«HISTORIA DE HERACLEA» por Memnón de Heraclea

[28] Mitrídates confiadamente se trasladó a Cízico y decidió sitiar la ciudad. Lúculo lo siguió y en la lucha resultante derrotó totalmente al ejército Póntico. En un corto tiempo mató muchas decenas de miles, y tomó 13.000 prisioneros.
2) Los soldados de Fimbria sabían que sus líderes los considerarían como desleales debido a su crimen contra Flaco, y en secreto enviaron a Mitrídates, prometiendo desertar e integrar sus filas. Mitrídates, pensó que este mensaje era un golpe de suerte, y cuando llegó la noche envió a Arquelao a confirmar el acuerdo y traer a los desertores a sus filas Pero cuando Arquelao llegó, los soldados de Fimbria lo capturaron y mataron a sus compañeros.
3) Encima de este infortunio, el ejército del rey fue apretado por el hambre y muchos de ellos murieron. A pesar de sufrir todos estos reveses, Mitrídates no desistió del sitio; pero después, después de infligir y recibir muchas pérdidas, se retiró de la ciudad sin capturarla. Designó a Hermeo y (?) Mario para llevar a los infantes, con un ejército de más de 30.000 hombres, mientras él regresaba por mar. Varios desastres ocurrieron cuando abordó los trirremes, porque los hombres que estaban todavía esperando para abordarlos, se asieron de las naves y colgaron de ellas, tanto de las naves que ya estaban llenas como de las que quedaban Tantos hombres provocaron que algunas de las naves se hundieran y otros volcaran.
4) Cuando los ciudadanos de Cízico vieron esto, atacaron el campamento Póntico, mataron a las exhaustas tropas que quedaban allí y saquearon todo lo había quedado en el campamento. Lúculo persiguió al ejército hasta el río Esepo dónde lo sorprendió y mató un gran número de enemigos. Mitrídates se recuperó lo mejor que pudo y sitió Perinto, pero fracasó en tomarla y cruzó a Bitinia.
5) Entonces (?) Barba llegó a la cabeza de una gran fuerza de italianos y Triario, el general romano, avanzó y comenzó a sitiar Apamea; los ciudadanos de Apamea se resistieron tanto como pudieron, pero finalmente abrieron sus puertas y dejaron entrar a los romanos.
6) El ejército romano capturó también la ciudad de Prusa, que queda al pie del Monte Olimpo asiático.
7) De allí Triario llevó su ejército a la ciudad de Prusias cerca del mar. En tiempos antiguos, Prusias se llamó Ciero que es la escena de muchas historias, tales como como la llegada del Argos, la desaparición de Hilas y los vagabundeos de Heracles en busca de Hilas. Cuando Triario llegó allí, los habitantes de Prusias expulsaron a los soldados pónticos y voluntariamente lo dejaron entrar.
8) de allí Triario siguió a Nicea dónde Mitrídates había puesto una guarnición. Pero los soldados Pónticos comprendieron que los habitantes de Nicea estaban inclinandos hacia los romanos, y así se retiraron por la noche hacia Mitrídates en Nicomedia; después de esto, los romanos obtuvieron el control de la ciudad sin una lucha.
9) La ciudad de Nicea tomó su nombre de una Náyade (ninfa de río) llamada Nicea, y fue esrablecida por los hombres de Nicea que lucharon en el ejército de Alejandro. Después de la muerte de Alejandro, fundaron y establecieron esta ciudad en memoria de su patria. Se dice que la ninfa Nicea era hija de Cibeles y Sangario, que era el gobernante del país. Prefiriendo la virginidad a la convivencia con un hombre, pasó su vida cazando en las montañas. Dionisio se enamoró de ella, pero ella rechazó sus avances. Después de su rechazo, Dionisio intentó cumplir su deseo por medio de un truco. Llenó la fuente em la que Nicea bebía cuando estaba agotada de cazar, con vino en lugar de agua. Ella no sospechó nada y, actuando normalmente, se hartó del engañoso líquido. Entonces la embriaguez y el sueño se apoderaron de ella, y se sometió a los deseos de su amante, incluso contra su voluntad. Dionisio tuvo coito con ella, y engendró a Sátiro y otros hijos con ella.
10) Los hombres que fundaron y establecieron la ciudad de Nicea vinieron originalmente de la Nicea que está al lado de Focis. Ellos lucharon a menudo contra los focios que finalmente los privaron de su patria, dominándola y arrasándola con gran celo.
11) Así es cómo Nicea fue llamada y fundada y cómo pasó a los romanos.
[29] Cota quiso reparar sus antiguos fracasos, y avanzó desde Calcedonia dónde había sido derrotado, a Nicomedia, dónde estaba Mitrídates. Acampó a 150 estadios de la ciudad, pero estaba renuente a entrar en batalla. Sin esperar a ser convocado, Triario se apresuró para reunirse con Cota, y cuando Mitrídates se retiró dentro de la ciudad, el ejército romano se preparó a sitiarlo por ambos lados.
2) Pero el rey oyó que la armada póntica había sido derrotada en dos batallas navales que habían sido libradas con Lúculo cerca de Tenedos y en el Egeo, y no pensó que era lo suficientemente fuerte como para resistir a la armada romana que lo confrontó. Por consiguiente él (?) embarcó sus fuerzas y navegó por el río. Perdió algunos de sus trirremes en una violenta tormenta, pero llegó al río Hipio con la mayoría de sus naves.
3) Allí pasó el invierno, y con muchas promesas y regalos de dinero le rogó a Lámaco de Heraclea, un viejo amigo suyo de quién él oyó que era un líder del estado, que dispusiera ser recibido en la ciudad. Lámaco aceptó el pedido. Preparó una magnífica fiesta para los ciudadanos fuera de la ciudad, y proveyó a las personas con bebida, después de instruir que las puertas de la ciudad fueran dejadas abiertas durante la fiesta. Pero él había arreglado de antemano que Mitrídates viniera en secreto el mismo día, y de esta manera Mitrídates obtuvo el control de la ciudad antes que los Heracleos se hubieran dado cuenta que había llegado.
4) Al día siguiente, Mitrídates congregó al pueblo y lo saludó con palabras conciliatorias. Les aconsejó que mantuvieran su buena voluntad hacia él, y estableció una guarnición de 4.000 hombres, con Conacorex como comandante de la guarnición, con el pretexto que si los romanos decidían atacarlos, la guarnición defendería la ciudad y salvaría a los habitantes. Luego distribuyó dinero a los residentes, sobre todo a aquéllos en posiciones de autoridad, y zarpó hacia Sinope.
5) Lúculo, Cota y Triario, los comandantes generales romanos, fueron juntos a Nicomedia, y partieron para invadir el Ponto. Pero cuando oyeron de la captura de Heraclea, ellos no sabían que habían sido traicionados, pero pensaron que la ciudad entera había cambiado su lealtad, decidieron que Lúculo marchara con la mayoría del ejército a través de los distritos interiores de Capadocia para atacar a Mitrídates y a todo su reino; que Cota atacara Heraclea; y que Triario recogiera las fuerzas navales alrededor del Helesponto y la Propóntide, y quedara a la espera del retorno de las naves que Mitrídates había enviado a Creta y España.
6) Cuando Mitrídates oyó de sus planes, hizo sus propios preparativos, y mandó enviados a los reyes de los Escitas, al rey de Partia y a su yerno Tigranes, rey de Armenia. Los otros no le dieron ayuda alguna, pero Tigranes, después de ignorar muchas súplicas de la hija de Mitrídates, acordó finalmente una alianza con él.
7) Mitrídates envió diferentes generales a luchar contra Lúculo. Cuando entraron en batalla, tenían éxitos variables, pero en la mayoría de las ocasiones los romanos tenían la ventaja.
8) El rey se descorazonó con esto, pero no obstante reunió 40.000 infantes y 8.000 jinetes, y los envió además del anterior ejército, con Diofanto y Taxiles como sus generales. Después de haberse unido con los otros, al principio los dos bandos se probaron en escaramuzas casi cada día, y entonces hubo dos batallas de caballería, en la primera de las cuales los romanos fueron victoriosos, y en la segunda los hombres del Ponto ganaron.
9) Como la guerra proseguía, Lúculo envió algunos hombres a Capadocia a conseguir suministros, y cuando Taxiles y Diofanto oyeron de esto, enviaron una fuerza de 4.000 infantes y 2.000 jinetes para atacar y pillar a los hombres que traían los suministros. Pero cuando las dos fuerzas chocaron, los romanos llevaron la ventaja, y después que Lúculo envió refuerzos a su bando, se convirtió en una completa derrota de los bárbaros. En su persecución de los bárbaros fugitivos, el ejército romano llegó al campamento de Diofanto y Taxiles, procediendo a un ataque feroz sobre ellos. El ejército póntico resistió el ataque durante algún tiempo, pero entonces todos ellos se retiraron, siendo sus generales los primeros en huir. Los generales fueron a Mitrídates como los mensajeros de su propia derrota; y un gran número de bárbaros fue muerto.
[30] Después de haber sufrido este desastre manifiesto, Mitrídates ordenó que fueran ejecutadas las princesas de la casa real, y decidió escapar de Cabeira dónde estaba, sin conocimiento de sus súbditos. Pero fue perseguido por algunos galos que no se dieron cuenta quién era, y lo habrían capturado, si no se hubieran encontrado con una mula que llevaba el oro y la plata de Mitrídates, y se detuvieron para pillar ese tesoro. Mitrídates llegó a Armenia, aunque Lúculo envió a Marco Pompeyo en persecución de él.
2) Entonces Lúculo avanzó a Cabeira con todo su ejército, y rodeó la ciudad; ganó el control de los muros después que los bárbaros acordaron rendirse bajo una tregua.
3) De allí fue a Amiso, e intentó persuadir a los habitantes de aceptar las condiciones de los romanos, pero como no le escucharon, se marchó y empezó a sitiar Eupatoria. Allí pretendió dirigir [el sitio] negligentemente, para poder calmar al enemigo con la misma actitud de negligencia, y entonces lograr su objetivo montando un ataque súbito. El resultado fue como él esperaba, y capturó la ciudad por esta estratagema. Lúculo ordenó de repente que sus soldados trajeran escaleras, mientras los defensores prestaban poca atención porque no esperaban nada de eso, y envió a los soldados por las escaleras a la cima de los muros. De esta manera Eupatoria fue capturada, y destruída inmediatamente.
4) Poco después Amiso fue capturada de una manera similar, el enemigo trepó sus muros con las escaleras. Muchos de los ciudadanos de Amiso fueron muertos inmediatamente, pero entonces Lúculo acabó con la matanza. Restauró la ciudad y su territorio a los restantes ciudadanos, y los trató consideradamente.
[31] Mitrídates permanecía ahora en el territorio de su yerno [Tigranes], quién se negó a encontrarse con él, pero le dió guardia personal y todas las otras muestras de hospitalidad.
2) Lúculo envió a Apio Claudio como embajador a Tigranes, exigiéndole la rendición de Mitrídates, pero Tigranes se negó a entregarlo, diciendo que él incurriría en la censura universal si traicionara al padre de su esposa; por consiguiente, aunque sabía de la inútil personalidad de Mitrídates, respetaría sus lazos de parentesco.
3) Tigranes escribió una carta a Lúculo, conteniendo el mismo mensaje, pero la carta sólo irritó al romano, porque no se dirigió a él como «general», en contestación a sus propias cartas en las cuales él no se había dirigido a Tigranes como «el rey de reyes».
En este punto termina el 15º libro de la historia.
[32] Los contenidos de la próxima parte de la historia son como sigue. Cota marchó con el ejército romano contra Heraclea, pero primero lo llevó a Prusias. Prusias se había llamado antes Ciero, del río que fluye cerca de ella, pero el rey de Bitinia la renombró después de él cuando la tomó de los Heracleos. De allí bajó al [Euxino] mar; marchó a lo largo de la orilla, y estacionó a sus hombres cerca de punto más alto de las murallas.
2) Los Heracleos estaban confiados en la natural fuerza del sitio, y cuando Cota presionó atacando ellos lucharon junto con la guarnición. Un gran número de soldados romanos pereció, aunque los Heracleos recibieron muchas heridas por proyectiles. Por consiguiente Cota retiró su ejército del ataque a los muros, y acampó a corta distancia. Puso su atención en impedir que los suministros llegaran a los sitiados habitantes. Cuando los ciudadanos quedaron cortos de las necesidades básicas, mandaron enviados a sus colonias, pidiéndoles que les proveyeran suministros a cambio de dinero, lo que las colonias prontamente acordaron.
[33] Poco después Triario partió de Nicomedia con la flota romana para confrontar los trirremes pónticos que, como se ha dicho previamente, habían sido enviados a Creta y España. Se enteró que se estaban retirando al Ponto, después de perder muchas naves que se habían hundido en las tormentas y en varias batallas. Interceptó las restantes naves y libró una batalla contra ellos cerca de Tenedos en la que él tenía 70 trirremes y la armada póntica tenía menos de 80.
2) Cuando los dos bandos se encontraron, las naves del rey ofrecieron para empezar un poco de resistencia, pero luego fueron completamente derrotadas y la armada romana obtuvo una victoria decisiva. Y así la fuerza naval entera que había navegado a Asia con Mitrídates fue destruida.
[34] Cota, que había acampado cerca de Heraclea, no atacó la ciudad con todo su ejército, pero envió adelante destacamentos, algunos de los romanos, y muchos de los Bitinios. Pero como muchos de sus hombres fueron heridos o muertos, construyó varios máquinas de sitio, incluso la Tortuga, que bastante alarmó a los defensores de la ciudad. Trajo esto adelante a plena fuerza contra cierta torre que parecía susceptible al daño; sin embargo, después de uno o dos golpes, no sólo quedó la torre de pie, sino que la cabeza del ariete se rompió. Esto restauró los espíritus de los Heracleos, pero descorazonó a Cota quién pensó que la ciudad nunca sería capturada.
2) Al día siguiente Cota trajo nuevamente el artefacto de sitio, pero sin éxito; de modo que quemó el artefacto, y decapitó a los hombres que lo habían hecho. Dejando a un guardia cerca de los muros, levantó el campamento y se marchó con el resto de su ejército a la llamada llanura de Licea que le dió un abundante suministro de provisiones. Desde allí devastó todo el territorio de Heraclea, causando grandes penurias a los ciudadanos.
3) Así que enviaron otra embajada, pidiendo una alianza a los habitantes del Quersoneso Escita, Teodosia y a los reyes del Bósforo, pero la embajada volvió sin lograr nada.
4) Los ciudadanos sufrieron casi tanto del maltrato interno como de los ataques de los enemigos externos, porque la guarnición no estaba satisfecha con las mismas provisiones con las que sobrevivía el populacho, y les obligaron a que les proporcionaran lo que ellos no podían afrontar fácilmente, asaltando a los ciudadanos. Conacorex, el comandante de la guarnición, era más brutal aún que sus hombres; en lugar de refrenar su violencia, los animó.
5) Después de asolar la campiña, Cota atacó nuevamente los muros. Pero vió que los soldados eran renuentes a presionar el sitio, de modo que los llevó de nuevo lejos de los muros, y envió a Triario, pidiéndole que viniera rápidamente y evitara con sus trirremes que la comida llegara a la ciudad por mar.
6) Triario tomó las naves que tenía con él y 20 naves rodias, haciendo un total de 43 naves. Cruzó el [Euxino] mar e informó a Cota de la fecha en la que llegaría. El mismo día en que apareció la escuadra de naves de Triario, Cota llevó su ejército a los muros.
7) Los Heracleos estaban alarmados por la súbita llegada de las naves. Ellos fletaron 30 de sus propias naves al mar, aunque incluso éstas no estaban totalmente tripuladas, y el resto de los hombres se volvió a defender la ciudad. Las naves Heracleas zarparon a confrontar la escuadra próxima del enemigo, y los rodios (que eran reputados como los marineros más valientes y experimentados que otros) fueron los primeros en atacarlos. Se hundieron inmediatamente tres naves rodias y cinco Heracleas. Entonces los romanos se unieron a la lucha; ambos lados sufrieron fuertes pérdidas, pero los romanos infligieron el mayor daño a sus enemigos. Finalmente se derrotaron las naves de Heraclea y les obligaron a que huyeran a la ciudad; 14 de sus naves se perdieron, y las que escaparon fueron ubicadas en la gran bahía.
8) Cota movió también el ejército terrestre para renovar el sitio. Las naves de Triario se estacionaron a cada lado del puerto, para impedir que los suministros de comida alcanzaran a esos que estaban dentro de la ciudad, y la ciudad fue inadida por tal severa hambruna que un choinix de grano se vendió por 80 [drachmas] Áticas.
9) Encima de estos males, una plaga golpeó a los ciudadanos, causada por un cambio en el clima o por su dieta pobre. La plaga consumió a sus víctimas con muchos tipos diferentes de sufrimientos, incluso Lámaco que soportó una muerte particularmente lenta y dolorosa. La guarnición sufrió en su mayor parte la enfermedad, que mató a mil de sus tres mil hombres; y su aflicción era obvia a los romanos.
[35] Conacorex se desanimó por estos desastres y decidió traicionar a la ciudad entregándola a los romanos, comprando su propia seguridad por la ruina de los Heracleos. Se le unió a él en esta empresa un Heracleo llamado Damófeles, un adherente al partido de Lámaco, que había sido elegido jefe de los guardias de la ciudad después de la muerte de Lámaco.
2) Conacorex no se acercó a Cota, a quien él consideraba como opresivo y poco fiable, sino que hizo un arreglo con Triario, al que Damófeles consintió prontamente. Después de acordar condiciones que ellos esperaban que asegurarían su bienestar, se aprestaron a traicionar a la ciudad.
3) La naturaleza de los planes de los traidores fue conocida por las personas de la ciudad, que rápidamente se reunieron en asamblea y convocaron al líder de la guarnición. Britágoras, uno de los principales ciudadanos, fue a ver Conacorex. Él describió la situación en Heraclea, y le imploró, si quería, negociar con Triario por la seguridad común de todos ellos. Después que Britágoras hubo hecho este pedido con mucho lamento, Conacorex se puso de pie y se negó a pactar semejante tratado, pretendiendo que estaba defendiendo su libertad y que tenía grandes expectativas. Dijo que se había enterado a través de cartas que el rey [Mitrídates] había recibido una amistosa recepción por parte de su yerno Tigranes, y esperaba ayuda suficiente para llegar desde antes. Conacorex había inventado todo esto, pero los Heracleos fueron engañados por sus palabras, y creyeron sus invenciones como si fueran verdad; porque los hombres siempre escogen creer lo que realmente desean.
4) Conacorex, dándose cuenta que los había engañado con éxito, embarcó calladamente su ejército en los trirremes en medio de la noche, y navegó lejos; porque el pacto con Triario estipulaba que sus hombres podrían salir ilesos, y llevar con ellos cualquier botín que hubieran adquirido. Damófeles abrió entonces las puertas, y Triario y el ejército romano entraron a raudales en la ciudad; algunos de ellos entraron a través de las puertas, y otros subieron encima del tope de las murallas.
5) Sólo entonces los Heracleos comprendieron que habían sido traicionados. Algunos de ellos se rindieron, y otros fueron muertos. Se saquearon sus objetos de valor y otras posesiones, y los ciudadanos fueron sometidos a todo tipo de brutalidades, mientras los romanos recordaban sus pérdidas en la batalla naval, y las penalidades que soportaron durante el sitio. Los romanos no perdonaron ni a aquéllos que huyeron a los templos, sino que los abatieron cerca de los altares y las imágenes de los dioses.
6) Por consiguiente muchos de los Heracleos, temiendo la muerte inevitable, escaparon por encima de los muros y se desparramaron alrededor del campo circundante, y algunos fueron obligados a entregarse a Cota. Por ellos Cota se enteró de la captura de la ciudad, la matanza de los ciudadanos y el saqueo de su propiedad. Él estaba lleno de enojo, e inmediatamente avanzó a la ciudad. Su ejército compartió su enojo, no sólo porque les habían robado la gloria de victoria, sino también porque todas las riquezas de la ciudad habían sido ya pilladas por los otros soldados. Habrían empezado una lucha con sus compañeros soldados, y los dos ejércitos se hubieran matado entre sí, si Triario no hubiera comprendido lo que ellos pensaban. Haciendo muchos discursos conciliatorios, y prometiendo hacer que el botín disponible lo compartieran todos, evitó la erupción de una disputa interna.
7) Pero cuando se dieron cuenta que Conacorex había capturado Tio y Amastris, Cota envió inmediatamente a Triario a que le quitara esas ciudades. Entretanto Cota tomó a los hombres que se habían rendido a él y los prisioneros de guerra, y los trató a todos con suma crueldad. En su búsqueda del tesoro no perdonó ni siquiera los bienes de los templos, sino que tomó de ellos muchas finas estatuas e imágenes.
8) Quitó la estatua de Heracles del mercado junto con su equipo, de la pirámide; qué en preciosidad y tamaño, así como en armonía, gracia y talento artístico, no era inferior a la más famosa [obra de arte]. Incluía un garrote revestido de oro fino, con una gran piel del león grabada en él, y una aljaba hecha del mismo material, llena de flechas y un arco. Cargó en sus naves muchas otras bellas y notables ofrendas que sacado de los templos y de la ciudad. Por último ordenó a los soldados que pusieran fuego a la ciudad, quemando muchas partes de ella.
9) La ciudad resistió el sitio durante dos años antes de ser capturada.
[36] cuando Triario llegó a las ciudades a las que había sido enviado, permitió a Conacorex, que estaba intentando ocultar su traición a Heraclea reteniendo la posesión de las otras ciudades, retirarse ileso, y tomó posesión de las ciudades sin oposición. Cota, después de actuar como fue descrito anteriormente, envió la infantería y caballería a Lúculo, despidió a los aliados a sus patrias, y partió para casa con la flota. Algunas de las naves que estaban llevando los despojos de Heraclea, se hundieron por su peso no lejos de la ciudad, y otras fueron arrastradas a aguas poco profundas por un viento septentrional, perdiéndose mucho de su carga.
[37] Leonipo, a quien Mitrídates había puesto a cargo de Sinope junto con Cleocares, abandonnó toda esperanza de resistencia, y envió un mensaje a Lúculo prometiendo traicionar a la ciudad. Cleocares y Seleuco, que era otro general de Mitrídates de igual rango que los otro dos, se enteraron de la alevosía de Leonipo, y lo denunciaron a una asamblea del pueblo. Pero la gente no les creyó, porque él parecía ser un hombre derecho. Por consiguiente Cleocares y sus socios, alarmados por el favor que las personas mostraron hacia Leonipo, lo emboscaron y lo mataron durante la noche. Este incidente irritó al populacho, pero Cleocares y sus socios tomaron el control del gobierno y gobernaron tiránicamente, esperando así escapar al castigo por el asesinato de Leonipo.
2) Entretanto Censorino, el almirante romano a cargo de 15 trirremes que estaban trayendo grano del Bósforo al ejército romano, se detuvo cerca de Sinope. Cleocares, Seleuco y sus socios navegaron zarparon contra él con los trirremes en Sinope. En la batalla naval resultante, bajo la orden de Cleocares, derrotaron a los italianos y capturaron el transporte para su propio uso.
3) Cleocares y sus socios fueron animados por este éxito, y se tornaron más tiránicos aún en su gobierno de la ciudad. Asesinaron a los ciudadanos indiscriminadamente, y actuaron cruelmente en cualquier otra manera.
4) Estalló una disputa entre Cleocares y Seleuco: Cleocares quiso persistir en la guerra, y Seleuco quería matar a todos los ciudadanos de Sinope y entregar la ciudad a los romanos a cambio de una gran recompensa. Como ninguno de ellos prevaleció sobre el otro, pusieron en secreto sus posesiones en barcos de carga y los enviaron a Macares, hijo de Mitrídates, que en ese momento estaba en las vecindades de Cólquide.
5) Entretanto Lúculo, el general romano, llegó a Sinope y sitió vigorosamente la ciudad.
6) Macares, el hijo de Mitrídates, mando enviados a Lúculo, pidiendo amistad y una alianza. Lúculo convino prontamente, diciendo que él consideraría la alianza como confirmada, si Macares no enviaba suministro alguno a los habitantes de Sinope. Macares no sólo obedeció esto, sino que incluso envió a Lúculo los suministros que se habían preparado para las fuerzas de Mitrídates.
7) Cuando Cleocares y sus socios percibieron esto, abandonaron toda esperanza. Cargaron una gran cantidad de tesoro hacia sus naves durante la noche, y al mismo tiempo permitieron a sus soldados saquear la ciudad. Después de quemar las naves que no necesitaban, partieron al interior del [Euxino] mar, al territorio de los Sanegeos y los Lazi.
8) Cuando las llamas se alzaron altas, Lúculo comprendió lo que estaba pasando y ordenó a sus soldados que trajeran escaleras a las murallas. Los soldados montaron las murallas, y empezaron una considerable matanza [de los ciudadanos]; pero Lúculo sintió piedad por ellos, y acabó con la matanza.
9) Así fue cómo Sinope fue capturada. Amasia se mantuvo todavía, pero poco después se rindió también a los romanos.
[38] Mitrídates se había quedado en la región de Armenia durante un año y ocho meses, y aún no había llegado a presencia de Tigranes. Entonces Tigranes se sintió obligado a concederle una audiencia; lo recibió con un espléndido desfile y le dio una bienvenida real. Después de haber pasado tres días charlando en secreto, Tigranes recibió a Mitrídates con un magnífico banquete, y envió lo envió de vuelta al Ponto con 10.000 jinetes.
2) Avanzando a través de Capadocia, cuyo gobernante Ariobarzanes era su aliado, Lúculo cruzó inesperadamente el río Éufrates y llevó su ejército a la ciudad en la que él había oído que Tigranes guardaba a sus concubinas, junto con muchas valiosas posesiones. Lúculo también envió un destacamento de sus hombres a sitiar Tigranocerta, y a otra fuerza a atacar otras ciudades importantes.
3) Tigranes, viendo muchas partes de Armenia bajo sitio de esta manera, hizo retornar a Mitrídates y envió un ejército a la ciudad en que sus concubinas estaban guardadas. Cuando este ejército llegó a la ciudad, los arqueros impidieron a los romanos dejar su campamento y enviaron durante la noche a las concubinas y los más valiosos artículos lejos. Pero al alba los romanos y tracios atacaron fuertemente, y hubo una matanza generalizada de los armenios. El número de armenios capturados no era menor al número de los muertos; pero el convoy que enviaron por delante, llegó a Tigranes sano y salvo.
4) Tigranes reunió un ejército de 80.000 hombres y bajó a Tigranocerta para levantar el sitio y ahuyentar al enemigo. Cuando llegó allí y vió que pequeño era el campamento romano, dijo con desprecio, "Si han venido como embajadores, son muchos; si han venido a luchar, son muy pocos". Después de decir esto, acampó cerca de los romanos.
5) Lúculo preparó su ejército cuidadosamente y hábilmente para la batalla, y se dirigió a sus hombres con palabras alentadoras. Inmediatamente derrotó el ala derecha del enemigo; y entonces las tropas cercanas a él abrieron el paso, y así sucesivamente hasta que el ejército entero estuvo huyendo. Un pánico terrible e imparable se apoderó de los armenios, e inevitablemente siguió a esto la destrucción de su ejército. Tigranes entregó su diadema y emblemas del poder a su hijo y huyó a una de sus fortalezas.
6) Lúculo volvió a Tigranocerta y presionó el sitio más decididamente, hasta que los generales de Mitrídates en la ciudad abandonaron toda esperanza y le rindieron la ciudad a cambio de su propia seguridad.
7) Sin embargo Mitrídates fue donde Tigranes y levantó su moral, volviendo a vestirlo con ropas reales, para nada menos espléndido que antes. Mitrídates tenía ya una fuerza considerable, y animó a Tigranes a que reuniera otro ejército, para que pudiera esforzarse una vez más por la victoria. Entonces Tigranes puso a Mitrídates al mando total, confiando en su nobleza e inteligencia, porque él parecía muy capaz de mantener una guerra contra los romanos.
8) El propio Tigranes envió una embajada al parto [rey] Fraates, ofreciendo rendirle Mesopotamia, Adiabene y el Gran Cañón. Al mismo tiempo los enviados de Lúculo se acercaron al parto, que privadamente fingió a los romanos que era su amigo y aliado, y privadamente entró en un acuerdo similar con los armenios.
[39] Cuando Cota llegó a Roma, fue honrado por el senado con el título de «Ponticus imperator» porque había capturado Heraclea. Pero entonces llegó a Roma la imputación que él había destruido la gran ciudad meramente por su beneficio personal, y sus enormes riquezas despertaban envidia, volviéndose objeto del odio público. En un esfuerzo por evitar los celos que sus riquezas provocaron, entregó mucho del pillaje de la ciudad a la tesorería, pero esto no ablandó a los otros, que asumieron que él estaba rindiendo sólo un poco y guardando la mayor parte para él. Ellos votaron por soltar inmediatamente a los prisioneros de Heraclea.
2) Trasimedes, uno de los Heracleos, acusó a Cota en la asamblea. Describió la buena voluntad de la ciudad hacia los romanos, y dijo que si la ciudad hubiera actuado de forma alguna contrariamente a esta buena voluntad, no se hizo por consentimiento general de los ciudadanos, sino que fueron engañados por aquéllos que habían sido puestos a cargo de los asuntos, o coercionados por los enemigos que los atacaron. Se quejó de la devastación que la quema de Heraclea había causado, y cómo Cota se había llevado las estatuas como botín y había saqueado los templos, y todas las otras atrocidades que había cometido después que entró en la ciudad. Trasimedes también describió la inmensa cantidad de oro y plata de la ciudad, y los otros tesoros de Heraclea que Cota se había llevado para él.
3) Los líderes romanos se conmovieron por este discurso que Trasimedes pronunció con lágrimas y gemidos, mientras una multitud de cautivos de pie cerca de él, hombres y mujeres con sus hijos, vistiendo ropajes de luto sostenían tristemente ramas de olivo, suplicantes. En respuesta, Cota pronunció un discurso corto en su idioma [latino] y luego se sentó. Carbón se puso de pie y exclamó : «Cota, nosotros le dijimos que capturara la ciudad, no que la destruyera», y luego los disertantes acostumbrados censuraron a Cota de una manera similar. Por consiguiente muchas personas pensaron que Cota debía ser enviado al destierro; pero en cambio lo expelieron del senado, como un castigo menor. Restauraron a los Heracleos su territorio terrestre y marítimo y sus puertos; también votaron que ninguno de los Heracleos fuera reducido a la esclavitud.
[40] Después de lograr esto, Trasimedes envió a la mayoría de los Heracleos a casa. Él se quedó más tiempo con Britágoras y Propilo (Propilo era el hijo de Britágoras) para atender otros asuntos urgentes; varios años después, volvió a Heraclea en tres barcos ligeros.
2) A su llegada, intentó refundar la ciudad en todos los sentidos, como para provocar su regeneración; con todos sus esfuerzos, sólo pudo reunir 8.000 colonos aproximadamente, junto con los miembros de su propia casa.
3) Cuando la condición de la ciudad mejoró, Britágoras abrigó la esperanza que él podría restaurar la libertad de los ciudadanos. Muchos años habían pasado, y el gobierno de los romanos había llegado a estar bajo el mando de un solo hombre, Cayo Julio César. Britágoras partió en una embajada a César, y entabló una amistad con él, pero no pudo conseguir inmediatamente la libertad para su ciudad, porque Cayo no se quedó en Roma, sino que partió en expedición a otros lugares. Sin embargo Britágoras no se rindió, sino que él y Propilo acompañaron a César por todo el mundo, y fueron vistos en su presencia, como si el dictador estuviera indicando que aprobaba su petición.
4) Después haber estado asistiendo a César durante 12 años, y justo cuando César estaba planeando volver a Roma, Britágoras murió, desgastado por la vejez y sus ejercicios incesantes. Su muerte causó gran tristeza en su patria.
En este punto acaba el decimosexto libro de la historia de Memnón.

 


Esta historia es inteligente y está escrita en un estilo llano, con atención a la claridad. Evita las digresiones, excepto si su propósito hace necesaria la inclusión de algunos eventos externos; e incluso entonces, la digresión no dura mucho, sino que concentrándose en lo que es esencial, retorna pulcramente al curso principal de la narrativa. Usa un vocabulario convencional, aunque hay algunas palabras inusuales. No hemos encontrado copia alguna para leer de los primeros ocho libros, o de algo después del decimosexto libro.


Traducido al inglés por Andrew Smith del texto de Jacoby (FGrH. 434), puesto por él en el dominio público. El [número] y otros números en la traducción son los números de capítulo y subdivisiones de capítulos en el texto griego de Jacoby. Los números de capítulo son también «anclas nominales» para que usted pueda ir directo al capítulo correcto tecleando eg.


http://www.attalus.org/translate/Memnón2.html#22.


Traducido libremente del inglés al castellano por Ignacio Nachimowicz en Buenos Aires, Marzo de 2007.

 

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II Parte