|
La
época Neosumeria
Alla por el año 2120 a.C, la ciudad de Uruk decidió acabar
de una vez con la rapacidad de los odiados dominadores Guti. Utu-Hegal,
de Uruk, combate y derrota definitivamente a los bárbaros del norte.
Por aquel entonces, las ciudades sumerias han recuperado gran parte de
su vitalidad, no en vano se denomina a esta época, neosumeria.
El comercio se ha revitalizado y pronto, tras la caida de los Guti, combatirán
entre ellas con denuedo en pos de la supremacía.
La III Dinastía de Ur.
Ur-Nammu, sucesor político de Utu-hegal, traslado
la capitalidad de Uruk a Ur, desde allí emprendió una rápida
y efectiva expansión territorial que le llevo a someter una tras
otra, todas las ciudades sumerias del país. Cambio del clásico
régimen administrativo en Sumer, de las ciudades autónomas
regidas por dinastas locales afines a un poder central, por ejemplo Akkad,
se pasa a la sumision absoluta. Ahora gobernadores nombrados por el rey
de Ur son enviados a administrar las diferentes ciudades mesopotamicas.
Se trata de reconducir la situación racionalizando y unificando
la gestión administrativa de la economía sumeria.
Bajo el gobierno de su hijo y sucesor, Shulgi, que se prolongo
por un espacio de 48 años, el nuevo estado continuo su expansión
y resistió repetidamente con fuerza las acometidas de toda una
pleyade de rivales establecidos en el arco de los Zagros, desde los Lullubi
a los elamitas, estos últimos parece que fueron incluso domeñados.
Esta tarea, la lograr que los territorios mesopotamicos quedaran a salvo
de las incursiones barbaras, se llevo a cabo con éxito por el hijo
y sucesor de Shulgi, Amarsuen,quien consiguió para
Ur una rotunda victoria contra los pueblos de los Zagros. La paz en Mesopotamia,
a grandes rasgos, no fue alterada ya en los siguientes veinticinco años.

El imperio que Ur controlaba por aquel entonces, no debía ser inferior
al conquistado antaño por Akkad, incluso en Siria se reconocía
la supremacía de Ur, hasta la propia Biblos se sometía (nominalmente).
Evidentemente el comercio volvió a florecer, renovandose con fuerza
los característicos flujos de intercambios comerciales.
La sociedad sumeria continua su evolución, las conocidas y comunes
dos clases en que se dividen los habitantes: los esclavos y los hombres
libres, sufre una lenta mutación, ahora los hombres libres también
se diferencian entre si, jurídicamente comienzan a separarse, a
diferenciarse, los hombres de origen acomodado de la clase, digamos, popular.
El pueblo pierde derechos que inversamente se convierten en privilegios
para las familias mas poderosas e influyentes.
Ganan también protagonismo una nueva clase de gentes, los eren,
personal, de origen libre o esclavo, pero que se encuentran al servicio
del estado o de otros poderes, como los templos. Estas gentes realizan
todo tipo de labores, desde milicia a trabajo en el campo, configurandose
así como una especie de servidumbre feudal.
Entre los esclavos también existían sensibles diferencias,
por un lado, los había provenientes de las guerras, prisioneros
conseguidos durante los muchos conflictos que se llevaban a cabo, generalmente
bárbaros, y que son utilizados para los trabajos mas duros o, si
tenían suerte, como auxiliares en la milicia o fuerzas de policía
en las ciudades. Por otro, otros esclavos, como los condenados por deudas,
o incluso, sorprendentemente, provenientes de los hijos de ciudadanos
libres (padres que venden a sus hijos para sobrevivir o bien, para mantener
un mejor nivel de vida). Estos esclavos gozan de bastantes privilegios,
son tratados correctamente, considerandoselos mas bien como criados al
servicio de una casa.
Todos estos largos decenios de unidad y pacifica convivencia parece que
solidifican la idea de nación, de pertenencia a un pueblo común,
Sumer.
La población de Ur se evalúa en unas 200.000 a 350.000 personas.
Durante
el reinado de Ibbi-Sin, los problemas se concatenaron con una insospechada
virulencia. Los nómadas semitas presionaban sobre la frontera norte,
en ese área se abandonaron algunas posiciones volcandose en la
construcción de una linea fortificada, una idea al estilo muralla
de Adriano (para que nos entendamos, aunque evidentemente no pasaría
de ser un talud de considerables dimensiones), con el fin de detenerlas
infiltraciones de los invasores. En el este Elam se subleva y en el propio
país de Sumer parecen ser víctimas de ataques de origen
incierto. Se fortifican entonces Ur y Nippur e Ibbi-Sin se ve obligado
a entregar parte de su territorio a Ishbi-Erra, que sepamos, con
la esperanza de hacer así mas efectiva la defensa del territorio
sumerio.
|