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La batalla de la selva de Teutoburgo |
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En el año 9 de nuestra era, la Germania parece relativamente pacificada y sometida, guarniciones romanas, e incluso las propias legiones, se encuentran acuarteladas firmemente en el interior de este territorio. Publio Quintilio Varo, un hombre de confianza de Augusto (mas por amistad o familiaridad que por competencia), es nombrado gobernador de la Germania ocupada, |
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Los protagonistas: |
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Quintilio Varo : Hijo de Sexto Quintilio, quien militaba en el bando republicano durante la guerra civil y que se suicido tras la batalla de Filipos. Quintilio Varo, familiar (casado con la hija de Agrippa, la nieta de Augusto) y amigo de Augusto, se le describe (Veleyo Paterculo) como un hombre amable, moderado y mas bien inclinado a los placeres del ocio que a los sacrificios derivados de la vida militar. Su cursus Honorum comenzó con la cuestura, año 22 a.C., En el año 15 a.C. es Legado en la provincia de Asia, Cónsul en el 13 a.C. teniendo como colega al propio Tiberio, del año 7 a.C. al 6 a.C. estuvo como gobernador en África y del 6 a.C. al año 4 a.C. al frente del gobierno de Siria, provincia que dicen recibió rica siendo el pobre y que dejo pobre habiendose convertido él en rico. En el año 7 recibe el gobierno de la Belgica como (legatus Augusti pro praetore) |
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Arminio: Hijo de Sigimero, líder de los Queruscos, nacido el año 19 a.C. y muerto el 19 de nuestra era. Entregado de joven como rehén a los romanos, de ellos aprendió sus costumbres, su idioma, sus leyes y su forma de combatir, sirvió en las fuerzas auxiliares y, recompensado por su lealtad, recibió la ciudadanía y mas tarde fue elevado al rango de caballero, en definitiva, parecía haber hecho todo lo posible para ganarse los favores y la confianza de Roma. Como no podía ser menos, se nos lo describe como un personaje astuto, valiente, rápido en comprender, el mas listo de entre los de su raza. |
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| Los hechos: |
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Por aquellos tiempos, la reciente ocupación romana de Germania había traído a sus gentes, nuevas y desconocidas costumbres. Las habituales guerras intestinas entre pueblos y clanes tenían que llegar a su fin, a partir de este momento deberían regirse todos por las leyes romanas, harto difícil sin duda para un pueblo tan belicoso como este. Probablemente durante el gobierno del veterano Sencio Saturnino los germanos comenzaron a amoldarse a la nueva situación, cualquier romano conocedor de aquellos parajes y de aquellas gentes, y Saturnino lo era, sabia de lo difícil y dedicado de la tarea de mantener subyugados a tan numerosos y temibles pueblos bárbaros. El intervalo que va desde los últimos compases del sometimiento del país, entre los años 1 y 6, hasta la llegada de Varo, año 7, muy mal conocidos, nos inducen a creer no obstante de un sutil avance de la romanizacion (7). En principio, si el gobernador era eficiente, las ventajas del gobierno común romano eran evidentes, primero la paz, con ella un aumento del comercio y una apertura de las lineas de comunicación, segundo las virtudes de una justicia romana que bien administrada era un factor de estabilidad indudable, aunque por supuesto todo dependía de las facultades del gobernador de turno. Cuando el, parece ser que avaricioso, o mas bien, hombre de su tiempo, Quintilio Varo, fue nombrado gobernador parece que no llego a deducir correctamente que no debía ser lo mismo tratar con hombres libres, tal cual sin duda se consideraban todavía los germanos, a tratar con los ciudadanos asiáticos, como por ejemplo los de su ultimo mando en Siria, gente acostumbradas al yugo desde innumerables generaciones. Veleyo Paterculo y Floro nos hablan de su, quizás exagerado o exasperante, interés en someter a los germanos al imperio de la ley romana, una ley por otra parte impuesta con soberbia y arrogancia y no exenta también de la consabida, habitual y desmesurada rapacidad que, precisamente entre esta gente y en estos momentos, estaba totalmente fuera de lugar (Dion Cassio y Orosio).
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En el verano del año 9, Quintilio Varo se había internado en Germania al mando de 3 de sus legiones (1), la XVII, la XVIII y la XIX, 3 alae de caballería y 5 cohortes de aliados, había sido llamado por algunos de los príncipes germanos para que mediase entre sus querellas, por aquel entonces Arminio, que era uno de sus hombres de confianza, comenzó a fraguar la traicion. Durante ese largo verano en que Quintilio Varo se dedico, desde el interior de la propia Germania, a administrar justicia y recabar de los pueblos sometidos humillantes contribuciones, Arminio comenzó a fraguar el complot que llevaría a los romanos al desastre. Los romanos, afirmaba a quien quería oirle, no eran invencibles, podían ser vencidos y este era el momento adecuado, Varo no era Druso, este podía ser engañado y conducido a una emboscada junto con su ejército. Gracias a la larga estancia de Varo en la zona pudo Arminio tener tiempo para reunir un numeroso grupo de confabulados, en realidad la única razón por la que no había estallado ya una rebelión era por el temor y respeto que los germanos tenían al ejército romano, que no olvidemos, se encontraban ya asentados en sus propias tierras y con numerosas guarniciones en fuertes establecidos en las principales lineas de comunicación. Urdida la conjura, esta se puso en movimiento, era necesario alejar a Quintilio Varo todo lo posible del Rhin, a tal efecto se le convenció para que acudiese mas al interior de Germania con diferentes excusas, por aquel entonces Varo había sido advertido ya por el germano Segestes (2), otro de los germanos de confianza del gobernador, de que Arminio conspiraba contra los romanos, poco mas se sabe de ello, lo cierto es que aunque advertido, hizo caso omiso del aviso pues era tal la seguridad que le inspiraba Arminio que confiaba plenamente en sus indicaciones. En un momento dado, y durante la marcha, se informo al gobernador de que algunas tribus menores se habían sublevado, se le pedía pues tanto que acudiese resueltamente a sofocar la rebelión como a distribuir algunas cohortes entre los aliados para ayudarles en su defensa cohortes que a medida que llegaban a sus destinos eran aniquiladas, la rebelión había dado comienzo, Arminio mientras tanto y para dar seguridad al romano acudió resueltamente con sus queruscos, como así le había sido solicitado, para escoltar lealmente al gobernador y su ejército mientras estos se introducían en los impenetrables bosques camino de los lugares conflictivos. |
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La batalla: Había reunido Arminio un ejército no lejos de donde el gobernador había sido conducido, a los llamados Saltus Teutoburgensis, un área de endiablada geografía, bosques impenetrables salpicados de colinas y barrancos, un terreno que obligaba a la ya de por si heterogénea columna romana, a estirar y desordenar todavía mas sus filas. Contaba el ejército de Varo con un gran numero de acompañantes no militares, estos numerosos civiles, mujeres, niños y esclavos ademas de numerosos carromatos con impedimenta y bagajes, contribuían al descontrol y enturbiaban la marcialidad de las columnas durante la marcha por un territorio, que al menos, debía ser considerado hostil. Como decía, la propia configuración del terreno a donde Varo había sido conducido dificultaba, todavía mas si cabe, la capacidad de movimiento y despliegue de la columna romana, que avanzaba lentamente al ritmo en que los zapadores iban abriendo paso entre el frondoso bosque en el que les habían introducido. Arminio en aquellos momentos se excuso ante Varo y se alejo con sus fuerzas de la columna romana, comento, y obtuvo el permiso, de dirigirse a recoger entre los aliados cercanos tropas auxiliares. No tardo mucho Arminio en reunirse con los miles de guerreros germanos (14)que se encontraban ocultos, como se había acordado, no muy lejos de allí. |
| Aquel día de septiembre amaneció nuboso, pronto se desato una recia tormenta unida a una fuerte viento que convirtió en un barrizal la zona por la que se avanzaba lenta y torpemente la columna, de nuevo un hecho más, la fuerte tormenta, venia a turbar el orden de marcha en la ya de por si mas que complicada situación, en esos momentos los guerreros germanos se fueron acercando por fin a la columna romana, primero la observaron desde lejos y la siguieron con respeto, mas, decididos por fin al enfrentamiento, se acercaron lo suficientemente a ella como para poder lanzar sus armas arrojadizas, todavía temían a las fuerzas legionarias y no se sentían lo suficientemente seguros como para atacar cuerpo a cuerpo, pero a medida que los germanos observaban que muchos de los romanos eran heridos y el resto no podían responder adecuadamente al ataque por su difícil situación, se fueron envalentonando y comenzando entonces a acercarse para llegar a las manos. Los legionarios, mezclados en la columna con los numerosos grupos de civiles y su impedimenta, les fue imposible | |||||
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La
lucha no era, no obstante generalizada, parecía mas una jauría
de lobos persiguiendo a sus presas, atacando y retirandose por momentos,
relevandose unos a otros mientras que los romanos continuaban como podían
su dramático avance por la espesura. A ultima hora de la tarde la
columna romana se detuvo y comenzó a construir un campamento, en
la medida de lo posible debido al tipo de terreno en donde se encontraban
y al propio desorden entre sus filas. Esa noche el ejército reposo dentro
de las empalizadas, Varo y sus legados decidieron deshacerse ahora
de toda la impedimenta pesada (11)para
hacer mas ligera la marcha, todavía no estaba todo perdido y sin
duda las bajas no eran en principio cuantiosas. Al amanecer del segundo
díaVaro dio la orden de incendiar la mayor parte de los carromatos
y abandonar todo el bagaje superfluo, el avance de la columna fue esta vez
mas ordenado e incluso, pese a los ataques germanos, se consiguió
salir a campo abierto (4)en donde
se debió, por supuesto tras la construcción del correspondiente
campamento fortificado, hacer noche.
Después de la batalla, parece que Arminio pronuncio una arenga a los guerreros germanos, dedicandose luego a ejecutar a parte de los romanos que habían caído prisioneros y a ensañarse con los heridos y los muertos, al cuerpo de Varo, al que probablemente habían intentado incinerar los propios romanos para evitar el escarnio de su cadáver, le fue separada su cabeza del tronco y enviada al rey Maroboudo. Todos los oficiales prisioneros fueron sacrificados en en improvisados altares construidos en los bosques cercanos, Germanico encontraría años mas tarde cráneos de soldados clavados en los arboles, los horrores fueron con seguridad innumerables, se cuenta como el joven noble Caldo Celio, encadenado como estaba, ante la perspectiva de acabar en el suplicio se decidió a morir de la única forma en que, en su situación, podía, abriendose la cabeza a base de golpearsela violentamente con las cadenas con que le habían aprisionado, Caldo Celio consiguió morir antes de ser sacrificado por los germanos. |
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| Las consecuencias de la derrota romana: | |||
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Lucio Nonio Asprenate, comandante del ejército inferior, legiones XIV y XVI, al conocer los rumores que llegaban del noreste, decidió retroceder rápidamente hacia el Rhin, las noticias de la derrota romana llegaban ya a la Galia, la presencia de al menos este ejército romano evito que, como se temía, alguna tribu de este lado del Rhin se aprovechase del vacío creado para levantarse en armas (5). Con las nuevas de la aplastante derrota y de la desaparición de la fuerza romana de disuasión en Germania el levantamiento se hizo generalizado, la mayor parte de los fuertes romanos mas alla del Rhin fueron atacados por masas de germanos y destruidos, parte de las propias fuerzas de Arminio se dirigieron, tras la batalla con Varo, a destruir el fuerte romano de Alisón, según nos cuenta Dion Cassio tenían la intención de exterminar todos los destacamentos romanos hasta llegar al Rhin, río que cruzarían para, entonces, invadir la Galia.
La aparentemente insignificante defensa del fuerte Alisón permitió ganar tiempo a las fuerzas romanas destacadas en el Rhin, para cuando Arminio quiso darse cuenta, los puntos estratégicos del río fueron fuertemente fortificados, esto y la noticia de que Tiberio había salido ya de Italia con el ejército de refuerzo desanimaron a los guerreros germanos, se anulo entonces el proyectado intento de invasión e, incluso, muchos de ellos regresaron a sus lugares de origen, el remanente de este ejército fue el que luego dejo escapar a las tropas romanas del prefecto Lucio Cedicio. |
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Retrocedemos ahora al momento en que se conoce en Roma la destrucción de las legiones en Germania, Augusto temió, con fundamento, que la Galia podía ser invadida, con lo que con toda seguridad se perdería la provincia, e Italia, sin fuerzas de defensa, también aparecía abierta ante el irresistible avance de las hordas germanas, solo tras las primeras noticias de que la linea del Rhin se mantenía por el momento en calma, el viejo emperador comenzó a actuar y a tomar decisiones con mas calma y reflexión. De nuevo (ver la Rebelión Pannonia), se vio obligado a organizar improvisadamente las medidas de defensa adecuadas. No existían tropas en la reserva, las unidades aliadas a las que se podía recurrir habían sufrido severas perdidas en la guerra de Pannonia y no podían ser de mucha utilidad, y se llego a temer, dado el gran numero de auxiliares galos y germanos en la misma Roma, un conato de rebelión (8). Se comenzó entonces una leva de urgencia por toda Italia, existían ya muy pocos hombres en edad militar (9) y de los restantes la respuesta a este intento de llamarles a filas fue de un absoluto rechazo, Augusto se vio obligado a tomar severas medidas de represalia, de todos los menores de 35 años que se negaron a entrar en filas a uno de cada cinco les fue confiscadas todas sus propiedades y bienes y a los mayores de esa edad a uno de cada diez. Estas represalias no surtieron ningún efecto, así que se llego incluso a la ejecución de algunos recalcitrantes ciudadanos. Sin embargo ni siquiera esto era ya suficiente, se temía que la Galia podía ser invadida e incluso Italia. Se llamo a filas a uno de cada cinco veteranos jubilados y se armo a los esclavos que quisieron con ello ganar la libertad. Todas las unidades que precipitadamente se pudieron organizar fueron enviadas rápidamente a Germania, probablemente con Tiberio y Germanico al frente, y mas adelante, con mas orden, llegaron también al Rhin los cónsulesMarco Emilio y Estatilio Tauro con tropas regulares de refuerzo, cruzaron entonces con sus ejércitos el Rhin aunque mas como medida de disuasión que con animo de combatir realmente con las fuerzas del enemigo, los germanos se retiraron ante el avance romano, tras lo que las legiones regresaron a sus puntos de partida. Prácticamente toda Germania se había perdido, y pasarían 6 años hasta que los ejércitos romanos, al mando de Germanico, volviesen a emprender una operación de envergadura, no obstante, ya nunca mas intentaron la conquista de estas indómitas tierras, el Rhin se convirtió en la frontera romana hasta el fin del imperio, pero Arminio, pese a su victoria, fracaso en su intento de convertirse en el rey de una gran coalición de pueblos germanos, lo que a la postre si que hubiera supuesto un gran peligro para el imperio, Arminio murió asesinado o combatiendo contra otros germanos en pos de esta ambición y Germania, libre de ataduras, permaneció durante el resto de su historia dividida y enfrentada entre si y con los romanos. Como era costumbre en el ejército romano, no se recuperarían las numeraciones de las legiones destruidas en la batalla de la selva de Teutoburgo, los números XVII, XVIII y XIX no se volverán a encontrar jamas entre los de las legiones. |
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| NOTAS... | ||
| (1) Comandaba los dos ejércitos de germania, el superior y el inferior, el superior con 3 legiones era dirigido por él mismo, el inferior, con las legiones XIV y XVI se encontraban, también en Germania, al mando de su sobrino Lucio Nonio Asprenate. Bajo el propio Varo se militaban en esos momentos, entre legionarios y auxiliares, unos 16.500 hombres.Volver | ||
| (2) Advirtió a Varo de la conjura durante la ultima noche antes de partir hacia el territorio Querusco. Durante el banquete nocturno comunico a Varo que debía detener a Arminio, y le aconsejo que, para anular cualquier reacción en las tribus, detuviese allí mismo a todos los príncipes germanos invitados, incluyendole a el mismo y a, por supuesto, Arminio. Segestes decía que sin sus jefes el pueblo no osaría moverse y mientras él podía investigar y dilucidar que había de cierto en lo que le informaba y quien estaba implicado. Ver: Lideres germanos. Volver | ||
| (3) Seis años mas tarde, cuando Germanico llegue al lugar, encontrara una especie de improvisado fuerte en el lugar del choque final. Volver | ||
| (4) No se sabe si la dirección que llevaba Varo era de vuelta, hacia el Rhin, o bien, obligado por sus enemigos, hacia adelante, profundizando mas y mas en la selva de Teutoburgo, todo son conjeturas en este punto. Volver | ||
| (5) Las malas lenguas decían que también lo hizo para apoderarse de los bienes, ahora huérfanos, que los mas de 17.000 soldados perdidos habían dejado en el Rhin. Volver | ||
| (6)había preferido dejar mas auxiliares que legionarios como guarnición en los campamentos, deseaba contar así con el mayor numero de romanos para el combate. Volver | ||
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(7)Para Dion Cassio, los germanos comenzaban a acercarse, sin querer, a la civilización romana, durante los últimos años los contactos comerciales y la paz habían conseguido ampliar las miras de estos indómitos pueblos hasta tal punto, que podía parecer que podía llegarse a apaciguarlos y someterlos de haber dispuesto Roma de los hombres adecuados para esta difícil tarea. Volver |
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| (8)Estas tropas, tanto galas como germanas (por ejemplo en la guardia pretoriana), fueron enviadas disimuladamente fuera de Roma a destinos en alejados puestos mediterráneos entre tanto se reorganizaba la defensa del imperio en la Galia e Italia.Volver | ||
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| (10)Es de suponer que la excesiva ambición de Arminio no pasase desapercibida a un poderoso rey como Maroboudo, solo eso hacían desaconsejable cualquier alianza con el querusco. Ver el articulo: Arminio. Volver | ||
| (11)Cabe imaginar lo difícil que había sido empujar esos numerosos y pesados carromatos a través de un frondoso bosque como aquel, evidentemente había que deshacerse de ellos para acelerar al máximo la velocidad de la columna. Volver | ||
| (12)Parece quedar claro que la principal arma defensiva con la que contaban los romanos era la potencia de sus armas arrojadizas sobre unos hombres que carecían, casi por completo, de cualquier tipo de protección corporal. Mas adelante, en la batalla del fuerte Alisón, volverán a mencionarlas como responsables de la victoriosa defensa llevada a cabo por la guarnición romana.Volver | ||
| (13)Ha llegado el momento definitivo, Arminio ha cortado la linea de avance de la columna romana mediante la construcción de una fuerte barricada con troncos, probablemente tan solo mediante el derribo indiscriminado de los arboles en un punto determinado, cerrado de esta forma el paso, debía ser imposible la marcha atrás, en donde sin duda el ataque germano arreciaba con fuerza. Volver | ||
| (14)Inicialmente Arminio había conseguido la colaboración de sus queruscos y la de los chamavii y los marsos. Volver |