| LA
GUERRA, LOS GUERREROS Y LAS ARMAS EN LA EPOCA HUARI
II Parte
| EVIDENCIAS TEXTILES DE GUERREROS HUARI. |
Debido al clima y condiciones
de la sierra peruana la conservación de textiles, madera y otro
tipo de materiales perecibles es muy complicado pero dado que
el control e influencia de Huari llegaron hasta la costa ha sido
posible ubicar una serie de evidencias textiles de guerreros que
aportan datos y elementos de juicio de gran interés, veamos ahora
que evidencias ha podido ubicar el autor respecto a este tema:
Una tela primera tela
de interés fue ubicada en Chimú Capac asociada a un contexto funerario
(11)
y muestra dos guerreros pintados sobre un fragmento de tela de
forma rectangular, ambos se encuentran frente a frente y presentan
vestimenta y armamento muy parecidos. Como arma principal se observa
una porra larga (superior a la altura de los personajes) que en
el extremo superior tiene forma semiesférica con acanaladuras
en X y en el extremo inferior acaba en punta, al parecer esta
zona se hallaba cubierta por una lámina metálica o por una punta
metálica adosada, en la cabeza se nota un cuchillo invertido sujeto
por una cinta, no se observa armamento defensivo alguno, de la
cabeza y la espalda surgen cabezas de felinos como apéndices,
típicos del arte norteño. Ambos seres llevan la lengua fuera.
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Fig.
12 Textil proveniente de las excavaciones de Chimú Capac (costa
norte), los guerreros van armados con masas (Tomado de Rodean
y Fernández Pp. 126, 2001).
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Otro
textil que ofrece interés es un tapiz proveniente de
la zona de Ancón, formaba parte de un
fardo funerario con uncu y cabeza postiza, que data del Horizonte
medio 2A
(Figs. 13 y 14); en este textil se muestra dos guerreros con atributos
similares: ambos presentan tocado con felinos, alas emplumadas estilizadas,
pintura facial en forma de ala de ave, uncu decorado con cabeza
de felino y falcónidas. El armamento lo constituye un arco y flecha,
además sostienen en la mano izquierda un báculo o bastón con un
ave rapaz en el extremo superior y cabeza trofeo estilizada en el
inferior, un detalle muy interesante es el animal que
se encuentra al pie de los guerreros, debido a sus
características (patas hendidas con uñas gruesas, orejas largas
y erectas) es probable que se trate de un perro que acompaña a los
guerreros. Es necesario hacer notar que la asociación entre guerreros
y falcónidas aparece ya en Conchopata en el periodo 1A y Ochatoma
la interpreta como un símbolo de pertenencia a grupos especializados
de soldados o a una elite de combatientes. |

| Fig
13. Fardo funerario de Ancón. (De
Reiss y Stübel 1887). |
Fig.
14 Fragmento de tapiz con guerreros y y
personajes divinizados (tomado de Kaulicke 1997, fig. 38).
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CLASIFICACION
DEL ARMAMENTO DEFENSIVO:
En
la guerra es fundamental poseer dos tipos de armas, ofensivas y
defensivas, las segundas poseen especial importancia pues su finalidad
es proteger al combatiente y preservarlo de los ataques y del armamento
enemigo, a lo largo de la historia diversos pueblos han ensayado
diferentes métodos, técnicas y elementos defensivos, que van desde
vestimentas gruesas hasta pesadas armaduras metálicas que cubrían
por completo al combatiente; en el caso de las figuras Huari, estas
muestran tres elementos comunes de carácter defensivo:
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Cascos que cubren la cabeza y la frente,
tanto de forma redondeada como cónica, aunque no aparecen
en ninguna de las representaciones debido posiblemente al
carácter estético y artístico de las mismas estos cascos debieron
de asegurarse mediante algún tipo de cuerda o correa anudada
bajo la barbilla, este sistema ha sido el más utilizado en
todas las épocas dada su simplicidad y practicidad. En uno
de los casos se observan bandas de refuerzo cruzadas, estos
elementos le confieren solidez al conjunto debido a que la
cabeza es la parte más vital del cuerpo humano, el cronista
Oviedo menciona que en el periodo inca se elaboraban de madera
muy bien ajustada y cubrían hasta el borde de los ojos y se
reforzaban con algodón de modo que “de
hierro no podían ser más fuertes”, también se podían elaborar
de cañas entretejidas. |
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Un
uncu o vestimenta sin mangas que llega aproximadamente
hasta las rodillas de los personajes, aunque en las imágenes
es muy difícil determinarlo, esta pieza debió de ser muy gruesa
o en su defecto encontrarse acolchada. El cronista Sancho
de menciona que en los depósitos incas de Sacsayhuaman se
almacenaban jubones fuertes acolchados de algodónen el caso
de los Huari estas vestimentas también debieron de ir reforzadas
o acolchadas pues de lo contrario no hubieran representado
protección alguna para sus poseedores más aún si se toma en
cuenta que en las representaciones de guerreros no aparecen
petos o cubiertas metálicas que vayan sobre el uncu, quedado
esta vestimenta como la que defiende el cuerpo frente a golpes,
cortes o ataques punzantes. |
El tercer
elemento defensivo lo constituye el escudo, que en general presenta
forma rectangular alargada y se sostiene con uno de los dos brazos,
esto deja al otro libre para manejar el arma, el objetivo de este
elemento es asegurar una buena protección contra las armas enemigas,
aunque no se han recuperado restos de estos implementos, es probable
que fueran elaborados de madera dado que este es el material más
común a lo largo de la historia para estos. Una variante son los
escudos redondo y pequeños, en el caso de la figura 11 es visible
sobre el antebrazo, esta característica se complementa perfectamente
con el tipo de arma que lleva pues debido a su tamaño y probable
peso la figura la sostiene con las dos manos por lo que cumple un
doble papel sobre el que nos extenderemos más adelante.
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Fig. 17 Escudo rectangular |
En general los
escudos de las figuras presentadas llevan decoración geométrica
o cabezas de felinos. En la época inca
estas defensas se elaboraban de cuero duro o de tablas
de madera ensambladas, también pudieron ser de madera
cubierta con cuero; el cronista Gonzáles Holguín menciona
como dato de interés que los escudos rectangulares grandes
que cubrían la mayor parte del cuerpo solo eran usados
por los capitanes.
Este conjunto
de elementos defensivos permiten clasificar al guerrero
Huari como un soldado de infantería ligera es decir un
infante (combatiente de a pie) sin coraza o armadura,
esta característica permite una gran movilidad y la simpleza
del equipo lo hace muy económico pero al mismo tiempo
genera una cierta vulnerabilidad en el combatiente que
podía compensarse con el uso de los escudos rectangulares
permitían cubrir la mayor parte del tórax y parte de las
piernas.
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Fig. 18 Escudo
rectangular |
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CLASIFICACION DEL ARMAMENTO
OFENSIVO:
Las armas de
ataque son aún más fundamentales que las defensivas pues mientras las
segundas preservan al combatiente de las heridas, las primeras permiten
herir, someter o matar al adversario y en su uso adecuado se encuentra
la clave para derrotar al oponente. En el caso de los guerreros huari
se han encontrado los siguientes tipos de armas: Hachas: estas armas son
la que se representan en mayor cantidad se ha podido identificar dos tipos
de hachas. La primera presenta un solo filo y el cuerpo tiene forma trapezoidal
con el filo en el lado más ancho, este tipo se presenta con asociado a
personajes de prestigio (Figuras 3, 8, 9 y 10) claramente identificables
por su rica vestimenta collares tipo pectoral de varios
niveles, brazaletes en brazos y piernas y además por no llevar casco ni
escudo, estas características sugieren que este tipo de elementos formaban
parte de los atributos guerreros de los señores o personajes de élite
en Huari, una variante a esta forma se presenta en la figura 3 y consiste
en un hacha trapezoidal que presenta el extremo izquierdo de forma recta,
de esta forma no solo ofrece filo por un lado sino una especie de martillo
plano por el otro por lo que funcionaría como arma de corte y contundente.
Las hachas que llevan los guerreros descubiertos por el Dr. Ochatoma tienen
forma triangular con la base ancha y el extremo opuesto cónico, los guerreros
que las portan no presentan pectorales, brazaletes en brazos y piernas
ni otros símbolos de status además de portar el equipo ofensivo y defensivo
completo, esto nos lleva a concluir que se trata de soldados de bajo rango.
Las de punta, se denomina así a los instrumentos
que básicamente hieren de punta, su objetivo es producir heridas profundas,
poco extensas, casi siempre graves y en la gran mayoría de casos mortales
(Génova; 1910). Solo se ha podido identificar un arma de este tipo y corresponde
a la fig. 11, esta lleva una porra que con el extremo inferior acabado
en punta, el resalte del elemento punzante puede significar que aunque
la pieza básicamente estaba elaborada en madera la punta se recubría con
un casquete de metal para aumentar su dureza y mejorar su capacidad de
penetración o llevaba un apéndice metálico que se insertaba en el extremo,
en este caso poderosamente la atención la presencia de este tipo de tecnología
pues al parecer su origen es costeño, como se verá más adelante.
Otra
categoría importante de armas de punta son los dardos, lanzas ligeras con punta de madera o de piedra (obsidiana,
basalto o cuarcita), generalmente estos elementos arrojadizos se complementaban
con los impulsores o estólicas (vara de madera con un tope o muesca sobre
la que se apoya el dardo y que tiene por misión aumentar la longitud del
brazo del lanzador y alcanzar una mayor distancia o aumentar la potencia
del lanzamiento), este tipo de arma se encuentra representada en el guerrero
de la figura 12 en este caso se trata de un elemento bélico con una clara
vinculación a la iconografía Nasca y Moche pues en ambas culturas es muy
frecuente encontrar representaciones de guerreros con dardos, impulsores
y escudos. En el Horizonte Medio tiene referencia de este tipo de imágenes
en Conchopata (José Ochatoma com. pers.) y en Huari, en el segundo caso,
producto de las excavaciones en la zona de Monqachayocc, se recuperó un
plato con la figura de un guerrero de pie con uncu y casco, en la mano
izquierda sostiene una soga con la que ata a un prisionero y en la derecha
tres dardos (visibles hasta la zona media).
Finalmente,
en esta categoría figuran también las flechas (que son impulsadas por
un arco) que dada su forma y naturaleza son armas de alcance medio y cuya
función primordial es penetrar en el cuerpo del adversario para causar
heridas pequeñas pero profundas y de gravedad, en el caso de las figuras
halladas en Conchopata se distinguen claramente dos guerreros con este
tipo de armas, también se encuentran este tipo de armas en representaciones
textiles de Ancón. Los arcos y flechas debieron ser elementos muy comunes
debido a que en las excavaciones de sitios Huari es frecuente recuperar
puntas de flecha de obsidiana, silex e incluso de basalto; las flechas
muestran penachos en el extremo contrario a las puntas, estos aditamentos
se colocan para lograr que la flecha gire sobre su eje y genere un
movimiento rectilíneo con dirección al blanco.
Las contundentes, estas armas basan su
funcionamiento en el choque o golpe y son efectivas de acuerdo a la fuerza
o vigor con las que se manejan (Génova; 1910) las heridas que causan no
son necesariamente mortales dada su escasa profundidad; la maza que presenta
la figura 11, entra en esta clasificación debido a que presenta un abultamiento
con varias acanaladuras, en las representaciones de batallas se puede
observar que el ataque se daba preferentemente contra la cabeza del enemigo
con un movimiento recto hacia el mentón o la cara,
también debió de usarse golpeando de arriba a abajo.
El militarismo
Moche, los contactos con Nasca y el inicio del expansionismo en Huari.
Al
tratar el tema de las armas ofensivas es interesante constatar que este
tipo de arma, complementada con un escudo de pequeño tamaño se encuentra
muy bien representada en el arte moche (Fig. 19) mientras que no se tiene registro de
ella en el área de Ayacucho para el periodo Huarpa pero aparece representada
en el Horizonte medio en Conchopata (Fig. 11).
Una
posible explicación para la presencia de esta arma en la iconografía de
Conchopata se puede encontrar en el contacto entre Moche y Nasca; Patricia
Knobloch
(13) menciona
una serie de elementos estilísticos que se van transformando en la cerámica
Nasca 5, 6 y 7, estos cambios se dieron en Moche IV, momento de máxima
expansión de este estado; según la investigadora: “las representaciones artísticas de guerreros en Nasca 7 se parecen más a sus similares del estilo Moche
IV que a las de Nasca 6”, para ilustrar
esta afirmación muestra la figura de un guerrero Moche que toma de Christopher
Donan y la compara con una serie de representaciones de guerreros de Nasca
5 a 7, en todos los casos los individuos
presentan dardos como arma principal, complementados con estólicas (impulsores)
o pequeños escudos circulares de clara tradición moche. La misma autora
plantea que estos cambios en el estilo documentan una serie de interacciones
sociales y que se dieron básicamente en dos niveles: el primero es en
la capacidad del artista para plasmar lo que observa (la realidad en la
que vive) y el segundo en su aptitud para representar conceptos en dos
dimensiones.
Los
contactos entre la costa central (Nasca) y Ayacucho están perfectamente
documentados desde el periodo Huarpa (Intermedio Temprano) por lo que
la interacción entre estas dos regiones y las sociedades que albergaron
fue intenso, es muy probable que el tipo de porra y el escudo que se ilustra
en la imagen inferior hayan pasado de Moche a Nasca y de allí a Ayacucho;
Roger Ravines
(14) señala
que en la cerámica de estilo Nasca 3 “se aprecian cambios profundos que sugieren la presencia de fuerzas externas
beligerantes”. Elías Mujic (15)sostiene
que entre Nasca 5 y 6 se dan grandes cambios pues Cahuachi es abandonado,
la población se desconcentra y el carácter de la sociedad cambia de fundamentalmente
teocrática a militarista, en este mismo periodo se hace sentir la influencia
de Moche con lo que este carácter guerrero debió verse reforzado y enriquecido,
no solo con cambios icnográficos sino también con cambios
en la tecnología, tácticas y organización del ejército y la guerra.
Las
porras y escudos pequeños asociados son elementos muy distintivos pues
debido al tamaño y peso de esta arma se debe utilizar con las dos manos,
Ravines
(16) señala
que esta arma era la predilecta de los moche y que las descubiertas no
poseen más de un metro, el ataque más común se daba contra la cabeza y
se usaba al modo de una bayoneta con golpes hacia adelante, estas características
únicas determinaban que el escudo se llevara en el antebrazo para dejar
las manos libres. En las imágenes Nasca que hemos podido consultar los
guerreros generalmente no llevan escudo
y se les representa con la porra en una mano y armas complementarias
en la otra, la actitud es la de correr o desplazarse.

Fig.
19. Guerreros Moche con porras, escudos y cascos cónicos, llevando
con cuerdas a un prisionero desnudo (Tomado de Golte, Pp. 125, 1993.) |
Es
notable como el guerrero de la figura 11 combina el armamento moche
(porra, escudo y casco cónico) con una posición parecida a la de
los guerreros Nasca (brazos abiertos y armas diferentes en cada
mano), esto demuestra que parte de la tecnología militar y
probablemente cierta ideología militarista Huari es herencia de
la interacción entre las culturas Moche y Nasca, compartiendo elementos
de ambas, tal como se muestra en las imágenes inferiores: |

Fig.
20 Guerrero nasca con masa, estólica,
bastón y casco cónico MNAAP.
Un segundo elemento que
permite plantear una relación entre la costa norte, la costa central
y Ayacucho son los dardos que lleva el guerrero en la figura 12,
como se puede observar en la parte inferior, estas armas se encuentran
tanto en la iconografía moche como en los diseños Nasca y su uso
como armas de caza se puede remontar hasta el periodo lítico.
En el caso de la representación Huari se trata del extremo medio
superior de tres dardos divididos en bandas negras y cremas, esta
forma de representación es común en Moche y Nasca por los que
se puede plantear que es un caso análogo al del equipo del guerrero
ya descrito líneas arriba.
Guerreros Moche
en plena batalla (tomado de Lumbreras Lam. 313, 1980), obsérvese
el diseño de los dardos de la figura a la izquierda.
Panoplia
con armas y elementos defensivos Moche, nótese la similitud
estilística entre los dardos norteños y la imagen Huari. |
Guerrero
Huari con dardos (Dibujo: Oscar Huamán). |
Con las
evidencias presentadas no es aventurado sostener que estos aportes costeños debieron tener un papel
importante en el surgimiento del
sistema militarista y expansionista Huari, además de proveer
a esta entidad estatal naciente de elementos bélicos para lograr
sus objetivos de conquista; paradójicamente fueron los huari los
que terminaron dominando el territorio de la cultura Nasca y su
influencia llegó hasta los antiguos territorios de Moche, gracias
en gran parte a la herencia militarista de estos dos estados.
ARMAS: USO Y PRODUCCIÓN:
Las
armas utilizadas por los huari han sido encontradas en diversas
excavaciones y en general muestran las siguientes características:
·
En la gran mayoría de casos son de piedra, uno de los pocos casos
de armas de metal en Ayacucho se halla en el poblado de Conchopata
donde se ubicó una porra estrellada de cobre o bronce (Ochatoma,
com. pers.) en el resto de sitios excavados, incluyendo la ciudad
de Huari, es frecuente hallar hachas, porras, macanas, piedras
para boleadoras, puntas de flecha o de estólica y otros instrumentos
que aparecen en las imágenes de guerreros, un ejemplar de hacha
de forma ovoide excavada por nosotros en el sitio arqueológico
de Tanta Orcco se encontró debajo de un piso blanco y en una habitación
utilizada aparentemente para fines domésticos, también encontramos
maccanas circulares y estrelladas con agujeros al centro dentro
de las casas. Estas maccanas o porras mostraban la particularidad
de presentan desgastes o desprendimientos en los bordes, una posibilidad
es que se utilizaran para romper bloques de tierra (terrones)
en la actividad agrícola o para triturar otros materiales a modo
de martillos, igualmente recuperamos varias hachas de forma ovoide
(Figura 4) y trapezoidales (Figuras 3 y 9) utilizadas como herramientas
domésticas, se puede suponer también que las piedras para boleadoras
y las puntas de flecha o estólica se utilizaban para la caza.
Estas
evidencias nos demuestran que las armas no eran de uso exclusivo
en la guerra sino que también se utilizaban como herramientas
en la vida diaria, es muy posible que tuvieran una doble función
(armas de guerra y herramientas al mismo tiempo), salvo los escudos
y los cascos, el resto del equipo de los guerreros huari no muestran
estar especialmente diseñados para la guerra sino más bien son
una adaptación de los artefactos usados diariamente por la población
en general
Un
último aspecto que queremos discutir es el porqué de la escasez
de armas de metal y la abundancia de las de piedra en la zona
de Ayacucho, creemos que la explicación tiene que ver con el hecho
que en este territorio son muy escasas las vetas de metal (cobre
o hierro) y debido a esto su costo debió ser alto, además de necesitar
un cierto desarrollo tecnológico y de especialistas, una alternativa
más económica pudo ser producir las armas de piedra, esto reportaría
las siguientes ventajas:
·
Materia prima abundante y fácil de trabajar. Un ejemplo son las
hachas de forma triangular ya mencionadas líneas arriba, al intentar
reproducirlas, nos concentramos en buscar cantos rodados en los
ríos cercanos, allí pudimos hallar varias piedras pulidas por
la acción de la arena y el rozamiento que justamente tenían la
forma que buscábamos, lo único que debimos hacer fue afilarlas
y retocarlas en el centro para crear dos canales y facilitar su
enmangado (colocación en el mango), finalmente las sujetamos con
cuerdas de cabuya, el resultado fue bastante aceptable y el trabajo
se redujo a algunas horas, considerando que era nuestra primera
experiencia podemos suponer que los huari, que en general poseían
una vasta experiencia en producir herramientas de piedra hubieran
podido producirlas en muy poco tiempo reemplazando los ejemplares
rotos, deteriorados o perdidos en una campaña, de este modo el
ejército se podía autoabastecer de armas sin necesidad de contar
con un grupo de especialistas.
·
Gran familiaridad con su uso y producción; debido a que en la
vida cotidiana de los huari las herramientas de piedra eran utilizadas
casi a cada momento, esto facilitaría la constitución y mantenimiento
de un ejército.
·
En caso de necesidad urgente las personas podían usa como armas
sus herramientas comunes, esto facilitaría la defensa de los poblados
al tener los medios de combate prácticamente a la mano y en cualquier
momento.
Conclusiones:
Un
gran reto para la arqueología es reconstruir y entender el complejo
proceso de origen, desarrollo
y fin del estado expansionista Huari, su estructura, organización,
ideología y otros múltiples aspectos. Hoy en día la mayor parte
de los arqueólogos están de acuerdo en el carácter estatal de
Huari y en su afán expansionista pero, al hablar de este tema
surge un elemento indispensable para este proceso: el ejército (organización,
tácticas, importancia y los cambios que se dieron en él).
Una
primera conclusión que permite la iconografía analizada en este
trabajo es que Huari contaba con un ejército bien armado con elementos
ofensivos y defensivos especializados que le permitían al guerrero
poseer una buena capacidad tanto ofensiva como defensiva, los
escudos, uncus acolchados y cascos lo preservaban físicamente
mientras la variedad de armas a su disposición (hachas, arcos
y flechas, dardos, estólicas, lanzas y masas) les permitían atacar
tanto de cerca como de lejos a sus posibles enemigos.
La
presencia de determinados elementos de prestigio asociados a ciertos
personajes (cabezas trofeo, uncus profusamente decorados, gorros,
orejeras, brazaletes para brazos y piernas y collares compuestos)
nos permiten afirmar que debió existir una escala jerárquica,
el estudio de las imágenes que se tienen a disposición nos plantea
la posible existencia de tres rangos:
·
Soldados, caracterizados por poseer casco, escudo, armas (equipo
militar completo) pero pocos a ningún atributo de prestigio.
·
Oficiales de menor rango, caracterizados por la presencia de cabezas
trofeo y algún elemento de prestigio asociado.
·
Nobles u oficiales de alto rango, estos poseen armas pero no llevan
escudos o cascos, presentan uncus bien decorados, collares compuestos,
armas ofensivas y brazaletes en brazos y piernas.
Asimismo,
la presencia de algunos animales (falcónidas y felinos) puede
indicar un tipo de organización basado en la identificación de
un grupo de guerreros con un tótem o animal sagrado, tal como
se dio en Centroamérica, al respecto, Martha Cabrera (Cabrera
2007 : 75) indica que “…
existieron órdenes militares que tenían como símbolos a estos
animales, en especial al águila.”. De una u otra forma es
evidente que hubo una estrecha relación entre el arte de la guerra
y las representaciones de animales como el águila, el halcón o
el jaguar.
Para
elaborar algunas de las armas y especialmente los arcos se debió
contar con tipos de madera espaciales con fibras elásticas y fuertes,
la chonta cumple con este requisito y su presencia en conchopata
se encuentra comprobada por lo que la necesidad de renovar y aumentar
el armamento del ejército debió generar una fuerte demanda de
este producto lo que activaría el comercio con la zona de la selva.
También
se puede concluir que parte del armamento Huari provenía del intercambio
e influencia de la costa, básicamente producto de la interacción
entre Moche, Nasca y los Huarpa, de este modo aparecen la masa,
el escudo pequeño asociado a ella, los cascos cónicos y las representaciones
de los dardos, paralelamente debió darse también una transmisión
de conocimientos bélicos tales como tácticas de combate y organización
militar.
En
el caso de la producción, mantenimiento y reposición de las armas;
el tener formas idénticas a las herramientas usadas en la vida
cotidiana facilitaba enormemente su uso, las hacía muy baratas
y fáciles de producir y permitía en casos urgentes que grandes
grupos de la población se defendieran en caso de necesidad sin
la necesidad crear armas nuevas.
Finalmente,
tal como se ha señalado en las características de la guerra, esta
no ofrece un resultado perdurable por lo que el dominio tiene
que asegurarse mediante toda una serie de mecanismos ideológicos,
religiosos, culturales, económicos, sociales y tecnológicos, ello
obliga a interpretar la existencia y funciones de un ejército,
no como un ente independiente en Huari sino como parte de un estado
expansionista sumamente complejo. Hasta ahora las evidencias nos
ofrecen la visión de un ejército fuerte, bien armado y organizado
que combina tradiciones militares propias de la región con otras provenientes de la costa norte y central
pero quedan por aclarar múltiples interrogantes:
¿Cuál
era la relación entre el clero y el sistema religioso y el ejército?
¿Qué
papel exactamente tienen las cabezas trofeo?
¿El
ejército era una herramienta de conquista solamente o también
mantenía el control de los territorios?
¿Cómo
surge esta organización militar Huari, que elementos fueron originales
de la región y cuales llegaron de culturas foráneas?
¿Qué
papel le tocó al ejército en la declinación y caída de Huari?
Como
se ve queda mucho aún por estudiar respecto a los guerreros, el
ejército y el militarismo en Huari, esperamos con el presente
trabajo abrir el debate sobre este tema e ir resolviendo estas
y otras interrogantes que de seguro se irán dando en el futuro.
|
© César
Álvarez García 2007
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