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Juan Malalas
escribió una crónica de la historia mundial, desde la creación
hasta su propio tiempo (565 d.J.C.), en 18 libros. Su crónica es
sobre todo valiosa para la información local que él conserva
sobre Siria y la ciudad de Antioquía. Sin embargo la crónica
debería ser usada con precaución, porque contiene muchas
equivocaciones e inexactitudes.
Aquí se traduce el octavo libro de la crónica, del texto
griego de Ludwig August Dindorf (3 Enero de 1805 - 6 de Septiembre de
1871) El estilo de Malalas del griego es muy familiar y muy diferente
de los autores griegos clásicos; pero por suerte hay una traducción
moderna exacta (por E.Jeffreys, M.Jeffreys y M.Scott, 1986), que ha sido
consultada con la esperanza de evitar cualquier error notorio en esta
traducción.
Las referencias en rojo son los números de página en la
edición de Dindorf.
[195]... Cuando estuvo a
punto de morir, Alejandro ordenó que todos sus guardaespaldas y
aliados deberían gobernar sobre el país en el que él
los había ubicado, y controlar los territorios allí. Alejandro
vivió 36 años; reinó durante 17 años, tiempo
en el cual sometió todos [países], y su guerra duró
9 años. Sometió 22 naciones bárbaras, y 13 naciones
griegas; y él y sus compañeros fundaron muchas ciudades.
De Adán hasta la muerte de Alejandro el macedonio, hay 5,593 años,
como Teófilo el cronista ha registrado.
Después de la muerte de Alejandro el macedonio, los países
que él había sometido con sus aliados fueron divididos en
cuatro toparquías o reinos.
[196] Los camaradas macedonios
gobernaron sobre los reinos como él los instruyó, como sigue:
Filipo, su propio hermano mayor, gobernó sobre Macedonia y toda
Europa. Filipo era el rey, y después de Filipo, Casandro fue rey,
y después de Casandro sus hijos fueron reyes, y después
de ellos Demetrio fue rey, y después de Demetrio, Pirro de Epiro
fue rey, y después de Pirro, Meleagro fue rey, y otros seis reyes
hasta Perseo de Epiro. El reino de Macedonia duró 157 años
después de la muerte de Alejandro.
Alejandro dispuso que el astrónomo Ptolomeo, hijo de Lago, debería
gobernar y ser el rey de todo Egipto y África. Ptolomeo gobernó
a los egipcios con la autoridad de los macedonios durante 42 años.
El segundo rey fue Ptolomeo, su hijo. En el reinado de este Ptolomeo,
el hijo de Lago, los libros de los Judíos fueron traducidos al
griego por 72 eruditos en 72 días. Estos libros fueron escritos
en el hebreo, pero Ptolomeo deseó leer el significado de los libros
judíos en la lengua griega. Después de su reinado, el tercer
rey fue Ptolomeo Filadelfo durante 37 años, y después de
é,l el cuarto rey fue Ptolomeo Evergetes
[197] durante 25 años, y después de él,
el quinto rey fue Ptolomeo Filopator durante 17 años, y después
de él, el sexto rey fue Ptolomeo Epifanes [...], y después
de él, el séptimo rey fue Ptolomeo Filometor durante 11
años. Hubo otros cinco reyes llamados Ptolomeo, para un total de
92 años. El duodécimo Ptolomeo fue llamado Dioniso, y reinó
durante 29 años; él tenía una hija llamada Cleopatra
y un hijo llamado Ptolomeo. El décimotercero y último monarca
de la dinastía Ptolemaica fue Cleopatra, la hija de Dioniso; fue
reina durante 22 años. Los trece monarcas macedonios de la dinastía
Ptolemaica, desde Ptolomeo, hijo de Lago hasta Cleopatra, hija de Dioniso,
gobernaron sobre todo el Egipto por un total de 300 años, hasta
el décimoquinto año del reinado de Augusto César,
a quien también llamaron Octaviano Sebasto Emperador. Augusto derrotó
a Antonio y Cleopatra en una batalla naval cerca de la tierra de Leucas;
él los mató, y tomó posesión de todo Egipto,
como es relatado por los cronistas Eusebio [seguidor] de Pánfilo
y Pausanias.
[Alejandro] dispuso que Antígono, a quien llamaron Poliorcetes,
debería gobernar y ser el rey de Asia hasta el río Dracon
[Serpiente], que es ahora llamado Orontes, y separa los países
de Cilicia y Siria; el río es también llamado Tifón
y Ofites.
[Alejandro] dispuso que Seleuco Nicator debería ser el rey de Siria,
Babilonia y Palestina.
[198] Seleuco [más
tarde] devino rey de Asia, después de matar a Antígono;
él hizo la guerra contra Antígono, porque había establecido
una ciudad cerca del lago y del río Dracon, que él llamó
Antigonia. Después de derrotarlo, Seleuco capturó toda el
Asia y lo mejor [de las posesiones] de Antígono. Seleuco designó
a Nicomedes y Nicanor para gobernar toda la satrapía de Asia; ellos
eran sus parientes, siendo los hijos de Didimea, su hermana. Durante la
guerra contra los Partos, Seleuco Nicator tomó como su esposa a
una virgen llamada Apama, después de matar a su padre Pitámenes,
que era un distinguido general de los Partos. Seleuco tuvo dos hijas de
Apama, a quienes llamaron Apama y Laodice. Después de la muerte
de Apama, Seleuco vió y cayó enamorado de una muchacha muy
hermosa llamada Estratónice, que era la hija de Demetrio, hijo
de ese Antígono, llamado Poliorcetes, que había sido muerto
por Seleuco. Él encontró a Estratónice escondiéndose
con su padre Demetrio en Rhosus, una ciudad fundada por Cilix, hijo de
Agenor. Seleuco tuvo una hija de Estratónice, a quien llamaron
Fila. Seleuco continuó como rey de Siria, toda Asia, Babilonia
y Palestina, durante 43 años. Inmediatamente después de
su victoria sobre Antígono Poliorcetes, [199]
Seleuco Nicator, quién quiso establecer algunas ciudades importantes,
comenzó a fundar [ciudades] por la costa de Siria. Bajando por
el mar, vio una pequeña ciudad situada en la montaña, que
había sido fundada por Siro, hijo de Agenor. En el día 23
del mes Xanthicus, Seleuco subió al Monte Casio a fin de sacrificar
a Zeus Casio. Después de completar el sacrificio y cortar la carne,
Seleuco rezó [para mostrar] donde fundar una ciudad. De repente
un águila arrebató la carne del sacrificio y se la llevó
a la ciudad vieja. Siguiéndola detrás con sus augures, Seleuco
encontró que la carne había sido dejada caer cerca del mar,
debajo de la vieja ciudad, en el lugar llamado la “estación
de comercio” de Pieria. Inmediatamente levantó muros y construyó
las fundaciones de una ciudad, que él llamó Seleucia por
su propio nombre. Él retornó regocijándose a Iopolis
y después de tres días celebró allí un festival
para Zeus Ceraunio, en el templo que había sido levantado por Perseo,
el hijo de Pico y Danae, en el Monte Silpio, donde Iopolis está
situada. Realizó el sacrificio durante el primer día del
mes de Artemisio.
Seleuco vino a la ciudad de Antigonia, que había sido fundada por
Antígono Poliorcetes. La ciudad estaba rodeada y defendida por
el río Arqueutas, también llamado Iaftas, que es otro río
que fluye del lago. Allí Seleuco realizó un sacrificio a
Zeus en los altares erigidos por Antígono; él cortó
la carne y rezó con el sacerdote Amfion para que le diera un signo,
mostrando si debía situar la ciudad de Antigonia, [200]
y cambiar su nombre, o debía abandonar la ciudad y fundar otra
ciudad en otra parte. De repente una gran águila bajó del
cielo y arrebató la carne del ofrecimiento del fuego en el altar.
El águila se fue volando al Monte Silpio, donde Seleuco la siguió
y encontró la carne consagrada, con el águila posada sobre
ella. Cuando Seleuco y el sacerdote y los augures vieron esta maravilla,
dijeron, «debemos establecernos aquí, y no en Antigonia;
la ciudad no debe estar allí, porque dioses no lo desean».
Y luego él consultó con ellos en cuanto a donde él
podía construir sin peligro la ciudad, porque él estaba
preocupado por las corrientes y torrentes de invierno que bajaban del
Monte Silpio. Él puso las fundaciones de la ciudad en el fondo
del valle, frente a la montaña, a orillas del gran río Dracon
que fue renombrado Orontes, donde había un pueblo llamado Bottia,
enfrente a Iopolis. Después de que Amfion, el sumo sacerdote, hubiera
sacrificado a una muchacha virgen llamada Emate entre la ciudad y el río,
Seleuco [fundó la ciudad] en el día 22 del mes de Artemisio
que es también Mayo, a la primera hora del día cuando el
sol se elevaba, y llamó a la ciudad Antioquía, por el nombre
de su hijo Antíoco Soter.
Inmediatamente comenzó a construir un templo, que dedicó
a Zeus Bottio, y erigió muros imponentes, diseñados por
el arquitecto Xeneo.
[201] Él
colocó una estatua de bronce de la muchacha matada como Tique [Fortuna]
en la ciudad sobre el río, e inmediatamente hizo un sacrificio
a Tique. Entonces se marchó y arrasó la ciudad de Antigonia
hasta los cimientos; se llevó los materiales cerca del río,
y levantó una estatua de Tique de Antigonia, con el cuerno de Amaltea
delante de ella. Allí levantó un altar con cuatro pilares,
y colocó a Tique encima de él, y construyó un altar
elevado delante de ella; después de la muerte de Seleuco, Demetrio,
el hijo de Antígono Poliorcetes se llevó la estatua de Tique
[y la ubicó] en la ciudad de Rhosus en Cilicia, que había
sido fundado por Cilix el hijo de Agenor.
Después de destruir Antigonia, Seleuco forzó a los atenienses,
quiénes vivían allí, a mudarse a Antioquía
la grande. Antígono y su hijo Demetrio habían permitido
a los atenienses instalarse en Antigonia junto con algunos macedonios,
5,300 hombres en total. Seleuco colocó una estatua imponente de
Atenea en Antioquía, debido a que los atenienses adoraban a Atenea.
Seleuco también hizo descender de la ciudadela a los cretenses,
a quienes Caso, el hijo de Inaco, había permitido morar allá
arriba; los cretenses bajaron para vivir en Antioquía junto con
algunos chipriotas, porque el rey Caso se había casado con Amice,
también conocida como Citia, [202]
la hija de Sasalamino el rey de los chipriotas, y algunos chipriotas habían
venido con ella y se habían instalado en la Acrópolis. Cuando
Amice murió, fue sepultada aproximadamente a 100 estadios lejos
de la ciudad, y por lo tanto ese lugar fue llamado Amice. Seleuco también
impulsó a los habitantes argivos de Iopolis a mudarse de allí,
y los hizo vivir en Antioquía, como sacerdotes y ciudadanos nobles.
Seleuco colocó una imagen de piedra del águila delante de
la ciudad. Ordenó que los meses en Siria fueran llamados a la manera
macedonia, porque él supo que los gigantes habían vivido
una vez en el país. Aproximadamente a dos millas de Antioquía,
hay un lugar que contiene los cuerpos de hombres convertidos en piedra
por la cólera de Dios; estos son aún hoy llamados gigantes.
Y un gigante llamado Pagras, quién vivió en el mismo lugar,
fue abatido por un rayo, de modo que está claro que los habitantes
de la Antioquía siria viven en una tierra de gigantes.
Delante de la ciudad, al otro lado del río, Seleuco ubicó
otra estatua, de la cabeza de un caballo con un dorado (casco) cerca,
y añadió esta inscripción: «Aquí Seleuco
escapó sano y salvo de Antígono; y volviendo de allí,
mató a Antígono». Seleuco también colocó
una estatua de mármol de Amfion, quién fue representado
realizando un sacrificio de un ave con él, dentro de la llamada
puerta Romanesia.
Seleuco Nicator fundó otra ciudad en la costa de Siria, que él
llamó Laodicea [203]
por el nombre de su hija; antes había habido allí un pueblo
llamado Mazabda. Como era su costumbre, realizó un sacrificio a
Zeus, y preguntó donde debería fundar la ciudad. Otra vez,
un águila bajó y agarró [la carne] del sacrificio.
Mientras Seleuco perseguía al águila, fue encarado por un
verraco enorme, que salió de un cañaveral. Seleuco mató
el verraco con la lanza que llevaba; después de matar al verraco,
arrastró su cuerpo y usó su sangre para delimitar las murallas
[de la ciudad], sin prestar atención adicional alguna al águila.
Así Seleuco fundó la ciudad sobre la sangre del verraco;
sacrificó a una doncella pura llamada Agave, y colocó una
estatua de bronce de ella para la buenaventura de la ciudad.
Seleuco Nicator fundó otra gran ciudad en Siria, donde antes había
habido un pueblo llamado Farnace, y lo llamó por su hija Apama.
Después de construir un muro alrededor de ella y realizar un sacrificio,
Seleuco cambió el nombre de la ciudad a Apamea. También
la llamó por el nombre de Pella, porque la fortuna de la ciudad
de Apameia tenía aquel nombre; Seleuco mismo vino de Pella, una
ciudad en Macedonia. Sacrificó un toro y una cabra; y otra vez
un águila bajó y agarró las cabezas del toro y la
cabra, y Seleuco delimitó los muros [de la ciudad] con la sangre
[de los animales].
Seleuco fundó muchas otras ciudades en las otras provincias y en
la región de Persia. El culto cronista Pausanias relata que en
total había 75 ciudades, [204]
que Seleuco llamó como deseó por los nombres de él
y sus hijos. El culto Pausanias relata que Seleuco llamó a Antioquía
la grande por el nombre de su padre, porque su padre se llamaba Antíoco;
pero nadie llamaría a una ciudad por un muerto, lo que sería
tonto, y en cambio ellos la nombran por alguien que está vivo y
bien. Seleuco llamó a la ciudad, como fue dicho antes, por el nombre
de su padre Antíoco. El culto Pausanias relató muchas otras
cosas de una manera poética.
Seleuco plantó árboles de ciprés cerca del templo
de Apolo en la ciudad que fue antes llamada Heraclea, pero que ahora es
llamada Dafne; algunos árboles de ciprés habían sido
plantados ya allí por el sacerdote Heracles, que fundó Dafne
y la llamó Heraclea por su propio nombre. Él levantó
la ciudad fuera de la arboleda sagrada, derca del templo de Atenea; pero
el templo de Apolo estaba en medio de la arboleda sagrada, y fue llamado
"Dafneo". Este Heracles fue el primero en practicar el deporte
de la lucha.
Después Seleuco murió cerca del Helesponto, a la edad de
72 años, y fue sepultado en Seleucia en Siria.
Después del reinado de Seleuco, su hijo Antíoco Soter fue
rey durante 20 años. Este Antíoco se enamoró de su
propia madrastra, Estratónice, la hija de Demetrio,
[205] y la tomó como su esposa. Él tuvo
dos hijos de ella, Seleuco, quién murió mientras era todavía
joven, y Antíoco, a quien llamaron Teoides ["Divino"].
Después de la muerte de Antíoco el hijo de Seleuco, Antíoco
Teoides fue el siguiente rey, durante 15 años. Después de
él, Seleuco Calínico, su hijo por Berenice, fue rey durante
24 años, y luego Alejandro Nicator durante 36 años, entonces
Seleuco Filopator durante 10 años, y luego Antíoco Epifanes
durante 12 años. En el reinado de Antíoco Epifanes, cuando
muchos de los habitantes de la ciudad murieron por una plaga, un sacerdote
llamado Leio ordenó que una roca que estaba en la montaña
situada encima de la ciudad fuera, esculpida con una enorme cabeza coronada,
mirando hacia la ciudad y el valle, y escribió una inscripción
en ella, después lo cual, las muertes por la plaga cesaron. Hasta
el presente, los habitantes del Antioquía llaman a esta cabeza
Caronio.
Este Antíoco Epifanes fue el primero en construir el llamado bouleterion
[concejo municipal] en Antioquía la grande, fuera de los límites
de ciudad. Aquí todos los concejales se encontraron con todos los
estadistas y todos los propietarios de la ciudad, a fin de discutir qué
hacer sobre lo que ocurriera, y proporcionar luego cualquier cosa que
fue requerida. Antíoco construyó algunos otros edificios
fuera de la ciudad, y llamó a este área Epifanía
por su propio nombre; él no puso ningún muro alrededor de
ella, pero fue construida en la montaña.
Este Antíoco Epifanes estaba enojado con Ptolomeo, el rey de Egipto,
[206] porque Ptolomeo exigió
impuestos de los judíos que viviían en su territorio. Los
judíos vinieron a Antioquía de Palestina y pidieron a Antíoco
escribir a Ptolomeo, el gobernante y rey de Egipto, que no debía
exigir impuestos a los judíos cuando ellos transportaban grano
para su sustento, porque había una gran hambruna entonces en Palestina,
y por lo tanto los judíos transportaban el grano de la tierra de
Egipto. Pero cuando Ptolomeo recibió la carta de Antíoco,
ordenó que los judíos pagaran más impuestos. Entonces
Antíoco Epifanes marchó contra Ptolomeo, porque había
desatendido su carta. Hubo una batalla entre ellos, en la cual muchos
de los soldados de Antíoco fueron muertos, y él huyó
atrás de las fronteras de su propio territorio. Cuando los judíos
en Jerusalem se enteraron de esto, concordaron términos con Ptolomeo
y se rindieron a él, porque pensaron que Antíoco había
muerto. Pero el Antíoco Epifanes juntó [otro] ejército,
atacó a Ptolomeo, destruyó su ejército y lo mató.
Cuando Antíoco oyó lo que los Judíos en habían
hecho Jerusalén, como si se hubieran alegrado de su derrota, marchó
contra Jerusalén. Sitió la ciudad y la capturó, matando
a todos [los habitantes]; tomó a Eleazar el sumo sacerdote de los
judíos junto con los Macabeos a Antioquía, donde los castigó
con la muerte. Abolió el cargo de Gran Sacedote de Judea, y convirtió
el templo de los judíos, que había sido construído
por Salomón, [207]
en un templo de Zeus Olímpico y Atenea. Él profanó
el edificio con la carne, e impidió a los judíos realizar
sus ancestrales actos de adoración; durante tres años, los
obligó a seguir las costumbres griegas.
Cuando Antíoco murió, su hijo Antíoco Glauco, a quien
llamaron Hierax, fue rey durante dos años.
Después de él, Demetrio, el hijo de Seleuco, fue rey durante
8 años. Un judío llamado Judas vino a Antioquía la
grande, y avergonzó a Demetrio con sus ruegos, de modo que el rey
le devolvió el templo y los restos de los Macabeos. Judas sepultó
a los Macabeos en el llamado Cerateum en Antioquía la grande, donde
había una sinagoga de los judíos; Antíoco había
castigado a los Macabeos en un corto camino fuera de la ciudad de Antioquía,
en la montaña "que siempre llora" enfrente [del templo]
de Zeus Casio. Entonces Judas limpió el templo y fundó de
nuevo Jerusalén, celebrando una Pascua de los judíos [banquete]
en honor a Dios. Esta fue la segunda captura de Jerusalén, como
Eusebio [el seguidor] de Pánfilo registró en su crónica.
Después de Demetrio, Antíoco el descendiente de Gripo fue
rey durante 9 años; él era hijo de Laodice, la hija de Ariarates,
rey de los capadocios. En el octavo año de su reinado, Antioquía
la grande fue destruida por la cólera de Dios, en tiempo de los
macedonios. Esto pasó 152 años después de que las
fundaciones de los muros fueron puestas por Seleuco Nicator, [208]
durante el día 21 del mes de Peritius, que es el mismo que Febrero,
a la décima hora del día. Y la ciudad entera fue restaurada,
como el cronista Domnino ha registrado. Sufrió [este desastre]
122 años después de que los muros y la ciudad entera fueron
completadas; y después se hizo más espléndida aún.
Después de Antíoco, el descendiente de Gripo, Antíoco
Evergetes fue rey. Antíoco fue atacado por los partos, y marchó
contra ellos con gran fuerza. Después de que muchos de los partos
fueron muertos, acordaron una tregua y Antíoco tomó a Brittane,
la hija de Arsaces, el parto que lo había atacado, como esposa
para su hijo Antíoco, a quien llamaron Ciziceno. De esta manera
finalizó la guerra.
Después de Antíoco Evergetes hubo otros nueve reyes de su
familia hasta el reinado de Antíoco, hijo de Dionisio el leproso,
padre de Cleopatra y Antioquíais.
Durante el reinado de este Antíoco hijo de Dionisio, Pirro el rey
o toparca de Epiro atacó a los romanos. Pirro había sido
advertido por un oráculo que él sería muerto por
una mujer. Curio, el cónsul de los romanos luchó contra
Pirro y lo derrotó. Entonces Pirro huyó y llegó cerca
de una ciudad que tenía edificios fuera de sus muros, donde una
mujer lanzó una teja de azotea sobre su cabeza y lo mató.
Después Magno, también llamado Paulo Macedónico,
fue cónsul. Cuando él luchó contra el rey Perseo
de Macedonia y lo mató, [209] él tomó el control
del país de Macedonia y lo sujetó al gobierno romano. Salustio
menciona [Perseo] en su historia Catilinaria, cuando registra el discurso
de César. Entonces Perseo de Epiro, luchador del mar y toparca
de Epiro, gobernó sobre su propio país. Eutropio, el historiador
romano, menciona a Perseo en la traducción de su relato, y Palefato
también lo menciona. Lucio Paulo, cónsul de los romanos,
luchó contra este Perseo y lo mató.
En este tiempo un rey de los africanos llamados Aníbal atacó
a los romanos durante veinte años, cuando Roma no era gobernada
por reyes, sino por cónsules. Aníbal destruyó una
gran parte de Italia durante la guerra, y mató a Paulo, a quién
mencionamos antes. Entonces el senado romano designó a un cónsul
que era excepcional en todo, pero sobre todo en la guerra; su nombre era
Escipión el Grande. Este Escipión, mientras Aníbal
todavía permnecía en Italia, tomó gran un ejército
e invadió la propia patria de Aníbal, en África.
Escipión devastó África e incendió Cartago,
la ciudad donde Aníbal era rey; después de tomar la ciudad,
y capturar a todos sus habitantes junto con su senado, volvió a
Roma.
Cuando Aníbal se enteró de esto, se marchó a Bitinia,
[210] y urgió a
Antíoco, hijo de Nicomedes, rey de Asia, a hacerse su aliado. Desde
el tiempo de Alejandro de Macedonia, los macedonios había tenido
un tratado de amistad con los romanos, porque los romanos habían
enviado un ejército para ayudar a Alejandro contra Darío.
Pero Antíoco, el rey de Asia, fue persuadido a apoyar a Aníbal,
y junto con él avanzó de Bitinia contra los romanos, confiando
en su propio ejército. Cuando los senadores romanos oyeron esto,
designaron a un cónsul excelente, el segundo Escipión, hermano
del primer Escipión, y le enviaron contra sus dos [enemigos], Antíoco
el rey de Asia y Aníbal, rey de África. Escipión
los confrontó y peleó una gran batalla contra ellos; después
de que muchos hombres fueron muertos, Aníbal huyó, porque
vio la fuerza de Escipión, quién llevaba la ventaja. Aníbal
se suicidó después bebiendo el veneno. Cuando Antíoco
vió huir a Aníbal, él también se retiró,
y Escipión lo persiguió hasta la montaña llamada
Tauro en Cilicia. Cuando Antíoco se hubo retirado a allí,
él envió enviados a Escipión, pidiendo ser perdonado,
porque él no tenía ningún rencor personal contra
los romanos, sino que peleaba de parte de otro. Escipión aceptó
su petición, y con acuerdo del senado romano, lo hizo un aliado
de los romanos, a condición de que pagara cuatro talentos de oro
y plata [211] y otro [tributo]
a los romanos cada año por el resto de su vida. Escipión
invitó a Antíoco a un banquete y lo sentó en el lugar
superior, honrándolo como a un rey. Entonces Escipión volvió
a Roma en triunfo, como es mencionado por el culto Floro, quién
deriva su relato de los escritos de Livio.
En el 15º año de Antíoco, hijo de Dionisio el leproso,
rey de Siria, Tigranes rey de los armenios vino y peleó una gran
guerra contra Antíoco. El rey Antíoco fue derrotado y huyó
a la región de Persia. Tigranes, el rey de los armenios lo privó
de todas sus posesiones; capturó Antioquía la grande y el
resto de su reino. Entonces Pompeyo Magno vino de Roma, por la influencia
de César. Después de avanzar para derrotar a los cilicios,
quiénes lo habían atacado, Pompeyo luchó contra Tigranes,
rey de los armenios, y lo derrotó. Conquistó Armenia, Cilicia
y Siria, y acabó con las toparquías. Pompeyo tomó
posesión de Antioquía; entró en la ciudad y la puso
conforme al gobierno romano, pero trató a los habitantes justamente.
Les confirió muchos favores, y reconstruyó el concejo municipal,
que se caía. Honró a los habitantes de Antioquía,
porque descendían de los atenienses.
Un general poderoso llamado Bíbulo vino a un pueblo en la costa
de Fenicia y construyó allí una ciudad amurallada,
[212] que él llamó Biblos por su propio
nombre. Se llevó la imponente estatua de Atenea, que había
sido puesta allí por Seleuco, y otra imponente estatua de Zeus
Ceraunio, que también había sido puesta allí por
Seleuco, después de pedir por esto como un favor a los habitantes
de Antioquía. Como él las consideró notables obras
de arte, que pertenecieron a los romanos, las envió al Capitolio
en Roma, donde todavía pueden ser vistas, con con esta inscripción;
«La gente de Antioquía honró grandemente a los romanos
con el regalo de estas estatuas».
Cuando Antíoco, hijo de Dionisio oyó que Tigranes, el rey
de los armenios, había sido derrocado, y que Pompeyo Magno lo había
derrotado, fue a Pompeyo y cayó a sus pies, pidiendo que le fuera
devuelto su reino. Él persuadió a Pompeyo de devolverle
el reino de Siria y Cilicia, y todo lo que Antíoco había
poseído antes. En el 19º día del mes de Desio, Pompeyo
dejó Antioquía hacia Egipto, y Antíoco el macedonio,
el hijo de Dionisio, fue rey otra vez.
Al mismo tiempo, Cicerón y Salustio, los cultos poetas romanos,
estaban vivos.
Cuando el rey Antíoco, hijo de Dionisio, estuvo a punto de morir,
dejó su reino y todas sus posesiones a los romanos. Después
de que el rey Antíoco murió, Antioquía la grande
pasó conforme al gobierno romano, juntos con toda la tierra de
Siria, [213] Cilicia, y
los otros dominios de los macedonios.
De esta manera los macedonios gobernardon Antioquía la grande,
junto con Siria, Cilicia, y sus otros dominios, durante 263 años,
desde Seleuco Nicator hasta que su reino fue dado a los romanos.
Traducido
libremente del inglés al castellano por Ignacio Nachimowicz en
Buenos Aires, Marzo de 2007.
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