, tan solo dar por bueno el resultado y regresar a Babilonia frustrado.

Leónato y Antígono: Éumenes, enviado a Asia Menor con la misión de hacerse con las satrapías de Paflagonia y Capadocia, debía contar, según las ordenes de Perdicas, con la colaboración de Leónato y Antígono. Antígono se negó en redondo a actuar a favor de este conocido y leal amigo de Perdicas, no quería tenerlo junto a sus posesiones. Leónato, que tenia ya en la cabeza grandes miras, trato de convencer a Éumenes de que dejase de lado la misión encomendada por Perdicas y se uniese a él. Antípatro pedía ayuda desde Grecia, estaba sitiado en Lamia y esta era, sin duda, la mejor ocasión que tenia para ganar popularidad y a la vez salvar y relevar, todo a una, a Antípatro al frente de Macedonia. Ademas, estaba en contactos con Olimpíade, la madre de Alejandro, esta le ofrecía la mano de Cleopatra, su hija, y recordemos que la hermana de Alejandro. Un matrimonio político de esta envergadura le supondría, con diferencia, una gran ventaja ante los dos tutores, Perdicas y Crátero. Éumenes, cabalmente, disimulo en lo que pudo, y a la primera ocasión deserto de su lado llevandose a sus reducidas tropas en dirección a Babilonia, en donde dio parte de lo tramado por Leónato a Perdicas.

La muerte de Leónato, así como las noticias del desarrollo de la sublevación de los griegos hicieron que Perdicas se volcase en la tarea de someter a los rebeldes prestando toda la ayuda posible a Antípatro. Crátero, al que le correspondía el dominio sobre Grecia, encabezo un ejército de socorro, la flota macedonia al mando de Clito fue enviada así mismo a saltar el cerrojo con que la escuadra ateniense había cerrado los estrechos que comunicaban Tracia con Frigia, Europa con Asia.

 

Ptolomeo Lago

Ptolomeo Lago

-Para Pausanias, el principal responsable del inicio de la ruptura, de la cohesión del Imperio, fue Ptolomeo Lago. De todos los diácodos es el que mas se señalo en su oposición a entregar el Imperio a Arrideo, el hermano de Alejandro, pensaba, lógicamente, que dada la incompetencia del muchacho el poder en realidad caería del lado de uno de los principales, bien Perdicas, bien Crátero.

-Algunos deducen que Ptolomeo era el único de los diácodos que no veía futuro a la idea de un imperio unido, por lo que ya, desde el primer momento, maniobro enteramente a su voluntad. Existe la teoría de que Perdicas sospechaba, poco antes de la muerte del rey, que el heredero elegido por Alejandro seria Ptolomeo. El propio Alejandro, se dice, había dicho ya que Ptolomeo era realmente hijo de Filipo II, incluso Olimpíade lo había refrendado. Es bastante probable (para mi), que Ptolomeo se sintiese defraudado tras el reparto de poder, sencillamente no vio ninguna posibilidad de acceder a las primeras posiciones y opto por desvincularse rápidamente de todo lo que fuese seguidismo hacia la idea de un imperio unido, que quizás vio claramente (más conociendo las inclinaciones de todos los protagonistas) que no tenia viabilidad en la forma que la habían diseñado.

-En el primer reparto de las satrapías (a suertes, según Plutarco) consiguió.Ptolomeo la de Egipto (con parte de Libia y Arabia), Perdicas, que probablemente no se fiaba mucho de su compañero de armas, impuso que el anterior sátrapa, Cleómenes, fuese aceptado por Ptolomeo como segundo, y administrador, en la provincia. Ptolomeo, nada mas llegar a Egipto, asesino a Cleómenes, que, bien hay que decirlo, era una autentica serpiente.

Luego, sin encomendarse a nadie y violando las disposiciones legadas por Alejandro (7), ataco por su cuenta la región de Cyrene "anexionandosela" a sus dominios.

-Por ultimo, y realizando un acto que indudablemente supondría un enfrentamiento directo con Perdicas, robo el cadáver de Alejandro cuando este era transportado por Siria con destino a Macedonia. Soborno al oficial que comandaba la operación y lo trajo consigo de vuelta a Egipto (la fecha, el sincronismo concreto de este suceso, no se puede dar con seguridad, probablemente después de que Antígono huya de Asia Menor y se refugie en Macedonia).

 

Infantería macedonia

UNA ARCAICA FORMA DE ELECCIÓN

La sucesión en el reino macedonio se regia por una normas realmente singulares. Cualquier candidato al trono, o como ahora un regente, que quisiese ser reconocido como tal debía ser nombrado y aceptado por la asamblea del ejercito. Ni siquiera Filipo II se libro de semejante trance, tanto en su elección, que se gano a pulso, y en su sucesión, que vino a tutelar todavía en vida. De esta forma, la clase de tropa, al margen de que fuese mas o menos manipulada por los oficiales de turno, disponía de la prerrogativa de elegir en el momento adecuado al rey que debía regir los destinos del estado. Esto provoca, como vemos, innumerables problemas cuando, como en esta ocasión, la sucesión no esta nada clara. Porque, como podía ocurrir, de un día para otro, y dependiendo de las circunstancias políticas, la asamblea, o asambleas, por que ya en época de los diácodos cada cual se arrogaba el derecho a convocar a la "verdadera" asamblea, podían cesar o condenar a uno u otro regente según fueran los vientos de la contienda.

Había prerrogativas, detalles políticos, que tenían cierto simbolismo y que, a ojos de la tropa (y por extensión la asamblea del ejercito) venían a ser de gran importancia. Por ejemplo, solo un rey de Macedonia podía presidir los funerales de uno de sus antecesores. En el caso de Alejandro, Perdicas preparo a conciencia el viaje de los restos del rey para ser enterrados en Macedonia con la intención, creemos segura, de ganar para si el prestigio de haber cumplido con la tradición. Ptolomeo frustró sus planes y, para más inri, fue él quien le dio sepultura.

Esta capacidad de intercesión directa en la política condujo a que el soldado macedonio, muy identificado siempre con su papel (al fin y al cabo los reyes gobernaban por que ellos se lo habían permitido), se mostrase siempre difícil de tratar (hecho que se hará proverbial), y dispuesto sin ningún recato a echar mano del motín como método de presión ante el mando.

 

La ambición de Perdicas

Tras estos primeros affaires, Perdicas decidió tomar las riendas en persona y opto por dirigirse con el ejército a Capadocia, él mismo acabaría con el recalcitrante sátrapa persa y entregaría esas regiones a Éumenes.

Ariarates fue, como era de esperar, aplastado. Sucumbió según unos a manos de los macedonios, crucificado, y para otros luchando hasta el ultimo momento, entregando su ultima ciudad a las llamas para no dejar nada de provecho al vencedor. Sea lo que fuere, Éumenes, que recibió por fin todo el extenso territorio prometido, decidió no residir en las provincias que le habían sido confiadas y continuar, pues ambicioso era (como bien comenta Plutarco), junto a Perdicas.

Terminado el asunto capadocio, Perdicas se sintió ya con fuerza para enfrentarse a Antígono.

Al margen del enfrentamiento con Antígono, Perdicas cometió una serie de errores encadenados que llevaron irremisiblemente a la ruptura de las hostilidades entre los dos polos de poder en el Imperio.

Ocurrió que la siniestra madre de Alejandro, Olimpíade, cuyo único afán por aquellos tiempos era quitar de enmedio a su odiado Antípatro, maniobro para hacer llegar a Perdicas una propuesta sumamente tentadora, un compromiso matrimonial con su hija Cleopatra, a la que mando, de inmediato, a instalarse en Sardes. A Perdicas se le abría ahora la posibilidad de emparentar con la familia de Alejandro, de nuevo, como a Leónato, el espejismo que suponía entroncar con la familia reinante le hizo perder el equilibrio político y caer de bruces en la dura realidad. Resulta que por aquellos díasAntípatro se había adelantado? (9) a Olimpíade (quizás sabia algo) y había ofrecido una alianza matrimonial a Perdicas. Una hija de Antípatro, Nicea, le era ofrecida en matrimonio, de esta forma, dos de los tres principales del imperio se encontrarían unidos por unos vínculos mucho mas estrechos que la mera palabra dada (8).

Perdicas, en esta encrucijada, no quiso cerrar ninguna de las dos puertas que se le abrían, y mientras dudaba que opción tomar, un nuevo acontecimiento echo al traste todos los planes que podía albergar el regente en su interior. Cinana, una de las hijas de Filipo, tuvo la ocurrencia de hacer efectivo el compromiso que unía a su hermanastro Arrideo con su hija Eurídice. Si Arrideo contraía matrimonio, más con una mujer proveniente de la tumultuosa familia real, no parecía descabellado ver en ello el comienzo del fin de la regencia. Perdicas se puso quizás nervioso y envió a su hermano, Alcetas, a detener a la princesa que acababa por entonces de atravesar los estrechos (pese a la oposición de Antípatro) y entrar en Asia. Alcetas, que llego frente a Cinana y su comitiva, parece que tuvo miedo de la reacción de sus tropas (macedonios) y opto sin más por quitar de en medio a la princesa.

De pronto, la noticia del asesinato de Cinana, recordemos que hija del rey Filipo II, abrió los ojos de muchos, o más bien, dejo claramente delimitada la ambición del regente. Ademas el ejército tomo muy a mal la muerte de la princesa, tanto, que Perdicas se vio obligado a ceder y permitir la boda de Eurídice con Arrideo.

Ahora Perdicas se resolvió contra Antígono, había llegado el momento de hacerle pagar su insubordinación.Antígono abandono rápidamente sus posesiones en Asia y huyo a Macedonia. Allí, en Grecia, se encontraban Antípatro y Crátero terminando con los últimos rescoldos de la Guerra Helénica (lamíaca), conflicto que dejaron entonces inconcluso regresando a Macedonia. Antígono les refirió los últimos acontecimientos y la más que clara actitud de Perdicas en busca de la hegemonía.Antípatro y Crátero creyeron la versión expuesta por Antígono y el peligro que suponía para todos que Perdicas quisiese llegar a convertirse en un rey legitimo. La guerra estaba servida.

 

-II parte: La I Guerra de los diácodos-

 

CINANA ( o Cina) hija de Filipo II

Según nos cuenta Polieno, esta Cinana, casada con su primo Amintas, hijo de Perdicas (no el diacodo, si no el hermano de Filipo II, es decir, su tío), era una mujer atraída por el oficio de la milicia, de hecho combatió numerosas veces al frente de ejércitos y, se dice, llego a matar de su propia mano a una reina escita. A su hija, Eurídice, también la aficiono a las armas.

Tras la muerte de su hermano Alejandro, decidió intervenir en las querellas de los diácodos tratando de llevar adelante una alianza matrimonial mediante el enlace de su hija Eurídice con el joven Arrideo (Filipo III). Este maniobra (el compromiso se había hecho hacia ya muchos tiempo), el momento elegido para llevarla a delante, no sentaba bien a ninguno de los bandos enfrentados. Así, Antípatro intento detenerla poco antes de que esta cruzase el Helesponto camino de Sardes sin embargo, la princesa se abrió paso con las armas y derroto a las fuerzas que tenían que impedir su marcha. Cinana pudo cruzar los estrechos y entrar en Frigia. Perdicas, el regente, que parece que tampoco estaba dispuesto a permitir el matrimonio, envió entonces a su hermano Alcetas a detenerla antes de que llegase a su destino.

Alcetas, una vez que se topo con Cinana y su comitiva, tuvo que ver como sus propias tropas, las macedonias, ante el inveterado respeto que sentían por la familia de Alejandro, no se atrevieron a violentar a la mujer y a su escolta, permaneciendo en sus puestos sin obedecer a sus oficiales. Cinana, valiente como parece que era, echo en cara a Alcetas ante el ejército su actitud, el hermano de Perdicas no se lo pensó dos veces y, probablemente temiendo algún tipo de insubordinación mas seria por parte de sus hombres hizo que la princesa fuese rápidamente degollada por, suponemos ya, sus mercenarios o soldados de otros orígenes que no el macedonio. Cinana no opuso a esta agresión ninguna resistencia, al contrario, ofreció dignamente su cuello para ser sacrificada.

 

final del AÑO 322 a.C.
La familia real

(vivos)

Olimpíade (madre de Alejandro), Cinana (hermana de Alejandro), Eurídice (hija de Cinana), Cleopatra (hija de Olimpíade), Arrideo (hermanastro de Alejandro), Barsine (viuda de Alejandro), Hércules (hijo de Barsine y Alejandro, considerado espurio), Tesalonice (hija de Filipo II).
Los diácodos (vivos)
Antípatro, Menandro, Crátero, Antígono, Perdicas, Éumenes, Lisímaco, Ptolomeo, Seleuco, Pithon, Neoptolemo, Alcetas, Casandro, Atalo, Peucestas, Ophellas, Nearco.
Los diácodos (muertos)
Leónato (en batalla, 323), Meleagro (ajusticiado, Perdicas, 323).

La familia real

(muertos)

Cinana (asesinada por Alcetas)

 

 

Notas

(1): Conducía a Macedonia a 10.000 veteranos, la muerte del rey le cogió a medio camino (en Cilicia), se supone que daría inmediatamente la vuelta regresando a Babilonia. Lo cierto es que no se encontraba en el lugar adecuado en el momento preciso, Alejandro tuvo que elegir a su sucesor sin encontrarse él presente. Volver

(2): No obstante, siempre será muy discutida la escena del traspaso de poderes. Las versiones concretas del hecho varían.Volver

(3): Tras la muerte del rey se convoco una reunión de oficiales, la confusión se adueño del momento, tropas y jefes se acercaron al lugar y fue difícil poner orden en la tumultuosa reunión. Allí se encontraban casi todos los protagonistas de los tiempos venideros: Ptolomeo Lago, Nearco, Perdicas, Meleagro, Pitón, Átalo.. Volver

(4): Arriano cuenta como Perdicas vivirá ahora obsesionado, la idea de que la traicion le rodea condicionara gran parte de sus acciones. Sospechaba de todo y desconfiaba de todos. Volver

(5): Meleagro se encontraba, como oficial mas antiguo, al frente de la falange. Volver

(6): Alejandro empleaba a los mercenarios griegos capturados a los persas para colonizar las fronteras mas expuestas del entonces extenso imperio macedonio. Esta política no dejo de traerle dos serios inconvenientes, por un lado Leóstenes encabezo una rebelión de un buen numero de estos mercenarios a los que consiguió sacar de Siria (cuando debían ser enviados a oriente) y llevarlos a Grecia, estos soldados, fieros antimacedonios, serán los que luego combatan con éxito a los macedonios de Antípatro durante la Guerra Helénica.Volver

También, dada su poca lealtad al gobierno central, y las poco agradables condiciones de vida en las ásperas y poco helenizadas tierras de la frontera oriental, se prestaban siempre a sumarse e a cualquier conato serio de rebelión. En esta ocasión, 20.000 mercenarios de infantería y 3.000 jinetes se unieron para regresar por la fuerza de las armas a Grecia. Perdicas no lo podía permitir, así que se envió un ejército al frente del cual estaba el sátrapa de Media, Pithon, con la misión de exterminar a los revoltosos. Volver

(7): Alejandro había declarado a Cyrene "libre", concediendole ademas un amplio grado de autonomía, cayo por aquellos días en manos de un tirano y parte de los cirineos solicitaron la intervención de Ptolomeo. Este envió a Ophellas con la misión de acabar con el tirano y anexionarse la región, cosa que se llevo a cabo con éxito. Se conoce, gracias a una inscripción, la forma del status en que Cyrene fue incorporado a los dominios de Ptolomeo, pero, probablemente, fuera tras el dominio que sobre el territorio ejercióOphellas. Volver

(8): Antígono ya había entregado a otras dos de sus hijas en matrimonio político. A Crátero y a Ptolomeo. Ahora era el turno de cimentar la relación con Perdicas. Volver

(9): Justino comenta que en realidad es Perdicas, después de recibir la oferta de Olimpíade, el que trata de contraer el compromiso matrimonial con la hija de Antípatro para, de esta forma, con esta confianza, poder recibir de Macedonia (que recordemos que domina Antípatro)una leva de los tan valiosos soldados macedonios. Volver

(10): Arrideo, hermanastro de Alejandro, era considerado algo retrasado, incapaz por tanto de tomar las riendas del imperio pero, quizás a ojos de la tropa, con la suficiente figura como para aparentar un mínimo de prestancia. Ni que decir tiene que por parte de muchos esta propuesta ea solo una manera de atacar la hegemonía que Perdicas parecía querer perpetuar con la larga regencia que planteaba. Volver

 

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