Libro
de fuentes medievales
Un
embajador árabe en Constantinopla
Finales del siglo X
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[Adaptado de Geanokoplos]
A finales del siglo
X, los estados más poderosos en Eurasia Occidental eran Bizancio
y el Imperio Abásida. Estos estados intercambiaban constantemente
embajadas. Este es un extracto del detallado informe de un enviado árabe
a Constantinopla a finales del siglo X. Su misión a la corte de
Basilio II, concernía a Bardas Skleros, un demandante al trono
bizantino que había ido a Bagdad buscando el apoyo árabe.
Así que yo marché a Constantinopla e hice mi entrada después
de haber sido recibido y muy cortésmente escoltado por oficiales
de la corte. Fui honorablemente alojado en el palacio del Kanikleios N'cephorus
(el enviado vino conmigo) quién estaba en el favor del Soberano.
Luego fui convocado a la presencia del Chambelán [es decir, el
eunuco Basilio], quién dijo: "Nosotros estamos familiarizados
con la correspondencia que afecta su mensaje, pero declare sus puntos
de vista". Entonces yo produje el actual acuerdo que él inspeccionó
y entonces dijo: "¿La cuestión no era abandonar el
impuesto territorial en el territorio de Abu Taghlib [en Mosul], tanto
pasado y futuro, fijado con al-Bakilani de acuerdo con sus deseos, e no
asintió él a nuestras condiciones acerca de restaurar las
fortalezas que habíamos tomado, y acerca del arresto de Bardas?
Su amo aceptó este acuerdo y obedeció nuestros deseos, ya
que usted tiene su ratificación de la tregua bajo su propia mano".
Yo dije que al-Bakilani no había llegado en absoluto a arreglo
alguno; él contestó que él no se había ido
hasta no haber establecido las condiciones del acuerdo cuya ratificación
bajo la mano de su soberano sería remitida, y que él había
producido su carta aprobando el total de las estipulaciones previamente.
Por esta razón yo fui conducido a encontrar algún dispositivo
para encontrar esta posición.
Yo dije esto: "Ibn al-Bakilani no llegó a acuerdo alguno con
usted; fue Ibn Kunis quien hizo este tratado y tomó una copia de
él en idioma griego". En eso salió el Chambelán,
y le preguntó a Ibn Kuinis "¿Quién ha autorizado
esto?" a lo qué él contestó que nadie ni Ibn
al-Bakilani había establecido cosa alguna, y yo me retiré.
Después de unos días el Chambelán me convocó
y reasumió la lectura el acuerdo. Hizo una pausa en un punto dónde
hablaba de lo que podría establecerse con Ibn Shahram en base a
lo que contenía la tercera copia, y dijo que esta era una copia,
pero ¿dónde estaban las otras dos? Al referirse a este pasaje
yo vi la equivocación que se había cometido permitiendo
esta posición, y dije: "El significado del pasaje es que el
acuerdo debía ser por triplicado, una parte para permanecer con
el gobernante bizantino, una para estar en Alepo, y la tercera en la capital
[Bagdad]". Ibn Kunis negó, diciendo que sus instrucciones
habían sido anotar el exacto sentido del acuerdo, y el Chambelán
dijo que esta copia era la valedera; que la segunda copia se refiría
a dejar las fortalezas, mientras que la tercera omitía toda mención
a Alepo; que el acuerdo se había firmado en las condiciones acordadas
con Ibn al-Bakilani, y el solo objeto de enviar esta copia era procurar
la mano del soberano y el sello. A lo que yo dije: "Esto no puede
ser así; mis instrucciones son meramente lo que yo he declarado
en lo que concierne a Alepo y las fortalezas, de acuerdo con el tratado
que usted ha visto". Él contestó: "Si Bardas [es
decir, Skleros] aquí efectivamente y usted nos habrían hecho
a todos prisioneros, usted no podría pedir por más de lo
que usted están pidiendo; y Bardas es, de hecho, un prisionero".….
Yo contesté: "Su supuesto caso de Bardas estando aquí
efectivamente es de ningún peso, ya que usted es bien consciente
que cuando Abu Taghlib, quién no está en equivalencia con
el más bajo de los seguidores de 'Adud al-Daula, ayudó a
Bardas, frustró los planes de los soberanos bizantinos durante
siete años; ¿cómo sería, entonces, si 'Adud
al-Daula lo ayudara con su ejército? Bardas, aunque prisionero
en nuestras manos, no está expuesto, como sus cautivos lo están,
a la mutilación; su presencia en la capital es la mejor cosa para
nosotros, porque nosotros no hemos hecho un cautivo de él. Puede
ser que él se preocupará pensando que queremos desplazarlo,
desesperará de nosotros, extrañará, y se marchará;
pero en la actualidad está actuando con nosotros y está
tranquilo por la pompa y seguridad que presencia en la capital. Nosotros
mantenemos de verdad, todos los hilos."
Mis palabras le impresionaron y confundieron grandemente, porque él
sabía que eran verdaderas, y dijo: "Lo que usted pide no puede
concederse; nosotros ratificaremos, si usted quiere, lo que estaba convenido
con al-Bakilani, de otro modo, retírese". Yo contesté:
"Si usted desea que yo me retire sin haber tenido un audiencia con
el Soberano, así lo haré". A esto él dijo que
él hablaba por el Soberano, pero que pediría una audiencia
para mí.
Y por unos días fui convocado y asistí. El Soberano bizantino
[Basilio] hizo que lo que había pasado fuera repetido a él
en mi presencia, y dijo: "Usted ha venido con un deplorable recado;
su enviado vino y procuró nuestro consentimiento a ciertas condiciones
que incluían restaurarnos las fortalezas tomadas durante la revuelta;
usted está pidiendo ahora que cedamos otras fortalezas que fueron
tomadas por mis predecesores.
“O consienta en lo que originalmente se estipuló o vaya en
paz". Yo contesté: "Pero al-Bakilani no convino nada,
ya que, en cuanto al documento que él trajo, usted nos privaron
bajo sus condiciones de la mitad nuestro territorio; ¿Cómo
podemos nosotros admitir semejante cosa contra nosotros mismos? De estas
fortalezas en Diyar Bakr ninguna está en poder de ustedes; ahora
Diyar Bakr nos pertenece: todos lo que pueden hacer es disputarla, y usted
no sabe cual será el resultado de la lucha". Aquí el
Chambelán se interpuso, diciendo: "Este enviado es hábil
en controversias y puede componer una historia satisfactoria: la muerte
es mejor para nosotros que la sumisión a estas condiciones: permítale
volver donde su amo". El Soberano se levantó entonces, y yo
me retiré.
Traducido por H. Amedroz, " An Embassy front Bagdad to
the Emperor Basil II" Journal of the Royal Asiatic Society, (1914),
pp. 921 25. Reimpreso en Deno Geanokoplos, Bizancio, (Chicago: 1984),
339-340
Traducción libre
del inglés por Ignacio Nachimowicz, Buenos Aires, Abril de 2007.
Texto
proveniente de la página MEDIEVAL SOURCEBOOK: http://www.fordham.edu/halsall/sbook.html
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