V.
CÓMO PERSUADIR AL ENEMIGO QUE EL SITIO SERÁ MANTENIDO |
1)
Cuando Clearco, el espartano, se enteró que los tracios habían
llevado a las montañas todas las cosas necesarias para su subsistencia
y se mantenían a flote con la única esperanza de que él
se retiraría a consecuencia de la carencia de provisiones, cuando
conjeturó que sus enviados vendrían, ordenó que uno
de los presos fuera ejecutado a la vista y su cuerpo distribuído
en pedazos entre las tiendas de campaña, como si fuera para comer.
Los tracios, creyendo que Clearco no no se detendría ante nada
a fin de resistir, ya que repartió tal alimento repugnante, se
entregaron.
Nota:
Año 402-401 a.de C. Polieno, 2:2 § 8 :
«Clearco hacía estragos en Tracia, e hizo morir allí
a muchos habitantes. Le enviamos embajadores para rogarle que pusiera
fin a la guerra. Pero así como él consideraba que
la paz no le sería ventajosa, ordenó a los cocineros
que tomaran dos o tres cuerpos muertos de tracios, cortarlos en
piezas, y colgar estas piezas de ganchos. Los embajadores tracios,
al ver estos tristes objetos, preguntaron con qué fin se
hacía esto. Les respondimos, por orden de Clearco, que era
una delicia que preparaba para su cena. Los embajadores, penetrados
de horror, se retiraron, sin haberse atrevido a abrir la boca sobre
el objeto de su delegación».
|
2) Cuando los lusitanos dijeron a Tiberio Graco que tenían
provisiones para diez años y por esta razón no tenían
ningún miedo de un sitio, él contestó: "entonces
los capturaré en el undécimo año." Aterrorizados
por este lenguaje, los lusitanos, aunque bien munidos de provisiones,
se rindieron inmediatamente.
| Nota:
Año 179 a 178 a.de C. |
3) Cuando Aulo Torquato sitiaba una ciudad griega y le
fue dicho que los hombres jóvenes de la ciudad estaban concentrados
en la práctica seria de la jabalina y el arco, él contestó:
"entonces el precio en el cual los venderé será más
alto."
VI.
SOBRE CÓMO DISTRAER LA ATENCIÓN DE UNA GUARNICIÓN
HOSTIL |
1)
Cuando Aníbal retornó a África, muchas ciudades todavía
estaban sostenidas por fuerzas importantes de los cartagineses. La política
de Escipión exigió que estas ciudades fueran reducidas.
En consecuencia, enviaba a menudo tropas para asaltarlas. Finalmente aparecía
ante las ciudades como inclinado a saquearlas, retirándose luego,
como fingiendo temor. Aníbal, pensando que su alarma era verdadera,
retiró la guarnición de todos los puntos, y comenzó
a seguirle, como determinado a luchar una batalla decisiva. Escipión,
habiendo llevado a cabo así lo que él quería, con
la ayuda de Masinisa y los núnidas, capturó las ciudades,
que habían sido así despojadas de sus defensores.
2) Publio Cornelio Escipión, apreciando la dificultad
para capturar Delmino, porque estaba defendida por las fuerzas concertados
de la población del distrito, comenzó a asaltar otras ciudades.
Entonces, cuando los habitantes de varias ciudades fueron llamados para
defender sus casas, Escipión tomó Delmino, que había
sido dejada sin apoyo.
3) Pirro, rey de Epiro, en su guerra contra los ilirios,
apuntó a reducir su capital, pero desespenzado de esto, comenzó
a atacar a las otras ciudades, y logró hacer que el enemigo se
dispersase para proteger sus otras ciudades, ya que ellos tenían
confianza en la aparentemente adecuada fortificación de la capital.
Cuando él hubo llevado a cabo esto, convocó a sus propias
fuerzas y capturó la ciudad, ahora dejada sin defensores.
| Nota:Entre
los años 296 a 280 a.de C. |
4) El cónsul Cornelio Rufino durante algún
tiempo sitió la ciudad de Crotona, sin éxito, ya que se
había hecho casi impenetrable por la llegada de una banda de refuerzos
lucanios. Por lo tanto fingió desistir de su tarea, y por medio
de ofertas de grandes recompensas, indujo a cierto prisionero a ir a Crotona.
Este emisario, fingiendo haberse escapado de la custodia, persuadió
a los habitantes de creer su informe de que los romanos se habían
retirado. La gente de Crotona, pensando que esto era verdadero, despidió
a sus aliados. Entonces, debilitados por haber sido despojados de sus
defensores, fueron sorprendidos y capturados.
| Nota:
Año 277 a.de C.; Zonaras 8:6 : «Los cónsules
no continuaron ya la guerra juntos, ya que cada uno culpaba al otro
por el desastre; pero Junio continuó devastando una parte
del Samnio, mientras Rufino infligió ataques sobre sobre
lucanios y brucios. Partió entonces contra Crotona, que se
había rebelado contra Roma. Sus amigos mandaron por él,
pero el otro partido se anticipó haciendo entrar una guarnición
de Milón, de la cual Nicómaco era el comandante. Ignorante
de este hecho, se acercó a las murallas descuidadamente,
suponiendo que venía entre amigos, y sufrió una derrota
cuando una salida de combate repentino fue hecha contra él.
Entonces, recordando él mismo una astucia, capturó
la ciudad. Envió a dos cautivos como fingidos desertores
a Crotona, uno inmediatamente, quién declaró que Rufino
se había desesperanzado de capturar el lugar y estaba a punto
de marcharse para Locris, que lo estaba traicionando, y el otro,
más tarde, confirmando esta declaración con el informe
que el cónsul estaba ya en su camino. Para que la historia
pudiera ganar crédito, recogió realmente el equipaje,
y fingió estar con prisa. Nicómaco, en consecuencia,
creyó la historia, en vista de que los exploradores hicieron
el mismo informe, y dejando Crotona, salió de prisa para
Locris por un camino más corto. Cuando llegó a Locris,
Rufino se volvió atrás a Crotona, y escapando a la
observación porque no lo esperaban y debido a una niebla
que prevalecía, capturó la ciudad. Nicómaco,
enterado de esto, volvió a Tarento, y encontrando a Rufino
por el camino, perdió muchos hombres. Y los locrios se pasaron
al lado romano».
|
5) Magón, general de los cartagineses, habiendo
derrotado a Cneo Pisón y habiendo bloqueado la torre en donde él
había buscado refugio, sospechando que vendrían refuerzos
en su ayuda, envió a un desertor para persuadir a las tropas próximas
que Pisón había sido capturado ya. Habiéndoles así
asustado, Magón hizo su victoria completa.
| Nota:
Años 216 a 203 a.de C. |
6) Alcibíades, deseando capturar la ciudad de
Siracusa en Sicilia, eligió de entre la gente de Catana, donde
él acampaba, a cierto hombre de probada sagacidad y lo envió
a los siracusanos. Este hombre, cuando fue traído ante la asamblea
pública de los siracusanos, los persuadió que la gente de
Catana era muy hostil a los atenienses, y que, de ser asistidos por los
siracusanos, aplastarían a los atenienses y a Alcibíades
junto con ellos. Inducidos por esta representación, los siracusanos
dejaron su propia ciudad y partieron con todas sus fuerzas para unirse
a la gente de Catana, con lo cual Alcibíades atacó Siracusa
por la retaguardia, y encontrándola sin protección, como
él esperaba, la sometió.
Nota:
Año 415 a.de C. Este relato coincide con el de Polieno 1:40
§ 5 . Tucídides y Diodoro atribuyen esta estratagema
a Nicias y Lámaco, y dan una versión diferente de
su resultado : «Alcibíades, seguro de la fidelidad
de un hombre de Catana, conocido de los siracusanos, le envió
secretamente a Siracusa, como por parte de los habitantes de Catana,
diciendo sus nombres, y diciendo que si desde el amanecer los siracusanos
quisieran alojarse en el campamento que habían ocupado los
atenienses, les sería fácil de tomar a esta gente,
que estaba en Catana sin armas y sin desconfianza. Los jefes de
los siracusanos se dejaron persuadir, y salieron con todo el pueblo
para la expedición a Catana. Acamparon cerca del río
Symothe y Alcibíades que los veía marchar, se apresuró
en armar sus galeras. Cruzó del lado de Siracusa, donde no
encontró resistencia, y habiendo evitado las fortificaciones
de un costado de la ciudad, hizo allí un gran estrago».
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7)
Cuando el pueblo de Troezen eran mantenido sometido por las tropas bajo
las órdenes de Crátero, el ateniense Cleónimo hizo
un asalto a la ciudad y lanzó dentro de sus muros proyectiles inscritos
con mensajes que decían que Cleónimo había venido
para liberar su estado. Al mismo tiempo ciertos prisioneros que se habían
pasado a su lado, fueron devueltos para menospreciar a Crátero.
Con este plan agitó la lucha interna entre los sitiados y, entrando
sus tropas, ganó la posesión de la ciudad.
Nota:
Polieno 2:29 § 1, designa a Cleónimo
como rey de Esparta : «Cleónimo, rey de Lacedemonia,
asediando a Trezene, colocó en varios lugares alrededor de
la ciudad tiradores, a quienes dió orden de lanzar en la
ciudad dardos sobre los cuales estaba escrito: «Vengo para
poner en libertad a la ciudad.» Él tenía a los
trezenios cautivos; él los dejó ir sin rescate. Estos
cautivos librados hablaron ventajosamente de Cleónimo; pero
Éudámidas, general de Crátero, entonces ausente,
y encargado del cuidado de guardar la ciudad, se oponía a
todos los que marcaban inclinación por la novedad. Ambos
partidos vinieron allí a las manos, y Cleónimo, sacando
provecho de este desorden, escaló los muros, tomó
la ciudad, la pilló, y dejó allí a un comandante
espartano con una guarnición».
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