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Garamantes
Dos son los pueblos nombrados
por los clásicos como principales adversarios de Roma en el área
sahariana, por un lado, los nasamones, por otro, los garamantes, de estos
últimos trataremos en esta ocasión. Nadie sabe con exactitud el volumen o tipo del comercio que podía establecerse entre el África Sahariana o subsahariana y Roma. Se apunta casi seguro el trafico de animales salvajes, o quizas el de esclavos, o el de marfil... quizás en realidad un poco de todo, pero como comento, son solo suposiciones. Durante la época clásica se cree que ciertas áreas del Sahara se encontraban en el ultimo peldaño de su proceso de desertificación, todavía existían numerosos nichos ecológicos que permitían, mucho más que en la actualidad, su colonización y el desarrollo de, relativamente, numerosos grupos humanos. Esta habitabilidad se convertirá a medio plazo en un peligro para el Imperio Romano, incapaz de controlar, o alcanzar, estos dispersos emplazamientos utilizados por las molestas tribus. El momento clave llega con la introducción, o mas bien, la generalización, del uso del camello por las tribus beréberes. Hasta entonces grandes zonas de la frontera romana habían quedado a salvo de las incursiones de pillaje de estas poblaciones, con la llegada del camello, el radio de acción de las razias aumento, tanto, que ya prácticamente toda la linea fronteriza quedo abierta a las incursiones de los atacantes. Los garamantes en la historia. De Heródoto:
Más al sur viven los garamantes, en el país de las fieras,
gentes de las que huye todo el mundo, evitando el trato con ellas. Ni
tienen armas de guerra ni saben defenderse.
Por la historia conocida del estado garamante, durante los primeros siglos de nuestra, era podemos deducir que, a la tradicional rivalidad entre las colonias asentadas en la costa Libia y las tribus del interior, probablemente bajo soberanía garamante, Roma impuso una progresiva y activa política de contención. Bajo Augusto, se llevo adelante una fascinante campaña de invasion. En el año 21 a.C. el Procónsul de África, Cornelio Balbo, llevo a cabo una profunda penetración en el territorio sahariano con el objetivo de meter en cintura a las molestas tribus nómadas sujetas al rey garamante. En ultima instancia se trataba de golpear la misma capital del inalcanzable enemigo, y al tiempo, explorar en lo posible el área sahariana.
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A resultas de los primeros golpes provenientes de Roma, nos consta que los garamantes reaccionaron con astucia, cegando entonces los pozos de agua que se encontraban mas cerca de territorio romano para hacer así impracticable todo nuevo intento de penetración en sus oasis. Durante el reinado de Vespasiano, durante una nueva guerra, desatada tras la incursión que los garamantes hicieron contra las tierras de Leptis Magna, se consiguió encontrar un atajo que ahorraba cuatro días de marcha por los desiertos, el legado Valerio Festo ataco en dirección a la capital del enemigo, de nuevo los garamantes se vieron obligados a capitular y a firmar un tratado de paz.
Por el geógrafo Ptolomeo sabemos que el gobernador Séptimo Flaco, en la década del 110-120 de nuestra era, realizo de nuevo una larga campaña, después de una lucha prolongada contra las incursiones garamantes, en la que otra vez, y tras una marcha de tres meses, se ataco la propia capital de los africanos, Garama. Por otra parte, existe la evidencia de que el romano Julio Materno, llegado de Leptis Magna, había sido acogido hospitalariamente por el rey de los garamantes, y con él marcho a la guerra contra los etíopes. Según su relato, tras una larga marcha de cuatro meses afirmo que llego a las tierras de Agysimba, del rey de Etiopía, tierras en las que abundaban los rinocerontes. Durante el Bajo Imperio, Roma se aplico en la tarea de situar, en los puntos claves de paso, una serie de fortificaciones defensivas, el llamado limes africano, sin embargo, esta medida resulto del todo insuficiente cuando, llegado el momento y como ya había comentado, entre los africanos se generalizo el uso del camello. Ahora las rutas clásicas de comunicación sahariana quedaron superadas por el mayor radio de acción conseguido con el uso de los camellos, los romanos se vieron así desbordados en la tarea de contener las molestas incursiones de los hombres del desierto. Mis referencias hacia este pueblo del Sahara acaban aquí, se supone que el reino Garamante sobrevivió hasta la llegada de las invasiones árabes. Los restos arqueológicos, pocos, que quedan de esta civilización son ahora difícilmente protegidos por la UNESCO. |