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El
mundo insular irlandés permaneció inalterable durante
muchos siglos. Sin romanización de ningún tipo y tardíamente
cristianizada, la sociedad gaélica había desarrollado
un modelo político y económico único, a parte
de una floreciente vida cultural, que analizaremos en este primer
capítulo.
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Por
primera vez en su historia, la Irlanda céltico-cristiana
se enfrenta al peligro de una invasión. En este capítulo
estudiaremos las causas de las incursiones escandinavas y su desarrollo,
desde los ataques iniciales hasta los primeros asentamientos estables,
que darán lugar, con el tiempo, a poderosos e influyentes
reinos vikingos.
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Los vikingos ampliaban sus bases hacia el interior, y a medida que
afirmaban su presencia, los irlandeses, absortos en su perpetua
lucha interna, supieron, a su manera, hacer frente al peligro, con
reacciones que iban desde la guerra abierta hasta la alianza con
los nórdicos.
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Dedicaremos este capítulo íntegramente a la figura
de Brían Boru y sus contemporáneos, irlandeses y vikingos.
Estamos en el momento culminante de todo el proceso visto anteriormente,
en donde los nórdicos, a pesar de sus peculiaridades, y cristianizados
ya en su mayoría, se debatirán entre mantener su independencia
o aceptar su definitiva e inexorable gaelización.
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La Era Vikinga en Irlanda llega a su fin con esta gran batalla (1014
dC) descrita en innumerables fuentes, tanto irlandesas como nórdicas,
representa la complejidad que habían alcanzado los acontecimientos.
No es ya un enfrentamiento entre celtas y vikingos, si no la primera
gran guerra civil de Irlanda.
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