1 - CAUSAS POLÍTICAS Y DOMÉSTICAS

Desde el año 1002 hasta el 1014, o el periodo en el que Brían Boru fue rey supremo, Irlanda disfrutó de un periodo de paz como nunca nadie había conocido. Un bardo llegó a escribir que una mujer podía viajar sola de un extremo a otro de la isla sin ser siquiera molestada. Tal era por tanto la sensación de confianza y de prosperidad de que disfrutaban los irlandeses. Brían Boru, como hiciera Augusto en la vieja Roma, o Carlomagno en Francia, había sido capaz de crear una paz duradera, por encima de las viejas rencillas y de esa lucha de todos contra todos que tan solo favorecía a reyezuelos y caudillos ambiciosos, a señores de la guerra, pero que sumía a Irlanda en el caos, y por tanto la hacía vulnerable ante sus enemigos externos.
Por supuesto que no todo el mundo estaba de acuerdo con esta situación, así los señores de la guerra antes mencionados estuvieron urdiendo sus planes para derrocar a Brían desde un principio, pues se sentían más a gusto en la situación previa, moviéndose en su elemento natural que era la inestabilidad y las lucha constante. Uno de estos caudillos sería su viejo y cordial enemigo, Malachi Mor, que a la par que nostálgico del periodo previo, guardaba cierto rencor al rey supremo, quizá con cierta razón. Otro de estos señores de la guerra será el rey de Leinster, Mael Mordha, a la sazón cuñado de Brían Boru, pues era hermano de la reina Gormlaith. Entramos aquí directamente en otro de los motivos que nos llevan a la gran batalla final, que junto a los meramente políticos, son los propiamente domésticos. Así la familia política del rey supremo, encabezada por su esposa Gormlaith, dará a Brían Boru más de un quebradero de cabeza.
Gormlaith no solo es descrita como perversa, intrigante y ambiciosa por parte de las fuentes irlandesas (favorables casi siempre a Brían Boru), si no por los propios nórdicos también, que al fin y al cabo eran sus aliados. Así en la Saga de Njal leemos:

(Gormlaith)…cuya belleza oculta una mente artera y malvada.

Mientras que en otros textos nórdicos, escritos en Islandia por historiadores siglos después, se apunta a las intrigas de la reina como una de las causas directas del conflicto.
Brían Boru por tanto había conseguido una paz estable, pero estaba pagando un alto precio por ello, ya que debía mantener a raya a sus enemigos, que desde la sombra maquinaban contra él, e intentaban echar por tierra todo lo que su clan, los dal Cais, habían logrado. Así en éste periodo de paz estaba en realidad creciendo el embrión de la guerra civil, que dividiría a Irlanda entre partidarios y detractores del viejo rey Brían. Digamos que el gran sueño de paz y estabilidad aún tenía que pasar su gran prueba de fuego, que de ser superada convertiría a Irlanda en un país fuerte y unido y seguramente con capacidad para expandirse mas allá de sus fronteras. En caso contrario se volvería a la situación anterior. ¿Cual de las dos posturas prevalecerá? Habrá que ir a la guerra para comprobarlo.

- SEGUNDA GRAN ALIANZA CONTRA BRÍAN BORU

Los reyes de Leinster tenían motivos para estar en desacuerdo con la política de Brían, principalmente por la clásica rivalidad con Munster, a parte de que Dublín, la ciudad de los vikingos, estaba dentro de su territorio, y su influencia era cada vez mayor, pues no solo era una ciudad y reino políticamente fuerte, sino que era el área más floreciente a nivel económico y comercial de todas las islas británicas. Los planes de Brían Boru no eran bien acogidos por tanto, y ya en el 999 surgió una alianza Leinster - Dublín contra el rey de Munster, que los vence en la batalla de Glenmama.
Brían Boru hizo todo lo posible a nivel diplomático por aplacar los ánimos de venganza de sus derrotados enemigos, así da a su hija Sláne en matrimonio a Sitric, rey de Dublín, mientras que se reserva para sí mismo a la madre del dublinés, como sabemos, a la sazón la inevitable Gormlaith de Leinster.
Estos acuerdos matrimoniales trajeron sin duda estabilidad a Irlanda, gracias también a la pericia política y militar del viejo rey Brían, pero estaba claro que si quería conservar su poder, tenía que acabar físicamente con sus adversarios, ya que la vieja alianza Leinster - Dublín iba a resurgir de nuevo en cuanto se sintieran lo suficientemente fuertes como para sacudirse su yugo. El viejo árd rí lo sabía, por ello en ningún momento dejó que su ejército se enmoheciera, digamos, y le mantenía activo en pequeñas campañas por diferentes partes de la isla, tomando rehenes aquí, o sofocando revueltas allá, en espera de la gran batalla que ya se olía en el ambiente.
El desencadenante del resurgimiento de la viaja alianza contra Brían fue estrictamente doméstico. La reina Gormlaith intrigaba contra su esposo, intentando convencer a su hermano Mael Mordha y a su hijo Sitric Barba de Seda para que renovaran la alianza. Hay muchas leyendas que hablan sobre las relaciones entre estos personajes, e incluso las propias fuentes, de uno y otro bando, dramatizan los hechos y las situaciones, dándonos la impresión de que asistimos a un drama shakesperiano en donde cada personaje lleva marcado su trágico destino.
Brían Boru no tenía buenas relaciones con su esposa, y por estos años decide divorciarse de ella, desatando la furia desbocada de la reina, que clama venganza y la muerte de Brían. Me remito a la leyenda cuando digo que el hecho puntual que desencadenó la guerra tuvo lugar cuando Mael Mordha mata a uno de los heraldos de Brían Boru, parece ser instigado por la ultrajada reina.
La rebelión estaba otra vez en marcha. Dublín y Leinster, juntos de nuevo, aunque esta vez quisieron estar seguros de su victoria, con lo que solicitaron la ayuda exterior.

Mapa de Irlanda

 

- LOS REYES SIGURD Y BRODIR ACUDEN A DUBLÍN. INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO.

El primero en acudir a la llamada de los rebeldes fue Sigurd, rey de las Orcadas. El propio Sitric Barba de Seda envió una embajada a dichas islas pidiendo ayuda a su rey, que contaba además con un potente ejército y una gran flota. La ayuda de Sigurd no fue incondicional, no obstante. Sabía que en caso de victoria sobre Brían, el puesto de rey supremo quedaría vacante, por lo que no dudó en solicitar el trono de Irlanda (emulando a Canuto de Dinamarca, sentado ya en el trono de Inglaterra), y no contento con eso, la mano de la reina Gormlaith, que rondando por aquel entonces los 50 años aún debía conservar parte de su atractivo, a la par que su astucia, pues no puso reparos en prometer todo lo que Sigurd pedía mientras consiguiera su propósito de derrotar a Brían. Su hijo Sitric mientras tanto prometía exactamente las mismas cosas a otro rey vikingo extranjero, en este caso a Brodir de Man.
Según la saga islandesa de Njal, había en la isla de Man dos hermanos llamados Ospak y Brodir, dos príncipes que contaban con ejército y flota propia. Ospak, era aún pagano pero el más sabio de los hombres, mientras que Brodir es descrito como cristiano que pronto renegó de la nueva religión volviendo al paganismo convertido en un hechicero y un nigromante, que no dudaba en utilizar sus artes mágicas para conseguir sus objetivos, así disponía de una cota de malla impenetrable,

...que ningún acero puede morder, y un aspecto fiero y terrible, (…) con cabellos tan largos que se los recogía detrás del cinturón.

Desconocemos si las relaciones entre ambos hermanos serían buenas, aunque el caso es que ambos acabaron luchando en bandos diferentes en la batalla. Brodir fue tentado con la promesa de convertirse en rey de Irlanda si vencía a Brían Boru, mientras que Ospak, quizá harto de la ambición de su hermano, y de las intrigas de la corte dublinesa, dijo que jamás lucharía contra el buen rey Brían, así abrazó el Cristianismo y con su flota se dirigió a Connacht, en donde estaba Brian Boru levantando su ejército, para poner sus tropas a su servicio, y seguirle como su rey hasta el día de su muerte. En la batalla de Clontarf, las tropas de Ospak formarán parte del contingente de mercenarios vikingos aliados del rey supremo, que ocuparán el flanco derecho, con unos 1000 hombres, como veremos.
A parte de estos reyes vikingos, que acabarían en uno u otro bando, según su conveniencia, otras crónicas, como los Anales de Loch Cé o los Anales del Ulster convierten a la alianza Dublín - Leinster en una nutrida una fuerza internacional, en donde habría hasta dos hijos del rey de Francia, a parte de caudillos ingleses, córnicos, galeses, normandos y flamencos, a quienes se unieron vikingos de Skye, Lewis y otros puntos de las Hébridas, todos ellos en busca de botín, así como de honor y gloria.
Por su parte, las fuerzas con las que contaba el rey Brían eran más bien autóctonas: los clanes de Connacht y Munster, a quienes se unirían pronto los hombres de Mide, bajo Malachi Mor, su viejo enemigo y ahora aliado, así como el contingente de 1000 mercenarios vikingos, entre los cuales estaba tanto Ospak de Man como acabamos de ver, como el propio hermano del rey Sitric de Dublín, Glun Iairn, que quiso unir así su destino al de Brian Boru.

- EL PAPEL DE MALACHI MOR Y DE SITRIC BARBA DE SEDA

La actuación de Malachi Mor ha sido un tema bastante discutido. Tradicionalmente se le sitúa en el mismo bando del rey Brían. Aunque lo cierto es que la otra opción disponible consistía en aliarse con los dublineses, es decir con los vikingos que llevaban 2 siglos luchando contra su familia, los Uí Néill, y con las gentes de Leinster, o sea su viejo adversario Mael Mordha y la temible Gormlaith, a la sazón su ex mujer. Así Malachi escogió el bando menos perjudicial para sus intereses, que era mantenerse junto al rey, pero guardando cierta independencia, ya que en la batalla no siguió órdenes de nadie, y los de Mide le obedecieron a él, y no al rey supremo. Así, intentó hallar un tercer camino entre las dos posturas enfrentadas, una vía que servía claramente a sus intereses, y que consistiría, con casi toda seguridad, en adherirse al bando vencedor tras la batalla, para después de ésta reclamar para sí el título de rey de Irlanda. Su postura en todo caso resulta bastante ambigua.
El caso de Sitric Barba de Seda, rey de Dublín, también se presta a discusión, y no hay acuerdo unánime sobre su participación en la batalla. Las sagas nórdicas, como la de Njal, del siglo XIII, no dudan sobre su presencia, sin embargo las fuentes irlandesas, más cercanas en el tiempo, coinciden en señalar que el rey no estuvo en la batalla, y que observo todo tras la seguridad de las murallas de Dublín, junto a su madre Gormlaith, y protegido por su numerosa guardia personal. Sé cuenta que su mujer, Sláne, hija de Brían Boru, observó la batalla desde el otro extremo de las murallas, para no compartir grada, digamos, con su marido y suegra, que tanto odiaban a su padre el rey de Irlanda.

- BALANCE DE FUERZAS

Si entramos en detalles más técnicos, el balance de fuerzas quedaría distribuido en algo más de unos 7000 hombres por bando. Hay que decir que en el occidente altomedieval la guerra se practicaba a pequeña escala, por decirlo de alguna manera, así muchas de las batallas que recogen las sagas nórdicas o las anales irlandeses, no eran más que escaramuzas que involucraban a unos cuantos centenares de hombres. Nada que ver con las multitudinarias batallas que por las mismas fechas acontecían en el mundo musulmán (casi un siglo antes, por ejemplo, el califa andalusí Abderramán III reunió a 100 mil hombres para enfrentarse a sus enemigos en Simancas), o las que acontecieron en muchos puntos de la Antigüedad mediterránea. Irlanda sin embargo pertenecía a esa Europa bárbara, sin romanización previa y recientemente cristianizada, en donde las batallas no reunían a muchos guerreros, si bien la guerra era constante.
Por tanto el hecho de encontrarnos ahora a 15 mil guerreros dispuestos a matarse entre sí en las playas de Dublín, muchos de ellos venidos desde muy lejos, dice mucho de la importancia de este choque.
Si bien ambos bandos parecían contar con igual número de hombres, el armamento utilizado por los vikingos era a todas luces superior. Así Brían Boru parecía partir en desventaja, ya que su ejército contaba tan solo con un pequeño porcentaje de guerreros mercenarios nórdicos, mientras que el bando aliado era vikingo casi en su totalidad, si exceptuamos a los hombres de Leinster, bajo Mael Mordha.
La mayoría de los guerreros vikingos llevaban cota de malla, así como escudo, hacha y espada, mientras que los irlandeses, aunque llevaban similar equipamiento, no destacan por el uso de la cota para su protección, y es de creer que muchos se lanzaran al combate casi desnudos, algo que vemos en otros pueblos celtas desde la Antiguedad, despreciando la muerte y demostrando así honor y valentía frente a sus enemigos.

Si empezamos por describir pormenorizadamente el bando de Brían Boru y su posición en el campo de batalla, diremos que en su flanco derecho colocó a sus mercenarios vikingos, quizá algo más de 1000 hombres, entre los que estaban gentes de Límerick y otros puntos de Irlanda, así como los cristianos nórdicos de Man, bajo Ospak. A su izquierda estaban los hombres de Connacht, bajo sus propios caudillos, uno de los cuales será el rey Tadc Ua Cellaig, que llegarían a reunir otro batallón de unos 1500 hombres. El centro del campo y el flanco izquierdo lo ocupaban los hombres de Munster, que serían unos 3500 hombres bajo Marchad, hijo del rey Brían, a quien las fuentes irlandesas no escatiman elogios al llamarle Héctor y Hércules, y comparándole con el héroe bíblico Sansón, y aún con el mismísimo Cú Chulainn de la mitología céltica. Así mismo el hijo del anterior, y nieto de Brían, Tordhelbach, junto con el hermano del rey Cuduilig, tendrían hombres bajo su mando. Hay que decir que Brían Boru no participó en la batalla, ya que en aquel momento contaba con más de 70 años, así que observó todo desde su tienda, colocada en un bosque sobre un altozano desde el que observaría el desarrollo de los acontecimientos.
En cuanto a Malachi Mor, que incluiremos en el bando de Brían, estaría en algún punto de la retaguardia, a la espera de acontecimientos. Desde luego no está muy clara su posición en el campo, y las fuentes o se contradicen o no mencionan su situación. La estudiosa irlandesa Morgan Llewellyn (el artículo en castellano de la wikipedia sobre la batalla es una traducción literal del artículo en inglés, basado al cien por cien en el punto de vista de la autora, que no es del todo correcto) sin embargo, lo sitúa en el flanco izquierdo, un tanto alejado del tumulto, y al lado ya de la playa. Sea como fuere, no entrará en escena hasta casi al final del combate, a pesar de lo cual su intervención fue decisiva de alguna manera, como veremos

En cuanto al bando aliado, encontramos a los vikingos de Dublín en el flanco izquierdo, según algunos autores bajo el mando del hijo de Sitric, mientras que algunas fuentes, como la saga de Njal, sitúan al propio rey de Dublín comandando este batallón de unos 1000 hombres.
En el centro del campo, y haciendo oposición a los de Munster, encontramos a los de Leinster, bajo el rey Mael Mordha, que comandaría unos 3000 hombres en, sin duda, uno de los puntos más calientes del enfrentamiento.
El resto del centro y el flanco derecho lo ocupaban los invitados vikingos Sigurd de las Orcadas, otros 1000 hombres, y Brodir de Man, a la derecha del todo, junto a la playa.

- DESARROLLO DE LA BATALLA

La batalla tuvo lugar en Clontarf, actualmente un barrio dublinés situado en la orilla norte del Liffey. En la orilla sur estaba la ciudad de Dublín, y tan solo el llamado “puente de los extranjeros” comunicaba ambas partes. Al este, las playas de la bahía y los barcos vikingos allí anclados. Por lo tanto el combate tuvo lugar en una porción de terreno encajonada entre el río y el mar.
Se dice que la batalla empezó con grandes gritos y alaridos por parte de los dos bandos, a parte de insultos y gestos soeces destinados a envalentonarse y a injuriar al enemigo.
Las fuentes describen la batalla de una manera bastante personalizada, es decir, se centran más en los combates individuales entre los diferentes campeones, que en movimientos puramente estratégicos. La influencia de la Iliada es innegable, a parte de que ya hemos visto las comparaciones entre Marchad mac Brian y algunos de los héroes del poema homérico. Los primeros enfrentamientos singulares tienen lugar antes de la batalla, ante los ojos atentos de ambos bandos, que así iban entrando en calor, digamos, a la vez que las primeras muertes teñían de sangre el suelo de Clontarf.
Pronto los dos ejércitos se van acercando y se produce el brutal choque. La Saga de Njal comienza hablando del flanco derecho de los aliados, bajo el mando de Brodir de Man, como sabemos, y se describe su lucha personal contra Lobo el Pendenciero, traduzcámoslo así, (aunque también podríamos decir el camorrista, o el provocador), que según la saga en cuestión era hijo adoptivo de Brían, aunque otras fuentes lo convierten en su hermano. En cualquier caso el choque entre ambos guerreros es descrito como terrible, llegando a acabar en tablas, pues malamente logra zafarse el uno del otro, a parte de que la cota de malla de Brodir era impenetrable, como sabemos, y le hacía poco menos que inmortal. No debemos de asustarnos de estas afirmaciones de tipo fantástico, ya que estamos en una época en donde el espíritu crítico no imperaba en las fuentes, y en donde leyenda y realidad se mezclaban en la vida cotidiana de una manera tan natural que a nosotros, incrédulas gentes del siglo XXI, nos puede parecer una sarta de cuentos para niños, pero era la forma que tenían de narrar acontecimientos, subjetiva e irreal.
Siguiendo con los elementos sobrenaturales, la saga de Njal describe la lucha personal de Sigurd de las Orcadas contra un hijo adoptivo de Brían Boru, de origen nórdico, y llamado Kerthialfad. La madre de Sigurd confeccionó un estandarte mágico que representaba a un cuervo negro, y se lo entregó a su hijo la víspera de su partida hacia Dublín diciéndole que el bando que llevara el estandarte ganaría la batalla, aunque el hombre que lo portara moriría. Durante el enfrentamiento, efectivamente, todos los hombres que llevaban el estandarte iban cayendo irremediablemente, y todos ellos bajo la mano de Kerthialfad, que hacía maravillas con sus armas, como leemos en la saga de Njal:

... Kerthialfad rompió la formación de Sigurd y mató al portador del estandarte.
Entonces otro hombre tomó el estandarte, y de nuevo comenzó la dura batalla.
Kerthialfad golpeó a este hombre también hasta su muerte, y así sucesivamente iban cayendo todos los que se ponían en su camino.

Batalla de Clontarf

Tras esto, Sigurd instó a otro de sus hombres a llevar el estandarte, pero el pánico cundió entre ellos y ninguno quería portarlo, así cierto Hrafn instó a su rey a que lo llevara él mismo, y así lo hizo, aunque tomó la precaución de esconderlo bajo su capa, consciente de que de otra forma llamaría la atención del enemigo. Pero ni aún así consiguió evitar la maldición, y pronto fue atravesado por una lanza, arrojada según parece por el propio Marchad, hijo de Brían.
El episodio del estandarte nos informa en realidad de cómo los vikingos de las Orcadas perdieron el día ante los embates de los hombres de Munster, y de cómo el flanco derecho aliado acabó por desmoronarse.
Pero el punto caliente de la batalla estaba en el centro, en donde se enfrentaban Leinster Munster, o las fuerzas de Mael Mordha contra las de Brían Boru, comandadas por su hijo Marchad. Parece ser que al principio Leinster hizo retroceder a las tropas de Brían Boru, pero pronto se vieron aislados al hundirse su ala derecha, como acabamos de ver, con lo que los hombres de Munster contraatacaron, pero sin lograr imponerse. Así, en tablas, la batalla entre ellos derivó en un exterminio mutuo.
Las fuentes, al referirse al enfrentamiento Munster y Leinster en el centro del campo, y concretamente en la crónica “La lucha de los irlandeses contra los extranjeros”, de principios del siglo XII, se refiere también a los combates singulares que aquí acontecieron. Uno de los más destacables es el que enfrenta a Domnall mac Eimín, un aliado escocés de Brían contra cierto Plait, hijo del rey de Lochlainn, y descrito como un gran guerrero. Por lo visto, la noche anterior a la batalla, Plait había dicho que no había en toda Irlanda ningún guerrero capaz de vencerle en combate. Enterado de esto el escocés, fue a hablar con él a la mañana siguiente, diciéndole que él era su hombre, y que le buscara en el campo, en donde lucharían. Ya en plena batalla, Plait buscó a su enemigo, y gritó su nombre tres veces, hasta que recibió la respuesta de Domnall

…”aquí estoy, reptil”, dijo. Entonces lucharon, y ambos intentaron matarse el uno al otro; y ambos cayeron al suelo, y lo hicieron de tal manera que la espada del uno atravesaba el corazón del otro, y los cabellos del uno permanecían agarrados en la mano del otro.

Esta crónica también cuenta el enfrentamiento entre Conaing, hijo de Brían Boru y Mael Mordha, rey de Leinster, cuya guardia personal fue cayendo hombre tras hombre hasta que se vio solo frente a Conaing y los suyos. Se pasó entonces al combate singular, y los dos caudillos acabaron por matarse el uno al otro.
Pero sin duda, y ante la ausencia de Brían en la batalla, el gran protagonista y héroe de las fuentes será su hijo Murchad, gran guerrero y político, estaba destinado a suceder a su padre como rey supremo, y a continuar su obra, pero el destino quiso que cayera en la batalla, y con él, todos los sueños de los dal Cais para Irlanda.
Marchad llevaba una gran espada en cada mano, y según la crónica, era el último hombre de Irlanda capaz de manejarlas con igual destreza, llegando a matar a 15 enemigos con el brazo izquierdo y a 15 con el derecho, siendo a la vez el último hombre de Irlanda que acabó con la vida de cien hombres solo aquel día. Pero, como va dicho, Murchad caerá muerto en el fragor del combate. Los hombres del flanco derecho aliado, gentes de Man y las Orcadas huían ya hacia las playas rumbo a las embarcaciones, y los valientes hombres de Connacht empezaban a hacer retroceder a los vikingos de Dublín, que desesperados intentaban cruzar el río por el único puente que les llevaba a la ciudad. Fue en este momento cuando Malachi Mor entra en acción, con sus tropas frescas, y seguro ya del resultado de la batalla, cortando la retirada a aquellos que intentaban cruzar el puente a Dublín, causando una masacre, pues muy pocos vikingos consiguieron llegar a la ciudad..
Parecida situación aconteció en el otro camino de retirada para los derrotados, que eran las playas, en donde estaban fondeados los barcos. La marea había subido y las embarcaciones estaban lejos de la costa, con lo cual los nórdicos debían nadar para llegar a sus drakkars. Así, forzados a elegir entre el acero irlandés o morir ahogados bajo el peso de sus cotas y armas en el mar, el episodio de la playa se nos revela como una masacre igualmente. Es aventurado dar cifras aunque se cree que murieron más de 7000 hombres aquel día solo en el bando aliado, frente a unos 2000 en el de Brían Boru, en total unos 10.000 guerreros. Casi todas las personalidades importantes que participaron en la batalla murieron, así citamos a Mael Mordha, y a Sigurd de las Orcadas por un lado, e igualmente a Murchad, hijo de Brían Boru, y al nieto del rey, llamado Turlough, de tan solo 15 años.

En esta representación ideal de la batalla de Clontarf, el ejército de Brían Boru está masacrando a los vikingos, que ya huyen por las playas, hacia sus barcos.
Ilustración de William H. Holbrooke.

Uno de los supervivientes, a priori, fue el rey de Man, Brodir, recordemos, el nigromante pagano hermano de Ospak. Brodir huía de sus enemigos por los bosques cercanos al campo cuando se encontró por casualidad la tienda de Brían Boru, que se encontraba rezando en aquel momento. Brodir entró y dio muerte al rey supremo, a traición, decapitándolo parece ser.
Mucho se ha especulado sobre la muerte de Brían Boru. Unos dicen que ofreció tal resistencia que se llevó a su asesino consigo al otro mundo, mientras que la saga nórdica de Njal dice que fue vengado por sus hijos (vikingos ambos, fijémonos) que son Kerthialfad y Lobo el Pendenciero. Los dos guerreros acudieron con sus hombres hacia la tienda del rey, enterados de la muerte de Brían, y allí encontraron a Brodir jactándose de ello con varios de sus hombres, que ya huían del lugar. Kerthialfad y Lobo les dieron caza, acabando con todos ellos excepto con su líder, que fue capturado vivo, para después recibir la muerte a manos del Pendenciero, que lo destripó con su espada, según se cuenta en uno de los últimos capítulos de la saga.

- EPÍLOGO

A veces después de las guerras, y dependiendo del bando ganador, surge un nuevo orden, más estable, que toma en cuenta los errores cometido en el pasado, y que mira al futuro con esperanza. En el caso que nos ocupa, los vencedores fueron aquellos que no querían volver al viejo sistema de lucha constante y de inestabilidad. Vencieron los tenían ideas más modernas si cabe, que se basaban en la creación de un estado centralizado y fuerte, que garantizara la paz, frente al arcaísmo de los señores de la guerra. Sin embargo nada de esto fue posible y tras la gran batalla murieron casi todos los hijos de Brían Boru, entre ellos Marchad, destinado a sucederle, así como todos aquellos dotados del talento político necesario para continuar la obra del viejo rey. La victoria fue indiscutible, pero no quedó nadie para sacarla provecho y tomar de nuevo las riendas de Irlanda, y así los supervivientes y (y quizá verdaderos vencedores) se disputaron los restos de la herencia de Brían Boru como carroñeros. Ni los hombres de Brían ni los vikingos, debilitados tras la lucha, tenían ahora poder, así era de nuevo el tiempo de los señores de la guerra.
El primero en aprovechar la nueva situación, fue el antiguo rey supremo, Malachi el Grande, que no perdió tiempo al alzarse de nuevo con la corona de Irlanda. Pero el viejo Uí Neill, era más un señor de la guerra (el más grande que jamás dio Irlanda) que un rey fuerte capaz de imponer una paz duradera. Así mientras los debilitados vikingos de Irlanda se centraban más en sus labores comerciales, aparcando la guerra, y al amparo de su cristianización, las rencillas volvían a adueñarse de la isla, y los viejos clanes y reyes volvían a luchar los unos contra los otros.

Tras ser derrotados en Clontarf, muchos vikingos se olvidaron de Irlanda y partieron a otras tierras como Escocia o Islandia en busca de mejores oportunidades. La ilustración nos ofrece una imagen romántica de la llegada de los escandinavos a Islandia.

En general, los caudillos y reyes lucharán entre sí por la aspiración de lograr el trono de Irlanda, que ya no será patrimonio exclusivo de los Ui Néill, surgiendo otros clanes poderosos que colocarán a los suyos en Tara, como los Uí Cheinnselaig, de Leinster o los Ua Conchobhair de Connacht. Fue precisamente esta pugna entre clanes rivales lo que produjo la intervención anglo normanda, a partir del 1167, tras la cual los ingleses permanecerían en suelo irlandés hasta el siglo XX.
Malachi el grande muere en el 1022, y tras él, el caos definitivo se cierne sobre Irlanda. Ya solo quedaba Sitric Barba de Seda, el viejo rey de Dublín, como superviviente de los tiempos de Clontarf, que tras la batalla mantuvo su trono hasta el 1036. En ese año fue obligado a abdicar por uno de los caudillos de turno, así, sintiéndose ya anciano, y al igual que hiciera su padre (y como él gran político, guerrero y saqueador de monasterios) partió en peregrinación hacia algún lugar indeterminado (Iona quizá), en donde muere a los pocos años cristianamente. Antes de abandonar Dublín mandó construir una gran iglesia, el primer edificio de piedra de la ciudad, que quiso fuera dedicada a la Trinidad, y que hoy día se conoce como la Christ Church Cathedral, una bella construcción que hoy podemos visitar en el centro de Dublín y que aún se mantiene con extraordinario vigor, no así el resto, la gloria de Clontarf y sus sueños, que ya desaparecieron.

FIN

©Carlos de Miguel 2009 email