Introducción: HUARI: EL PRIMER IMPERIO EN LOS ANDES.

LA GUERRA, LOS GUERREROS Y LAS ARMAS EN LA EPOCA HUARI I Parte

 

LA GUERRA, LOS GUERREROS Y LAS ARMAS EN LA EPOCA HUARI II Parte

 

EVIDENCIAS TEXTILES DE GUERREROS HUARI.

 

Debido al clima y condiciones de la sierra peruana la conservación de textiles, madera y otro tipo de materiales perecibles es muy complicado pero dado que el control e influencia de Huari llegaron hasta la costa ha sido posible ubicar una serie de evidencias textiles de guerreros que aportan datos y elementos de juicio de gran interés, veamos ahora que evidencias ha podido ubicar el autor respecto a este tema:

Una tela primera tela de interés fue ubicada en Chimú Capac asociada a un contexto funerario (11) y muestra dos guerreros pintados sobre un fragmento de tela de forma rectangular, ambos se encuentran frente a frente y presentan vestimenta y armamento muy parecidos. Como arma principal se observa una porra larga (superior a la altura de los personajes) que en el extremo superior tiene forma semiesférica con acanaladuras en X y en el extremo inferior acaba en punta, al parecer esta zona se hallaba cubierta por una lámina metálica o por una punta metálica adosada, en la cabeza se nota un cuchillo invertido sujeto por una cinta, no se observa armamento defensivo alguno, de la cabeza y la espalda surgen cabezas de felinos como apéndices, típicos del arte norteño. Ambos seres llevan la lengua fuera.   

Fig. 12 Textil proveniente de las excavaciones de Chimú Capac (costa norte), los guerreros van armados con masas (Tomado de Rodean y Fernández Pp. 126, 2001).

 

Otro textil que ofrece interés es un tapiz proveniente de  la zona de Ancón, formaba parte de un fardo funerario con uncu y cabeza postiza, que data del Horizonte medio 2A (12) (Figs. 13 y 14); en este textil se muestra dos guerreros con atributos similares: ambos presentan tocado con felinos, alas emplumadas estilizadas, pintura facial en forma de ala de ave, uncu decorado con cabeza de felino y falcónidas. El armamento lo constituye un arco y flecha, además sostienen en la mano izquierda un báculo o bastón con un ave rapaz en el extremo superior y cabeza trofeo estilizada en el inferior, un detalle muy interesante es el animal que  se encuentra al pie de los guerreros, debido a sus características (patas hendidas con uñas gruesas, orejas largas y erectas) es probable que se trate de un perro que acompaña a los guerreros. Es necesario hacer notar que la asociación entre guerreros y falcónidas aparece ya en Conchopata en el periodo 1A y Ochatoma la interpreta como un símbolo de pertenencia a grupos especializados de soldados o a una elite de combatientes.   

Fig 13. Fardo funerario de Ancón. (De Reiss y Stübel  1887). 
Fig. 14 Fragmento de tapiz con guerreros y y personajes divinizados (tomado de Kaulicke 1997, fig. 38).

 

CLASIFICACION DEL ARMAMENTO DEFENSIVO:

 

En la guerra es fundamental poseer dos tipos de armas, ofensivas y defensivas, las segundas poseen especial importancia pues su finalidad es proteger al combatiente y preservarlo de los ataques y del armamento enemigo, a lo largo de la historia diversos pueblos han ensayado diferentes métodos, técnicas y elementos defensivos, que van desde vestimentas gruesas hasta pesadas armaduras metálicas que cubrían por completo al combatiente; en el caso de las figuras Huari, estas muestran tres elementos comunes de carácter defensivo:

Cascos que cubren la cabeza y la frente, tanto de forma redondeada como cónica, aunque no aparecen en ninguna de las representaciones debido posiblemente al carácter estético y artístico de las mismas estos cascos debieron de asegurarse mediante algún tipo de cuerda o correa anudada bajo la barbilla, este sistema ha sido el más utilizado en todas las épocas dada su simplicidad y practicidad. En uno de los casos se observan bandas de refuerzo cruzadas, estos elementos le confieren solidez al conjunto debido a que la cabeza es la parte más vital del cuerpo humano, el cronista Oviedo menciona que en el periodo inca se elaboraban de madera muy bien ajustada y cubrían hasta el borde de los ojos y se reforzaban con algodón de modo que “de hierro no podían ser más fuertes”, también se podían elaborar de cañas entretejidas.
Un uncu o vestimenta sin mangas que llega aproximadamente hasta las rodillas de los personajes, aunque en las imágenes es muy difícil determinarlo, esta pieza debió de ser muy gruesa o en su defecto encontrarse acolchada. El cronista Sancho de menciona que en los depósitos incas de Sacsayhuaman se almacenaban jubones fuertes acolchados de algodónen el caso de los Huari estas vestimentas también debieron de ir reforzadas o acolchadas pues de lo contrario no hubieran representado protección alguna para sus poseedores más aún si se toma en cuenta que en las representaciones de guerreros no aparecen petos o cubiertas metálicas que vayan sobre el uncu, quedado esta vestimenta como la que defiende el cuerpo frente a golpes, cortes o ataques punzantes.
 El tercer elemento defensivo lo constituye el escudo, que en general presenta forma rectangular alargada y se sostiene con uno de los dos brazos, esto deja al otro libre para manejar el arma, el objetivo de este elemento es asegurar una buena protección contra las armas enemigas, aunque no se han recuperado restos de estos implementos, es probable que fueran elaborados de madera dado que este es el material más común a lo largo de la historia para estos. Una variante son los escudos redondo y pequeños, en el caso de la figura 11 es visible sobre el antebrazo, esta característica se complementa perfectamente con el tipo de arma que lleva pues debido a su tamaño y probable peso la figura la sostiene con las dos manos por lo que cumple un doble papel sobre el que nos extenderemos más adelante.

Fig. 17 Escudo rectangular

En general los escudos de las figuras presentadas llevan decoración geométrica o  cabezas de felinos. En la época inca estas defensas se elaboraban de cuero duro o de tablas de madera ensambladas, también pudieron ser de madera cubierta con cuero; el cronista Gonzáles Holguín menciona como dato de interés que los escudos rectangulares grandes que cubrían la mayor parte del cuerpo solo eran usados por los capitanes.

Este conjunto de elementos defensivos permiten clasificar al guerrero Huari como un soldado de infantería ligera es decir un infante (combatiente de a pie) sin coraza o armadura, esta característica permite una gran movilidad y la simpleza del equipo lo hace muy económico pero al mismo tiempo genera una cierta vulnerabilidad en el combatiente que podía compensarse con el uso de los escudos rectangulares permitían cubrir la mayor parte del tórax y parte de las piernas.

Fig. 18 Escudo rectangular

CLASIFICACION DEL ARMAMENTO OFENSIVO:

Las armas de ataque son aún más fundamentales que las defensivas pues mientras las segundas preservan al combatiente de las heridas, las primeras permiten herir, someter o matar al adversario y en su uso adecuado se encuentra la clave para derrotar al oponente. En el caso de los guerreros huari se han encontrado los siguientes tipos de armas: Hachas: estas armas son la que se representan en mayor cantidad se ha podido identificar dos tipos de hachas. La primera presenta un solo filo y el cuerpo tiene forma trapezoidal con el filo en el lado más ancho, este tipo se presenta con asociado a personajes de prestigio (Figuras 3, 8, 9 y 10) claramente identificables por su  rica vestimenta collares tipo pectoral de varios niveles, brazaletes en brazos y piernas y además por no llevar casco ni escudo, estas características sugieren que este tipo de elementos formaban parte de los atributos guerreros de los señores o personajes de élite en Huari, una variante a esta forma se presenta en la figura 3 y consiste en un hacha trapezoidal que presenta el extremo izquierdo de forma recta, de esta forma no solo ofrece filo por un lado sino una especie de martillo plano por el otro por lo que funcionaría como arma de corte y contundente. Las hachas que llevan los guerreros descubiertos por el Dr. Ochatoma tienen forma triangular con la base ancha y el extremo opuesto cónico, los guerreros que las portan no presentan pectorales, brazaletes en brazos y piernas ni otros símbolos de status además de portar el equipo ofensivo y defensivo completo, esto nos lleva a concluir que se trata de soldados de bajo rango.

 

Las de punta, se denomina así a los instrumentos que básicamente hieren de punta, su objetivo es producir heridas profundas, poco extensas, casi siempre graves y en la gran mayoría de casos mortales (Génova; 1910). Solo se ha podido identificar un arma de este tipo y corresponde a la fig. 11, esta lleva una porra que con el extremo inferior acabado en punta, el resalte del elemento punzante puede significar que aunque la pieza básicamente estaba elaborada en madera la punta se recubría con un casquete de metal para aumentar su dureza y mejorar su capacidad de penetración o llevaba un apéndice metálico que se insertaba en el extremo, en este caso poderosamente la atención la presencia de este tipo de tecnología pues al parecer su origen es costeño, como se verá más adelante.

 

Otra categoría importante de armas de punta son los dardos, lanzas ligeras  con punta de madera o de piedra (obsidiana, basalto o cuarcita), generalmente estos elementos arrojadizos se complementaban con los impulsores o estólicas (vara de madera con un tope o muesca sobre la que se apoya el dardo y que tiene por misión aumentar la longitud del brazo del lanzador y alcanzar una mayor distancia o aumentar la potencia del lanzamiento), este tipo de arma se encuentra representada en el guerrero de la figura 12 en este caso se trata de un elemento bélico con una clara vinculación a la iconografía Nasca y Moche pues en ambas culturas es muy frecuente encontrar representaciones de guerreros con dardos, impulsores y escudos. En el Horizonte Medio tiene referencia de este tipo de imágenes en Conchopata (José Ochatoma com. pers.) y en Huari, en el segundo caso, producto de las excavaciones en la zona de Monqachayocc, se recuperó un plato con la figura de un guerrero de pie con uncu y casco, en la mano izquierda sostiene una soga con la que ata a un prisionero y en la derecha tres dardos (visibles hasta la zona media).

 

 

Finalmente, en esta categoría figuran también las flechas (que son impulsadas por un arco) que dada su forma y naturaleza son armas de alcance medio y cuya función primordial es penetrar en el cuerpo del adversario para causar heridas pequeñas pero profundas y de gravedad, en el caso de las figuras halladas en Conchopata se distinguen claramente dos guerreros con este tipo de armas, también se encuentran este tipo de armas en representaciones textiles de Ancón. Los arcos y flechas debieron ser elementos muy comunes debido a que en las excavaciones de sitios Huari es frecuente recuperar puntas de flecha de obsidiana, silex e incluso de basalto; las flechas muestran penachos en el extremo contrario a las puntas, estos aditamentos se colocan para lograr que la flecha gire sobre su eje y genere un  movimiento rectilíneo con dirección al blanco.  

 

Las contundentes, estas armas basan su funcionamiento en el choque o golpe y son efectivas de acuerdo a la fuerza o vigor con las que se manejan (Génova; 1910) las heridas que causan no son necesariamente mortales dada su escasa profundidad; la maza que presenta la figura 11, entra en esta clasificación debido a que presenta un abultamiento con varias acanaladuras, en las representaciones de batallas se puede observar que el ataque se daba preferentemente contra la cabeza del enemigo con un  movimiento recto hacia el mentón o la cara, también debió de usarse golpeando de arriba a abajo.

 

El militarismo Moche, los contactos con Nasca y el inicio del expansionismo en Huari.

 

Al tratar el tema de las armas ofensivas es interesante constatar que este tipo de arma, complementada con un escudo de pequeño tamaño se encuentra muy bien representada en el arte moche (Fig. 19)  mientras que no se tiene registro de ella en el área de Ayacucho para el periodo Huarpa pero aparece representada en el Horizonte medio en Conchopata (Fig. 11).

 

Una posible explicación para la presencia de esta arma en la iconografía de Conchopata se puede encontrar en el contacto entre Moche y Nasca; Patricia Knobloch (13) menciona una serie de elementos estilísticos que se van transformando en la cerámica Nasca 5, 6 y 7, estos cambios se dieron en Moche IV, momento de máxima expansión de este estado; según la investigadora: “las representaciones artísticas de guerreros en Nasca 7 se  parecen más a sus similares del estilo Moche IV que a las de Nasca 6”, para ilustrar esta afirmación muestra la figura de un guerrero Moche que toma de Christopher Donan y la compara con una serie de representaciones de guerreros de Nasca 5 a 7, en todos los casos los individuos presentan dardos como arma principal, complementados con estólicas (impulsores) o pequeños escudos circulares de clara tradición moche. La misma autora plantea que estos cambios en el estilo documentan una serie de interacciones sociales y que se dieron básicamente en dos niveles: el primero es en la capacidad del artista para plasmar lo que observa (la realidad en la que vive) y el segundo en su aptitud para representar conceptos en dos dimensiones.

 

Los contactos entre la costa central (Nasca) y Ayacucho están perfectamente documentados desde el periodo Huarpa (Intermedio Temprano) por lo que la interacción entre estas dos regiones y las sociedades que albergaron fue intenso, es muy probable que el tipo de porra y el escudo que se ilustra en la imagen inferior hayan pasado de Moche a Nasca y de allí a Ayacucho; Roger Ravines (14) señala que en la cerámica de estilo Nasca 3 “se aprecian cambios profundos que sugieren la presencia de fuerzas externas beligerantes”. Elías Mujic (15)sostiene que entre Nasca 5 y 6 se dan grandes cambios pues Cahuachi es abandonado, la población se desconcentra y el carácter de la sociedad cambia de fundamentalmente teocrática a militarista, en este mismo periodo se hace sentir la influencia de Moche con lo que este carácter guerrero debió verse reforzado y enriquecido, no solo con cambios  icnográficos sino también con cambios en la tecnología, tácticas y organización del ejército y la guerra.

 

Las porras y escudos pequeños asociados son elementos muy distintivos pues debido al tamaño y peso de esta arma se debe utilizar con las dos manos, Ravines (16) señala que esta arma era la predilecta de los moche y que las descubiertas no poseen más de un metro, el ataque más común se daba contra la cabeza y se usaba al modo de una bayoneta con golpes hacia adelante, estas características únicas determinaban que el escudo se llevara en el antebrazo para dejar las manos libres. En las imágenes Nasca que hemos podido consultar los guerreros generalmente no llevan escudo  y se les representa con la porra en una mano y armas complementarias en la otra, la actitud es la de correr o desplazarse.

Fig. 19. Guerreros Moche con porras, escudos y cascos cónicos, llevando con cuerdas a un prisionero desnudo (Tomado de Golte, Pp. 125, 1993.)

Es notable como el guerrero de la figura 11 combina el armamento moche (porra, escudo y casco cónico) con una posición parecida a la de los guerreros Nasca (brazos abiertos y armas diferentes en cada mano), esto demuestra que parte de la tecnología  militar y probablemente cierta ideología militarista Huari es herencia de la interacción entre las culturas Moche y Nasca, compartiendo elementos de ambas, tal como se muestra en las imágenes inferiores:

Fig. 20 Guerrero nasca con masa, estólica,  bastón y casco cónico MNAAP.

 Un segundo elemento que permite plantear una relación entre la costa norte, la costa central y Ayacucho son los dardos que lleva el guerrero en la figura 12, como se puede observar en la parte inferior, estas armas se encuentran tanto en la iconografía moche como en los diseños Nasca y su uso como armas de caza se puede remontar hasta el periodo lítico. En el caso de la representación Huari se trata del extremo medio superior de tres dardos divididos en bandas negras y cremas, esta forma de representación es común en Moche y Nasca por los que se puede plantear que es un caso análogo al del equipo del guerrero ya descrito líneas arriba.

Guerreros Moche en plena batalla (tomado de Lumbreras Lam. 313, 1980), obsérvese el diseño de los dardos de la figura a la izquierda.

Panoplia con armas y elementos defensivos Moche, nótese la similitud estilística entre los dardos norteños y la imagen Huari. Guerrero Huari con dardos (Dibujo: Oscar Huamán).
Panoplia con armas y elementos defensivos Moche, nótese la similitud estilística entre los dardos norteños y la imagen Huari.
Guerrero Huari con dardos (Dibujo: Oscar Huamán).

Con las evidencias presentadas no es aventurado sostener que  estos aportes costeños debieron tener un papel importante en el surgimiento del  sistema militarista y expansionista Huari, además de proveer a esta entidad estatal naciente de elementos bélicos para lograr sus objetivos de conquista; paradójicamente fueron los huari los que terminaron dominando el territorio de la cultura Nasca y su influencia llegó hasta los antiguos territorios de Moche, gracias en gran parte a la herencia militarista de estos dos estados.

 

ARMAS: USO Y PRODUCCIÓN:

Las armas utilizadas por los huari han sido encontradas en diversas excavaciones y en general muestran las siguientes características:

 

·        En la gran mayoría de casos son de piedra, uno de los pocos casos de armas de metal en Ayacucho se halla en el poblado de Conchopata donde se ubicó una porra estrellada de cobre o bronce (Ochatoma, com. pers.) en el resto de sitios excavados, incluyendo la ciudad de Huari, es frecuente hallar hachas, porras, macanas, piedras para boleadoras, puntas de flecha o de estólica y otros instrumentos que aparecen en las imágenes de guerreros, un ejemplar de hacha de forma ovoide excavada por nosotros en el sitio arqueológico de Tanta Orcco se encontró debajo de un piso blanco y en una habitación utilizada aparentemente para fines domésticos, también encontramos maccanas circulares y estrelladas con agujeros al centro dentro de las casas. Estas maccanas o porras mostraban la particularidad de presentan desgastes o desprendimientos en los bordes, una posibilidad es que se utilizaran para romper bloques de tierra (terrones) en la actividad agrícola o para triturar otros materiales a modo de martillos, igualmente recuperamos varias hachas de forma ovoide (Figura 4) y trapezoidales (Figuras 3 y 9) utilizadas como herramientas domésticas, se puede suponer también que las piedras para boleadoras y las puntas de flecha o estólica se utilizaban para la caza.

 

Estas evidencias nos demuestran que las armas no eran de uso exclusivo en la guerra sino que también se utilizaban como herramientas en la vida diaria, es muy posible que tuvieran una doble función (armas de guerra y herramientas al mismo tiempo), salvo los escudos y los cascos, el resto del equipo de los guerreros huari no muestran estar especialmente diseñados para la guerra sino más bien son una adaptación de los artefactos usados diariamente por la población en general

 

Un último aspecto que queremos discutir es el porqué de la escasez de armas de metal y la abundancia de las de piedra en la zona de Ayacucho, creemos que la explicación tiene que ver con el hecho que en este territorio son muy escasas las vetas de metal (cobre o hierro) y debido a esto su costo debió ser alto, además de necesitar un cierto desarrollo tecnológico y de especialistas, una alternativa más económica pudo ser producir las armas de piedra, esto reportaría las siguientes ventajas:

 

·        Materia prima abundante y fácil de trabajar. Un ejemplo son las hachas de forma triangular ya mencionadas líneas arriba, al intentar reproducirlas, nos concentramos en buscar cantos rodados en los ríos cercanos, allí pudimos hallar varias piedras pulidas por la acción de la arena y el rozamiento que justamente tenían la forma que buscábamos, lo único que debimos hacer fue afilarlas y retocarlas en el centro para crear dos canales y facilitar su enmangado (colocación en el mango), finalmente las sujetamos con cuerdas de cabuya, el resultado fue bastante aceptable y el trabajo se redujo a algunas horas, considerando que era nuestra primera experiencia podemos suponer que los huari, que en general poseían una vasta experiencia en producir herramientas de piedra hubieran podido producirlas en muy poco tiempo reemplazando los ejemplares rotos, deteriorados o perdidos en una campaña, de este modo el ejército se podía autoabastecer de armas sin necesidad de contar con un grupo de especialistas.

·        Gran familiaridad con su uso y producción; debido a que en la vida cotidiana de los huari las herramientas de piedra eran utilizadas casi a cada momento, esto facilitaría la constitución y mantenimiento de un ejército.

·        En caso de necesidad urgente las personas podían usa como armas sus herramientas comunes, esto facilitaría la defensa de los poblados al tener los medios de combate prácticamente a la mano y en cualquier momento.

 

Conclusiones:

Un gran reto para la arqueología es reconstruir y entender el complejo proceso de  origen, desarrollo y fin del estado expansionista Huari, su estructura, organización, ideología y otros múltiples aspectos. Hoy en día la mayor parte de los arqueólogos están de acuerdo en el carácter estatal de Huari y en su afán expansionista pero, al hablar de este tema surge un elemento indispensable para este proceso: el ejército  (organización, tácticas, importancia y los cambios que se dieron en él). 

Una primera conclusión que permite la iconografía analizada en este trabajo es que Huari contaba con un ejército bien armado con elementos ofensivos y defensivos especializados que le permitían al guerrero poseer una buena capacidad tanto ofensiva como defensiva, los escudos, uncus acolchados y cascos lo preservaban físicamente mientras la variedad de armas a su disposición (hachas, arcos y flechas, dardos, estólicas, lanzas y masas) les permitían atacar tanto de  cerca como de lejos a sus posibles enemigos.

La presencia de determinados elementos de prestigio asociados a ciertos personajes (cabezas trofeo, uncus profusamente decorados, gorros, orejeras, brazaletes para brazos y piernas y collares compuestos) nos permiten afirmar que debió existir una escala jerárquica, el estudio de las imágenes que se tienen a disposición nos plantea la posible existencia de tres rangos:

·        Soldados, caracterizados por poseer casco, escudo, armas (equipo militar completo) pero pocos a ningún atributo de prestigio.

·        Oficiales de menor rango, caracterizados por la presencia de cabezas trofeo y algún elemento de prestigio asociado.

·        Nobles u oficiales de alto rango, estos poseen armas pero no llevan escudos o cascos, presentan uncus bien decorados, collares compuestos, armas ofensivas y brazaletes en brazos y piernas.

Asimismo, la presencia de algunos animales (falcónidas y felinos) puede indicar un tipo de organización basado en la identificación de un grupo de guerreros con un tótem o animal sagrado, tal como se dio en Centroamérica, al respecto, Martha Cabrera (Cabrera 2007 : 75) indica que “… existieron órdenes militares que tenían como símbolos a estos animales, en especial al águila.”. De una u otra forma es evidente que hubo una estrecha relación entre el arte de la guerra y las representaciones de animales como el águila, el halcón o el jaguar.

Para elaborar algunas de las armas y especialmente los arcos se debió contar con tipos de madera espaciales con fibras elásticas y fuertes, la chonta cumple con este requisito y su presencia en conchopata se encuentra comprobada por lo que la necesidad de renovar y aumentar el armamento del ejército debió generar una fuerte demanda de este producto lo que activaría el comercio con la zona de la selva.

También se puede concluir que parte del armamento Huari provenía del intercambio e influencia de la costa, básicamente producto de la interacción entre Moche, Nasca y los Huarpa, de este modo aparecen la masa, el escudo pequeño asociado a ella, los cascos cónicos y las representaciones de los dardos, paralelamente debió darse también una transmisión de conocimientos bélicos tales como tácticas de combate y organización militar.

En el caso de la producción, mantenimiento y reposición de las armas; el tener formas idénticas a las herramientas usadas en la vida cotidiana facilitaba enormemente su uso, las hacía muy baratas y fáciles de producir y permitía en casos urgentes que grandes grupos de la población se defendieran en caso de necesidad sin la necesidad crear armas nuevas.   

Finalmente, tal como se ha señalado en las características de la guerra, esta no ofrece un resultado perdurable por lo que el dominio tiene que asegurarse mediante toda una serie de mecanismos ideológicos, religiosos, culturales, económicos, sociales y tecnológicos, ello obliga a interpretar la existencia y funciones de un ejército, no como un ente independiente en Huari sino como parte de un estado expansionista sumamente complejo. Hasta ahora las evidencias nos ofrecen la visión de un ejército fuerte, bien armado y organizado que combina tradiciones militares propias de la región con otras  provenientes de la costa norte y central pero quedan por aclarar múltiples interrogantes:

¿Cuál era la relación entre el clero y el sistema religioso y el ejército?

¿Qué papel exactamente tienen las cabezas trofeo?

¿El ejército era una herramienta de conquista solamente o también mantenía el control de los territorios?

¿Cómo surge esta organización militar Huari, que elementos fueron originales de la región y cuales llegaron de culturas foráneas?

¿Qué papel le tocó al ejército en la declinación y caída de Huari?

 

Como se ve queda mucho aún por estudiar respecto a los guerreros, el ejército y el militarismo en Huari, esperamos con el presente trabajo abrir el debate sobre este tema e ir resolviendo estas y otras interrogantes que de seguro se irán dando en el futuro.

 

 

© César Álvarez García 2007

 


Notas..

(11) Rodean y Fernández, Pp, 126.  2001. -Volver-

(12) Imagen Reproducida en la obra de Peter Kaulicke: Contextos funerarios de Ancón Fig. 38 1997. Tomado de Reiss y Stübel 1880-1887, lam. 49). -Volver-

(13) Knobloch, 71, 2001. -Volver-

(14) Ravines, 123, 1994.-Volver-

(15) Mujica: “Las Grandes culturas de sur”, en Historia y cultura del Perú Pp 161, 1995.-Volver-

(16) Ravines, 97, 1994.-Volver-


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