En textos, imagenes y mapas.
Sumario
 
Los orígenes legendarios de la dinastía

"En los mismos principios de la monarquía polaca se sitúa el episodio paleo-polaco del principado de Gniezno, donde la leyenda se mezcla con la historia.

En la segunda mitad del siglo IX la tribu de los polanos inició un movimiento de separación de los goplanos, constituyéndose en principado, con capital en Krusvitza, residencia de la dinastía de los príncipes Popielidas, más legendaria que histórica. A la muerte de Lej en el año 815, le sucedió Popiel I, que reinó solo cinco años. Popiel II, citado como rey de los polanos por algunos, pero en realidad príncipe de ellos, se caracterizó por una mala administración y una gran crueldad.

Cierto día dos caminantes desconocidos se presentaron pidiendo, según costumbre, ser recibidos. Popiel, contraviniendo las leyes de la hospitalidad eslava, mandó negarles la entrada. Viéndolo un modesto campesino o carretero les invitó a su mesa, ya que aquel día se celebraba en su casa el ritual «corte de pelo» de su primogénito. Bajo su humilde aspecto los caminantes escondían la condición de personas muy importantes y demostraron su poder multiplicando la comida y la bebida de tal modo, que ni el vecindario invitado, ni los que atraídos por la curiosidad seguían llegando pudieron agotarlas. Antes de marchar los misteriosos viajeros predijeron el próximo fin de Popiel y la elevación del campesino Piast a la dignidad principesca. Poco después de estos memorables acontecimientos empezaron a realizarse las predicciones de los misteriosos caminantes . Para vengarse de sus críticas ,según reza la leyenda, Popiel invitó a sus doce tíos a una comilona y mandoles envenenar. De sus cuerpos nacieron miles de ratones que persiguieron a Popiel con intención de despedazarle, refugiado este en un castillo o torre que poseía en un islote del lago Goplo, los intrépidos ratones cruzaron a nado el brazo de agua, alcanzaron al fugitivo y le dieron muerte, entonces Piast fue elevado al trono por el pueblo agradecido y admirado por sus virtudes genuinamente eslavas, que son: la hospitalidad, la humildad y la bondad."

 
Orzel
Extraído del libro "La cultura eslava" Gabriela Makowiecka / Estanislao Makowiecki
(pulsar la llave para volver al sumario)
El misterio de Mieszko i
Los Piastas (reyes campesinos, piast es campesino en polaco) fueron la primera dinastía de reyes y duques que gobiernan Polonia desde sus comienzos como estado independiente hasta 1370. Partiendo de la región de Poznan (s. IX y X) y con centro en Gniezno, capital de la tribu eslava occidental de los polanos, logran unir a las tribus polacas básicas: polanos, silesianos, mazovianos, vistulanos y también a los pomeranios.

La llegada de la dinastía al trono de Polonia está descrita en la crónica de un historiador desconocido de principios del siglo XII, Galo Anonimo, quien enumera a los primeros príncipes reinantes:

  • Piast Choscikowic ( “Campesino” )
  • Siemiowit / Siemowit / Ziemowit ( “El que cuida de su gente”)
  • Lestek / Leszek / Leshek ( “Astuto”)
  • Siemomysl (“El que cuida de su familia”)

Estos nombres eslavos no están confirmados por fuentes históricas, Galo solo transcribe la tradición oral de la dinastía.

Su primer miembro documentado históricamente, el duque Mieszko I, (vivió del 922 al 992 y gobernó del 960 al 992), Príncipe de Gniezno, comienza la unificación de Polonia e introduce el cristianismo (966). También este año 966 en Silesia, se crea la schola (congregación religiosa alrededor de un obispo)de Schmoger (Schmagram), cerca de Namslau, en la frontera con Polonia. El fundador, bajo el patrocinio de los polacos es San Adalberto secundado por misioneros checos pertenecientes a  la iglesia de Roma. El año 990, Mieszko I conquista parte de Silesia.

Existe cierta controversia acerca de si Mieszko era eslavo o de procedencia escandinava. El nombre Mieszko es un nombre eslavo, también son eslavos los nombres de sus legendarios ancestros. En todas las fuentes el príncipe es llamado Mieszko, (Mescus, Mesco). En todas salvo en una: el “Dagome Iudex”. Este documento es una copia, de tiempos del Papa Gregorio VII, del realizado por el cardenal Deusdetit que recoge la donación que Mieszko hizo un poco antes de su muerte en 992. En ella declara a Polonia “Patrimonio de San Pedro”, es decir la entrega como donación a la Iglesia Católica. Como hemos dicho, en él se nombra a Mieszko como Dagome. Las dudas que crea son evidentes: ¿porqué llama a Mieszko, Dagome?, ¿era su nombre de bautizado? ¿era su verdadero nombre, no eslavizado?. Lo más probable es que simplemente fuera un error. Para Deusdetit no era lo importante quién hacía la donación o cuales eran los límites exactos del estado de Mieszko. No importaba que confundiera nombres extraños o términos geográficos. Lo esencial era que el Papa recibiese esta clase de donaciones y así poder ser considerado una especie de "supra-señor" (teórico) de países donados, una forma de acumular poder.

Por otra parte la arqueología ha encontrado numerosos vestigios escandinavos en el temprano estado Piasta. Se sabe que la guardia del príncipe (la "druzyna") estaba formada en parte por escandinavos. Hay dudas acerca de este hecho: ¿son estas influencias nórdicas la prueba de que los orígenes escandinavos de la dinastía a semejanza de la Rus de Kiev, o se trata solo de simples mercenarios al servicio de la monarquía?. Sea como fuere, esta clase de interrogantes son los que contribuyen a dar vida a la historia.

 

Boris
La partición de polonia y el nacimiento de la silesia autonoma Boleslao III “el Irónico” (Boleslaw Krzywousty, 1102-1138), uno de los sucesores de Mieszko I, consciente de las tendencias centrífugas que se estaban gestando en Polonia y en un intento de resolverlas vía testamento, introduce el sistema de mayorazgo: divide el estado y lo reparte entre sus cuatro hijos creando otros tantos ducados hereditarios para cada uno:
  • Silesia
  • Mazovia
  • Gran Polonia, con Gniezno y Poznan
  • Sandomir

Además, crea una provincia real en Cracovia, cuya tenencia será rotatoria entre las distintas ramas creadas y que incluye el trono y el resto de territorios polacos. El dominio de Cracovia comportaba poderes generales sobre temas militares, de política exterior y materias eclesiales. En principio sería el primogénito, con el título de Gran Duque de toda Polonia, el que se encargara de esta provincia. A su muerte, el miembro más antiguo de la dinastía en ese momento heredaría Cracovia. De esta forma, se creaba un turno de rotación, pasando el poder soberano por los diferentes linajes Piast. Al mayor, Ladislao (Wladyslaw Wygnaniec, 1138-1146) le va a corresponder, además de Cracovia, Silesia.

El sistema va a fallar, como era previsible y a la muerte de Boleslao, el reino se desintegra mientras Ladislao no consigue hacer valer su autoridad como Gran Duque sobre las otras ramas, que se van a enzarzar en disputas continuas y luchas fraticidas. En 1146 Ladislao, pide ayuda al Sacro Imperio y a cambio reconoce su soberanía sobre Polonia, por lo que es obligado a exiliarse por sus hermanos, que se unen contra él. Setenta años después, en 1163, sus hijos toman posesión de Silesia con el apoyo imperial y la dividen en tres ducados:

  • La parte sur es dada a Miecislao llamándose Alta Silesia (Oberschlesien en alemán), con capital en Ratibor.
  • La norte se da a Boleslao, es llamada Baja Silesia (Niederschlesien), con capital en Breslau.
  • A Conrado le corresponde la Silesia Media, que a su muerte pasa a Miecislao.

Los duques de Silesia continuaron dividiendo los ducados entre sus herederos de tal forma que en un siglo habían derivado en una docena de pequeños ducados.

dinastia piasta
Boris
   
 
 

Los Piastas de Silesia

"En el siglo XII se entabló un pleito de sucesión entre los príncipes de la casa Piast, y entonces Federico Barbarroja obtuvo (1163) para los hijos del destronado Wladislao, como indemnización, gran parte de Silesia. Estos fueron los fundadores de la dinastía Piast en Silesia. Boleslao I fundó el ducado de Breslau (Baja Silesia); Miecislao, el de Ratibor (Alta Silesia), y Conrado, el de Glogau. Al morir Conrado, en 1178, sin heredero natural, su territorio pasó a la línea de Breslau; en ambos ducados hubo divisiones muy frecuentes. Entre los duques de la Baja Silesia sobresalieron: Enrique I el barbudo (m. en 1238), esposo de santa Eduvigis ó Hedvigia, quien, después de la victoriosa guerra de 1233, logró el gobierno tutelar de Polonia y el señorío de Cracovia, y su hijo Enrique II, que murió en 1241 en la batalla contra los mogoles, cerca de Liegnitz. Por la división de la Baja Silesia (1241) nacieron los tres ducados de Breslau, Liegnitz y Glogau; por la de la Alta Silesia, los de Teschen, Oppeln y Ratibor, que en 1340 se unió con el feudo bohemio de Troppau; en cambio, por este hecho se separó, en 1366, el ducado de Jägerndorf. La ciudad más importante de cada ducado fué pronto residencia de un príncipe. A principios del siglo XIV había en SILESIA 14 casas de príncipes reinantes, a saber: en la Baja Silesia, Brieg, Breslau, Liegnitz, Schweidnitz, Jaüer, Münsterberg, Glogau, Steinau, Sagan y Öls y en la Alta Silesia, Kosel, Teschen,Beuthen, Faltenberg, Oppeln, Strehlitz, Ratibor y Troppau, á los que se ha de añadir un principado episcopal: Neisse. El rey Juan de Bohemia fué reconocido como señor supremo, en 1327, por todos los ducados de la Alta Silesia y por Breslau, y en 1329 por los de la Baja Silesia, y el rey Casimiro el Grande de Polonia renunció en 1335 á la soberanía de SILESIA, que había perdido importancia para él. El emperador Carlos IV heredó, por su esposa Ana, el derecho de sucesión en los dos princip. de Jauer y Schweidnitz, y á consecuencia de esto llevó SILESIA entera, bajo la corona de Bohemia, al Imperio alemán. No obstante, SILESIA fué considerada como una unidad, cuyos negocios fueron encomendados á los llamados Congresos de príncipes. SILESIA hubo de padecer mucho á causa de las doctrinas husitas, enemigas del chequismo. En 1498 y 1511 dió el consentimiento Wladislao á los duques de Liegnitz, Teschen, Oppeln y Ratibor para que, por falta de sucesión masculina, legaran testamentariamente sus estados á otros. Con arreglo á esto, el duque Federico II concluyó, en 1537, un pacto de sucesión recíproco de de Liegnitz, Brieg y Wohlau, con Joaquín II de Brandeburgo; el rey Fernando I, de la casa de Habsburgo, declaró nulo este pacto en 1546. Los duques de SILESIA no pusieron obstáculo a la Reforma, pero sí los reyes de Bohemia, especialmente Fernando II, que trató de volver a los silesianos á la antigua fe, y el país hubo de padecer mucho durante la guerra de los Treinta Años, pero la mayor parte de SILESIA continuó católica. Un Hohenzollern, Juan Georg, perdió entonces su princip. de Jägerndorf por haberse adherido á Federico V del Palatinado. Los jesuitas fueron admitidos formalmente en 1618; las iglesias protestantes, exceptuando algunas pequeñas iglesias de paz en Jauer, Schweidnitz y Glogau, se cerraron y sus bienes quedaron confiscados. Los principados de Münsterberg, Sagan; Oppeln y Ratibor fueron en parte vendidos y en parte hipotecados. El emperador Leopoldo I hizo lo mismo en los ducados de Liegnitz, Wohlau y Brieg, los cuales hablan pasado á la corona de Bohemia después de la muerte de Jorge Guillermo, duque de Piast. El elector Federico Guillermo de Brandeburgo, quien, con arreglo al pacto de sucesión de 1537, reclamó sus derechos, recibió, en 1686, el círculo de Schwiebus solamente; el elector Federico III, con arreglo á una obligación contratada como príncipe electoral, lo devolvió al emperador en 1694 por 250,000 florines. A consecuencia de la intervención de Carlos XII de Suecia, los protestantes de SILESIA recibieron, por la Convención de 1707 y el compromiso ó pacto imperial de 1708, el derecho á ejercer cargos públicos y el permiso para abrir 128 iglesias y fundar otras seis nuevas iglesias de gracia en Freistadt. Hirschberg, Landeshut, Militsch, Sagan y Teschen. A la muerte del emperador Carlos VI los Estado silesianos reconocieron en 1720 la Pragmática Sanción,y con ella a María Teresa como futura soberana no obstante, Federico II de Prusia, al subir al trono en 1740, reclamó los princip. de Liegnitz, Brieg Wohlau y Jägendorf é invitó á aquella soberana á una alianza contra todos sus enemigos, si ella renunciaba á una parte de SILESIA. La negativa de la Emperatriz fue causa de que Federico invadiera SILESIA el 16 de Diciembre de 1740, dando así principio a la primera guerra de Silesia."

Extraído de la enciclopedia Espasa-Calpe
 

Los Duques de Silesia en el Sacro Imperio

“En 1335, Juan de Luxemburgo que aspiraba al trono de Cracovia tiene que abandonar sus pretensiones sobre Polonia, no obstante consigue convencer a los Duques de Silesia para que se hagan feudatarios suyos, pero manteniendo una considerable autonomía. Así Silesia se separa de Polonia y se incorpora a la Corona de Bohemia y al Sacro Imperio Romano Germánico. A partir de entonces, los reyes de Bohemia añaden a sus títulos el de Duque de Silesia.
Esta independencia y su condición de descendientes de las antiguas casas reinantes de Piastas que gobernaron Polonia entre los siglos Noveno y Decimocuarto hacía que mantuvieran una especial posición dentro del Imperio.
 Un ducado silesio no poseía la categoría de Patrimonio Imperial por lo cual su título no conllevaba el derecho a ser incluido entre la Alta Nobleza Imperial. Además, al no proceder su poder directamente del Imperio los duques no eran reconocidos como Príncipes Imperiales.
Cuando una estirpe de los piastas silesios se extinguía, sus tierras pasaban a ser gobernadas directamente por los Reyes de Bohemia que podían retener los ducados para sí mismos o darlos como feudos.
El ducado de Sagan fue concedido a la casa de Wettin. Los Hohenzollerns de Brademburgo recibieron los ducados de Krossen y Jägendorf (Krnov). Jorge Podiebrad, Rey de Bohemia, dio los ducados de Öls y Münsterberg a su hijo. En 1526 Silesia, como parte de la Corona de Bohemia pasó a ser posesión de la casa de Habsburgo. Los Habsburgo, como Reyes de Bohemia, continuaron la costumbre de conceder como feudos los antiguos ducados Piast de Silesia. Todas las estirpes Piast en Silesia se extinguieron en 1675, cuando murió el último duque Jorge Guillermo (Georg-Wilhelm), Duque de Liegnitz y Brieg. Cuando los Habsburgo concedían un ducado silesio como feudo, sus propietarios perdían los derechos y privilegios que habían disfrutado los antiguos Duques Piastas. Sin embargo, la categoría de los nuevos propietarios era mucho más elevada que la de otros súbditos: Ladislao IV y Juan Casimiro, Reyes de Polonia; Gabriel Bethlen, príncipe de Transilvania, Alberto de Wallenstein, miembros de las principales casas de Lorena, Sajonia, Württemberg, Brunswick, Auersperg, Lobkowitz, Liechtenstein, Biron, etc. Algunos tenían incluso el derecho de acuñar moneda. En algunas antiguas posesiones de los duques piastas los nuevos señores no recibieron el título de duque (Trachenberg, Militsch, Wartenberg, Pless, etc.), pero tenían algunos derechos feudales adicionales en comparación a otros títulos del mismo nivel teórico.
 En 1740, Federico II, Rey de Prusia, después de conquistar la mayor parte de Silesia se auto titulaba  “Soberano y Primer Duque de Silesia” (Souverainer und Oberster Herzog von Schlesien), para recalcar que gobernaba Silesia, pero no como un feudo de Austria. María Teresa conservó algunas zonas de Silesia y esto permitió a los gobernantes austriacos seguir llamándose “Duques de la Alta y Baja Silesia” hasta 1918.
Hoy en día, el Príncipe gobernante de Liechtenstein aún reclama la propiedad de los Ducados silesios de Troppau y Jägendorf que forman parte de la república Checa exhibiendo los títulos correspondientes. En su forma moderna el título de Liechtenstein no hace referencia no obstante a Silesia como antes (La constitución de Liechtenstein de 1818 comenzaba con las siguientes palabras: "Wir Johann-Joseph, von Gottes Gnaden Souverainer Fürst und Regierer des Hauses von und zu Liechtenstein von Nikolspurg, Herzog zu Troppau und Jägerndorf in Schlesien,...".
En el siglo diecinueve los propietarios de los antiguos y nuevos principados creados por los Reyes de Prusia (el Principado de Trachenberg perteneciente a la Casa de Hatzfeld, el principado de Krotoszyn perteneciente a la Casa de Thurn & Taxis,  y el Ducado de Ratibor perteneciente a la Casa de Hohenlohe)  ya no siguieron teniendo más privilegios que los normales de la nobleza Austriaca y Prusiana."

Val Rozn 1999-2002 Traducción de Boris

Los Duques de Silesia según Thomas Carlyle
"1139-1159. Veinte años de grandes problemas en Polonia, que al final beneficiarían a Silesia. En 1139 el rey polaco, una en verdad poderosa majestad, del que podríamos decir el nombre, pero no lo vamos a hacer, muere; y deja sus dominios repartidos por puntual legado entre sus cinco hijos. Puntual legado en vano: porque el hijo mayor (que era rey y tenía Silesia y mucho más en su parte) empezó a usurpar, a tomar, hasta que los otros se sublevaron y lo arrojaron al exilio; volvieron a dividir; esperando poder estar esta vez tranquilos. Esperaban, pero fueron decepcionados; ya que no pudieron llegar a acuerdo seguro en nada en los veinte años siguientes; no hasta que el hermano mayor, “primero en iniciar los conflictos, muriese en el exilio en Holstein”, y fue ya a punto de morir cuando consintió en aceptar Silesia como toda reclamación y estar tranquilo de ahí en adelante.
En consecuencia, sus tres hijos, en 1159, se hicieron cargo de Silesia en su lugar; sus tíos lo consideraron justo. Silesia se sintió bastante contenta de separarse de Polonia y de continuar separada; y siguió su propio camino; separandose cada vez más de sus costumbres y fortunas. Estos tres hijos, del último rey polaco que murió en el exilio en Holstein, son los “Duques piast”, de los que mucho se ha hablado en las historias sobre Silesia: y de cuyos méritos destaco sobre todos este solamente, que en todo lo posible, se esforzaron en ser alemanes. Fueron los ancestros de todos los “Duques Piast”, propietarios de Silesia de allí en adelante, hasta que el último de ellos murió en 1675., y una cierta ERBVERBRUDERUNG ( hermandad entre herederos) que habían establecido, dejó de existir con él. Sus méritos como duques soberanos parecen haber sido considerables; una cierta piedad, sabiduría y nobleza, no fueron raras entre ellos (...)"
. Extraído de "La Primera Guerra Silesia" de Thomas Carlyle, traducción de Boris
Fin