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Según cuenta la historia,
en la primera mitad del siglo IV a.C. los galos se vieron impelidos, por
razones demográficas, a emprender una gran migración, el
numero de estas gentes?, puede que cerca de 300.000 personas. Estas tribus
(1), unidas, cruzaron entonces
los Alpes llegando hasta la Cisalpina derrotando y expulsando del territorio
a los etruscos, allí se separaron, parte de ellos marcharon hacia
el sur, introduciendose en Italia y llegando hasta Roma, ciudad que tomaron
y saquearon, luego se apoderarían y colonizarían por tribus
diferentes partes de la península itálica. El otro contingente
celta, que es el que nos interesa, se dirigió hacia Iliria, asentandose
en Pannonia, ni que decir tiene que arrasaron a su paso todo lo que encontraron.
Allí permanecieron durante una serie indeterminada de años,
largos decenios que emplearon en aumentar su poder y combatir contra sus
vecinos. A principios del siglo III a.C. sus correrías alcanzaron
por fin el norte de Grecia. Al mando de Cambaules, un contingente
celta llego hasta Tracia, tras lo que, al parecer, retrocedieron sin atreverse
a medir sus armas con los macedonios.
En el año 280 a.C. el rey de Macedonia Ptolomeo Keraunos
recibió una embajada de uno de sus mas enconados enemigos, la nación
barbara de los Dardanos, situados mas alla de Peonia. Los Dardanos ofrecían
al rey macedonio una alianza por la cual 20.000 de sus guerreros se alienarían
junto a su ejército para de esta forma, unidos, hacer frente al inminente
ataque que, por parte de las tribus galas asentadas en Pannonia, se esperaba
. Keraunos desprecio el ofrecimiento, era inconcebible para él
tener que apoyarse en la alianza de tal numero de barbaros cuando los
macedonios habían sido capaces por si mismos y hasta hace solo
un puñado de años, de conquistar todo el mundo conocido.
No por esperado el ataque celta dejo de ser menos devastador, todo el
territorio situado entre sus fronteras y el norte de Macedonia fue arrasado,
los dardanos deducimos que aplastados y sometidos, ahora los galos dirigieron
sus miras a Macedonia. Embajadores galos fueron enviados a presencia de
Keraunos, deseaban ofrecer al rey la posibilidad de comprar la
paz, ni que decir tiene que fue rechazado tal genero de pacto, es mas,
Keraunos les exigió, a cambio de un acuerdo, que entregasen
todas sus armas y a sus jefes como rehenes. Los galos no tuvieron por
menos que reír, y advirtieronle que pronto sabría si la
paz la habían ofrecido ellos para si o para él.
Los galos, establecidos momentáneamente en el territorio dardano,
comandados por Bolgio, decidieron dar un arrogante y arrollador
golpe sobre todo el territorio que se abría ante ellos. Las fuerzas
celtas se dividieron en tres grandes ejércitos, el primero, al
mando de Ceretrio, se dirigiría hacia el este, hacia Tracia,
el segundo, bajo Breno y Acicorio atacaría Peonia
y el tercero y posiblemente mas poderoso, al mando del propio Bolgio,
irrumpiría por Iliria y de allí pasaría a Macedonia,
atacandola así por el flanco mas débil.
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- El ejército
celta era sumamente vulnerable al tipo de combate que le presentaron
los griegos. Armados como vemos sin apenas protecciones corporales
de relevancia, eran presa fácil de los lanzadores de proyectiles
y sufrirán innumerables bajas a causa de los ataques de
los peltastas enemigos.
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Tracia fue arrasada, los tribalos
y los getas derrotados. Peonia también cayo bajo el empuje de las
hordas celtas y el rey macedonio, atacado entonces por las fuerzas de
Belgio, fue aplastado y muerto al tratar de detener el avance del
galo con un mas que insuficiente contingente de soldados (2).
La derrota aterrorizo a la nación, los campesinos corrieron a las
ciudades y todas ellas se prepararon para lo peor, por suerte, en aquel
momento, uno de los mas respetados líderes macedonios, llamado
Sóstenes (3) , reunió
a la milicia, a los jóvenes, y corrió a combatir a los galos
que, seguramente, ebrios por la gran victoria conseguida, no mantendrían
la mínima cohesión suficiente como para responder con fuerza
al contraataqué macedonio. Los celtas en esa ocasión fueron
rechazados y Sóstenes elevado al trono pese a no pertenecer
a la nobleza, gracias, evidentemente, al su más que oportuno liderazgo
que le granjeo el afecto y agradecimiento del pueblo y el ejército de
Macedonia.
De vuelta a sus bases de operaciones, sentó muy mal a parte de
los galos el haber abandonado Macedonia de esa forma tan precipitada,
cuando ya los macedonios estaban derrotados y vencidos. El caudillo galo
Breno, que recordemos no había participado en ese ataque,
arengo entonces al pueblo y a los principales de cada tribu, uno por uno
fue abriendo sus ojos ante la perspectiva de que, siendo que los macedonios
no eran rivales para sus huestes, el mas rico botín de occidente,
unido al que los propios macedonios habían traído del Oriente,
les esperaba, Grecia entera podía caer ahora bajo sus espadas,
los mas ricos templos del mundo conocido se encontraban entonces a su
merced. No le debió resultar muy difícil convencerles y
reunir bajo sus banderas a decenas de miles de valientes y codiciosos
guerreros, se habla de 150.000 infantes y 15.000 jinetes, aunque evidentemente
la cifra parece un poco elevada.
En el año 279 a.C. Breno conduce a sus tropas hasta Macedonia
(4), una vez allí, y
cuando los campos eran devastados por los saqueadores galos, el macedonio
Sóstenes, al frente del ejército macedonio, contraatacó
sin fortuna pues, según reconocen los propios cronistas, no tenia
ninguna posibilidad ante la cantidad y capacidad combativa de sus rivales,
el rey macedonio cayo en la batalla y Macedonia, o todo lo que quedaba
fuera de las murallas de sus ciudades, fue arrasada y destruida. Cuando
las primeras avanzadillas celtas se encontraban ya en Tesalia los griegos
comenzaron, amedrentados, a moverse para responder a la invasión
que se les venia encima (5).
El lugar elegido para la reunión
del ejército griego y el punto en el que detener el avance de las hordas
invasoras fue de nuevo el estratégico paso de las Termópilas. Allí
se estableció el ejército aliado, unos 30.000 hombres, justo cuando
les celtas llegaban ya a la altura de Magnesia, en ese momento decidieron
los griegos enviar un contingente de caballería escogida y 1.000
peltastas para estorbar en lo posible el cruce del río Esperqueo
(Spercheus) por los barbaros.
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LA BATALLA DE LAS TERMÓPILAS
Una vez que el ejército
de Breno cruzo el Esperqueo (6),
el territorio de Heraclea fue devastado, llegados frente a las Termópilas
encontraron por fin que los griegos estaban decididos a resistir
a ultranza. Avanzaron los celtas hasta llegar a la vista de las
primeras lineas griegas, los aliados dieron entonces a su vez la
orden de comenzar el avance, su táctica era la de combatir
en orden cerrado, protegido el flanco derecho por la flota ateniense
y por el izquierdo, por las escarpadas laderas de las montañas
que corren paralelas a la linea costera. Los griegos tenían
bien claro que debían mantener las lineas bien cerradas para
poder rechazar en bloque los violentos asaltos de los enemigos,
así se hizo, debidamente cohesionados, escudo con escudo,
los hoplitas, apoyados por los peltastas en la retaguardia, que
no cesaban de lanzar todo tipo de armas arrojadizas sobre los asaltantes,
y por la flota ateniense (7)
por el flanco derecho, contuvieron y rechazaron finalmente el arrollador
ataque de los celtas, quienes sufrieron muchísimas bajas
tanto en el propio combate como en la posterior y desordenada retirada.
Aquel día se dice
que los que mejor combatieron de entre los griegos fueron los atenienses,
y de entre estos, Cideas, que aun siendo su primer combate,
dio enormes muestras de valor hasta caer muerto a manos de los asaltantes.
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Las bajas entre los atacantes
son difíciles de calibrar, pues muchos de ellos perecieron ahogados
entre los barrizales, los griegos lamentaron tan solo la perdida de cuarenta
hombres entre sus filas, la caballería, por lo demás, se mantenía
intacta, pues la de ambos contendientes no había participado en la
refriega por ser el lugar sumamente estrecho e inhábil para las maniobras
de los jinetes.
Breno intento después (una semana mas tarde) flanquear las
posiciones griegas a través de las montañas, pero el contingente
enviado a través de un sendero que penetraba hacia el monte Oeta
fue detenido y derrotado por la guarnición griega que, al mando del
seleucida Telesarco, cubría el sector (el oficial murió
en la refriega).
Breno,
contrariado por esta serie de descalabros, veía con desazón
como la desmoralización cundía entre sus hombres, así
pues, resolvió volver a tomar la iniciativa y decidió enviar
un fuerte ejército (40.000 infantes y 800 jinetes) marcha atrás,
cruzarían el Esperqueo y atacarían Etolia por el norte,
se había dado cuenta el galo del protagonismo del contingente etolio
en el ejército griego y esperaba, con este ataque diversivo, que abandonasen
a sus aliados para acudir en defensa de sus propios territorios.
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El avance de los celtas
a través de Etolia y su comportamiento en el asalto y saqueo
de Callium paso a los anales de la historia griega como el paradigma
del salvajismo bárbaro. Es de suponer que con el tiempo se
exageraron los acontecimientos, pero nos hablan de asesinatos de
masivos independientemente de la edad, de todos los varones, de
actos de antropofagia llevados a cabo por los galos con los cadáveres
de los niños, se les acusa también de haber bebido
su sangre, de haber cometido todo tipo de violencias sexuales hasta
con las muchachas ya muertas o moribundas. Resumiendo, no dejaron
buen recuerdo por aquellas tierras.
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Los etolios, reuniendo
sus tropas y recibiendo ayuda de numerosos voluntarios locales de
todas las edades y de tropas foráneas como la de los aqueos
de Patrae, movieron sus huestes con rabia hasta la arrasada Callium,
los celtas por aquellos días ya habían abandonado
el territorio y procedían a retirarse por el camino por donde
habían venido de vuelta al campamento principal. Fueron entonces
los hoplitas aqueos quienes osadamente les interceptaron, el gran
numero de guerreros con los que contaban los galos puso en gran
aprieto a los griegos que se vieron, para su salvación, decisivamente
apoyados por los irregulares etolios quienes desde las alturas lanzaban
gran numero de jabalinas sobre los desprotegidos asaltantes. La
retirada gala pronto se torno en una huida descontrolada en la que
dejaron mas de la mitad de sus efectivos.
EL CAMINO DE DELFOS
No se sabe
si aprovechando la ausencia de los etolios o bien por un golpe de
suerte, a Breno se le facilito, al tiempo que el ejército
galo atacaba Callium, la posibilidad de abrirse paso por las montañas,
precisamente por el mismo sendero por el que los persas, siglos
atrás, habían sorteado las defensas griegas en las
Termópilas. Fueron los propios griegos de Heraclea y los enianes,
mas que hartos de la presencia en sus territorios de la multitud
de galos, quienes les proporcionaron los guías adecuados
para encarar los desfiladeros con garantías.Breno
escogió de entre los suyos a 40.000 hombres, con ellos y
ayudado por una densa niebla que cubría los pasos en la montaña,
pudo acercarse,sin ser observado por los focidios que guarnecían
la ruta, hasta las posiciones defensivas griegas. Ante el repentino
y salvaje ataque de los celtas, los focidios, pese a defenderse
heroicamente, se vieron obligados a abandonar la oposición.
Bajaron entonces corriendo de los desfiladeros hasta la costa, allí
advirtieron a los aliados de la pronta irrupción de los galos
por la retaguardia, gracias a la flota ateniense, en aquellos momentos
se pudo evacuar a los soldados de las Termópilas antes de que los
galos cerrasen la tenaza sobre ellos (8).
Cuando Breno llego por fin detrás de las posiciones
de sus enemigos en las Termópilas, estos habían desaparecido.
Breno, sin detenerse un momento, resolvió dirigirse
inmediatamente contra Delfos, probablemente para evitar que los
griegos tuviesen tiempo de preparar la defensa.
Tras la
evacuación por el ejército griego de las Termópilas,
el camino a Delfos quedo expedito. Los focidios reaccionaron rápidamente
y voluntarios de todas las ciudades de la Liga acudieron al santuario
(9), allí se encontraron
con 400 hoplitas de Amphisa y un reducido numero de etolios, cuyas
fuerzas principales, retrasadas probablemente por los sucesos de
Callium, no pudieron llegar a tiempo a Delfos dedicandose entonces
a acosar al segundo cuerpo de ejército galo, el de Acicorio,
que iba retrasado. El temor a los celtas había prendido entre
el reducido numero de defensores del santuario (unos 4.000 hombres)
, sin embargo, gracias a ciertos presagios durante los momentos
previos a la batalla, la moral de las tropas griegas subió
lo indecible, el asalto galo se encontró, no solo con la
dificultad de lo agreste del terreno y la nieve que lo cubría,
si no con el agravante del miedo y confusión que causo entre
sus lineas tanto un ligero terremoto que coincidió con el
ataque como por la fuerte tormenta, acompañada de sonoros
truenos y vistosos relámpagos(10).
Todas estas inclemencias naturales hicieron creer a los griegos
que los dioses combatían a su favor contra los barbaros invasores,
los soldados helenos luchaban con denuedo y parece ser que los actos
de heroísmo se sucedieron durante toda aquella jornada. Puede
que fuese a mitad del día cuando refuerzos etolios (1500
hombres) al mando de Filomelo llegaron a Delfos. Al caer
la noche los galos se retiraron a su campamento bastante amedrentados
y nerviosos. Al día siguiente los celtas se encontraron con
la sorpresa de que los griegos venían contra ellos desde
varias direcciones, y los focidios, conocedores del lugar, campo
a través se colocaron sobre las posiciones enemigas en la
retaguardia protegidos por las alturas del monte Parnaso desde donde
comenzaron a castigar con sus proyectiles las ultimas lineas de
los galos. Durante un buen rato los celtas del propio Breno
sostuvieron el choque con los hoplitas del enemigo, sin embargo,
aseteados por todas partes por los irregulares griegos, helados
por el frío y finalmente, demoralizados tras haber sido herido
el propio Breno (siendo retirado del combate), comenzó
la desorganizada retirada, repliegue que puso en bandeja de plata
a los hostigadores griegos la posibilidad de castigar con dureza
las desordenadas columnas del enemigo. Solo la noche libro a los
celtas de la persecución a que eran sometidos, sin embargo,
aquella infausta noche, sin saber como ni por que, el pánico
se apodero de los galos que acampaban en el lugar, la confusión
se apodero de los celtas cuando creyeron ser atacados por la caballería
del enemigo, en una noche cerrada como aquella y en un campamento
sin orden ni concierto como aquel, los galos comenzaron a atacarse
entre ellos en la seguridad de que luchaban contra sus enemigos,
la matanza que ellos mismos se ocasionaron en aquel campamento de
nuevo llevo a los griegos a pensar en la intervención divina
en favor de su causa, los campesinos focidios recuperaron el valor
ante las desventuras que se sucedían entre los invasores
y comenzaron a atacar por su cuenta y riesgo a los guerreros galos
que se alejaban del grueso de la columna, evitando ademas que pudiesen,
sus merodeadores, abastecerse en las tierras que atravesaban, por
ello, el hambre vino a sumarse al cumulo de problemas que acuciaban
al ejército invasor (11).
EL
FIN
Unidos ya
las fuerzas de Breno y Acicorio, continuaron juntos
el camino de regreso. Ahora no solo los etolios y los focidios les
perseguían y acosaban, el ejército beocio-ateniense se había
sumado a la lucha, las noticias de la gloriosa defensa del santuario
había llegado pronto a Atenas, en donde se decidió
enviar prestos al combate los contingentes de que podían
disponer, no se quedaron atrás los beocios, que se unieron
entonces a los atenienses. De todos los aliados el mayor protagonismo
sin duda había correspondido, y correspondía, a los
etolios, quienes no habían dejado la lucha ni un solo momento.
Ahora los galos habían llegado ya al territorio de Heraclea,
por fin podían ponerse a cubierto en el campamento permanente
que habían construido en el lugar, allí, indicio claro
de como estaban las cosas, Breno se suicido. Poco tiempo
después, acosados por los etolios, los galos huyeron del
campamento en dirección al río Esperqueo, lo que no
podían saber los desdichados es que allí les esperaban
las fuerzas unidas de tesalios y malios, el cruce del río
debió hacerse en medio del caos, a partir de ese momento
fue el salvese quien pueda. Según los historiadores
griegos, mas alla de pequeños grupos, ningún contingente
galo consiguió llegar de vuelta al norte de Macedonia, la
totalidad del ejército celta de Breno sucumbió en
aquella desdichada campaña.
Tras el descalabro
en Grecia, los celtas, establecidos en el norte de Peonia, de nuevo
se dividieron, parte de ellos paso a Tracia, en donde formaron un
reino, y parte a Asia, tres tribus que crearon en el centro de la
Península Anatolia un poderoso reino. Cuando los celtas de
Tracia fueron expulsados de sus tierras, retrocedieron Danubio arriba,
en la confluencia del Save con el Danubio se asentaron los llamados
escordiscos, otros emprendieron una ruta todavía mas larga
y complicada, los tectósages regresaron incluso a la Galia,
se asentaron en el territorio de Tolosa alla por el 215-200 a.C.
En el año 106 a.C. el cónsul romano Q. Servilio
Cepión ataco con saña a los Tectosages en busca
de un botín en el que se decía se encontraban todavía
bienes de los saqueados en Grecia durante la famosa invasión,
los tectósages fueron derrotados y esquilmados por el avaricioso
romano...
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By Satrapa1
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