DOMINGO
29 DE ABRIL
Al alba los carros soviéticos se lanzan de nuevo por la Wilhelmstrasse
y de nuevo son recibidos por los tiros de panzerfaust de los franceses,
que luego deben abandonar rápidamente la posición
desde la que han disparado ya que estas son pronto acribilladas
por todas las bocas de fuego de que disponen los soviéticos.
Es un juego del gato y el ratón.
En el mismo CG de Fenet tiemblan los muros, caen trozos de escayola
del techo y entra polvo y humo desde la calle. No obstante la ofensiva
soviética se detiene de nuevo pues la calle ha sido bloqueada
por los carros de combate destruidos. El sótano del CG de
Fenet muestra, tras los primeros combates, inquietantes grietas
en las paredes.
Durante una pausa Weber le presenta a dos de los máximos
cazacarros. El Unterscharfuhrer Vaulot, que ha destruido cuatro
carros, y el Unterscharfuhrer Roger Albert-Brunet, que ha destruido
tres.
Rápidamente los rusos lanzan un nuevo ataque. La táctica
es sencilla. Mientras los dos carros de vanguardia son destruidos,
los que van detrás aprovechan para localizar las posiciones
desde las que les disparan, y retroceden para machacarlas con sus
cañones.
Tras el castigo un gran agujero deja expuesto el CG de Fenet a los
ataques del exterior, mientras los infantes soviéticos, que
por fin intervienen, se infiltran para rodear el edificio. La posición
es insostenible, más aún porque el KG Christensen
ya se ha retirado. A pesar de la opinión de Weber, que quiere
quedarse a toda costa, los franceses se retiran unos 150m, hasta
el cruce del la Wilhelmstrasse con la Puttkamer Strasse (G). En
el nuevo punto de apoyo se sitúa en un edificio casi intacto.
Allí las comunicaciones son más fáciles a través
de los patios interiores, y los sótanos están en buen
estado. De hecho en uno de ellos viven aún dos mujeres, rodeadas
de libros de arte, y se negarán a ser evacuadas hasta el
último minuto.
Mientras se monta
el nuevo CG vuelven a disparar los morteros de 120mm, que no lo
habían hecho desde el día anterior. Los infantes soviéticos
avanzan. En un patio alcanzado por un obús muere el W Standartenjunker
Protopopov. Se organiza un rápido contraataque con los viejos
oficiales y suboficiales del RSHA. Son masacrados antes de conseguir
tan sólo establecer puestos avanzados de observación.
Entonces entran de nuevo en combate los carros soviéticos.
Es la tercera vez del día. Vienen en grupos más grandes,
de siete u ocho vehículos, bien agrupados, para ahogar las
posiciones de los cazadores de carros. Pero los franceses no se
dejan superar. De nuevo bloquean los carros de cabeza, y obligan
a los otros a retroceder para retirarlos. Rápidamente los
franceses se esconden, pero no siempre con suerte. En uno de los
edificios, el Hauptscharfuhrer Rostaing queda sepultado bajo un
montón de ruinas causadas por el disparo de un JS, y queda
inconsciente durante un buen rato. Poco a poco consigue salir de
allí y volver al CG, donde descubre que se le ha concedido
la Cruz de Hierro de 1ª clase, así como al Unterscharfuhrer
Albert Brunet. Ambos la reciben en el patio del edificio, durante
un receso en los combates, aunque pronto los obuses vuelven a caer
sobre el edificio.
A media tarde los
hombres del Sturmbataillon están agotados. Sin afeitar, hambrientos,
sedientos (los que se afeitan lo hacen con café), luchan
más por instinto que por voluntad consciente. Algo los anima
la llegada del SS Obersturmfuhrer Christensen, que desde su CG en
la Kochstrasse se presenta con algunas botellas de vino para felicitar
a los franceses.
Si el enlace es
bueno con los hombres de Christensen, no lo es con la Panzer División
Muncheberg, que, de hecho, en sus reportes, informa que en ese día
pierde el contacto con la división “Nordland”.
|