SEXTO JULIO FRONTINO

«ESTRATAGEMAS»

LIBRO III

Capítulos I y II - III y IV- V y VI - VII y VIII- IX y X- XI y XII

XIII y XIV - XV y XVI - XVII y XVIII

Traducción y adaptación I. Nachimowicz

 

Frontino.


Si los libros precedentes han correspondido a sus títulos, y he mantenido la atención del lector hasta este punto, trataré ahora de astucias que tienen que ver con el sitio y la defensa de ciudades. Renunciando a cualquier prefacio, presentaré primero aquellas que son útiles en el sitio de ciudades y luego aquellas que ofrecen sugerencias a los sitiados. Dejando a un lado también todas las consideraciones de trabajos y máquinas de guerra, cuya invención ha alcanzado hace mucho su límite, y para la mejora de las cuales no veo ninguna esperanza adicional en las artes aplicadas, reconoceré los siguientes tipos de estratagemas relacionadas con operaciones de sitio:


I. Sobre ataques por sorpresa.
II. Sobre cómo engañar al sitiado.
III. Sobre cómo inducir a la traición.
IV. Por qué medios el enemigo puede ser reducido al estado de necesidad.
V. Cómo persuadir al enemigo que el sitio será mantenido.
VI. Sobre cómo distraer la atención de una guarnición hostil.
VII. Sobre cómo desviar corrientes y contaminar el agua.
VIII. Sobre cómo aterrorizar al sitiado.
IX. Sobre ataques desde un sitio inesperado.
X. Sobre cómo poner trampas para sacar al sitiado.
XI. Sobre retiradas fingidas.

Por otra parte, estratagemas relacionadas con la protección de los sitiados:

XII. Sobre cómo estimular la vigilancia de las propias tropas.
XIII. Sobre cómo enviar y recibir mensajes.
XIV. Sobre cómo introducir refuerzos y suministrar provisiones.
XV. Cómo producir la impresión de abundancia de lo que se carece.
XVI. Cómo conocer la amenaza de traición y la deserción.
XVII. Sobre salidas.
XVIII. Acerca de la firmeza por parte de los sitiados.


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XIII y XIV - XV y XVI - XVII y XVIII

 

 

 

V. CÓMO PERSUADIR AL ENEMIGO QUE EL SITIO SERÁ MANTENIDO

 

1) Cuando Clearco, el espartano, se enteró que los tracios habían llevado a las montañas todas las cosas necesarias para su subsistencia y se mantenían a flote con la única esperanza de que él se retiraría a consecuencia de la carencia de provisiones, cuando conjeturó que sus enviados vendrían, ordenó que uno de los presos fuera ejecutado a la vista y su cuerpo distribuído en pedazos entre las tiendas de campaña, como si fuera para comer. Los tracios, creyendo que Clearco no no se detendría ante nada a fin de resistir, ya que repartió tal alimento repugnante, se entregaron.

Nota: Año 402-401 a.de C. Polieno, 2:2 § 8 : «Clearco hacía estragos en Tracia, e hizo morir allí a muchos habitantes. Le enviamos embajadores para rogarle que pusiera fin a la guerra. Pero así como él consideraba que la paz no le sería ventajosa, ordenó a los cocineros que tomaran dos o tres cuerpos muertos de tracios, cortarlos en piezas, y colgar estas piezas de ganchos. Los embajadores tracios, al ver estos tristes objetos, preguntaron con qué fin se hacía esto. Les respondimos, por orden de Clearco, que era una delicia que preparaba para su cena. Los embajadores, penetrados de horror, se retiraron, sin haberse atrevido a abrir la boca sobre el objeto de su delegación».

 


2) Cuando los lusitanos dijeron a Tiberio Graco que tenían provisiones para diez años y por esta razón no tenían ningún miedo de un sitio, él contestó: "entonces los capturaré en el undécimo año." Aterrorizados por este lenguaje, los lusitanos, aunque bien munidos de provisiones, se rindieron inmediatamente.

Nota: Año 179 a 178 a.de C.


3) Cuando Aulo Torquato sitiaba una ciudad griega y le fue dicho que los hombres jóvenes de la ciudad estaban concentrados en la práctica seria de la jabalina y el arco, él contestó: "entonces el precio en el cual los venderé será más alto."

 

VI. SOBRE CÓMO DISTRAER LA ATENCIÓN DE UNA GUARNICIÓN HOSTIL

 

1) Cuando Aníbal retornó a África, muchas ciudades todavía estaban sostenidas por fuerzas importantes de los cartagineses. La política de Escipión exigió que estas ciudades fueran reducidas. En consecuencia, enviaba a menudo tropas para asaltarlas. Finalmente aparecía ante las ciudades como inclinado a saquearlas, retirándose luego, como fingiendo temor. Aníbal, pensando que su alarma era verdadera, retiró la guarnición de todos los puntos, y comenzó a seguirle, como determinado a luchar una batalla decisiva. Escipión, habiendo llevado a cabo así lo que él quería, con la ayuda de Masinisa y los núnidas, capturó las ciudades, que habían sido así despojadas de sus defensores.

Nota: Año 202 a.de C.

 


2) Publio Cornelio Escipión, apreciando la dificultad para capturar Delmino, porque estaba defendida por las fuerzas concertados de la población del distrito, comenzó a asaltar otras ciudades. Entonces, cuando los habitantes de varias ciudades fueron llamados para defender sus casas, Escipión tomó Delmino, que había sido dejada sin apoyo.

Nota: Año 155 a.de C..


3) Pirro, rey de Epiro, en su guerra contra los ilirios, apuntó a reducir su capital, pero desespenzado de esto, comenzó a atacar a las otras ciudades, y logró hacer que el enemigo se dispersase para proteger sus otras ciudades, ya que ellos tenían confianza en la aparentemente adecuada fortificación de la capital. Cuando él hubo llevado a cabo esto, convocó a sus propias fuerzas y capturó la ciudad, ahora dejada sin defensores.

Nota:Entre los años 296 a 280 a.de C.


4) El cónsul Cornelio Rufino durante algún tiempo sitió la ciudad de Crotona, sin éxito, ya que se había hecho casi impenetrable por la llegada de una banda de refuerzos lucanios. Por lo tanto fingió desistir de su tarea, y por medio de ofertas de grandes recompensas, indujo a cierto prisionero a ir a Crotona. Este emisario, fingiendo haberse escapado de la custodia, persuadió a los habitantes de creer su informe de que los romanos se habían retirado. La gente de Crotona, pensando que esto era verdadero, despidió a sus aliados. Entonces, debilitados por haber sido despojados de sus defensores, fueron sorprendidos y capturados.

Nota: Año 277 a.de C.; Zonaras 8:6 : «Los cónsules no continuaron ya la guerra juntos, ya que cada uno culpaba al otro por el desastre; pero Junio continuó devastando una parte del Samnio, mientras Rufino infligió ataques sobre sobre lucanios y brucios. Partió entonces contra Crotona, que se había rebelado contra Roma. Sus amigos mandaron por él, pero el otro partido se anticipó haciendo entrar una guarnición de Milón, de la cual Nicómaco era el comandante. Ignorante de este hecho, se acercó a las murallas descuidadamente, suponiendo que venía entre amigos, y sufrió una derrota cuando una salida de combate repentino fue hecha contra él. Entonces, recordando él mismo una astucia, capturó la ciudad. Envió a dos cautivos como fingidos desertores a Crotona, uno inmediatamente, quién declaró que Rufino se había desesperanzado de capturar el lugar y estaba a punto de marcharse para Locris, que lo estaba traicionando, y el otro, más tarde, confirmando esta declaración con el informe que el cónsul estaba ya en su camino. Para que la historia pudiera ganar crédito, recogió realmente el equipaje, y fingió estar con prisa. Nicómaco, en consecuencia, creyó la historia, en vista de que los exploradores hicieron el mismo informe, y dejando Crotona, salió de prisa para Locris por un camino más corto. Cuando llegó a Locris, Rufino se volvió atrás a Crotona, y escapando a la observación porque no lo esperaban y debido a una niebla que prevalecía, capturó la ciudad. Nicómaco, enterado de esto, volvió a Tarento, y encontrando a Rufino por el camino, perdió muchos hombres. Y los locrios se pasaron al lado romano».


5) Magón, general de los cartagineses, habiendo derrotado a Cneo Pisón y habiendo bloqueado la torre en donde él había buscado refugio, sospechando que vendrían refuerzos en su ayuda, envió a un desertor para persuadir a las tropas próximas que Pisón había sido capturado ya. Habiéndoles así asustado, Magón hizo su victoria completa.

Nota: Años 216 a 203 a.de C.


6) Alcibíades, deseando capturar la ciudad de Siracusa en Sicilia, eligió de entre la gente de Catana, donde él acampaba, a cierto hombre de probada sagacidad y lo envió a los siracusanos. Este hombre, cuando fue traído ante la asamblea pública de los siracusanos, los persuadió que la gente de Catana era muy hostil a los atenienses, y que, de ser asistidos por los siracusanos, aplastarían a los atenienses y a Alcibíades junto con ellos. Inducidos por esta representación, los siracusanos dejaron su propia ciudad y partieron con todas sus fuerzas para unirse a la gente de Catana, con lo cual Alcibíades atacó Siracusa por la retaguardia, y encontrándola sin protección, como él esperaba, la sometió.

Nota: Año 415 a.de C. Este relato coincide con el de Polieno 1:40 § 5 . Tucídides y Diodoro atribuyen esta estratagema a Nicias y Lámaco, y dan una versión diferente de su resultado : «Alcibíades, seguro de la fidelidad de un hombre de Catana, conocido de los siracusanos, le envió secretamente a Siracusa, como por parte de los habitantes de Catana, diciendo sus nombres, y diciendo que si desde el amanecer los siracusanos quisieran alojarse en el campamento que habían ocupado los atenienses, les sería fácil de tomar a esta gente, que estaba en Catana sin armas y sin desconfianza. Los jefes de los siracusanos se dejaron persuadir, y salieron con todo el pueblo para la expedición a Catana. Acamparon cerca del río Symothe y Alcibíades que los veía marchar, se apresuró en armar sus galeras. Cruzó del lado de Siracusa, donde no encontró resistencia, y habiendo evitado las fortificaciones de un costado de la ciudad, hizo allí un gran estrago».

7) Cuando el pueblo de Troezen eran mantenido sometido por las tropas bajo las órdenes de Crátero, el ateniense Cleónimo hizo un asalto a la ciudad y lanzó dentro de sus muros proyectiles inscritos con mensajes que decían que Cleónimo había venido para liberar su estado. Al mismo tiempo ciertos prisioneros que se habían pasado a su lado, fueron devueltos para menospreciar a Crátero. Con este plan agitó la lucha interna entre los sitiados y, entrando sus tropas, ganó la posesión de la ciudad.

Nota: Polieno 2:29 § 1, designa a Cleónimo como rey de Esparta : «Cleónimo, rey de Lacedemonia, asediando a Trezene, colocó en varios lugares alrededor de la ciudad tiradores, a quienes dió orden de lanzar en la ciudad dardos sobre los cuales estaba escrito: «Vengo para poner en libertad a la ciudad.» Él tenía a los trezenios cautivos; él los dejó ir sin rescate. Estos cautivos librados hablaron ventajosamente de Cleónimo; pero Éudámidas, general de Crátero, entonces ausente, y encargado del cuidado de guardar la ciudad, se oponía a todos los que marcaban inclinación por la novedad. Ambos partidos vinieron allí a las manos, y Cleónimo, sacando provecho de este desorden, escaló los muros, tomó la ciudad, la pilló, y dejó allí a un comandante espartano con una guarnición».

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