
IMPERIO
ANTIGUOHITITA
Desde los albores del siglo XIX encontramos ya huellas de asentamientos
hititas. El primer gran unificador de este pueblo, el legendario Anitta,
del que poco se sabe más que su recuerdo, debió reinar
durante alguno de estos, para nosotros, oscuros siglos. La primera lista
real conservada nos transmite una secesión de reyes que comienzan
por Labarna I, que reino entre el 1680 y 1650 a.C. Desde este,
hasta el ultimo de la etapa conocida como antiguohitita, reinaran 13
monarcas, luego llega una época confusa, de la que no tenemos
apenas datos hasta que, de repente, las fuentes desembocan en el esplendor
de un periodo que denominaremos Etapa Imperial.
El reinado de Labarna I lo encontramos envuelto y distorsionado
por la leyenda, solo hasta su sucesor, Hattusil I podemos ya
descifrar algunas de las claves en las que se ve inmersa la sociedad
antiguohitita. Las fuentes nos describen unos comienzos confusos, sumidos
en continuas querellas civiles (incluso sus propios hijos se habían
levantado contra él). Sin embargo, estos problemas, quizás
iniciales, sobre todo en cuanto a las querellas entre la nobleza local,
fueron sin duda superados, pues el rey se vuelca en una frenética
política de expansión territorial que solo encuentra coto
en la férrea resistencia de los estados sirios y en las fuerzas
de ese vigoroso pueblo, el hurrita, que hace poco que ha hecho acto
de presencia en la zona del País Alto, extendiendose, principalmente,
hacia el sur y el oeste. Al final de su reinado, Hattusil se
enfrenta a la rebelión de dos de sus hijos, el problema de la
sucesión esta sin duda abierto, por lo que el anciano rey nombra,
y hace reconocer ante los nobles, a uno de sus hijos menores, Mursil,
quien, efectivamente, le sucederá.
Por suerte para el flamante imperio, Mursil se muestra a la altura
de las circunstancias. Tras un periodo en que el imperio es tutelado,
hasta su mayoría de edad, por su tío Pimpira, Mursil
reemprende con fuerza la expansión. Yamkhad es conquistado.
Pero el hecho que mas trascendencia tuvo en su momento fue la espectacular
incursión que realizo con su ejército contra la rica Babilonia.
Quizás enmarcado en una guerra contra los hurritas, pues es posible
que Babilonia se haya alineado con estos así como Mursil,
nos consta, lo había hecho con los Guti de los Zagros,
lo cierto es que los hurritas fueron arrollados y, en su empuje, Babilonia
fue atacada, asaltada y saqueada. Los hititas se retiraron, pero el
reino de Babilonia se hundió, cayendo de bruces en manos de los
Guti.
Mursil murió asesinado en Hattusas en el año 1595
a.C., su asesino y sucesor, Hantili, no pudo mantener la cohesión
interna en el reino, se abre así un periodo largo y confuso,
en el que ademas se pierde prácticamente todo el imperio conquistado,
y que no finaliza si no en el año 1525 a.C., en que sube al trono
Telebinu, quien pone
fin, con mano firme, y a la vez con tacto, al
desorden político que se había hecho ya endémico.
Claves:
Telebinu redacta una Ley de Sucesión, un intento de reordenar
el caótico estado en que se encontraba la dinastía. Hasta
entonces parece que todos los miembros de sangre real tenían
derecho, y luchaban, por alcanzar el poder supremo, la sucesión
de asesinatos y conspiraciones hundieron al estado Hitita en una crisis
a la que Telebinu puso fin, y, en la esperanza de evitar en lo
sucesivo que se repitiese esta traumática experiencia, redacto
unas detalladas normas de sucesión, y con ellas, una serie de
leyes englobadas en el llamado panku, leyes que regulaban las
atribuciones de los diferentes estamentos del estado, loable intento
de reconducir todo ese entramado de ambiciones y egoísmos que,
sin embargo, no le sobrevivió. La ley de sucesión sí
llego mas lejos, por lo menos, que se sepa, todavía era reconocida
en la época de Hattusil III, en el año 1296 a.C.