|
Pirro,
la campaña de Italia. |
-De la llegada a Italia hasta la batalla de Ausculum-
|
ANTECEDENTES Italia se encuentra envuelta en una turbulenta etapa caracterizada por el ansia expansionista romano (2). La península es ya una caldera a presión en donde las diferentes fuerzas menores maniobran ya con un estrecho margen de movimiento para conseguir mantenerse fuera de sus intentos de tutela. Recientemente los galos han sido aplastados, y aunque poco después los samnitas, los daunios y los etruscos han sido contenidos y golpeados con fuerza Roma debe mantener pese a ello todos los frentes abiertos. Es el momento en que Thurii, acosada por las incursiones de los (para los griegos) bárbaros lucanos, solicita entrar en alianza con la ciudad del Lacio. Ya existía
un precedente pues por aquellos días Roma había situado
guarniciones en algunas de las ciudades griegas del brucio. De esta forma,
Rhegium y Locri entre otras, impotentes ante los ataques de los brutios
habían aceptado tropas romanas en sus ciudades. |
|
|
Evidentemente el lento pero imparable proceso de expansión romana no ha pasado desapercibido para nadie. Si decenios atrás eran samnitas o lucanos los enemigos directos de Tarento, y por extensión de los griegos de Italia, ahora, casi abatidos los samnitas y debilitados los lucanos, Roma emerge como la principal amenaza activa para la autonomía de las ciudades griegas del sur italiano. Pese a lo que pueda pensarse, no ha permanecido Tarento impasible ante el desarrollo de los acontecimientos. Su diplomacia ha sembrado la cizaña entre las naciones enemigas o amenazadas por Roma. El Senado, consciente de esta actuación, no ha respondido a un reto que, por aquellos días, se consideraba un mal menor ante el cúmulo de dificultades que se encontraba la República a la hora de cimentar su dominio sobre los pueblos con los que, a diestro y siniestro, mantenían frontera (1).
Los tarentinos, que para entonces ya han conseguido el compromiso de alianza de varias comunidades, por ejemplo samnitas, lucanos y mesapios, deciden enviar a Pirro una invitación a intervenir en la guerra ofreciendo al rey todo su apoyo. Para tentar al caudillo epirota describen ante él las fuerzas que podrán ser movilizadas para la guerra y que evidentemente serán conducidas por su persona; 20.000 jinetes y 150.000 infantes de todo el sur de la península.
LA GUERRA CONTRA ROMA Quiso la fortuna que la flota fuese alcanzada de lleno por una tormenta. El desastre fue de tal envergadura que, con la mayoría de los barcos dispersados o hundidos, Pirro solo pudo tocar tierra con 2.000 hombres y 2 elefantes, con los que rápidamente se dirigió a Tarento.
Una vez que Tarento quedo firmemente sujeta a su control, procedió a dar comienzo a la campaña que él pretendía le diese el control de la península Itálica. Los romanos, que disponían de un ejercito consular en la región de Tarento, y que se habían replegado tras la llegada del rey, introduciéndose entonces en Apulia, decidieron contender con el epirota antes de que este se reuniese con sus aliados lucanos y samnitas, aliados que por otra parte se mantenían renuentes a marchar junto al rey, probablemente por la presión ejercida contra ellos por las fuerzas romanas que, ya en esos momentos, actuaban sobre sus territorios. El cónsul Lavinio se puso entonces en movimiento desde, suponemos, Campania. Se trataba de golpear ,de camino a Tarento, a los lucanos, al tiempo que se mantenía el frente de lucha lo mas lejos posible de territorio latino. Lucania fue entonces devastada al paso por el ejercito consular. Lavinio conquisto una importante ciudad de la región (desconocida) en la que dispuso una fuerte guarnición con la que mantener atareados a los lucanos, en la idea de que así les seria mas difícil unir sus fuerzas a las del epirota. Él, entre tanto, continuo su camino en dirección a Heraclea. Pirro, advertido de que las legiones romanas se encontraban ya cerca, y molesto por la tardanza de sus aliados en unirse a sus fuerzas, resolvió enfrentarse a Lavinio pese a que, en principio, disponía de muchas menos tropas que sus rivales. La calidad de sus soldados ante las que él suponía bárbaras de los romanos vendría sin duda a suplir los inconvenientes derivados de su inferioridad numérica. Después del triunfo Pirro reflexiono sobre la forma en como todo había transcurrido. Recorrió el campo de batalla y observo admirado como la mayor parte de los cuerpos romanos yacían dando cara a su enemigo, señal de que habían sido muertos en el combate frontal, no en la huida, cuando por lo usual suele ocurrir siempre al contrario. El valor, la resolución, y la disciplina que había visto en sus contrarios le hicieron ver la dificultad que le esperaba de continuar la guerra contra unos enemigos como aquellos, también hay que recordar que falto poco para que la batalla no concluyese para él en una auténtica derrota (al menos según las fuentes romanas). Pirro resolvió así tratar de llegar a un buen acuerdo de paz antes que volver a exponer su fortuna a un nuevo lance con los romanos. Por otra parte deseaba recuperar fuerzas tras el duro enfrentamiento, también, tras la derrota romana, y según los cánones griegos, debía existir grandes probabilidades de que su enemigo estuviese inclinado a llegar a algún tipo de solución pacífica ahora que las armas ya habían hablado. A fin de ganarse el apoyo de la opinión publica trato con consideración a los caídos en la batalla, los cuerpos de los romanos muertos fueron incinerados y los prisioneros cortésmente tratados, tanto, que los latinos, al igual que luego hará Aníbal Barca, fueron impelidos a unirse a la guerra contra Roma. Estos no fueron siquiera encadenados, andando libres por el campamento por orden del propio rey.
Cíneas, el famoso diplomático al servicio del epirota marcho entonces a Roma. Comenzaba el famoso duelo diplomático entre los romanos y Pirro (16). Tras el impasse diplomático había llegado el momento de volver a dejar hablar a las armas. Pirro marcho entonces hacia el norte, en dirección a Campania y el Lacio. Enterado Lavinio de la marcha de Pirro, pudo saber que sus intenciones inmediatas eran las de dirigirse a Capua, ciudad que pretendía ocupar. Lavinio maniobro en consecuencia y acuartelo en la ciudad un buen numero de tropas de refuerzo para la guarnición.Pirro, llegado a la región, se vio obligado ahora a cambiar de objetivo, marcharía contra Neapolis.
Ya en el Lacio, Pirro se adelanto hasta Preneste, allí se entero no solo de los preparativos de defensa en la capital, sino de la pronta venida del ejercito del cónsulTiberio, quien había llegado a un acuerdo de paz con los etruscos (17) en vista del peligro inmediato que representaba la presencia del epirota a pocos kilómetros de la capital. |
-El mapa es solo orientativo, todavía no tengo una imagen clara acerca de los limites del dominio, o influencia, de Roma en la Italia de aquellos días. En cuanto a las colonias remarco solo la de Venusia, situada por los romanos en el centro del territorio enemigo. |
|
Amedrentado el epirota por la dificultad de la tarea que se abría ante él, retrocedió hacia Campania. Por el camino le salió al paso el cónsul Levino con su ejercito (11). En un principio Pirro acepto la batalla y formo para el combate, sin embargo un inesperado suceso vino a contrariarle haciéndole cambiar de opinión; Trato de imponerse a los contrarios antes de la batalla haciendo sonar al unísono sus trompetas y los gritos de guerra de sus hombres, pero para su desgracia, la respuesta romana, en forma de otra barahúnda similar, provoco en sus líneas lo mismo que él había pretendido hacer en las de sus enemigos, el miedo. Excusándose en que se daban malos augurios para combatir, Pirro eludio el combate y prosiguió su lenta retirada (18). Los romanos preferirán dejar marchar al epirota, por este año ya habían tenido suficiente. Se contentaran por ahora con enviar a Tarento una embajada del más alto nivel con el fin de negociar con Pirro el rescate de los numerosos prisioneros que este había hecho hasta la fecha. La entrevista en Tarento entre Pirro y Fabricio será tratada con profusión en los anales romanos. En ella aparecen ambos, tanto Pirro, como el romano Fabricio, como dos auténticos estereotipos políticos de una era pasada y en ese momento en plena transición; Por un lado Pirro caballeroso y honrado, que tratara de convencer al romano viejo de pasarse a su servicio a cambio de grandes y generosas recompensas de toda clase. Por otro lado noble romano, incapaz siquiera de pensar en ceder ante la tentación tanto de las riquezas mundanas como de la idea de abandonar a su patria. De la cordial entrevista algo practico se llevaran cada uno de ellos. Fabricio los prisioneros, liberados sin condiciones. Pirro, la idea de que había que llegar con los romanos a un acuerdo de paz antes que empujarlos a tomar de nuevo las armas contra él. DIPLOMACIA Cíneas, el gran diplomático de Pirro, marcho entonces cargado de regalos camino de Roma (14). Quizás Fabricio les había alentado a intentarlo, lo cierto es que el embajador puso todo el empeño posible en llevar a buen puerto la negociación. Llegado a Roma, Cíneas demoro su presentación ante el senado, pues primero se dedico a visitar a cierto numero de familia patricias con la intención de agasajar a las damas locales con la sibilina intención de que estas luego obrasen en favor de sus planes. Joyas y dinero debieron cambiar de manos con profusión y se dice que consiguió así comprar cierto numero de voluntades. Una vez considero haber cimentado lo suficiente su posición, se dirigió por fin a encontrarse con el senado. Ante el senado romano Cíneas obro con comodidad al apoyar sus reclamaciones tanto en las recientes adhesiones compradas en la ciudad como por los réditos de la generosa actitud de Pirro al liberar a todos los prisioneros sin rescate. Pirro solo deseaba una paz de compromiso por la que todos sus aliados italianos pudiesen mantenerse libres lejos de la sofocante tutela romana. El senado dudo y las deliberaciones se prolongaron durante algunos días. Fue entonces cuando surge la figura del senador, ya anciano, Apio Claudio el ciego, quien, al ser informado de que el senado parecía inclinarse a llegar a un acuerdo con el rey, se hizo conducir ante la asamblea con la intención de exhortar a los senadores a continuar una guerra que a todos parecía amedrentar. La alocución del respetado senador condujo a un súbito cambio de actitud, decidiéndose entonces todos por la guerra total. No habría ya posibilidad de llegar a un acuerdo a menos que Pirro abandonase Italia. Cíneas fue exhortado ahora a dejar Roma antes de esa misma puesta de sol. No pudo dejar de sorprenderse el griego del comportamiento tanto del senado como del mismo pueblo de Roma, esto, convertido en temor, le llevo a advertir al Pirro contra una ciudad en la que cada uno de los senadores podía ser comparado a un rey, una ciudad de reyes. El senado romano procedió a enviar a Pirro, una compensación ante su generoso gesto de devolverles los prisioneros sin rescate, un numero igual de samnitas y tarentinos detenidos. A los romanos liberados por el rey, desconfiando ahora de su lealtad, pues no escapaba al conocimiento de todos que estos habían sido bien tratados y condicionados por el epirota, se los separo de sus unidades y envió a lejanas guarniciones, marcados también con el deshonor de haber caído vivos en manos de los enemigos (19).
La guerra debía ahora continuar, aunque por el momento había llegado el momento de dejar la lucha, pues la pausa invernal era por aquel entonces obligada. Las legiones fueron desmovilizadas y los aliados de Pirro regresaron a sus regiones de origen. |
Pirro versus Aníbal
II Parte; de la batalla de Ausculum a la vuelta al Epiro.
|
Nota.. (1): Quizás pueda interpretarse este movimiento romano, el desembarco en Thurii, como una respuesta, una demostración a Tarento de que no van a quedarse quietos ante la actividad antiromana que llevan estos adelante. También puede ser una simple provocación, aunque eso es difícil de deducir en base al comportamiento posterior del Senado romano. Volver (2): Esto resumiendo pues sobre el porque del expansionismo romano habría mucho que decir. Volver (3): Existía un tratado del año 303 a.C. por el que Roma y Tarento llegaban al acuerdo de que los barcos romanos no pasarían más allá del Cabo Lacinio. Quizás 20 años era mucho para un acuerdo de este tipo, lo cierto es que los romanos con la excusa quizás de sus compromisos con Thurii traspasaron esa línea. No creo que fuese una provocación, ya que estaba claro que los romanos no deseaban la guerra, al menos por el momento. Volver (4): Para los romanos son los demagogos, los que apoyándose en el pueblo conducen a este a adoptar las medidas mas injustas para sus propios intereses. Caigo en la tentación de evitar esta injusta denominación por peyorativa, más justo seria a nuestros ojos denominarlos nacionalistas. También como los de hoy se apoyan principalmente en los miembros más jóvenes de la comunidad y, antaño, También de los mas pobres, gentes que en general están más inclinados a aceptar siempre las opciones mas novedosas y rupturistas. En este caso fue un tal Filócaris el que llevo la voz cantante ante la asamblea. Volver (5): Los 20 que luego tendría en Tarento serian, posiblemente, solo los supervivientes de la complicada travesía naval del Jónico.Volver (6):Puso punto final el rey al problema al enviarlo exiliado al Epiro, en donde fue retenido hasta su posterior asesinato, También por orden real. Volver (7):: Según Plutarco ya pensaba en algo así desde hacia tiempo. Volver (8): De nuevo, Según Plutarco, no deseaba que los griegos de Italia pudiesen pensar que podía albergar alguna secreta intención. (Por lo que parece, de hecho, pretendía conquistar toda para sí toda la región). Es de suponer que lo hizo así para no ser comparado a uno de sus antecesores, Alejandro el Molosso, quien, en Italia y de nuevo en apoyo de los tarentinos, se dejo llevar por su ambición y pago con ello con su vida. Era fácil que sus enemigos pudiesen rememorar aquellos acontecimientos y hacer una traslación de los mismos a la presente situación. Volver (9): Se habla de la posibilidad de que existiesen dos bandos enfrentados en Tarento, Pirro vendría a ser la alternativa consensuada de estas dos facciones o corrientes de opinión. Lo cierto es que el epirota afirmara haber venido a Tarento como aliado y como garante de la paz interna. Volver (10):Para algunos es este momento cuando se hecha mano de las clases menos favorecidas. Tras largos años de guerras contra galos, etruscos, samnitas y demás, las clases propietarias más bajas estaban tan esquilmadas que se debió optar por dar acceso al ejercito a un buen numero de ciudadanos que por sus limitados bienes (menos de 10.000 ases) se encontraban al fuera de estas. Hay que recordar que en esta época el ejercito romano se reclutaba entre cinco clases de ciudadanos, clases diferenciadas por el valor de sus bienes, fortuna. La primera clase (los ricos) servían en la caballería, las restantes en la infantería. Por que era así?, porque los soldados por aquel entonces debían de mantener los equipos a sus expensas, por ello, y al ser en su mayoría una infantería del tipo Pesada, solo los ciudadanos con un mínimo de bienes podrían costearselo. Más adelante, los más pobres servirán en la infantería ligera, los vélites, y, poco después, será ya el estado el que se encargara de suministrar a los reclutas el armamento necesario para servir en las legiones, síntoma inequívoco del empobrecimiento general del agro italiano. Volver (11): Cuando Pirro observo el ejercito de Lavino, totalmente recuperado de la debacle precedente al haber reconstituido sus cuadros con nuevos reclutas, no pudo evita comparar Roma con una hidra de múltiples cabezas, a la que cortabas una y le crecía otra. Volver (12):Los epirotas estaban alterados por las dificultades que encontraban en una campaña que, en principio, se presentaba poco menos que como un paseo militar. Fueron estos los que ocasionaron mayores daños en los territorios de los aliados italianos. Por aquel entonces los griegos, y en particular los macedonios, se consideraban, con diferencia, los mejores combatientes del mundo. Que podían pensar de esa desconocida especie de república que existía en el centro de la, para ellos, lejana Italia. Volver (13): De hecho se combatió con los lucanos, quienes rodeaban la urbe. Fue el cónsul Fabricio (C. Fabricius Luscinus) quien manu militari expulso a los lucanos de las tierras de Thurii e instalo luego una guarnición (año 282) de acuerdo con los griegos. Sin duda Tarento no había podido, o querido, inmiscuirse en el conflicto y era Roma la que se hacia así con el protectorado de toda esa regiónVolver (14):Algunos autores sitúan esta visita de Cíneas a Roma (de hecho toda esta etapa de cruce de embajadas, léase entre el senado y el rey) poco después de la batalla de Heraclea, antes por tanto de la marcha a Roma, yo sigo en este caso a Livio, Dion Casio o Dionisio de Halicarnaso entre otros. Volver (15):Vitrubio comenta el hecho de que las tierras de los taulantios se encontraban sujetas a Pirro. Volver (16):Aquí las fuentes se contradicen hasta lo indecible. Se confunden los hechos y, lo que es yo, no he sacado nada en claro, por lo que no me atrevo a relatar nada al respecto. Volver (17):Evidentemente los etruscos luchan a la defensiva, y seguramente contra las cuerdas, todo acuerdo con los romanos debía ser bienvenido por estos. No se debe ver pues, ni mucho menos, ninguna traza de acuerdo desfavorable para Roma. De hecho, como ya he comentado, Tiberio Coruncanio obtendrá el derecho de gozar del triunfo en Roma a expensas de los etruscos. Volver (18):Todo evidentemente bajo la óptica de los historiadores afines a Roma. Lo que es cierto es que Pirro no fue molestado al retirarse, lo que nos induce a pensar que los romanos no las tenían todas consigo, necesitaban tiempo, como luego veremos, para preparar una respuesta a su, ahora, visceral temor hacia los elefantes. Pirro deshizo lentamente el camino pues su ejercito se encontraba rebosante de botín, léase bienes y ganado rapiñados mas un incontable numero civiles capturados. Parece que Pirro se sorprendió de la riqueza y buen estado de conservación de los campos, tierras, pertenecientes a los romanos y sus aliados, en contraste con las más depauperadas, por castigadas, de sus amigos lucanos o samnitas. Volver (19):Solo podrían recuperar su antigua dignidad (pues también habían sido expulsados de su clase) en el momento en que demostrasen haber acabado con dos soldados enemigos. La prueba manifiesta era hacerse con sus despojos, lease armas. Volver (20):De la guarnición romana en Locrii 200 hombres cayeron ahora en manos de Pirro. En cuanto a los nuevos aliados del epirota, es difícil saberlo, yo me inclinaría por comunidades menores en Apulia y el Piceno. Volver |