Las campañas de Epaminondas

(LA BATALLA DE LEUCTRAS 371 a.C.)

Antecedentes:

Estamos en el año 371 a.C., hace ya cinco años que los tebanos desafían impunemente la supremacía espartana en Grecia. Han sido varios ya los intentos de aplastar a los beocios pero año tras año, los molestos tebanos ganan terreno a expensas de los pocos beocios que todavía mantiene Esparta en la región(1).

Pero ha llegado ya el momento en que parece que los tebanos van a ser definitivamente anulados. Hacia ya tres años que los laconios habían establecido un ejercito semipermanente en la Focide (2), al mando de uno de los reyes, Cleombroto. Ahora este ha recibido refuerzos y la orden de invadir Beocia con un ejercito compuesto por 700 espartiatas y unos 10.000 hombres de diferentes procedencias, principalmente del Peloponeso.

Para entonces le esperaban ya atrincherados los beocios en la ruta, la más cómoda y usual, de Orcomenos, sin embargo, el rey espartano les consiguió evitar realizando una marcha por sorpresa a través de las montañas situadas al sur de sus posiciones hasta llegar a Creusis, en donde apreso doce trirremes, luego se dirigió al territorio de Tespias y acampo en Leuctras.

El ejercito beocio, al mando de Epaminondas y Pélopidas (este ultimo al frente de las tropas de élite de Tebas), tomo posiciones frente al ejercito espartano licenciando a los aliados en los que menos confiaba (por ejemplo los de Tespias), ambos ejércitos se veían impelidos a atacar, los laconios por que para eso habían llegado hasta allí y los beocios por que si no derrotaban de una vez a los espartanos de poder a poder todo el terreno ganado se vendría abajo, pues todavía no tenían bien cimentada su hegemonía en Beocia y la frágil liga que encabezaban podría deshacerse.

La batalla

Los beocios sumaban alrededor de 6.000 hombres (entre ellos los 300 de la llamada compañía sagrada) mas unos 1.000 jinetes. Los espartanos alineaban unos 10.000 infantes (unos 1.500 laconios, entre los cuales habían 700 espartiatas) y 1.000 jinetes.

el batallón sagrado

Una vez establecidos los dos campamentos, los tebanos decidieron alejar del campo de batalla a las fuerzas, a los hombres, no preparados para el combate, es decir, todos los porteadores y demás auxiliares así como los soldados que Epaminondas había decidido que no intervendrían en la batalla, como los tespieos, procedentes de ciudades beocias incluidas en la Liga y de cuya fidelidad no se estaba seguro. Cuando esta columna se retiraba del campamento tebano, fueron atacados por las tropas ligeras del enemigo: mercenarios al mando del espartiata Hierón, los peltastas focidios y la caballería de Heraclea del Ponto. Este súbito ataque empujo a estas fuerzas a retroceder de nuevo hasta recogerse en el campamento de donde habían salido. Los espartanos involuntariamente sumaron así a los tebanos estas fuerzas de combate que, de otra manera, tendrían que haberse alejado del campo de batalla sin haber tenido que luchar.

Llego por fin el momento del encuentro, los espartanos se desplegaron sobre el campo de batalla ocupando la derecha de su dispositivo y situando a la caballería frente a ellos. Los beocios de Epaminondas respondieron colocando a sus mejores tropas confrontadas a los laconios. La caballería tebana, de lo mejor de sus tropas, se alineo también en primera fila. Epaminondas dio a las unidades que pensaba lanzar de punta de lanza una profundidad de 50 filas, en formación cerrada. Frente a ellos los espartanos empleaban el despliegue usual, con doce filas de fondo.

Dada la superioridad numérica laconia, el ataque correspondió al rey espartano. Poco antes de que Cleombroto diera la orden de ataque, su caballería ya se lanzo contra los beocios, siendo igualmente de rápido repelida y puesta en fuga ante unos jinetes, los tebanos, ante los que en verdad no tenia ninguna oportunidad. Perseguidos en su huida, vinieron a dar contra las líneas de espartiatas en donde se creo una cierta confusión antes de que sorprendentemente se les viniese encima la carga de las tropas de élite tebanas.

Epaminondas había lanzado a sus reducidas fuerzas a una singular carga. Situando a sus formaciones de hoplitas de manera escalonada, en oblicuo, había reforzado deliberadamente uno de sus extremos para golpear duramente en un solo punto de la línea de avance de su enemigo, el lugar en donde se encontraba Cleombroto, y según consideraba el tebano, de su persona dependía la cohesión de todo el ejercito espartano. Este, sin embargo, resistió el primer embite pese a su manifiesta inferioridad local. No obstante, el combate cerrado era realmente sangriento y, uno a uno, los lideres espartanos cayeron en combate. Cuando el propio rey Cleombroto cayo herido en la refriega, los espartiatas y la guardia del rey comenzaron a ceder posiciones aunque sin dejarse llevar por el pánico. Toda la formación laconia comenzó así a retroceder sobre su campamento al que pudieron acogerse y en donde se hicieron ahora fuerte.

Había terminado la batalla, las bajas espartanas ascendían a cerca de 400 de los 700 espartiatas presentes en la jornada, además de otros 1.000 combatientes más, también procedentes de Laconia (neodamodes u otros).

Era el fin supremacía espartana, herencia de la victoria en la Guerra del Peloponeso, y el comienzo de la tebana.

 

Foto: Monumento levantado en el lugar de la batalla.

 

Mientras transcurrían los días, y con los lacedemonios bloqueados en su campamento, llego de refuerzo al lado tebano Jasón de Feres, con un ejercito numeroso y aguerrido en el que se contaban buen numero de jinetes tesalios. Los tebanos propusieron atacar conjuntamente las posiciones espartanas pero el mismo Jasón rechazo la proposición por peligrosa. No se podía empujar, dijo, a los espartanos a luchar a vida o muerte por que entonces se defenderán a la desesperada.

Llegado pues a un punto muerto, por mediación de Jasón se negocio una tregua con el fin de que los espartanos se retirasen, cosa que así hicieron, pero por el camino de Creusis, no el acordado, pues no se fiaban ni si quiera de la tregua ofrecida. Llegados al territorio de Megara se encontraron con las fuerzas que de refresco llegaban desde Esparta, todos los hombres de entre 35 y 60 años, que habían sido rápidamente movilizados para la batalla. Juntos emprendieron silenciosamente la marcha al Peloponeso en donde se licenciaron a los aliados y desde donde los laconios volvieron a su patria.

Pocos meses después lucharían por su supervivencia frente a las mismas puertas de Esparta.

ESPARTANO

 

Notas:

(1): En principio, la hegemonía de Tebas en Beocia era discutida por la mayor parte del país, los mas recalcitrantes se alineaban con Esparta, sin embargo, Epaminondas y Pelópidas lentamente van absorbiendo una a una a todas estas polis hasta que los espartanos, ya con un cierto temor, deciden poner definitivamente fin a la rebelión.Volver

(2): Los ataques beocios sobre los focidios habían llevado a estos, fieles aliados de Esparta, a solicitar su ayuda so pena de tener que llegar a un acuerdo con los tebanos. Esparta decide entonces enviar a un ejercito al mando de uno de los dos reyes, Cleombroto. Volver.

 

Otros apartados del articulo.
I Invasión del Peloponeso

IV Invasión del Peloponeso, La Batalla de Mantinea