Libro
de fuentes medievales
Textos sobre la conquista árabe
de Egipto en el año 642
1)
Historia de los Patriarcas de Alejandría
2) Al-Baladhuri: La Conquista de Alejandría
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La
Historia de los Patriarcas de Alejandría
Y por esos días Heraclio tuvo un sueño en el que se le decía:
"Exactamente allí vendrá contra usted una nación
circuncidada, y ellos le vencerán y tomarán posesión
de la tierra". Por eso Heraclio pensó que serían los
judíos, y concordantemente dió órdenes que debían
bautizarse todos los judíos y Samaritanos en todas las provincias
que estaban bajo su dominio.
Pero después de unos días apareció un hombre de los
Arabes, de los distritos del sur, es decir, de La Meca o su vecindad,
cuyo nombre era Muhammad,; y él condujo a los adoradores de ídolos
al conocimiento del Dios Unico, y les pidió que declarasen que
Muhammad era su apóstol; y su nación se circuncidó
en el Hesh, no por la ley, y oró hacia el Sur, volviéndose
hacia un lugar que ellos llamaban la Kaabah. Y tomó posesión
de Damasco y Siria, y cruzó el Jordán, y le construyó
una represa. Y el Señor abandonó el ejército de los
romanos ante él, como un castigo por su fe corrupta, y debido a
los anatemas proferidos contra ellos, a causa del concilio de Calcedonia,
por los antiguos padres.
Cuando Heraclio vio esto, congregó a todas sus tropas de Egipto
hasta las fronteras de Aswan. Y continuó durante tres años
pagando a los musulmanes los impuestos que él había exigido
con el propósito de aplicarlos a él y a todas sus tropas;
y llamaban al impuesto bakt, es decir que era una suma reclutada a tanto
por cabeza. Y esto siguió hasta que Heraclio hubo pagado a los
musulmanes la parte mayor de su dinero; y muchas personas murieron por
los problemas que ellos soportaron.
Así cuando pasaron diez años del gobierno de Heraclio junto
con el Cólquida, quién buscaba al patriarca Benjamín,
mientras estaba huyendo de él de lugar en lugar, escondiéndose
en las iglesias fortificadas, el príncipe de los musulmanes envió
un ejército a Egipto, bajo uno de sus fieles compañeros,
llamado Amr ibn Al-Asi, en el año 357 de Diocleciano, el asesino
de los mártires. Y este ejército del Islam bajó a
Egipto con gran fuerza, en el duodécimo día de Baunah, que
es el sexto de junio, según los meses de los romanos.
El comandante Amr destruyó el fuerte, y quemó los barcos
con fuego, y derrotó a los romanos, y tomó posesión
de parte del país. Porque él había llegado primero
por el desierto; y los jinetes tomaron el camino a través de las
montañas, hasta que llegaron a una fortaleza construida de piedra,
entre el Egipto Superior y el Delta, llamada Babilonia. Así ellos
montaron sus tiendas allí, hasta que estuvieron preparados para
luchar contra los romanos, y hacer la guerra contra ellos; y después
ellos llamaron a ese lugar, digo la fortaleza, en su idioma, Bablun Al-Fustat;
y ése es su nombre al presente día.
Después de luchar tres batallas con los romanos, los musulmanes
los conquistaron. Así cuando los principales hombres de la ciudad
vieron estas cosas, fueron donde Amr, y recibieron un certificado de seguridad
para la ciudad, que no podía ser saqueada. Este tipo de tratado
que Muhammad, el jefe de los Arabes, les enseñó, lo llamaron
la Ley; y él dice con respecto a él: "En cuanto a la
provincia de Egipto y cualquier ciudad que esté de acuerdo con
sus habitantes en pagar el impuesto territorial a ustedes y someterse
a vuestra autoridad, hagan un tratado con ellos, y no los hieran. Pero
saqueen y tomen como prisioneros a aquéllos que no consientan a
esto y se les resistan". Por esta razón los musulmanes mantuvieron
sus manos fuera de la provincia y sus habitantes, pero destruyeron la
nación de los romanos, y su general llamado Mariano. Y aquéllos
de los romanos que escaparon a Alejandría, cerraron sus puertas
a los Arabes, y se fortificaron dentro de la ciudad.
Y en el año 360 de Diocleciano, en el mes de diciembre, tres años
después que Amr hubo tomado posesión de Menfis, los musulmanes
capturaron la ciudad de Alejandría, y destruyeron sus muros, y
quemaron muchas iglesias con fuego. Y quemaron la iglesia de San Marcos,
que se construyó al lado del mar, dónde fue depositado su
cuerpo; y éste fue el lugar al cual el padre y patriarca, Pedro
el Mártir, fue antes de su martirio, y bendijo a San Marcos, y
le confió su razonable rebaño, como él lo hubo recibido.
Así ellos quemaron este lugar y los monasterios alrededor de él....
Cuando Amr tomó plena posesión de la ciudad de Alejandría,
y fijó sus asuntos, ese infiel, el gobernador de Alejandría,
temió, siendo prefecto y patriarca de la ciudad bajo los romanos,
que Amr lo mataría; por consiguiente sorbió un anillo envenenado,
y murió en el lugar. Pero Sanucio, el considerado como el verdadero
dux, hizo saber a Amr las circunstancias de ese padre militante, el patriarca
Benjamín, y cómo él era fugitivo de los romanos,
a través del miedo de ellos. Entonces Amr, hijo de Al-Asi, escribió
a las provincias de Egipto una carta en la que decía: "Hay
protección y seguridad para el lugar dónde Benjamín,
el patriarca de los Cristianos coptos está, y paz de Dios; por
consiguiente permítasele venir seguro y tranquilo, y administrar
los asuntos de su Iglesia, y el gobierno de su nación".
Por consiguiente, cuando el santo Benjamín oyó esto, volvió
a Alejandría con gran alegría, se vistió con la corona
de la paciencia y el hiriente conflicto que había caído
sobre los ortodoxos a través de su persecución por los herejes,
después de haber estado ausente durante trece años, diez
de los cuales eran años de Heraclio, el romano no creyente, con
los tres años antes que los musulmanes conquistaran Alejandría.
Cuando Benjamín apareció, las personas y la ciudad entera
se regocijaron, e hicieron saber su llegada a Sanucio, el dux que creía
en Cristo, que había establecido con el comandante Amr que el patriarca
volviera y había recibido un salvoconducto de Amr para él.
A continuación Sanucio fue al comandante y le anunció que
el patriarca había llegado, y Amr dio órdenes que Benjamín
fuera traído ante él con honor, veneración y amor.
Y Amr, cuando vio al patriarca, lo recibió con respeto, y dijo
a sus compañeros y amigos íntimos: "Ciertamente en
todas las tierras que hemos tomado posesión hasta aquí,
yo nunca he visto a un hombre de Dios como este hombre". El Padre
Benjamín era bello de semblante, excelente en el discurso, disertando
con calma y dignidad.
Entonces Amr se volvió a él, y le dijo: "Reasuma al
gobierno de todas sus iglesias y de su pueblo, y administre sus asuntos.
Y si usted orará para mí, para que yo pueda ir al Oeste
y a Pentápolis, y tomo posesión de ellos, como lo hecho
con Egipto, y vuelva a usted en seguridad y rápidamente, haré
por usted todo lo que me pida". Entonces el santo Benjamín
oró por Amr, y pronunció un elocuente discurso que hizo
que Amr y aquéllos presentes con él se maravillaran, y qué
contenía palabras de exhortación y mucho beneficio para
aquéllos que lo oyeron; y reveló ciertas materias a Amr,
y partió de su presencia honrado y venerado. Y todo lo que el padre
bendito dijo al comandante Amr, hijo de Al-Asi, él lo encontró
verdadero, y ninguna carta de él fue incumplida.
Al-Baladhuri:
La Conquista de Alejandría
'Amr mantuvo su camino hasta llegar a Alejandría, a cuyos habitantes
encontró listos para resistir, pero los coptos en ella prefirieron
la paz. Al-Mukaukis se comunicó con 'Amr y le pidió por
paz y una tregua durante un tiempo; pero 'Amr se negó. Al-Mukaukis
entonces ordenó que las mujeres estuvieran de pie en los muros
con sus caras vueltas hacia la ciudad, y que los hombres estuvieran de
pie armados, con sus caras hacia los Musulmanes, esperando así
asustarlos. 'Amr habló, diciendo, "Nosotros vemos lo que usted
ha hecho. No eran tan solo números los que nosotros conquistamos.
Nosotros hemos encontrado a su rey Heraclio, y allí le ocurrió
lo que le ocurrió".
Oyendo esto, al-Mukaukis dijo a sus seguidores, "Estas personas están
diciendo la verdad. Ellos han cazado a nuestro rey de su reino hasta Constantinopla.
Por consiguiente, es mucho preferible que nos sometamos". Sus seguidores,
sin embargo, le hablaron severamente e insistieron en luchar. Los Musulmanes
lucharon furiosamente contra ellos y los sitiaron durante tres meses.
Por fin, 'Amr redujo la ciudad por la espada y saqueó todo lo que
estaba en ella, perdonando a sus habitantes de los cuales ninguno fue
muerto o tomado cautivo. Él los redujo a la posición de
dhimmis como al pueblo de Alyunah. Comunicó las noticias de la
victoria a 'Umar a través de Mu'awiyah ibn-Hudaij al-Kindi (después
como-Sakuni) y envió con él el quinto.
Los griegos escribieron a Constantino, hijo de Heraclio, que era su rey
en ese momento, diciéndole cuan pocos Musulmanes había en
Alejandría, y cuan humillante era la condición de los griegos,
y cómo ellos tenían que pagar el impuesto al voto. Constantino
envió a uno de sus hombres, llamado Manuwil, con trescientas naves
llenas de guerreros. Manuwil entró en Alejandría y mató
a toda la guardia que había en ella, con excepción de unos
pocos, quienes mediante el uso de sutiles medios escaparon. Esto tuvo
lugar en el año 25. Oyendo las noticias, 'Amr partió a la
cabeza de 15.000 hombres y encontró a los guerreros griegos haciendo
maldades en los pueblos egipcios cercanos a Alejandría. Los Musulmanes
los encontraron y por una hora fueron sometidos a una lluvia de flechas
durante la cual se cubrieron con sus escudos. Entonces se adelantaron
audazmente y la batalla rugió con gran ferocidad hasta que los
politeístas fueron derrotados; y nada pudo desviarlos o detenerlos
antes de llegar a Alejandría. Aquí se fortificaron y ubicaron
catapultas. 'Amr hizo un fuerte ataque, ubicó a los ballistae,
y destruyó los muros de la ciudad. Presionó tan fuertemente
la lucha hasta entrar en la ciudad por asalto, mató a los padres
y llevó a los niños como cautivos. Algunos de sus habitantes
griegos salieron para unirse a los griegos en alguna otra parte; y el
enemigo de Alá, Manuwil, fue muerto. 'Amr y los musulmanes destruyeron
el muro de Alejandría en la prosecución de un voto que 'Amr
había hecho a ese efecto, en caso de reducir la ciudad.... 'Amr
ibn-al-Asi conquistó Alejandría, y algunos Musulmanes la
hicieron su morada como guardias de caballería.
Traducción libre
del inglés por Ignacio Nachimowicz, Buenos Aires, Abril de 2007.
Texto
proveniente de la página MEDIEVAL SOURCEBOOK: http://www.fordham.edu/halsall/sbook.html
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