Naram
Sin
Se
generalizan los problemas de seguridad. Naram-Sin debe combatir
al mismo tiempo con múltiples enemigos. Despliega una incansable
actividad, combate en Yamkhad, Tiro, Asia Menor, País Alto, contra
los Lullubi de los Zagros, contra los Guti. Esta continua sangría
de recursos, en principio llevados con éxito, no podía
dejar de pasar factura, el país queda al limite de sus recursos
tras 37 años de reinado en los que las guerras, las más
de las veces contra las poderosas naciones barbaras de los Zagros, se
van recrudeciendo mas que mitigando.
Fin
de Akkad.
Durante el reinado del hijo de Naram Sin, Shar-Kali-Sharri,
el estado entro en crisis. Elam se escindió, ahora abiertamente,
a manos de un ambicioso y competente personaje, Kutik-In-Shushinak,
que aprovecho los primeros momentos del reinado del nuevo rey acadio
para atacar la frontera del reino con éxito. LLega a combatir
ahora Shar-Kali-Sharri contra los amoritas en el Eufrates, a
los que rechaza, luego lucha con los belicosos Guti, también
con éxito, durante dos campañas.
Se abre ahora una corta etapa, una de esas etapas oscuras a las que
nos tiene habituado la historia del Oriente Antiguo, de repente casi
todas las referencias escritas desaparecen, para cuando volvemos a tomar
las riendas de la historia, hordas de bárbaros provenientes de
los Zagros se encuentran arrasando Mesopotamia. Durante largos decenios
(unos 125 años), los Guti se enseñorean de la mayor parte
de centro-sur de Mesopotamia (Akkad, como imperio, ha desaparecido)
aunque parecen incapaces de crear un estado solido (en el momento de
su derrota se les denomina como el dragón de la montaña,
lo que induce a creer que continuaban alejados de una civilizada vida
urbana). Probablemente perduran a base de someter a tributaje a las
civilizaciones sedentarias, culturalmente superiores, pero militarmente
incapaces de hacerles frente en campo abierto. Casi todas las ciudades
estado de Sumer aparecen ahora como independientes, aunque sin duda,
muchas, prestando algún tipo de vasallaje a los Guti.
Toda el área urbanizada de esta zona de Mesopotamia debe sufrir
duramente el arrebato del invasor, se abandonan campos, se ciegan canales,
se destruyen ciudades y el comercio se hunde, la antigua Assur es destruida
en esta época, siendo ocupada ahora su territorio por tribus
nómadas amoritas, antecesores de la, más adelante, poderosa
nación Asiria.
En cuanto a Akkad, todavía sobrevivirá como una débil
entidad, tanto territorial como política, unos 30 años,
para desaparecer luego para siempre en las brumas de la historia.
Akkad,
como población, perdurara hasta los tiempos del rey persa Jerjes,
en que parece que fue abandonada.