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| LOS CHIMÚ Y LOS CHANKAS, DOS EJEMPLOS DEL MILITARISMO PREINCA. |
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Las tribus Chanka: Dentro de los ejemplos de tribus guerreras en el periodo que antecede a la expansión incaica uno de los más resaltantes fue la de los chankas pues estos estuvieron a punto de aniquilar el naciente poder de los incas. Sin embargo a pesar de su importancia no existen muchos datos acerca de su organización, armas y estrategia, lo que se sabe gracias a la arqueología es que no se trataba de un estado organizado sino de una conjunto de tribus o grupos humanos que se reunían para enfrentar ciertas amenazas o para organizar expediciones de saqueo o conquista (18). Sin embargo al parecer la participación de los diferentes grupos no era homogénea sino que obedecía al prestigio de los líderes de turno, al enemigo a enfrentar, la distancia y otros factores. Lo que si se puede afirmar es que la guerra era una actividad cotidiana difundida en toda la zona central de la sierra peruana y que debido a ello casi no se encuentran poblados en las llanuras sino en las cimas de cerros y montañas de difícil acceso, muchos de ellos se rodeaban de murallas defensivas simples y compuestas e incluso de fosos y terraplenes. Sobre el armamento se sabe poco pero en las excavaciones arqueológicas se han encontrado abundantes maccanas y porras de piedra, tanto con borde redondeado como en forma de estrella, se conoce también de la presencia de hondas de diverso tamaño pero ignoramos si existían arqueros y los implementos de defensa utilizados. Sin embargo el bajo nivel tecnológico que poseían comparado con el del periodo Huari hace suponer que estaba constituido básicamente por tejidos de lana o algodón poco diferentes a los que usaban en la vida diaria (uncía o camisas largas con o sin mangas) tal vez complementados con escudos de madera y cascos de caña, lana o madera. Respecto a su organización los diferentes cronistas que recogen información acerca de la guerra entre chankas e incas (19) señalan que el ejército estaba dividido en dos mitades: Una comandada por Uscovilca y la otra por Ancovilca, de estos comandantes el primero era el más poderoso y pertenecía a la facción de los Hanan o “los de arriba” y el segundo a los Urin o “los de abajo”, este tipo de organización al parecer era común en los andes y se reflejaba en todas las actividades que se realizaban. Además de estar divididos por mitades cada una llevaba su propia huaca o ídolo que tenía un valor enorme pues su captura o destrucción significaba automáticamente la derrota del ejército e incluso el sometimiento de pueblos completos. Según los registros del Cronista Sarmiento de Gamboa (20) el ejército chanka marchó sobre el Cusco con la finalidad de aniquilar el naciente estado inca y de apoderarse de sus riquezas, para poder abarcar todo el territorio el ejército chanka fue dividido en tres destacamentos destinados a invadir el altiplano, la ceja de selva y el propio Cusco el Inca Viracocha y su Hijo Urco, heredero al trono, se acobardaron ante la fuerza invasora y resolvieron abandonar el Cusco y huir a la Pucara o fortaleza de Jaquijahuana. Ante este acto uno de los hijos del Inca llamado Yupanqui (posteriormente conocido como Pachacutec, el creador del Imperio Inca) se rebeló contra su padre, se quedó en el Cusco y buscó el apoyo de los líderes locales para reunir un gran ejército y enfrentar a los invasores. Al aproximarse el enemigo salió el Inca cubierto con una piel de jaguar a arengar a sus tropas, al mismo tiempo que se verificaban una serie de fosos en los cuales debían caer los chankas. La batalla se inició al amanecer en las entradas de la ciudad e incluso las mujeres participaron en ella, el resultado se mantuvo indeciso hasta el mediodía, momento en el que el jefe Chanka Uscovilca cae prisionero y es asesinado. Luego de esto las tropas chankas se desbandaron y huyeron del campo de batalla. El cronista Betanzos menciona que fue necesaria una segunda batalla para expulsar definitivamente a los chankas y que con el botín obtenido y el prestigio ganado Yupanqui pudo transformarse en Inca y cambió su nombre por Pachacutec (el que hace temblar la tierra). De esta forma los incas se libraron de la derrota y al mismo tiempo eliminaron a su principal y más poderoso enemigo: Los chankas. La importancia militar de los chancas no decreció y posteriormente fueron incluidos en el ejército inca como una fuerza de élite pero el Inca Pachacutec, temeroso de la importancia que habían alcanzado mandó a su hermano Cápac Yupanqui que los eliminara. Según la Crónica de Sarmiento al enterarse los chankas de esto huyeron y se refugiaron en la zona montañosa de la selva. EL ESTADO CHIMU: El ocaso de Huari no significó un periodo de crisis o retroceso en todo el territorio imperial pues en la costa norte los conocimientos y la civilización de los Huari fue heredada por los Chimú, estos se asentaron en lo que anteriormente fue el territorio de los Moche y crearon un poderoso estado que se expandió hasta la costa central y que representó uno de los mayores retos para el Imperio Inca. Los chimú, al igual que los moche tuvieron una sociedad con una claro carácter militarista y una hipótesis acerca del mecanismo para su expansión fue el de negarle a los sucesivos herederos al trono los bienes, territorios y habitantes de sus padres, de este modo cada nuevo gobernante tenía que construir su propio palacio, conquistar su propio dominio y generar sus propias fuentes de riqueza, de este modo nuevos valles eran agregados a los ya dominados (21). Sin embargo al parecer existían enemigos en la sierra pues la ubicación de las fortificaciones en las entradas a los valles serranos demuestra que los ataques provenientes de esta zona eran temidos y se procuraba controlarlos del mejor modo posible. Un aspecto que diferencia a los chimú de los moche es el equipo militar de la infantería pues mientras el guerrero moche portaba un equipo muy completo que incluía corazas escamadas el guerrero chimú no portaba coraza alguna y su armamento consistía básicamente en porras, estólicas, dardos y mazas complementados con escudos y cascos para la defensa. El enfrentamiento entre los chimú y los incas se hizo inevitable y la preparación se inició varias décadas antes de la lucha abierta. Las incidencias de esta campaña son complejas y serán objeto de un trabajo independiente, baste señalar que la lucha contra los incas fue tan dificultosa para estos últimos que solo vencieron a los chimú al cortarles las fuentes de agua provenientes de la sierra. El sistema militar de este estado se complementó con una red de caminos sumamente desarrollada heredada de los huari, complementada con murallas fortificadas, fortalezas y centros administrativos bien organizados.
Bibliografía:
Jiménez
Borja, Arturo Lumbreras,
Luis Guillermo Lumbreras,
Luis y Cisneros Velarde, Leonor. Ravines,
Roger Rowe,
Jhon Sarmiento
de Gamboa, Pedro. Tello,
Julio C. 1956 “Arqueología del Valle de Casma”. Ed. San Marcos. Lima. Uhle,
Max Willey,
Gordon R. |
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