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En este trabajo hablaremos del general griego Memnón y de sus acciones al servicio de los persas centrándonos en la guerra contra Alejandro. De no haber fallecido tempranamente quizás habría supuesto un más que serio contratiempo en los planes de expansión del joven Alejandro de Macedonia. By Satrapa1 Nota.. No es este un relato excesivamente hilvanado, las referencias que tenemos de nuestro protagonista son casi siempre indirectas y no permiten realizar un seguimiento muy serio sobre sus andanzas. |
Memnón de Rodas Natural de la isla Rodas y nacido quizás alrededor del año 390 a.C., era hermano menor de Mentor, otro famoso jefe mercenario. Unido a la suerte de su hermano, militara junto a este en sus campañas que le llevaran finalmente a servir al persa Artabazo, sátrapa de la Frigia Helespóntica. En el año +/-363 a.C. Artabazo (8) se rebela contra el gran rey, los rodios se alinean como era de esperar (5) junto con el sátrapa y combaten en una dura guerra contra las fuerzas de Artajerjes II, comandadas entonces por otro de sus sátrapas Autofrádates. La guerra organizada por Artabazo, que se prolongara entre periodos de guerra y paz hasta el 352 a.C. tendrá gran resonancia en su época y en ella encontraremos a los más afamados generales griegos de su época. Por allí pasaran Caridemo, Pammenes o Cares (6) y aunque de esta campaña nos quedan unas pocas y desordenadas referencias, si podemos resaltar el protagonismo de los dos rodios que comandan el ejercito del rebelde. Las operaciones se extienden por todo el área que por aquellos días le es adicta a Artabazo, esto es, Lidia, Frigia Helespóntica y Paflagonia. Y en ella se suceden algunos hechos singulares. Por un lado Artabazo pone a su servicio a los generales atenienses más destacados, pues, aprovechando la crónica falta de fondos con que Atenas provee a sus ejércitos, estos, al mando de Cares, lucharan en el bando del rebelde hasta que Persia, harta de la resistencia del sátrapa, amenazara a Atenas con enviar la flota fenicia al Egeo. Durante la guerra Artabazo es capturado por Autofrádates, entonces Mentor y Memnón se harán cargo de sus fuerzas e intereses continuando las hostilidades. La resistencia de los dos rodios empuja a los persas a tratar de llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, así, Artabazo será liberado poniendo fin a la guerra a cambio de el compromiso de regresar de nuevo a la obediencia real. Por aquellos días, Caridemo, otro de los lideres mercenarios griegos que disponía de un ejercito privado, se puso al servicio de Mentor y Memnón en su lucha contra Autofrádates. Caridemo, no obstante, tenia otros planes, y tras llegar a Asia y viendo perdida la causa de Artabazo decidió lanzarse por su cuenta sobre algunos territorios de este ocupando entonces, y para su propio usufructo, las ciudades de Ecepsis, Cebrén e Ilión (Troya). Al poco, y con Artabazo ya libre, Caridemo se vio bloqueado por las fuerzas de Mentor y Memnón, saliendo tan solo del trance gracias a un acuerdo con los rodios quienes le permitieron retirarse a Tracia con el fin de terminar de una vez con la molesta presencia de sus fuerzas en la Troade, en donde los dos rodios disponían de extensas propiedades. Artabazo continuara su intermitente guerra contra el gran rey hasta ser, finalmente, derrotado, exiliandose entonces en Pella, junto a Filipo II de Macedonia. Allí le seguirá Memnón, pero probablemente no Mentor, pues pronto lo encontraremos sirviendo en Egipto junto al faraón Nectanebo, en lucha con Persia. En el año 346 Mentor y sus hombres pasan al servicio de Tennes, rey de Sidón, salvando la ciudad del ataque persa. En este momento Mentor se deja tentar por las ofertas del persa Artajerjes III, quien, harto de los repetidos fracasos ante Egipto y los fenicios, decide hacerse con el máximo numero de auxiliares griegos que pueda al tiempo que se los resta a sus enemigos. Dentro del acuerdo con el que Mentor vuelve a ponerse al servicio del gran rey se incluye la rehabilitación de Artabazo, recordemos que exiliado en Pella, y de su hermano Memnón. Es el año 342, los rodios vuelven así a la Frigia Helespóntica y proporcionan al rey una valiosa información acerca de la personalidad y planes de Filipo de Macedonia. Mentor morirá en el año 340, Memnón se casara ahora con su viuda y permanecerá en la Troade, que sepamos, hasta el momento en que las fuerzas macedonias desembarcan en Asia.
-LA GUERRA CON MACEDONIA- Parmenión y Átalo, al frente del pequeño ejercito macedonio/griego enviado a Asia por Filipo (7), tuvieron que verselas con Memnón, quien en la región de Magnesia (del Sipilo) les derroto cuando el rodio con tan solo 4.000 de sus mercenarios puso en fuga a sus 10.000 griegos y macedonios. Entre las pocas noticias que se tienen de esta etapa, se encuentra la de que Memnón se hizo con Éfeso gracias a la traición de parte de su oligarquía, instalando luego en el poder a un tirano. Poco más se sabe de este periodo, tras el que saltamos al ultimo tramo del mismo, cuando los macedonios, poco a poco, han tenido que ir retrocediendo sobre la región del Helesponto acosados por los persas.
La respuesta persa se había hecho esperar. Sumergidos en unas interminables querellas internas, el trono no quiso, o pudo, prestar demasiada atención a lo que ocurría al otro lado del Egeo. Para cuando el enemigo macedonio (léase la avanzadilla de Filipo) puso los pies en Asia, no había ninguna fuerza de entidad preparada para la defensa (9). Muere entonces Artajerjes III y su sucesor, Darío III, se prepara con celeridad para la guerra. Llega ahora el asesinato de Filipo, el rey macedonio. Darío III, considerando que Alejandro es demasiado joven e inexperto para la tarea de invadir Asia abandona los planes de movilización. Para cuando se da cuenta de su error, han pasado unos meses, un tiempo, vital. Es la hora de las prisas, se articulan rápidamente unas fuerzas de choque destinadas a expulsar de sus ultimas cabezas de puente a los macedonios. Allí encontramos entonces a Memnón, que recibe por fin un mando de entidad (4). Cuatro mil mercenarios griegos son puestos bajo su mando, se encargara de maniobrar por el norte de la Tróade (2), mientras por el sur lo harán las más considerables fuerzas del sátrapa de Frigia, Artabazo. La presión persa, poco antes del desembarco de Alejandro en Asia, arrecia, ahora este se ve impelido a enviar un nuevo contingente de refuerzo, es Calas, quien al frente de unos miles de aliados griegos (3) no puede evitar ser rechazado por Artabazo y retrocede sobre la propia costa de la Propontide. Tampoco Parmenión consigue gran cosa y debe de ceder terreno ante Memnón. Las tropas macedonias en Asia deben reducirse solo a unos pocos destacamentos que a duras penas mantienen ya una simple cabeza de puente al otro lado del Helesponto, pero será lo suficiente para que Alejandro consiga por fin poner pie en Asia. La fama de Memnón, ya reconocida por merecida, no se le escapa tampoco a Alejandro, quien ordena, tras cruzar el Helesponto, no operar contra las tierras que el rodio posee en la Tróade. Es el viejo truco de hacer recaer sospechas de infidelidad sobre un buen general del enemigo. Es probable que en un mando tan dado a las rencillas como el persa esta táctica no cayese en saco roto, y , seguramente alimentada por otras viejas historias, la desconfianza hizo presa en ellos, quienes tuvieron a Memnón un tanto de lado en la elaboración de la estrategia de guerra contra el macedonio. Las tropas persas deciden replegarse y prepararse para dar batalla al enemigo. Las fuerzas de Darío se habían concentrado en Zelea, a pocos kilómetros del río Gránico. Se disponían a ofrecer batalla a Alejandro, pese a la opinión contraria de Memnón, que militaba en las fuerzas persas con su propio grupo de mercenarios. Memnón era partidario de evitar el choque con los macedonios y hacer tan solo el vacío a su paso, una guerra de tierra quemada que obligase al joven Alejandro a retirarse por una simple falta de suministros. También, alega, los macedonios son superiores en fuerzas de infantería y sus tropas, en general, mejor dispuestas y preparadas (10).
Así es, por aquel entonces, Memnón, ya se había hecho con el mando conjunto de todas las fuerzas persas en Asia Menor, incluida la escuadra, para ello no había dudado en enviar a su propia familia al cuidado del rey Darío III, demostrando así su fidelidad al poner en sus manos el seguro mas precioso para la misma.
Alejandro
no tenia tiempo para el molesto sitio de una correosa ciudadela así
que delego el asedio en uno de sus subalternos y continuo con sus fuerzas
camino de la inmortalidad. Chios cae entonces en sus manos
a traición, luego se mueve hacia Lesbos poniendo sitio a la única
ciudad que se le resiste, Mitilene. La guerra en el Egeo después de Memnón Tras reunirse de nuevo, Farnabazo
y Autofrádates pusieron rumbo a Tenedos, enviando
una pequeña escuadra de diez naves bajo Datames
contra las Cicladas. La intención final de los persas era, sin
duda, merodear por el Helesponto con la intención de tratar de
cortar las comunicaciones entre Macedonia y Alejandro,
quien, no lo olvidemos, dependía bastante de los sucesivos reemplazos
que se le enviaban desde el país.
Los persas continuaron ahora
con sus maniobras. Abandonando las aguas de Tenedos marcharon de vuelta
a Quios, reforzando al tiempo a las guarniciones de la ciudadela de Halicarnasos
y de la isla de Cos, atacadas por las fuerzas macedonias de Hegelóco
destacadas en el continente. De allí, y tras entablar contacto
con los espartanos, se dirigieron hacia Sifnos (pasando por Andros) con
toda la flota, dejando en ellas guarniciones. Había concertado
un encuentro con el rey Agis de Esparta. Podía
parecer que la idea de llevar la guerra a Grecia estaba mas cerca que
nunca. El espartano solicito de los persas apoyo económico y material,
es decir, dinero, tropas y barcos. Justo en aquellos días llego
la noticia de la derrota de Darío III en Issos,
los acontecimientos sin duda se precipitaron. La escuadra persa se volvió
a dividir. Farnabazo marcharía ahora a Chios con
15 trirremes y 1.500 mercenarios, para asegurar el puerto, no fuese que
con las nuevas de la derrota pudiese darse algún tipo de subversión
en la misma. Autofrádates mientras tanto estableció
un acuerdo con el espartano. Le serian enviados como refuerzo diez trirremes
completas así como una subvención de 30 talentos de plata.
Así mismo se le sugería que enviase a parte de sus fuerzas
hacia Creta, para asegurarse el control de tan importante isla en la que
también había penetrado la influencia macedonia, encontrándose
en esos momentos dividida en dos bandos enfrentados. Luego se verian de
nuevo en Halicarnaso, bisagra entre el Egeo y el Mediterráneo Oriental,
en donde Autofrádates deseaba situarse por ahora,
probablemente empujado a ello por sus aliados fenicios, que observarían
expectantes el desarrollo de los acontecimientos en la región Siriofenicia. Así, en Chios, Farnabazo y el ya exiguo grueso del ejercito persa caen finalmente, y sin gloria, en manos del abrumador despliegue de fuerzas macedonias. Para entonces están reducidos a unas 10 naves equipadas y unas 30 sin equipar, además de algunos navíos piratas aliados y unos 3.000 mercenarios griegos. Al poco el resto de las guarniciones persas en las islas se rindió (como el veterano Cares en Mitilene (13)), o fueron destruidas. Finalmente Alejandro en persona ordenó a Anfótero, limpiar el mar Egeo de piratas, que habían proliferado durante la guerra, y poner rumbo luego a Creta, en donde los espartanos y persas continuaban con sus operaciones contra las ciudades afines a los macedonios. Es el fin de la presencia persa
en el mundo griego. |
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Notas.. (1) Veteranos de Filipo que se veían libres de combatir en las batallas pues por su edad o condiciones estaban ya exentos de ello. En esta ocasión el rey les conmino a intervenir, a demostrar su valor en un momento tan difícil como aquel. Los viejos soldados no decepcionaron a Alejandro. Formaron una cerrada línea de batalla y no solo detuvieron a los atacantes, sino que los rechazaron y derrotaron, matando a su líder, un oficial mercenario ateniense llamado Efialtes. Volver (2)Su primera acción en la guerra contra los macedonios bajo la dirección de Darío III fue el ataque contra Cicicus, ciudad que trato de ocupar haciendo adoptar a sus hombres, los oficiales, el sombrero típico macedonio. Su intento de hacerse pasar por soldados de Filipo para así que les fuesen franqueadas las puertas de la ciudad fracaso. Se vengo no obstante sometiendo a un sistemático saqueo a todas las tierras y dependencias exteriores de la población. Volver (3) Noble macedonio, de la región de Elimea, mas tarde comandara la caballería tesalia en el ejercito de Alejandro y terminara como sátrapa de la Frigia Helespontica.Volver (4) Es imposible establecer una cronología clara de los hechos.Volver (5) Mentor y Artabazo habían establecido ya antes fuertes lazos familiares, Mentor se había casado con la hija de Artabazo y este, a su vez, con la de Mentor. Esta unión de intereses será entonces respetada con todas sus consecuencias.Volver (6) Caridemo, uno de los jefes mercenarios mas famosos tras el propio Memnón, militara al final también junto a Persia contra Alejandro. Al igual que el ateniense Cares. Pammenes fue el ultimo gran general tebano.Volver (7) Filipo envió un ejercito compuesto por macedonios y griegos a las costas de Jonia o Eolia para preparar el ataque contra los persas.Volver (8) Creo recordar que el motivo de la guerra con Artabazo es la negativa de este a deshacerse de sus mercenarios. Aratajerjes había ordenado a sus sátrapas desmovilizar este tipo de tropas consciente del poder que representaban, deseando así debilitar a sus gobernadores después de la larga guerra habida en los años precedentes contra casi todos los situados en Asia Menor.Volver (9) Quizas las largas guerras sostenidas por los reyes persas contra sus sucesivos satrapas rebeldes en Asia Menor habian conducido a partir de entonces a un debilitamiento consciente de las fuerzas de estos. Tambien habria que señalar la guerra sostenida en Egipto, que solo recientemente se habia concluido y que habria dejado temporalmente algo traspuesto el poder militar del rey.Volver (10) Memnón, consideraba como un hadicap tener que combatir a los macedonios comandados por su soberano, ante el que, sin duda, darían las mas brillantes muestras de su acostumbrado valor. Hay que recalcar que Alejandro reunió a propósito para la campaña no a los mas jóvenes y esforzados de sus soldados, sino a los mas veteranos y endurecidos macedonios, gente que había servido ya durante largos años a las ordenes de su padre Filipo..Volver (11) Es difícil saber el momento exacto en que los persas se hacen con el dominio del mar. Probablemente la desmovilización de los griegos aliados, unida a la reorganización que de las fuerzas navales hace Memnón durante su estancia en Halicarnaso (recordemos que en el momento del comienzo del asedio de la ciudad Alejandro hace llegar su maquinaria de guerra todavía a través del mar), quien probablemente hace traer de Chipre y Fenicia mas navíos. Es quizás este momento, cuando Memnón dispone de las fuerzas que considera apropiadas, cuando Alejandro debe dar por perdida, inicialmente, la guerra naval.Volver (12) El rey persa quedo profundamente contrariado con la muerte de Memnón, en el que depositaba todas sus esperanzas. Fue la muerte de este general, y su visión de que de la guerra en el Egeo no se podía esperar ya nada realmente decisorio, lo que le decidió a presentar batalla a Alejandro, moviendo su ejercito entonces al encuentro del macedonio.Volver (13) Cares el viejo e irreductible enemigo de los macedonios, dio por fin la partida por perdida y, a cambio de que respetasen su retiro, entrego a sus mercenarios y la ciudad. El general ateniense, después de 35 años de guerrear por el mundo, desapareció de la historia.Volver |