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LA GUERRA DE SUCESIÓN AUSTRIACA
(1741-1748)

El 20 de Octubre de 1740, a los 74 años de edad, fallecía inesperadamente el emperador Carlos VI, señor de la rama austríaca de la Casa de Habsburgo. Al no tener descendencia masculina, heredaba el trono su hija mayor, María Teresa.
  En un primer momento, las principales potencias europeas parecían aceptar la nueva situación, incluso Federico II de Prusia había ofrecido todo su apoyo a la joven soberana... tuvo que ser Baviera, una potencia menor, la que dijera no: el Elector Carlos Alberto de Baviera, de la Casa Wittelsbach, no iba a reconocer los derechos de la archiduquesa y reclamaba ante las potencias la herencia de todos los países de la Casa de Habsburgo.
  Los acontecimientos que este acto iba a engendrar llevaron a una serie de guerras, conocidas en conjunto como Guerra de Sucesión Austriaca, que producirían como hecho más relevante la irrupción de Prusia como potencia a nivel europeo y rival de Austria en el dominio de Alemania.

Carlos VI de Austria, Emperador de Alemania
(1685-1740)

Retrato de autor desconocido
(Palacio Real de Madrid)

Los estados dinásticos

  A mediados del siglo XVIII, en el nacimiento del Despotismo Ilustrado se reparten el gobierno de los estados europeos una serie de dinastías interconectadas entre sí por complicados lazos familiares. Los Borbones en Francia y España, y Habsburgo en Austria eran las más poderosas.

 El absolutismo era la base sicológica de estas monarquías, resultado de la gran crisis política y social que produjo la Guerra de los Treinta Años. El miedo general a que se volviera a repetir tan terrible caos llevó a toda Europa a desear gobiernos fuertes que aseguraran la paz y la prosperidad.

La continuación en el tiempo de estas familias gobernantes se realizaba por vía hereditaria, que estaba normalmente regida por una Ley de Sucesión . El momento del relevo era crucial y creaba un período de inseguridad en el aparato estatal que solía ser aprovechado por las potencias para dirimir sus diferencias e intentar cambiar el equilibrio europeo en su favor.

  Si el Imperio de los Habsburgo hubiese formado una entidad nacional y su unidad hubiese provenido de su estructura interior, la crisis dinástica podía haberse reducido a una cuestión exclusivamente austriaca. Pero este imperio era una agrupación de países unidos por el solo lazo dinástico y la ruptura de este lazo o cualquier duda sobre su legitimidad ponía en litigio su unidad.

Escudo de armas del emperador Carlos VI

Como ejemplo de dinastía gobernante en Europa, Carlos VI de Habsburgo reunió durante su vida los siguientes títulos:

-Emperador de Germania (1711-1740)
-Rey Titular de España (1703-1713)
-Rey de Bohemia y de Hungría (1711-1740)
-Rey de Nápoles (1714-1734) y de Sicilia (1720-1735)
-Rey de Cerdeña (1713-1720)  
-Archiduque de Austria (1711-1740)
-Príncipe de los Países Bajos (1714-1740)
-Duque de Mantua (1706-1740)
-Duque de Milán (1714-1740)
-Duque de Parma y Piacenza (1735-1740)

Los Derechos de Carlos Alberto

  En virtud de las disposiciones sucesorias dictadas por el emperador Leopoldo I (el llamado "Pactum Mutuae Successionis"), le sucedieron su hijo José I y después, a falta de herederos varones de éste, su hermano Carlos. Estaba establecido que si Carlos VI moría sin descendencia masculina, su herencia debía pasar a la hija mayor de José I, María Josefa, o en su defecto, a su segunda hija, María Amelia. Pero Carlos, por la Pragmática Sanción, había anulado las disposiciones tomadas por su padre y adjudicaba su sucesión, a falta de heredero varón, a su hija María Teresa.

Carlos Alberto de Wittelsbach
(1697-1745)

Elector de Baviera
Emperador de Germania (1742) como Carlos VII

  Cuando María Josefa casó con Augusto de Sajonia, hijo del rey Augusto II de Polonia, y María Amelia con el duque Carlos Alberto de Baviera, exigió a estos dos príncipes que se comprometieran bajo juramento a respetar la Pragmática Sanción. Luego transformó este convenio en ley orgánica de sus estados.

  La reclamación que presentó la corte de Munich a la de Viena, no se apoyaba en el derecho de su esposa al trono Habsburgo, que Carlos había anulado, ya que Carlos Alberto había jurado la Pragmática: Sus consejeros jurídicos retrocedían hasta el siglo XVI y sostenían que los derechos de Baviera se deducían del testamento del emperador Fernando I (1503-1564) y del contrato matrimonial de la hija de este, Ana, con AlbertoV de Baviera. María Teresa se apresuró a presentar esta reclamación ante las potencias que tuvieron que admitir que no tenía ninguna base jurídica. Sea como fuere, el paso ya había sido dado y la excusa era lo de menos, ya que este tipo de maniobras eran usadas habitualmente por los príncipes europeos para dar un barniz de legitimidad a sus ambiciones de expansión.

 
Retrato de la archiduquesa
María Josefa de Austria
(1699-1757)

por A.R. Mengs
 
Retrato de la archiduquesa
María Amalia de Austria
(1701-1756)

Europa central en 1740


 Territorios de la Casa de Habsburgo 

 La Casa de Habsburgo en 1740 gobernaba sobre territorios que se podrían clasificar en cuatro grandes unidades:

  •  La primera estaba compuesta por los países hereditarios austro-alemanes:Alta y Baja Austria, Estiria, Caríntia, Carniola, Tirol, Brisgovia o Breisgau y Burgau (Austria Anterior u Occidental).
  • Los territorios bohemios: Bohemia, Moravia y Silesia.
    • El Reino de Hungría, con Eslovenia, Croacia y Transilvania.
    • En cuarto lugar los territorios adquiridos en el reinado de Carlos: Milán, Parma, Plasencia, Toscana, los antiguos Países Bajos españoles y el Banato de Temesvar.

    La Pragmática Sanción y la nueva dinastía

     La Guerra de Sucesión Española había avisado a Carlos1 de los peligros que para la Casa de Habsburgo podría traer la falta de descendencia masculina. Para evitar este riesgo, promulgó en 1713 la Pragmática Sanción, ley de la dinastía que declaraba al imperio indiviso y permitía el acceso a una mujer si era necesario. Cuando se hizo evidente que no tendría descendencia masculina, Carlos actuó en dos direcciones2: buscó que los diferentes territorios de la Casa aprobaran esta ley en sus asambleas autónomas, mientras su diplomacia negociaba el reconocimiento de las potencias europeas. El acatamiento interno era problemático, sobretodo en el caso del trono imperial que solo admitía sucesión masculina (además sometida a elección). La solución fue crear una nueva dinastía, los Habsburgo-Lorena. Cuando llegara el momento, María Teresa subiría al trono austriaco y su marido, Francisco de Lorena3, al imperial. Después los derechos sucesorios pertenecerían a los hijos varones de la pareja, archiduques (principes) de la nueva dinastía.También estaba el caso de Hungría, que había aceptado hace poco la sucesión hereditaria habsburguesa, pero solo en la línea masculina. Al final y no sin muchas dificultades, consiguió sus propósitos: las potencias parecían haber aceptado la Pragmática.

    Dinastía Habsburgo-Lorena
    Francisco I de Lorena (1708-1765)
    María Teresa de Austria (1717-1780)

    Lienzo del siglo XVIII, de autor desconocido
    (Galería Pitti, Florencia)

    LA HERENCIA DE CARLOS VI

    Carlos había hecho todo lo posible por asegurar el poder a su hija mayor a través de la Pragmática. Sin embargo nunca se preocupó de enseñarle el oficio de reinar ni de darle explicaciones sobre los negocios de estado, un estado para el que el respeto a los tratados era una salvaguarda inadecuada, ya que era incapaz de resistir una agresión.
      Tampoco se preocupó de que la joven emperatriz encontrase entre sus consejeros hombres útiles en los que poder apoyarse. El gran general príncipe Eugenio de Saboya había muerto y el único órgano al que podía recurrir, el llamado Consejo Secreto, estaba compuesto por seis ancianos incompetentes y septuagenarios. María Teresa tenía veintitrés.

    María Teresa de Austria (1717-1780)
    Lienzo del siglo XVIII, de autor desconocido (DETALLE)
    (Galería de los Uffizi, Florencia)

      La presidencia del Consejo la ocupaba el conde Felipe Luis de Sinzerdorf, hombre deshonesto y sin talento. El estado de la hacienda era ruinoso por las guerras y la mala administración4. En cuanto a los generales, no está mejor provista que de consejeros civiles. La última guerra contra los turcos (1737-1739) concluida con la paz de Belgrado, en la que se perdieron Moldavia y Valaquia, había sido fatal para el ejercito y sus caudillos. De hecho, los dos generales a los que podía recurrir, (Wallis y Neipperg) estaban en prisión.
      Tampoco iba a encontrar la emperatriz apoyo en sus súbditos; reinaban la apatía o el descontento: ya se estaban produciendo perturbaciones campesinas en los alrededores de Viena y el encarecimiento de los precios tenía inquietas a las clases bajas. Muchos de los nobles de Austria y Bohemia estaban dispuestos a aceptar a un pretendiente rival: Carlos Alberto de Baviera, mientras que la nobleza magiar estaba más ocupada en aumentar sus privilegios a costa de los Habgsburgo que en ayudar a la nueva dinastía.

    Viena
    La cancillería de la guerra y la iglesia de la guarnición

    (grabado de la época)

     Era un problema difícil para una mujer joven y sin experiencia en el mundo político, regir un gran imperio en ese momento de peligro inminente con la ayuda de seis ancianos, un tesoro arruinado y un ejercito débil y desmoralizado. Mientras, toda Europa está agitada: con el último Habsburgo muerto, todas las potencias miran a su imperio como a un campo de botín.

     Aunque todos los estados habían reconocido el derecho de María Teresa a suceder a su padre, ¿qué podría valer una firma al pie de un tratado frente a las posibilidades que un conflicto dinástico ofrecía a todos los imperialismos continentales?
      A excepción de Inglaterra, nación que no deseaba la desmembración de Austria, los estados europeos se aunan para romper sus compromisos más solemnes: Federico II, que acababa de subir al trono de Prusia (1740), ambiciona Silesia; Felipe V de España pretendía el Milanesado, Augusto III de Polonia y Elector de Sajonia estaba al acecho y en Francia reaparecía la política de hegemonía continental.

    Caricatura inglesa que muestra a María Teresa “acosada” por las potencias.

    Las cavilaciones de Francia

      Todavía no descansaba el cadáver del emperador en la cripta de los Capuchinos, cuando el embajador en Viena del elector bávaro, conde de Perusa apareció ante los miembros del consejo para protestar por la subida al trono de María Teresa. Al mismo tiempo avisaba a los embajadores de las potencias de que Carlos Alberto pretendía la herencia de todos los países de la Casa de Habsburgo. Por supuesto que la reclamación fue desestimada por Viena. Pero Munich no daba sus planes por perdidos: esto era un desafío claro de Baviera a la joven reina y no se hubiese atrevido a tanto sin estar segura de tener aliados poderosos... y el aliado era Francia5.
      Francia ya había utilizado Baviera en el pasado como auxiliar en sus injerencias en la política alemana y todas las esperanzas de Carlos Alberto se cifraban en este apoyo, ya que sus fuerzas eran débiles y sus generales y ministros incompetentes. Sus aspiraciones de ascenso a la dignidad imperial necesitaba de territorios que la mantuvieran económicamente y estos solo los podía conseguir despojando a María Teresa.

    Andrés Hércules de fleury (1653-1743)
    Colección Wallace (Londres)
    Retrato pintado por Jacinto Rigaud

     La política del cardenal Fleury6 había sido ambigua7 en este apoyo, por miedo a que una clara estrategia que llevara a la destrucción de la monarquía vienesa empujara a una guerra en el continente con Holanda e Inglaterra, que no podían permitir tal desintegración. Esta guerra para Fleury, como en tiempos de Luis XIV8, no se podía ganar, y perjudicaría grandemente los intereses de Francia. Aconsejaba moderación y parecía que su deseo era tener a Carlos Alberto como baza para debilitar a la Monarquía Vienesa, no para destruirla. Sin embargo Luis XV había apostado por una clara política de hegemonía dinástica en el continente, junto con España y Nápoles, que completaría la iniciada por su abuelo. Y esta opción exigía la desmembración del estado Habsburgo, que debía asegurarle la supremacía en el continente, y con la conquista de Belgica9 terminar con el predominio marítimo de Inglaterra.
      Fleury, que no era destituido a pesar de su resistencia a la política extranjera de el rey y sus consejeros privados, iba consiguiendo posponer cualquier decisión que implicara a Francia en el conflicto claramente. La invasión Prusiana de Silesia en Diciembre de 1740 iba a acelerar los acontecimientos.

    Luis XV de Francia (1710-1774)
    Retrato pintado por Louis Michel van Loo
    Museo de Grenoble (Francia)

    En resumen

     Con la muerte de Carlos VI, se produce una situación propicia para que se desencadene un conflicto internacional.

     Los factores que concurren a crear esta tormenta son:

    A) Cuestión dinástica: Relevo dinástico especialmente conflictivo, con elección imperial de por medio. Aparentemente resuelto por la Pragmática pero sin el respaldo de un ejercito fuerte que la haga respetar.

    B) Problemas internos:

    • La frágil cohesión de los dominios austríacos, solo unidos por lazos dinásticos que son los que se ponen en entredicho.
    • Descontento , sobretodo en Austria y Hungría, contra los Habsburgo, tanto por la mala administración como por las últimas derrotas militares contra los turcos.
    C) Internacionales
    • De política alemana:
      • Aparición de dos príncipes electores alemanes resentidos, Carlos Alberto y Augusto, que no aceptan a María Teresa como sucesora.
      • Prusia ya está madura para competir por el dominio de Centroeuropa y además dispone de un rey excepcional: Federico II.
    • De política europea:
      • -Cambio de rumbo en Francia, que regresa con Luis XV y el partido anti-austriaco a la política de hegemonía dinástica que busca la destrucción de los Habsburgo.
      • -Los borbones españoles, descontentos con el Tratado de Utrech y que aspiran a los territorios austriacos en Italia.
      • -Incluso Inglaterra, pese al pacifismo de Walpole y a la que no interesa la desmembración de Austria, necesita en esos momentos una guerra continental que distraiga a Francia y España de la guerra marítima que no le es favorable.

      Si después de todo lo dicho hubiese que señalar a un culpable de esta guerra , no cabe la menor duda que fué Federico el Grande con su ataque a Silesia el que la empezó.

     

     

    LA ELECCION DE EMPERADOR EN ALEMANIA

      Electores en el Sacro Imperio Romano Germánico eran cada uno de los príncipes a los que correspondía el derecho a elegir al rey de Germania, el futuro emperador (según la tradición alemana, los reyes eran elegidos entre sus nobles).

      En la Josefsplatz de Viena se encuentra la Cámara del Tesoro de los Habsburgo. Entre las piezas más impactantes se encuentran las insignias del imperio, como la Corona Imperial de Austria. Esta en su origen fué la corona particular de Rodolfo II (1552-1612). El primer emperador austriaco, Francisco I, elevó a la corona en 1804 al rango de símbolo del estado hasta esta fecha los soberanos austríacos eran en su propia tierra tan sólo archiduques, la dignidad de emperadores la poseían respecto al Sacro Imperio Romano Germánico. Como tales portaban la Corona Imperial del siglo X.

      Entre el momento de su elección y el de su coronación,el elegido obstentaba el título de Rey de los Romanos (Rex Romanorum) y después de su coronación, el de Emperador de Germania (Imperator romanorum).

      Detalle de  un vaso bohemio de 1593, que representa al emperador entronizado, flanqueado por los siete electores.

     

      La Bula de Oro, edicto imperial promulgado por el emperador del Sacro Imperio Romano Carlos IV en 1356, reconocía la condición de electores a:

    -Los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris
    -El rey de Bohemia
    -El Conde Palatino del Rin
    -El duque de Sajonia
    -El margrave de Brandeburgo

      En el tratado de Wesfalia (1648) se eleva el número de electores. En 1740 son nueve:

    -Los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris
    -El rey de Bohemia, título en manos de la Casa de Habsburgo.
    -El Conde Palatino del Rin
    -El duque de Sajonia, Augusto, también rey de Polonia
    -El margrave de Brandeburgo, en manos del rey de Prusia
    -El duque de Baviera, a través del Palatinado bábaro
    -El electorado de Hannóver, posesión de Jorge II, rey de Inglaterra

      Aunque el cargo de emperador era electivo, en la práctica desde el año 1438 hasta entonces siempre había recaído en los Habsburgo.

    Notas

    1 Candidato Habsburgo al trono espaņol en esta guerra, como Carlos III. (volver)


    JCGP-2005