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- CAUSAS POLÍTICAS Y DOMÉSTICAS
Desde
el año 1002 hasta el 1014, o el periodo en el que Brían
Boru fue rey supremo, Irlanda disfrutó de un periodo
de paz como nunca nadie había conocido. Un bardo llegó
a escribir que una mujer podía viajar sola de un extremo
a otro de la isla sin ser siquiera molestada. Tal era por tanto
la sensación de confianza y de prosperidad de que disfrutaban
los irlandeses. Brían Boru, como hiciera
Augusto en la vieja Roma, o Carlomagno
en Francia, había sido capaz de crear una paz duradera, por
encima de las viejas rencillas y de esa lucha de todos contra todos
que tan solo favorecía a reyezuelos y caudillos ambiciosos,
a señores de la guerra, pero que sumía a Irlanda en
el caos, y por tanto la hacía vulnerable ante sus enemigos
externos.
Por supuesto que no todo el mundo estaba de acuerdo con esta situación,
así los señores de la guerra antes mencionados estuvieron
urdiendo sus planes para derrocar a Brían
desde un principio, pues se sentían más a gusto en
la situación previa, moviéndose en su elemento natural
que era la inestabilidad y las lucha constante. Uno de estos caudillos
sería su viejo y cordial enemigo, Malachi Mor,
que a la par que nostálgico del periodo previo, guardaba
cierto rencor al rey supremo, quizá con cierta razón.
Otro de estos señores de la guerra será el rey de
Leinster, Mael Mordha, a la sazón cuñado
de Brían Boru, pues era hermano de la reina
Gormlaith. Entramos aquí directamente en
otro de los motivos que nos llevan a la gran batalla final, que
junto a los meramente políticos, son los propiamente domésticos.
Así la familia política del rey supremo, encabezada
por su esposa Gormlaith, dará a Brían
Boru más de un quebradero de cabeza.
Gormlaith no solo es descrita como perversa, intrigante
y ambiciosa por parte de las fuentes irlandesas (favorables casi
siempre a Brían Boru), si no por los propios
nórdicos también, que al fin y al cabo eran sus aliados.
Así en la Saga de Njal leemos:
(Gormlaith)…cuya
belleza oculta una mente artera y malvada.
Mientras
que en otros textos nórdicos, escritos en Islandia por historiadores
siglos después, se apunta a las intrigas de la reina como
una de las causas directas del conflicto.
Brían Boru por tanto había conseguido
una paz estable, pero estaba pagando un alto precio por ello, ya
que debía mantener a raya a sus enemigos, que desde la sombra
maquinaban contra él, e intentaban echar por tierra todo
lo que su clan, los dal Cais, habían logrado.
Así en éste periodo de paz estaba en realidad creciendo
el embrión de la guerra civil, que dividiría a Irlanda
entre partidarios y detractores del viejo rey Brían.
Digamos que el gran sueño de paz y estabilidad aún
tenía que pasar su gran prueba de fuego, que de ser superada
convertiría a Irlanda en un país fuerte y unido y
seguramente con capacidad para expandirse mas allá de sus
fronteras. En caso contrario se volvería a la situación
anterior. ¿Cual de las dos posturas prevalecerá? Habrá
que ir a la guerra para comprobarlo.
-
SEGUNDA GRAN ALIANZA CONTRA BRÍAN BORU
Los
reyes de Leinster tenían motivos para estar en desacuerdo
con la política de Brían, principalmente
por la clásica rivalidad con Munster, a parte de que Dublín,
la ciudad de los vikingos, estaba dentro de su territorio, y su
influencia era cada vez mayor, pues no solo era una ciudad y reino
políticamente fuerte, sino que era el área más
floreciente a nivel económico y comercial de todas las islas
británicas. Los planes de Brían Boru no
eran bien acogidos por tanto, y ya en el 999 surgió una alianza
Leinster - Dublín contra el rey de Munster, que los vence
en la batalla de Glenmama.
Brían Boru hizo todo lo posible a nivel
diplomático por aplacar los ánimos de venganza de
sus derrotados enemigos, así da a su hija Sláne
en matrimonio a Sitric, rey de Dublín, mientras
que se reserva para sí mismo a la madre del dublinés,
como sabemos, a la sazón la inevitable Gormlaith
de Leinster.
Estos acuerdos matrimoniales trajeron sin duda estabilidad a Irlanda,
gracias también a la pericia política y militar del
viejo rey Brían, pero estaba claro que si
quería conservar su poder, tenía que acabar físicamente
con sus adversarios, ya que la vieja alianza Leinster - Dublín
iba a resurgir de nuevo en cuanto se sintieran lo suficientemente
fuertes como para sacudirse su yugo. El viejo árd rí
lo sabía, por ello en ningún momento dejó que
su ejército se enmoheciera, digamos, y le mantenía
activo en pequeñas campañas por diferentes partes
de la isla, tomando rehenes aquí, o sofocando revueltas allá,
en espera de la gran batalla que ya se olía en el ambiente.
El desencadenante del resurgimiento de la viaja alianza contra Brían
fue estrictamente doméstico. La reina Gormlaith
intrigaba contra su esposo, intentando convencer a su hermano Mael
Mordha y a su hijo Sitric Barba de Seda
para que renovaran la alianza. Hay muchas leyendas que hablan sobre
las relaciones entre estos personajes, e incluso las propias fuentes,
de uno y otro bando, dramatizan los hechos y las situaciones, dándonos
la impresión de que asistimos a un drama shakesperiano en
donde cada personaje lleva marcado su trágico destino.
Brían Boru no tenía buenas relaciones
con su esposa, y por estos años decide divorciarse de ella,
desatando la furia desbocada de la reina, que clama venganza y la
muerte de Brían. Me remito a la leyenda
cuando digo que el hecho puntual que desencadenó la guerra
tuvo lugar cuando Mael Mordha mata a uno de los heraldos de
Brían Boru, parece ser instigado por la ultrajada
reina.
La rebelión estaba otra vez en marcha. Dublín y Leinster,
juntos de nuevo, aunque esta vez quisieron estar seguros de su victoria,
con lo que solicitaron la ayuda exterior.
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| Mapa
de Irlanda |
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LOS REYES SIGURD Y BRODIR ACUDEN A DUBLÍN. INTERNACIONALIZACIÓN
DEL CONFLICTO.
El
primero en acudir a la llamada de los rebeldes fue Sigurd,
rey de las Orcadas. El propio Sitric Barba de Seda
envió una embajada a dichas islas pidiendo ayuda a su rey,
que contaba además con un potente ejército y una gran
flota. La ayuda de Sigurd no fue incondicional,
no obstante. Sabía que en caso de victoria sobre Brían,
el puesto de rey supremo quedaría vacante, por lo que no
dudó en solicitar el trono de Irlanda (emulando a Canuto
de Dinamarca, sentado ya en el trono de Inglaterra), y
no contento con eso, la mano de la reina Gormlaith,
que rondando por aquel entonces los 50 años aún debía
conservar parte de su atractivo, a la par que su astucia, pues no
puso reparos en prometer todo lo que Sigurd pedía
mientras consiguiera su propósito de derrotar a Brían.
Su hijo Sitric mientras tanto prometía exactamente
las mismas cosas a otro rey vikingo extranjero, en este caso a Brodir
de Man.
Según la saga islandesa de Njal, había en la isla
de Man dos hermanos llamados Ospak y Brodir,
dos príncipes que contaban con ejército y flota propia.
Ospak, era aún pagano pero el más sabio de
los hombres, mientras que Brodir es descrito como
cristiano que pronto renegó de la nueva religión volviendo
al paganismo convertido en un hechicero y un nigromante, que no
dudaba en utilizar sus artes mágicas para conseguir sus objetivos,
así disponía de una cota de malla impenetrable,
...que
ningún acero puede morder, y un aspecto fiero y terrible,
(…) con cabellos tan largos que se los recogía detrás
del cinturón.
Desconocemos
si las relaciones entre ambos hermanos serían buenas, aunque
el caso es que ambos acabaron luchando en bandos diferentes en la
batalla. Brodir fue tentado con la promesa de convertirse
en rey de Irlanda si vencía a Brían Boru,
mientras que Ospak, quizá harto de la ambición
de su hermano, y de las intrigas de la corte dublinesa, dijo que
jamás lucharía contra el buen rey Brían,
así abrazó el Cristianismo y con su flota se dirigió
a Connacht, en donde estaba Brian Boru levantando
su ejército, para poner sus tropas a su servicio, y seguirle
como su rey hasta el día de su muerte. En la batalla de Clontarf,
las tropas de Ospak formarán parte del contingente
de mercenarios vikingos aliados del rey supremo, que ocuparán
el flanco derecho, con unos 1000 hombres, como veremos.
A parte de estos reyes vikingos, que acabarían en uno u otro
bando, según su conveniencia, otras crónicas, como
los Anales de Loch Cé o los Anales del Ulster convierten
a la alianza Dublín - Leinster en una nutrida una fuerza
internacional, en donde habría hasta dos hijos del rey de
Francia, a parte de caudillos ingleses, córnicos, galeses,
normandos y flamencos, a quienes se unieron vikingos de Skye, Lewis
y otros puntos de las Hébridas, todos ellos en busca de botín,
así como de honor y gloria.
Por su parte, las fuerzas con las que contaba el rey Brían
eran más bien autóctonas: los clanes de Connacht y
Munster, a quienes se unirían pronto los hombres de Mide,
bajo Malachi Mor, su viejo enemigo y ahora aliado,
así como el contingente de 1000 mercenarios vikingos, entre
los cuales estaba tanto Ospak de Man como acabamos
de ver, como el propio hermano del rey Sitric de
Dublín, Glun Iairn, que quiso unir así
su destino al de Brian Boru.
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EL PAPEL DE MALACHI MOR Y DE SITRIC BARBA DE SEDA
La
actuación de Malachi Mor ha sido un tema
bastante discutido. Tradicionalmente se le sitúa en el mismo
bando del rey Brían. Aunque lo cierto es
que la otra opción disponible consistía en aliarse
con los dublineses, es decir con los vikingos que llevaban 2 siglos
luchando contra su familia, los Uí Néill,
y con las gentes de Leinster, o sea su viejo adversario Mael
Mordha y la temible Gormlaith, a la sazón
su ex mujer. Así Malachi escogió
el bando menos perjudicial para sus intereses, que era mantenerse
junto al rey, pero guardando cierta independencia, ya que en la
batalla no siguió órdenes de nadie, y los de Mide
le obedecieron a él, y no al rey supremo. Así, intentó
hallar un tercer camino entre las dos posturas enfrentadas, una
vía que servía claramente a sus intereses, y que consistiría,
con casi toda seguridad, en adherirse al bando vencedor tras la
batalla, para después de ésta reclamar para sí
el título de rey de Irlanda. Su postura en todo caso resulta
bastante ambigua.
El caso de Sitric Barba de Seda, rey de Dublín,
también se presta a discusión, y no hay acuerdo unánime
sobre su participación en la batalla. Las sagas nórdicas,
como la de Njal, del siglo XIII, no dudan sobre su presencia, sin
embargo las fuentes irlandesas, más cercanas en el tiempo,
coinciden en señalar que el rey no estuvo en la batalla,
y que observo todo tras la seguridad de las murallas de Dublín,
junto a su madre Gormlaith, y protegido por su
numerosa guardia personal. Sé cuenta que su mujer, Sláne,
hija de Brían Boru, observó la batalla
desde el otro extremo de las murallas, para no compartir grada,
digamos, con su marido y suegra, que tanto odiaban a su padre el
rey de Irlanda.
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BALANCE DE FUERZAS
Si
entramos en detalles más técnicos, el balance de fuerzas
quedaría distribuido en algo más de unos 7000 hombres
por bando. Hay que decir que en el occidente altomedieval la guerra
se practicaba a pequeña escala, por decirlo de alguna manera,
así muchas de las batallas que recogen las sagas nórdicas
o las anales irlandeses, no eran más que escaramuzas que
involucraban a unos cuantos centenares de hombres. Nada que ver
con las multitudinarias batallas que por las mismas fechas acontecían
en el mundo musulmán (casi un siglo antes, por ejemplo, el
califa andalusí Abderramán III reunió
a 100 mil hombres para enfrentarse a sus enemigos en Simancas),
o las que acontecieron en muchos puntos de la Antigüedad mediterránea.
Irlanda sin embargo pertenecía a esa Europa bárbara,
sin romanización previa y recientemente cristianizada, en
donde las batallas no reunían a muchos guerreros, si bien
la guerra era constante.
Por tanto el hecho de encontrarnos ahora a 15 mil guerreros dispuestos
a matarse entre sí en las playas de Dublín, muchos
de ellos venidos desde muy lejos, dice mucho de la importancia de
este choque.
Si bien ambos bandos parecían contar con igual número
de hombres, el armamento utilizado por los vikingos era a todas
luces superior. Así Brían Boru parecía
partir en desventaja, ya que su ejército contaba tan solo
con un pequeño porcentaje de guerreros mercenarios nórdicos,
mientras que el bando aliado era vikingo casi en su totalidad, si
exceptuamos a los hombres de Leinster, bajo Mael Mordha.
La mayoría de los guerreros vikingos llevaban cota de malla,
así como escudo, hacha y espada, mientras que los irlandeses,
aunque llevaban similar equipamiento, no destacan por el uso de
la cota para su protección, y es de creer que muchos se lanzaran
al combate casi desnudos, algo que vemos en otros pueblos celtas
desde la Antiguedad, despreciando la muerte y demostrando así
honor y valentía frente a sus enemigos.
Si
empezamos por describir pormenorizadamente el bando de Brían
Boru y su posición en el campo de batalla, diremos
que en su flanco derecho colocó a sus mercenarios vikingos,
quizá algo más de 1000 hombres, entre los que estaban
gentes de Límerick y otros puntos de Irlanda, así
como los cristianos nórdicos de Man, bajo Ospak.
A su izquierda estaban los hombres de Connacht, bajo sus propios
caudillos, uno de los cuales será el rey Tadc Ua
Cellaig, que llegarían a reunir otro batallón
de unos 1500 hombres. El centro del campo y el flanco izquierdo
lo ocupaban los hombres de Munster, que serían unos 3500
hombres bajo Marchad, hijo del rey Brían,
a quien las fuentes irlandesas no escatiman elogios al llamarle
Héctor y Hércules, y comparándole
con el héroe bíblico Sansón,
y aún con el mismísimo Cú Chulainn
de la mitología céltica. Así mismo el hijo
del anterior, y nieto de Brían,
Tordhelbach, junto con el hermano del rey Cuduilig,
tendrían hombres bajo su mando. Hay que decir que Brían
Boru no participó en la batalla, ya que en aquel
momento contaba con más de 70 años, así que
observó todo desde su tienda, colocada en un bosque sobre
un altozano desde el que observaría el desarrollo de los
acontecimientos.
En cuanto a Malachi Mor, que incluiremos en el
bando de Brían, estaría en algún
punto de la retaguardia, a la espera de acontecimientos. Desde luego
no está muy clara su posición en el campo, y las fuentes
o se contradicen o no mencionan su situación. La estudiosa
irlandesa Morgan Llewellyn (el artículo
en castellano de la wikipedia sobre la batalla es una traducción
literal del artículo en inglés, basado al cien por
cien en el punto de vista de la autora, que no es del todo correcto)
sin embargo, lo sitúa en el flanco izquierdo, un tanto alejado
del tumulto, y al lado ya de la playa. Sea como fuere, no entrará
en escena hasta casi al final del combate, a pesar de lo cual su
intervención fue decisiva de alguna manera, como veremos
En
cuanto al bando aliado, encontramos a los vikingos de Dublín
en el flanco izquierdo, según algunos autores bajo el mando
del hijo de Sitric, mientras que algunas fuentes,
como la saga de Njal, sitúan al propio rey de Dublín
comandando este batallón de unos 1000 hombres.
En el centro del campo, y haciendo oposición a los de Munster,
encontramos a los de Leinster, bajo el rey Mael Mordha,
que comandaría unos 3000 hombres en, sin duda, uno de los
puntos más calientes del enfrentamiento.
El resto del centro y el flanco derecho lo ocupaban los invitados
vikingos Sigurd de las Orcadas, otros 1000 hombres,
y Brodir de Man, a la derecha del todo, junto a
la playa.
-
DESARROLLO DE LA BATALLA
La
batalla tuvo lugar en Clontarf, actualmente un barrio dublinés
situado en la orilla norte del Liffey. En la orilla sur estaba la
ciudad de Dublín, y tan solo el llamado “puente de
los extranjeros” comunicaba ambas partes. Al este, las playas
de la bahía y los barcos vikingos allí anclados. Por
lo tanto el combate tuvo lugar en una porción de terreno
encajonada entre el río y el mar.
Se dice que la batalla empezó con grandes gritos y alaridos
por parte de los dos bandos, a parte de insultos y gestos soeces
destinados a envalentonarse y a injuriar al enemigo.
Las fuentes describen la batalla de una manera bastante personalizada,
es decir, se centran más en los combates individuales entre
los diferentes campeones, que en movimientos puramente estratégicos.
La influencia de la Iliada es innegable, a parte de que ya hemos
visto las comparaciones entre Marchad mac Brian
y algunos de los héroes del poema homérico. Los primeros
enfrentamientos singulares tienen lugar antes de la batalla, ante
los ojos atentos de ambos bandos, que así iban entrando en
calor, digamos, a la vez que las primeras muertes teñían
de sangre el suelo de Clontarf.
Pronto los dos ejércitos se van acercando y se produce el
brutal choque. La Saga de Njal comienza hablando del flanco derecho
de los aliados, bajo el mando de Brodir de Man,
como sabemos, y se describe su lucha personal contra Lobo el Pendenciero,
traduzcámoslo así, (aunque también podríamos
decir el camorrista, o el provocador), que según la saga
en cuestión era hijo adoptivo de Brían,
aunque otras fuentes lo convierten en su hermano. En cualquier caso
el choque entre ambos guerreros es descrito como terrible, llegando
a acabar en tablas, pues malamente logra zafarse el uno del otro,
a parte de que la cota de malla de Brodir era impenetrable,
como sabemos, y le hacía poco menos que inmortal. No debemos
de asustarnos de estas afirmaciones de tipo fantástico, ya
que estamos en una época en donde el espíritu crítico
no imperaba en las fuentes, y en donde leyenda y realidad se mezclaban
en la vida cotidiana de una manera tan natural que a nosotros, incrédulas
gentes del siglo XXI, nos puede parecer una sarta de cuentos para
niños, pero era la forma que tenían de narrar acontecimientos,
subjetiva e irreal.
Siguiendo con los elementos sobrenaturales, la saga de Njal describe
la lucha personal de Sigurd de las Orcadas contra
un hijo adoptivo de Brían Boru, de origen
nórdico, y llamado Kerthialfad. La madre
de Sigurd confeccionó un estandarte mágico
que representaba a un cuervo negro, y se lo entregó a su
hijo la víspera de su partida hacia Dublín diciéndole
que el bando que llevara el estandarte ganaría la batalla,
aunque el hombre que lo portara moriría. Durante el enfrentamiento,
efectivamente, todos los hombres que llevaban el estandarte iban
cayendo irremediablemente, y todos ellos bajo la mano de Kerthialfad,
que hacía maravillas con sus armas, como leemos en la saga
de Njal:
...
Kerthialfad rompió la formación de Sigurd y mató
al portador del estandarte.
Entonces otro hombre tomó el estandarte, y de nuevo comenzó
la dura batalla.
Kerthialfad golpeó a este hombre también hasta su
muerte, y así sucesivamente iban cayendo todos los que se
ponían en su camino.
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Batalla
de Clontarf |
Tras
esto, Sigurd instó a otro de sus hombres
a llevar el estandarte, pero el pánico cundió entre
ellos y ninguno quería portarlo, así cierto
Hrafn instó a su rey a que lo llevara él
mismo, y así lo hizo, aunque tomó la precaución
de esconderlo bajo su capa, consciente de que de otra forma llamaría
la atención del enemigo. Pero ni aún así consiguió
evitar la maldición, y pronto fue atravesado por una lanza,
arrojada según parece por el propio Marchad,
hijo de Brían.
El episodio del estandarte nos informa en realidad de cómo
los vikingos de las Orcadas perdieron el día ante los embates
de los hombres de Munster, y de cómo el flanco derecho aliado
acabó por desmoronarse.
Pero el punto caliente de la batalla estaba en el centro, en donde
se enfrentaban Leinster Munster, o las fuerzas de Mael Mordha
contra las de Brían Boru, comandadas por
su hijo Marchad. Parece ser que al principio Leinster
hizo retroceder a las tropas de Brían Boru,
pero pronto se vieron aislados al hundirse su ala derecha, como
acabamos de ver, con lo que los hombres de Munster contraatacaron,
pero sin lograr imponerse. Así, en tablas, la batalla entre
ellos derivó en un exterminio mutuo.
Las fuentes, al referirse al enfrentamiento Munster y Leinster en
el centro del campo, y concretamente en la crónica “La
lucha de los irlandeses contra los extranjeros”, de principios
del siglo XII, se refiere también a los combates singulares
que aquí acontecieron. Uno de los más destacables
es el que enfrenta a Domnall mac Eimín,
un aliado escocés de Brían contra
cierto Plait, hijo del rey de Lochlainn, y descrito
como un gran guerrero. Por lo visto, la noche anterior a la batalla,
Plait había dicho que no había en
toda Irlanda ningún guerrero capaz de vencerle en combate.
Enterado de esto el escocés, fue a hablar con él a
la mañana siguiente, diciéndole que él era
su hombre, y que le buscara en el campo, en donde lucharían.
Ya en plena batalla, Plait buscó a su enemigo,
y gritó su nombre tres veces, hasta que recibió la
respuesta de Domnall
…”aquí
estoy, reptil”, dijo. Entonces lucharon, y ambos intentaron
matarse el uno al otro; y ambos cayeron al suelo, y lo hicieron
de tal manera que la espada del uno atravesaba el corazón
del otro, y los cabellos del uno permanecían agarrados en
la mano del otro.
Esta
crónica también cuenta el enfrentamiento entre Conaing,
hijo de Brían Boru y Mael Mordha,
rey de Leinster, cuya guardia personal fue cayendo hombre tras hombre
hasta que se vio solo frente a Conaing y los suyos.
Se pasó entonces al combate singular, y los dos caudillos
acabaron por matarse el uno al otro.
Pero sin duda, y ante la ausencia de Brían
en la batalla, el gran protagonista y héroe de las fuentes
será su hijo Murchad, gran guerrero y político,
estaba destinado a suceder a su padre como rey supremo, y a continuar
su obra, pero el destino quiso que cayera en la batalla, y con él,
todos los sueños de los dal Cais para Irlanda.
Marchad llevaba una gran espada en cada mano, y
según la crónica, era el último hombre de Irlanda
capaz de manejarlas con igual destreza, llegando a matar a 15 enemigos
con el brazo izquierdo y a 15 con el derecho, siendo a la vez el
último hombre de Irlanda que acabó con la vida de
cien hombres solo aquel día. Pero, como va dicho,
Murchad caerá muerto en el fragor del combate. Los
hombres del flanco derecho aliado, gentes de Man y las Orcadas huían
ya hacia las playas rumbo a las embarcaciones, y los valientes hombres
de Connacht empezaban a hacer retroceder a los
vikingos de Dublín, que desesperados intentaban cruzar el
río por el único puente que les llevaba a la ciudad.
Fue en este momento cuando Malachi Mor entra en
acción, con sus tropas frescas, y seguro ya del resultado
de la batalla, cortando la retirada a aquellos que intentaban cruzar
el puente a Dublín, causando una masacre, pues muy pocos
vikingos consiguieron llegar a la ciudad..
Parecida situación aconteció en el otro camino de
retirada para los derrotados, que eran las playas, en donde estaban
fondeados los barcos. La marea había subido y las embarcaciones
estaban lejos de la costa, con lo cual los nórdicos debían
nadar para llegar a sus drakkars. Así, forzados a elegir
entre el acero irlandés o morir ahogados bajo el peso de
sus cotas y armas en el mar, el episodio de la playa se nos revela
como una masacre igualmente. Es aventurado dar cifras aunque se
cree que murieron más de 7000 hombres aquel día solo
en el bando aliado, frente a unos 2000 en el de Brían
Boru, en total unos 10.000 guerreros. Casi todas las personalidades
importantes que participaron en la batalla murieron, así
citamos a Mael Mordha, y a Sigurd de
las Orcadas por un lado, e igualmente a Murchad,
hijo de Brían Boru, y al nieto del rey,
llamado Turlough, de tan solo 15 años.
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En
esta representación ideal de la batalla de Clontarf,
el ejército de Brían Boru está
masacrando a los vikingos, que ya huyen por las playas,
hacia sus barcos.
Ilustración de William H. Holbrooke.
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Uno
de los supervivientes, a priori, fue el rey de Man, Brodir,
recordemos, el nigromante pagano hermano de Ospak.
Brodir huía de sus enemigos por los bosques
cercanos al campo cuando se encontró por casualidad la tienda
de Brían Boru, que se encontraba rezando
en aquel momento. Brodir entró y dio muerte
al rey supremo, a traición, decapitándolo parece ser.
Mucho se ha especulado sobre la muerte de Brían Boru.
Unos dicen que ofreció tal resistencia que se llevó
a su asesino consigo al otro mundo, mientras que la saga nórdica
de Njal dice que fue vengado por sus hijos (vikingos ambos, fijémonos)
que son Kerthialfad y Lobo el Pendenciero.
Los dos guerreros acudieron con sus hombres hacia la tienda del
rey, enterados de la muerte de Brían, y
allí encontraron a Brodir jactándose
de ello con varios de sus hombres, que ya huían del lugar.
Kerthialfad y Lobo les dieron
caza, acabando con todos ellos excepto con su líder, que
fue capturado vivo, para después recibir la muerte a manos
del Pendenciero, que lo destripó con su espada, según
se cuenta en uno de los últimos capítulos de la saga.
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EPÍLOGO
A
veces después de las guerras, y dependiendo del bando ganador,
surge un nuevo orden, más estable, que toma en cuenta los
errores cometido en el pasado, y que mira al futuro con esperanza.
En el caso que nos ocupa, los vencedores fueron aquellos que no
querían volver al viejo sistema de lucha constante y de inestabilidad.
Vencieron los tenían ideas más modernas si cabe, que
se basaban en la creación de un estado centralizado y fuerte,
que garantizara la paz, frente al arcaísmo de los señores
de la guerra. Sin embargo nada de esto fue posible y tras la gran
batalla murieron casi todos los hijos de Brían Boru,
entre ellos Marchad, destinado a sucederle, así
como todos aquellos dotados del talento político necesario
para continuar la obra del viejo rey. La victoria fue indiscutible,
pero no quedó nadie para sacarla provecho y tomar de nuevo
las riendas de Irlanda, y así los supervivientes y (y quizá
verdaderos vencedores) se disputaron los restos de la herencia de
Brían Boru como carroñeros. Ni los
hombres de Brían ni los vikingos, debilitados
tras la lucha, tenían ahora poder, así era de nuevo
el tiempo de los señores de la guerra.
El primero en aprovechar la nueva situación, fue el antiguo
rey supremo, Malachi el Grande, que no perdió
tiempo al alzarse de nuevo con la corona de Irlanda. Pero el viejo
Uí Neill, era más un señor
de la guerra (el más grande que jamás dio Irlanda)
que un rey fuerte capaz de imponer una paz duradera. Así
mientras los debilitados vikingos de Irlanda se centraban más
en sus labores comerciales, aparcando la guerra, y al amparo de
su cristianización, las rencillas volvían a adueñarse
de la isla, y los viejos clanes y reyes volvían a luchar
los unos contra los otros.
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Tras
ser derrotados en Clontarf, muchos vikingos se olvidaron
de Irlanda y partieron a otras tierras como Escocia
o Islandia en busca de mejores oportunidades. La ilustración
nos ofrece una imagen romántica de la llegada
de los escandinavos a Islandia. |
|
En
general, los caudillos y reyes lucharán entre sí por
la aspiración de lograr el trono de Irlanda, que ya no será
patrimonio exclusivo de los Ui Néill, surgiendo
otros clanes poderosos que colocarán a los suyos en Tara,
como los Uí Cheinnselaig, de Leinster o
los Ua Conchobhair de Connacht. Fue precisamente
esta pugna entre clanes rivales lo que produjo la intervención
anglo normanda, a partir del 1167, tras la cual los ingleses permanecerían
en suelo irlandés hasta el siglo XX.
Malachi el grande muere en el 1022, y tras él,
el caos definitivo se cierne sobre Irlanda. Ya solo quedaba Sitric
Barba de Seda, el viejo rey de Dublín, como superviviente
de los tiempos de Clontarf, que tras la batalla mantuvo su trono
hasta el 1036. En ese año fue obligado a abdicar por uno
de los caudillos de turno, así, sintiéndose ya anciano,
y al igual que hiciera su padre (y como él gran político,
guerrero y saqueador de monasterios) partió en peregrinación
hacia algún lugar indeterminado (Iona quizá), en donde
muere a los pocos años cristianamente. Antes de abandonar
Dublín mandó construir una gran iglesia, el primer
edificio de piedra de la ciudad, que quiso fuera dedicada a la Trinidad,
y que hoy día se conoce como la Christ Church Cathedral,
una bella construcción que hoy podemos visitar en el centro
de Dublín y que aún se mantiene con extraordinario
vigor, no así el resto, la gloria de Clontarf y sus sueños,
que ya desaparecieron.
FIN
©Carlos
de Miguel 2009 email
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