Segundo periodo Del 2120 al 1750 a.C.
Época Neosumeria .

 

La época Neosumeria
Alla por el año 2120 a.C, la ciudad de Uruk decidió acabar de una vez con la rapacidad de los odiados dominadores Guti. Utu-Hegal, de Uruk, combate y derrota definitivamente a los bárbaros del norte. Por aquel entonces, las ciudades sumerias han recuperado gran parte de su vitalidad, no en vano se denomina a esta época, neosumeria. El comercio se ha revitalizado y pronto, tras la caida de los Guti, combatirán entre ellas con denuedo en pos de la supremacía.


La III Dinastía de Ur.
Ur-Nammu, sucesor político de Utu-hegal, traslado la capitalidad de Uruk a Ur, desde allí emprendió una rápida y efectiva expansión territorial que le llevo a someter una tras otra, todas las ciudades sumerias del país. Cambio del clásico régimen administrativo en Sumer, de las ciudades autónomas regidas por dinastas locales afines a un poder central, por ejemplo Akkad, se pasa a la sumision absoluta. Ahora gobernadores nombrados por el rey de Ur son enviados a administrar las diferentes ciudades mesopotamicas. Se trata de reconducir la situación racionalizando y unificando la gestión administrativa de la economía sumeria.
Bajo el gobierno de su hijo y sucesor, Shulgi, que se prolongo por un espacio de 48 años, el nuevo estado continuo su expansión y resistió repetidamente con fuerza las acometidas de toda una pleyade de rivales establecidos en el arco de los Zagros, desde los Lullubi a los elamitas, estos últimos parece que fueron incluso domeñados. Esta tarea, la lograr que los territorios mesopotamicos quedaran a salvo de las incursiones barbaras, se llevo a cabo con éxito por el hijo y sucesor de Shulgi, Amarsuen,quien consiguió para Ur una rotunda victoria contra los pueblos de los Zagros. La paz en Mesopotamia, a grandes rasgos, no fue alterada ya en los siguientes veinticinco años.


El imperio que Ur controlaba por aquel entonces, no debía ser inferior al conquistado antaño por Akkad, incluso en Siria se reconocía la supremacía de Ur, hasta la propia Biblos se sometía (nominalmente). Evidentemente el comercio volvió a florecer, renovandose con fuerza los característicos flujos de intercambios comerciales.
La sociedad sumeria continua su evolución, las conocidas y comunes dos clases en que se dividen los habitantes: los esclavos y los hombres libres, sufre una lenta mutación, ahora los hombres libres también se diferencian entre si, jurídicamente comienzan a separarse, a diferenciarse, los hombres de origen acomodado de la clase, digamos, popular. El pueblo pierde derechos que inversamente se convierten en privilegios para las familias mas poderosas e influyentes.
Ganan también protagonismo una nueva clase de gentes, los eren, personal, de origen libre o esclavo, pero que se encuentran al servicio del estado o de otros poderes, como los templos. Estas gentes realizan todo tipo de labores, desde milicia a trabajo en el campo, configurandose así como una especie de servidumbre feudal.
Entre los esclavos también existían sensibles diferencias, por un lado, los había provenientes de las guerras, prisioneros conseguidos durante los muchos conflictos que se llevaban a cabo, generalmente bárbaros, y que son utilizados para los trabajos mas duros o, si tenían suerte, como auxiliares en la milicia o fuerzas de policía en las ciudades. Por otro, otros esclavos, como los condenados por deudas, o incluso, sorprendentemente, provenientes de los hijos de ciudadanos libres (padres que venden a sus hijos para sobrevivir o bien, para mantener un mejor nivel de vida). Estos esclavos gozan de bastantes privilegios, son tratados correctamente, considerandoselos mas bien como criados al servicio de una casa.
Todos estos largos decenios de unidad y pacifica convivencia parece que solidifican la idea de nación, de pertenencia a un pueblo común, Sumer.
La población de Ur se evalúa en unas 200.000 a 350.000 personas.

Durante el reinado de Ibbi-Sin, los problemas se concatenaron con una insospechada virulencia. Los nómadas semitas presionaban sobre la frontera norte, en ese área se abandonaron algunas posiciones volcandose en la construcción de una linea fortificada, una idea al estilo muralla de Adriano (para que nos entendamos, aunque evidentemente no pasaría de ser un talud de considerables dimensiones), con el fin de detenerlas infiltraciones de los invasores. En el este Elam se subleva y en el propio país de Sumer parecen ser víctimas de ataques de origen incierto. Se fortifican entonces Ur y Nippur e Ibbi-Sin se ve obligado a entregar parte de su territorio a Ishbi-Erra, que sepamos, con la esperanza de hacer así mas efectiva la defensa del territorio sumerio.

 

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