Preguntas y repuestas acerca de la II Guerra Púnica
La II Guerra Púnica

 

Respondiendo a algunas consultas sobre el tema de la II Guerra Púnica, prefiero dejar claro algunos conceptos sobre este hecho histórico, y después de esto, dejando clara la base de mis interpretaciones con este trabajo (articulo que empleare como referencia), responderé mas cómodamente a las cuestiones que se me plantean.


Satrapa1


Por que resultaba tan difícil enviar fuerzas a Italia?

La flota romana controlaba la sencilla ruta costera utilizada por la navegación de cabotaje, la usual y la única adecuada para el uso de pesados navíos de transporte o guerra. El uso de la fuerza para romper el dique de contención que suponía la escuadra romana queda fuera de toda posibilidad. Los cartagineses se mostraron durante toda la guerra incapaces de afrontar, tan solo, el mas mínimo combate con esta, dandose por derrotados en el mar desde el principio. Todos los intentos de llegar a las manos con la flota romana se saldaron con fracasos, si bien no militares, si morales, pues ni si quiera se llego a luchar.
Solo en cuatro ocasiones se consiguió enviar refuerzos de cierta entidad a Italia, la primera vez ya en el 217 (antes, incluso, de que Aníbal demande seriamente ayuda de África), enviando a la flota a Etruria en unos días en que, todavía, no se habían preparado los romanos para la guerra naval que se avecinaba (Aníbal no pudo contactar con la escuadra, no se encontraron, y todo quedo en nada). La segunda, aprovechando el descuido romano en el control de las rutas de navegación, cosa, por otra parte, que le causo un serio correctivo al pretor romano a cargo de la escuadra de Sicilia. La tercera, también aprovechando las dificultades puntuales de los romanos, que sabían complicados en el bloqueo de Siracusa, y aun así sin enviar pesados barcos de transporte, que no hubiesen pasado desapercibidos para estos. Y la cuarta ya al concluir la contienda, pues con la flota romana de Sicilia volcada en las operaciones de cobertura en África la comunicación con Italia quedo totalmente abierta, una flota cartaginesa fue entonces enviada a Aníbal pero para reclamar su presencia, evidentemente ahora no había posibilidad de suministrar ningún apoyo serio al barcida. El propio Aníbal pudo regresar a Italia eludiendo el control de las pocas fuerzas navales romanas que quedaban, ya en la región, empeñadas, eso si, en retener al cartaginés en Italia.

Dicho esto, hay que señalar que el control del Mar de Sicilia fue uno de los imperativos estratégicos del mando romano durante toda la campana, de el, sabían, dependía el resultado de la guerra. Aníbal no debía recibir refuerzos y a ello se aplicaron sin reservas e, indudablemente, con un absoluto éxito. Esto esta claro en los clásicos, pues se detallan estos planes. Evidentemente para los cartagineses era un reto de igual calibre, aunque de mas difícil solución.
Tenemos otro ilustrativo ejemplo, el de la campaña de Dirrachium en los tiempos de Cesar. Julio Cesar cree que sus generales le han traicionado por que no han cruzado el mar que les separa para unirse a él. Lo que ocurre es muy sencillo, no pueden, la flota de Pompeyo les cierra el paso. Solo cuando las circunstancias cambian los generales de Cesar cruzan diligentemente el mar y se unen con el dictador. Si Cesar hubiese muerto antes de su llegada hubiesen quedado como lo que Cesar se atrevía a pensar, como unos traidores, lo cual, evidentemente, no hubiese sido justo.

Tan difícil era enviar una escuadra por mar abierto?


Evidentemente si. Si nadie lo hacia es que no era recomendable.

Que hizo el senado para reforzar la posición de Aníbal en Italia?


Primero, y ya desde el principio, en cuanto se vio la imposibilidad de enviar un refuerzo por mar, se ordeno al hermano de Aníbal, Asdrúbal, que desde Hispania se dirigiera a Italia.
Esta orden se convirtió luego en todo un imperativo estratégico, los cartagineses tratando de salir, y los romanos de evitarlo, pues también hicieron de ese su principal objetivo en el frente hispano. Hay constancia, sin embargo, de que Aníbalrecibió refuerzos menores en alguna ocasión, y que traslado a África a muchos prisioneros romanos, probablemente a cargo de pequeñas escuadras que, por su tamaño, lograban evadirse del férreo control que de las rutas a Italia hacían los romanos, aunque no hay datos acerca de la composición de estas escuadras o de las rutas por las que se movían.

Desde África se enviaron ejércitos a Hispania, Sicilia y Cerdeña siguiendo las instrucciones de los bárcidas o, incluso, del propio Aníbal. Vemos, de esta forma, como cuando Aníbal reclama la flota de guerra (ante Siracusa) y esta es posible enviarsela a Italia, se hace sin ninguna dilación.

 

Luego, por que se llego a la conclusión de que el senado se comporto deslealmente con su mejor general?


Primero se adopto el absurdo razonamiento de que la oposición de Hannón a la guerra, que se refleja magníficamente en su respuesta a Magón cuando este comunica al senado la victoria de Cannas, supone el sentir de la mayoría del senado cuando eso, es a todas luces, incierto. Y de hecho, es que no se le hizo el menor caso, ya que se comenzó a reclutar tropas para Aníbal inmediatamente. Segundo, por el comentario que se le atribuye al cartaginés cuando, desde Carthago, ve como los comerciantes se lamentan por la destrucción de su flota.
En realidad Aníballes reprocha no haberse sentido igual de dolidos cuando se vio que habían perdido la guerra que ahora, en ese momento, en que veían sus barcos arder inmediata consecuencia de la aplicación del tratado de paz.
El único ejemplo relevante de comportamiento antipatriótico de miembros de la clase adinerada, capitalista, de ambas repúblicas, nos viene dado por los tristemente famosos publicanii romanos, quienes protagonizaron un escandaloso caso de corrupción que llego a atemorizar hasta al mismo senado de Roma, que evito, conscientemente, castigar con dureza a los culpables.
También a Aníbal se le acuso de haber traicionado la causa al haber renunciado, por intereses espureos se decía, al avance sobre Roma tras la victoria de Cannas.
El senado de Carthago estuvo controlado durante toda la contienda por el partido belicista que se encontraba, por otra parte, dividido en dos grandes grupos, el uno los bárcidas, y el otro el del partido de Asdrúbal Giscón. Y aun se podría diferenciar a otro grupúsculo, el de los belicistas a ultranza, aquellos que estaban a favor de la guerra por encima, incluso, de la opinión del propio Aníbal. El partido representado para nosotros por Hannón y Asdrúbal el bello, solo se hicieron con las riendas de la política cartaginesa en el breve periodo en que África se encontraba inerme ante Escipión, tras la derrota de Giscón y Sifax, y la condena del primero. Solo entonces, y hasta la llegada de Aníbal, parece que impero la gente de Hannón, aunque inmediatamente fueran apartados del panorama en cuanto se supieron de las noticias sobre la arribada del hijo de Amílcar a África
Nadie puede presentar pruebas, utilizando directamente las fuentes clásicas, de que Carthago maniobrase mínimamente en contra de los intereses de Aníbal o los bárcidas, y si abundantes de lo contrario.

Si Aníbal hubiese contado con armas de asedio hubiese conquistado Roma?


Evidentemente que no. Primero, Aníbal no tenia posibilidad de tener un adecuado tren de asedio por muchas razones, la primordial por que el tipo de guerra que impuso era la de movimientos, y en ese tipo de guerra no entra un pesado tren de guerra.
Aníbal era lo suficientemente listo como para deducir que la guerra de sitio no tenia cabida en el tipo de conflicto que había desatado. Ninguna ciudad de Italia, o África, de mediana entidad cayo víctima de un feroz asalto, ni Capua,Útica, Hippo Dirrachius, Tarento, Siracusa y tantas otras, fueron subyugadas por las armas de asedio. Lo que Aníbal, en Hispania, había deducido muy pronto ante Sagunto, a Escipión le costo muchos sin sabores pues, como es conocido, desembarco en África con el mayor y mejor tren de asedio concebido nunca por los romanos. Todos los recursos, hombres y esfuerzos realizados en la tarea (que consta que fueron muchos) quedaron convertidos al año en brasas cuando Escipión decidió prender fuego a toda esa cantidad de inútil madera que, por un lado, no le proporcionaba la expugnación de ninguna ciudad de la coalición cartaginesa ni, por otro, le permitía moverse a sus anchas y con libertad. Esta es la mejor prueba de que el supuesto tren de asedio de Aníbal hubiese acabado, al igual que el de Escipión, convertido en una gigantesca hoguera.
Segundo, Roma no era una ciudad que pudiese ser expugnada con armas de sitio, recalco el hecho de que ninguna ciudad, medianamente grande, fue tomada con armas de asedio durante los 16 años de guerra, ninguna!. Siendo que todas, incluyendo Carthago Nova, lo fueron gracias a ardides o a capitulaciones, después, las más, de largos y costosos bloqueos, cosa esta ultima que Aníbal o Escipión no estaban dispuestos para llevar a cabo durante sus campañas.

 

Aníbal perdió la oportunidad de atacar Roma tras Cannas?


El famoso comentario atribuido a Maharbal ha hecho correr ríos de tinta. Los historiadores de la actualidad, férreos analistas de los escritos clásicos, se decantan por la mas deducible de las respuestas, la de que eso no era probable, o, al menos, era lo menos probable.
Efectivamente es así. Los planes de Aníbal, al igual que los del famoso Alejandro, el hijo de Filipo, no podían ser alterados bien fuese por Maharbal o por Parmenión (para el caso de Alejandro). El objetivo del cartaginés era, a todas luces, ir deshaciendo el entramado de alianzas romanas en la península, por ello considero mas adecuado conformarse con esta victoria, Cannas, y esperar las reacciones de los italianos, sin exponerse, con toda probabilidad, a un arriesgado avance sobre la capital enemiga ante la que, evidentemente, no podría sostenerse durante mucho tiempo.
La victoria de Cannas provoco la defección de Capua y la de toda Campania, mas parte de Lucania, Apulia y el Bruttium. Por que arriesgar todo el prestigio acumulado, Roma era intomable, lo único que podía esperarse de ella era la rendición, improbable por los precedentes conocidos, así pues, mejor y mas sensato era dedicarse a preparar el siguiente envite de la partida, que, como era de suponer, seria de nuevo para el barcida.
La decisión de no avanzar sobre Roma le causo, mas adelante, una profunda amargura, en la propia Carthago le echaban en cara la renuncia, algunos se atrevían a hablar de que llego, incluso, a traicionar a su patria. El mismo dudo entonces si su decisión fue la correcta.
En la antigüedad se tiende a creer que si Aníbal hubiese avanzado sobre Roma hubiese podido poner fin a la guerra, Livio, de esa misma opinión, pero también es de los que creían que si Alejandro hubiese atacado Italia hubiese sido derrotado por los romanos, ambos dos futuribles.

Era la estrategia del barcida la correcta?


Aníbal Barca no hizo si no aplicar el plan recibido de sus antecesores. Amílcar y Asdrúbalconocían bien al enemigo que debían batir, Aníbal a sus 18 años tenia la lección bien aprendida, como demuestra su terquedad en mantener los planes.
Por lo que sabemos y podemos llegar a deducir la estrategia cartaginesa consistía en llevar adelante una invasión de Italia por tierra. Los imperativos estratégicos de esta operación eran:
A) Que fuese realizada por sorpresa, es decir, sin dejar a los romanos reaccionar a tiempo como, por otra parte, tenían estos previsto, pues tenían planes para cortar el paso de los cartagineses a la Galia en cuanto empezasen las hostilidades.
B) Se debía contar con el apoyo de la mayor parte de los galos de esta parte de los Alpes y de los cisalpinos, los unos para facilitar el paso de los cartagineses, los otros para servir como cantera de guerreros, ambas cosas se llevaron adelante con éxito, si exceptuamos a los propios galos establecidos en los Alpes, que no obedecían a nadie y que, incluso los de esta zona, no serian sometidos si no hasta el gobierno de Augusto, casi 200 años después (Los llamados Alpes Cotios fueron finalmente anexionados a Roma por Nerón).
C) Se debía de llegar a las manos con los romanos en Italia, y como estaba previsto, aplastarlos. Amílcar conocía bien las debilidades tácticas del despliegue legionario, la caballería, verdadero talón de Aquiles de sus rivales, seria empleada en masa, pero sobre todo con destreza, a Aníbal no le cabía la menor duda de su victoria, por otra parte un solo revés significaría simplemente el fin de la guerra.
D) La guerra, pues, debía ser llevada sobre suelo italiano, se golpearían sus haciendas, sus bienes y se derrotarían a sus ejércitos hasta conseguir que los aliados de los romanos les abandonasen. Se formaría entonces otra alianza en Italia con soporte cartaginés, lo suficientemente fuerte como para meter en cintura a los romanos, y eso solo era posible si las ciudades latinas aliadas se sumaban a esta. La guerra planteada por los bárcidas haría lo posible por congraciarse con los latinos, no se les golpearía de no ser necesario, de hecho, siempre que estuvo en su mano Aníballibero a todos los combatientes latinos que capturo. Carthago no ambicionaba ninguna posesión en Italia, solo deseaba resarcirse de las perdidas ocasionadas por la I Guerra Púnica, es decir, Sicilia y, luego, Cerdeña, ademas reducir a la impotencia a su enemigo romano.

Lo que no podían prever los bárcidas, ya que evidentemente el plan no viene de Aníbal, es que la solidez de la alianza romana resistiría casi sin mella la durisima prueba a la que se vio sometida. De todos los envites recibidos, principalmente el de la sangrienta guerra de desgaste, los aliados de Roma solo respondieron en forma de motín, la negativa de doce ciudades aliadas latinas que renunciaron a enviar mas reclutas a la desastrosa contienda.
Aníbal no cejo en ningún momento de golpear la estructura de la alianza romana con sus repetidos triunfos sobre sus fuerzas. Contra toda lógica, el barcida consiguió mantener su presión sobre los romanos casi hasta el ultimo momento, y solo, tras la derrota de Asdrúbalen Metauro, pudo dar por perdida la partida.


A la larga Aníbal no pudo sobrellevar la guerra de desgaste que había impuesto, la falta de refuerzos le impidió retomar la ofensiva después de las primeras derrotas de sus subalternos en Campania y el Samnio. Los clásicos comentan, con razón, que al mismo tiempo, su empresa murió de éxito, pues, al recibir en su seno a multitud de aliados se encontró a la vez con múltiples responsabilidades que cumplir, su ejército de maniobra no estaba preparado para guarnecer a tal numero de ciudades afines y, al tiempo, mantener la presión sobre el ejército romano. Aníbal no podía abandonar a sus nuevos aliados en Italia, esto esta claro, pero al mismo tiempo necesitaba urgentemente de las tropas distribuidas por todas las ciudades... un problema difícil de resolver.
No obstante, la estrategia seguía siendo la correcta, pues, a todas luces él solo no podía derrotar a los romanos ni, como se demostró, ser derrotado por ellos. Había que desequilibrar la balanza, y ello dependía de Carthago y de sus hermanos. Cuando por fin Asdrúbal llego a Italia quedo claro para todos que si se unían los bárcidas estos dispondría ya de fuerzas para reemprender la ofensiva, lo que significaría la segura derrota de Roma, ya agotada como estaba después de tantos desastres. Asdrúbal fracaso, o mas bien, los romanos triunfaron, y el plan se vino definitivamente abajo.
Nunca ningún enemigo de Roma estuvo tan cerca de terminar con ella que este general cartaginés
Que alternativas podríamos encontrar, hoy por hoy, a la escogida por los cartagineses:
Guerra naval?, imposible, todo lo relacionado con el mar fue un rosario de desastres, ante esta perspectiva seria absurdo plantear el jaque mate de esta forma. Al propio Aníbal ni se le llego a ocurrir.
Guerra defensiva?, lo mismo, los romanos no hubiesen atacado con fuerza Hispania, se hubiesen concentrado en África, a tal efecto tenían a sus mejores tropas preparadas en Sicilia y nos consta que los númidas de Sifax no se encontraban en muy buenas relaciones con los cartagineses.

Que lugar tenia Hispania el la estrategia del barcida?


Aníbal no deja grandes fuerzas en la península, tan solo un ejército de maniobra apoyado por una red de clientes, un entramado este tan frágil que poco se podía, realmente, esperar de él. Sin embargo la fachada era imponente, razón por la que, seguramente, no se inquieto por lo que dejaba atrás, antes de que Hispania fuese atacada con fuerza el ya estaría en Italia e impediría cualquier reacción romana de entidad fuera de esta península

-De hecho fue así, si no llega a ser por la incompetencia de las fuerzas cartaginesas.
-El ejército romano quedo totalmente abandonado a su suerte en Hispania desde el momento en que Aníbal entra en Italia hasta, incluso, después de la muerte de los escipiónes
-Durante largos años no recibieron los generales romanos en Hispania ningún tipo de refuerzo o suministros de entidad, causa principal, unida a su loca ambición, de que ambos comenzasen con una flagrante inferioridad la campaña que les costo la vida. Al joven Escipiónle fueron, ademas, denegadas ayudas oficiales para las fuerzas en Hispania y solo su resolución personal, apoyado en su numerosa clientela y voluntarios, permitieron rehacerse un tanto al ejército romano de la península, que le deberá mas al talante de su joven general que al interés puesto en el por el senado de Roma.


En definitiva, nunca los romanos tuvieron pretensión de conquistar Hispania, su única intención, durante toda la guerra, fue la de evitar que los cartagineses pasasen a Italia, solo la iniciativa privada de los diferentes escipiónes condujo a la conquista de todo aquel extenso territorio (C. Nerón, por ejemplo, no quiso saber nada de aventuras mas alla de cierta distancia del Ebro, contentandose con las ordenes recibidas de defender los pasos a la Galia).

La opinión romana al respecto era clara, desde el primer momento se era consciente de la posibilidad de que un ejército cartaginés pudiese tratar de invadir Italia a través de la Galia, por ello, en su plan de campana inicial, se prevee enviar a Hispania un ejército con la exclusiva tarea de tratar de evitar que sus rivales llevasen adelante ese cometido. Sorprende, por otra parte, la ingenuidad romana al enviar unas fuerzas tan relativamente modestas, legiones que hubiesen sido trituradas por los cartagineses, al mando de un Aníbal, sin muchas contemplaciones.
Personalmente lo que deduzco acerca del bárcida es que, ante la imposibilidad de crear un grandioso plan de operaciones (evidentemente no podía contar con utilizar todos los recursos disponibles por su república), como si podían hacer, y de hecho hicieron, los romanos, Aníbal debía conformarse con confiar en la capacidad de resolución del senado de Carthago una vez comenzadas las hostilidades. Volcó en el la responsabilidad de mantener la guerra en marcha, poniendose así abiertamente en sus manos. Prueba de ello es que, cuando Magón es enviado a África por Aníbal, se dirige solo a Carthago en busca de ayuda, no a Hispania, y que es desde Carthago desde donde se coordina toda la estrategia de la guerra, no desde Hispania y, mucho menos, desde los ejércitos de los hermanos de Aníbal
Aníbal, encerrado en Italia, no podía participar, como hubiese sido sin duda su deseo, en el diseño general de las operaciones. Este era el gran talón de Aquiles de su estrategia, Carthago, para triunfar, necesitaba de, al menos, dos aníbales, uno en Italia y el otro en África o Hispania. Durante los 16 años de guerra, de decenas de batallas que se llevaron adelante fuera de Italia, los generales cartagineses las perdieron todas menos una, así de triste era el panorama.

Existía algún plan romano o cartaginés para la guerra en Hispania?.

El ejército expedicionario romano en Hispania tenia la orden, y siempre la tuvo, de evitar que los ejércitos cartagineses salieran de la península camino de Italia. Se permitía, por otra parte, actuar luego a los generales según su criterio, para aprovechar, o no, las oportunidades que pudiesen encontrar.
Todo lo que los escipiónes, los tres, realizan, no obedece a un plan preconcebido en Roma, todo es realizado a motu propio, lo que, por otra parte, les esta permitido siempre que al mismo tiempo cumplan con la importante misión de vigilar los pasos a la Galia.
A medida que la guerra se recrudece Roma abandona al ejército en Hispania. Tanto es así que, por primera vez en su historia, los romanos hacen uso de tropas mercenarias. Así es, los escipiónes, que veían como languidecían sin ningún tipo de respaldo, decidieron emprender la ofensiva contra unos remilgados cartagineses contratando a 15.000 celtíberos que les servirían para rellenar sus exiguas filas.
Los cartagineses no disponían de ningún plan de guerra en Hispania, eso esta muy claro desde el momento en que, tras la derrota del ejército de campaña en Hispania en el 217 a.C., se deben pedir refuerzos a Carthago, y esta se ve obligada a enviarle precipitadamente a Magón con el dinero y las tropas reclutadas para Italia. Esto revela, a mi modo de ver, que en el país no existía ningún plan de contingencia mas alla del primer contraataque contra las fuerzas desembarcadas por el romano. Durante toda la guerra en Hispania fueron constantes los envíos de apoyo procedentes de África, en contraposición al abandono que de ella hicieron los romanos. Los cartagineses eran mas conscientes del interés de la península que sus adversarios, quienes, por otra parte y a su descargo, estaban desbordados por los acontecimientos, no dando abasto en los nuevos frentes abiertos por la intervención del propio Aníbal, lease Sicilia o Grecia y, por supuesto, Italia.

Pudo haber ganado la batalla de Zama Aníbal?.

Perfectamente. Todos los clásicos son claros en ello, se trato de una batalla de poder a poder, en la que solo la caballería hizo inclinar la balanza del lado romano.
La táctica del cartaginés era realmente original, muy aplaudida por Polibio, recordemos que es la mejor fuente de conocimiento en cuanto a las experiencias vividas por los escipiónes, y que a nosotros se nos presenta también inmejorable. Por contra, es curioso advertir como Escipión, siempre imaginativo e innovador en sus otras campañas, en esta ocasión no realiza ninguna de sus magnificas soluciones tácticas, se limita a desplegar a sus legiones de la manera mas ortodoxa posible (ortodoxa, pues es el aplicado ya como norma en todos los frentes, lecciones de la guerra de Italia). Los romanos no pudieron romper el frente de batalla cartaginés, solo tras el regreso de los jinetes se pudieron quebrar las lineas adversarias.