ESCIPIÓN DESEMBARCA EN ÁFRICA, 204 a.C.

 

El numero de las tropas que Escipión llevo a África difiere según los autores, el propio Livio prefiere no mojarse y nos confiesa que el no da ninguna por su parte pero que los autores a los que ha consultado dan cifras que oscilan entre los 12.000 y 35.000 hombres, por mi parte es mas lógico pensar en una cifra alta, quizás esos 35.000 soldados, no creo que sea para menos el atacar el corazón de las posesiones enemigas, también se hizo el general romano con un buen arsenal de armas de sitio, no dejando nada a la improvisación..

  • Quinquirreme romana (armada de corvus), principal navío de guerra de la flota romana durante la II guerra púnica.

La flota de guerra y transporte se concentro en Lilibaeum y el mando de la misma le fue entregado al mejor colaborador y amigo de Escipión, Cayo Lelio. El pretor M. Pomponio se encargo del embarque de los suministros para el ejercito ( se dispusieron raciones y agua potable para los siguientes 45 días), tras concluir el embarque de tropas y abastecimientos Escipión reunió en tierra a todos los pilotos, capitanes y a dos soldados de cada barco a los que dio instrucciones precisas de como se tendría que llevar a cabo la travesía. Dispuso el general que tanto el como su hermano (Lucio Escipión) se harían cargo del ala derecha de la formación naval con 20 barcos de guerra, en el centro, los barcos de transporte (unos 400), el ala izquierda seria comandada por el jefe de la flota C. Lelio y Catón (que por aquel entonces era cuestor). Los barcos de guerra llevarían una luz, los de carga dos y el barco insignia tres, la flota se dirigiría hacia el sur, el punto o la zona de desembarco elegida fue la de Emporio, la rica zona situada, eso si, muy al sur del corazón de las posesiones cartaginesas, pero al mismo tiempo cerca de la zona en la que se movía su amigo y aliado Massinisa, esperaba ademas Escipión que conquistaría la región antes que desde Carthago pudiesen llegar refuerzos. Tras comentar y darles todas estas instrucciones envío a todos de vuelta a sus naves. Al amanecer del día siguiente, desde la costa, el espectáculo de la flota debía ser soberbio, decenas de miles de personas se disponían a despedir la escuadra, estaban allí las legiones que quedaban en la isla, la población de la ciudad y alrededores y las legaciones que de toda Sicilia habían acudido a despedir al prestigioso general romano. Escipión, desde su barco insignia, arengo a la flota y, tras realizar los debidos sacrificios rituales, dio la orden de partida, poco a poco la flota se fue perdiendo en el horizonte impulsada por un fuerte viento, la campaña que pondría fin a la II Guerra Púnica había comenzado.

 

Es extraño ver como, tras escoger y planificar el desembarco en la zona de Emporio, Escipión decide de buenas a primeras y parece ser que llevandose por los augurios o la suerte cambiar totalmente el diseño estratégico de la campaña y dejarse caer en el área mas poblada del territorio púnico, a pocos kilómetros de la capital enemiga y rodeado de poderosas ciudades hostiles. El único punto a su favor es, sin duda, la cercanía de su base de suministros, Lilybaeum, que queda ahora a solo dos o tres días de navegación. No obstante la jugada es sin duda arriesgada, y posiblemente se equivoco, pues pocos meses después se encontraría empantanado en el asedio a la ciudad aliada a Carthago, Utica, y con poderosos ejércitos enemigos maniobrando a su alrededor.
ruta de Escipion

 

Promontorium PulchrumEl Área del Promontorium Pulchrum actualmente, una cómoda y visitada playa de recreo, aquí desembarco el ejercito de Escipión.

Escipion en Africa, 204 a.C.

PRIMERAS ESCARAMUZAS EN ÁFRICA

La flota romana, ya en alta mar, se encontró enseguida con una densa niebla que desoriento a los pilotos, poco falto para que algunos barcos no se embistiesen entre si. La niebla duro hasta la noche y al día siguiente, y de nuevo al atardecer, la misma niebla envolvió de nuevo a la escuadra. Al amanecer del tercer día de navegación la niebla se disipo y un fuerte viento empujo a los barcos hacia la costa de África, divisaban ya entonces la misma, era el cabo Bon. Escipión ordeno largar las velas y dejarse empujar hacia otro lugar de la costa, la flota viro hacia el norte y en linea recta fue empujada hasta un saliente mas de la costa púnica, era el cabo (llamado por los romanos promontorium) Pulchrum, el augurio le pareció favorable ( Pulchrum quiere decir bello o afortunado) y decidió desembarcar sus fuerzas en aquel lugar.

La población púnica, tras divisar la inmensa flota y posteriormente la multitud de los desembarcados, emprendió la huida hacia la capital y las restantes ciudades de la zona, una turbamulta de soldados, hombres, mujeres y niños atestaron los caminos, unidos a largas columnas de ganado que se arreaba fuera de las tierras que pronto serian campo de batalla. En la capital, conmocionada por la noticia, se dispusieron confusamente para la defensa, se reforzaron las guardias en toda la metrópoli y se envió un contingente de 500 jinetes a hostigar y espiar a las fuerzas enemigas. Por aquel entonces no se disponía en África de ningún ejercito realmente competente, ademas, se decía, el único general de prestigio a mano, Asdrúbal Giscón (2), ya había sido derrotado antes por Escipión en Hispania, no obstante se recurrió a el y se le pidió que asumiera el mando de las operaciones.

Mientras tanto, los romanos, una vez desembarcados, avanzaron hacia Utica, elegida por Escipión como primer objetivo(1) de la campaña. En primer lugar se enfrento a la caballería cartaginesa que les vigilaba, disperso al contingente enemigo y entre otros cayo el propio Hannón, su comandante (hay dos Hannón en esta historia, no confundirse) , como fruto de la primera operación de castigo contra el territorio enemigo se capturaron 8.000 hombres entre ciudadanos y esclavos (habitantes de la región que no habían tenido tiempo, o no habían querido, retirarse), se tomo una rica ciudad por el camino y todo ello, riquezas y prisioneros, se embarco en parte de la flota que se envió de vuelta a Sicilia. El suceso mas importante del momento es la aparición de Massinisa, quien llega un día al campamento de Escipión con sus fuerzas, el numero de sus tropas, imprescindibles en un futuro no muy lejano, oscila según los autores, para unos 200 jinetes, para otros, los mas, unos 2.000.

Las fuerzas romanas avanzaron ahora hasta los alrededores de la ciudad de Utica seguidos de cerca por la flota romana, que por la costa, seguía los pasos del ejercito de tierra.

 

EL EJERCITO CARTAGINÉS

No existía ningún ejercito como tal en el momento en que los romanos desembarcan en el norte de África Las antiguas guarniciones de soldados profesionales han sido ya empleadas en las guerras de Sicilia o enviadas a los diferentes frentes de la guerra. Lo único, mas alla de un núcleo de tropas profesionales, con lo que los cartagineses pueden contar es con movilizar las milicias ciudadanas y apoyarse en la alianza de Sifax, volcando así un ingente ejercito sobre el reducido, pero profesional, ejercito romano. Finalmente, tras la derrota de este heterogéneo ejercito, solo quedara llamar a las ultimas fuerzas profesionales con las que cuentan los cartagineses, los ejércitos de Aníbal y Magón Barca.

 

ESCIPIÓN FRACASA ANTE UTICA

El ejercito de Escipión llega ante la poderosa polis púnica. Se abre ahora ante el romano la posibilidad de realizar un ataque sobre la única fuerza cartaginesa de cobertura que existe en el área, una fuerza de unos 4.000 jinetes reunidos por Hannón para hostigar las lineas romanas, erróneamente el oficial púnico las ha acuartelado en la ciudad de Salaeca, de esta forma, en vez de permanecer en campo abierto se encierra entre unas murallas. Escipión, que se da cuenta del error cometido por su adversario, cree conveniente aplastar este contingente antes de atacar Utica. Envía ahora por delante a Massinisa y sus fuerzas hasta las puertas de la ciudad de Salaeca, el numida llamara la atención del cartaginés y le atraerá hacia una emboscada. Así ocurrirá, los cartagineses responderán a la provocación del rebelde y poco a poco irán desplegando desordenadamente su caballería contra el débil enemigo, Massinisa combate en tanto y cuanto solo encuentra ante el jinetes desorganizados, pero cuando el general enemigo logra organizar sus destacamentos y ataca decididamente debe replegarse. Escipión, que espera detrás de unas lomas con su caballería, espera el momento en que Massinisa, en su retirada, les atraiga al lugar de la celada, y así ocurrirá, atraídos en su persecución al lugar en donde se encuentran las fuerzas del general romano los cartagineses son machacados. Hannón y unos 1.000 jinetes son rodeados y muertos, los demás se dispersan y perseguidos por los romanos y sus aliados son capturados unos 2.000 mas, aunque propiamente cartagineses no mas de 200, pertenecientes algunos de ellos a importantes familias de Carthago. Libre ahora de la oposición enemiga, dejo una guarnición en la ciudad y durante una larga semana precedió a devastar los campos del enemigo en una vasta extensión consiguiendo así reunir un ingente botín. De vuelta al campamento embarco todos los prisioneros y bienes saqueados en la flota de Sicilia y fue así remitida a Lylibaeum (la flota que le servia de cordón umbilical con Sicilia y que le proveía de todo tipo de abastecimientos).

Escipión volcó ahora todos sus recursos sobre la ciudad sitiada, se procede a un férreo cerco y asedio de la misma, las fuerzas de marina, mediante el uso de una torre de asalto construida sobre dos quinquirremes y que, provista de catapultas, lanzaba todo tipo de proyectiles sobre las murallas enemigas, atacan un sector de la muralla y las de tierra otro, apoyados también por catapultas y todo tipo de material de asedio que son emplazados en una loma que domina la ciudad, los asaltos son
repetidamente rechazados, destruyendo los cartagineses la torre construida sobre las quinquirremes. No carece de nada Escipión, pues posee todo tipo de armas de asedio y soldados voluntariosos, sin embargo, y pese a que se intenta todo lo que esta escrito, por ejemplo golpeando sus murallas con arietes, arrancando mediante largos ganchos las protecciones de cuero que hacían mas alta la muralla y protegían a sus defensores, fracasa ante la decidida defensa presentada por los uticenses, que no cejaban y golpeaban repetidamente a las fuerzas de asalto romanas desde las mismas murallas o en numerosas salidas en las que destruían las armas de asedio enemigas. Este precioso tiempo que el general romano pierde ante la ciudad cartaginesa es empleado por sus enemigos para organizar sus fuerzas.

  • Se hacia realmente complicado tomar una ciudad de cierto tamaño si esta decidia realmente resistir al asaltante. La proliferacion de la artilleria defensiva a estas alturas de la historia era espectacular. Pocas ciudades de entidad pordran ser tomadas ya en un asalto frontal, todo gracias a esta serie de artilugios que aterrorizaban al atacante y, cuando menos, le obligaban a tomar una serie de medidas solo al alcance de ejercitos con una organizacion soberbia. En la II guerra punica ninguna gran ciudad fue tomada en combate, solo la traicion o la sorpresa mas absoluta permitio al asaltante llegar a lo alto de las murallas de Capua, Carthago Nova, Siracusa y otras, ante las cuales cualquier ataque frontal habia fracasado lamentablemente.
Asdrúbal Giscón, nombrado general en jefe (no existia en la ciudad otro con su experiencia, por lo que se vieron obligados a entregarle el mando), procede rápidamente a realizar una leva por la que levanta unas fuerzas de 30.000 infantes y 2.000 jinetes que acampa fuera de las murallas de Carthago, sin embargo, espera todavía el apoyo del ejercito de Sifax (3) al que se ha mandado llamar y rogar que acuda a la defensa de África. Cuando por fin llega su contestación, y finalmente su ejercito, Asdrúbal levanta el campamento y avanzan sobre el enemigo. Sifax cuenta con unos 50.000 infantes y 10.000 jinetes, entre ambos alinean unas fuerzas sobre el papel irresistibles, se acampa así entre Utica y Carthago, posiblemente al otro lado del río Bagradas, cada ejercito en su propio campamento. La llegada de las fuerzas enemigas obligaron a Escipión a abandonar el asedio que hacia ya 40 días mantenía sobre la ciudad púnica, se aproximaba el invierno, por lo que procedió a dejar de lado las operaciones y se volcó en las obras de defensa del campamento en donde se dispondría a invernar. Eligió establecerse en una lengua de tierra que se abría hacia el mar no lejos de Utica. Se fortifico mediante una empalizada que cerro la parte de su perímetro que daba al continente, en el terreno así acotado estableció a las legiones y a la flota, que varada en las playas que daban al norte, dando a Útica De esta manera las fuerzas contendientes se recogieron en la estación invernal y así concluyen las operaciones en este año del 204 a.C.

 

 

 
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Notas..

(1) Es difícil tomar posición acerca de los objetivos o del futuro de la campaña que se le abría a Escipión ante si. Empantanando en el asedio de Utica, la iniciativa , durante mucho tiempo, correspondería a sus enemigos, que organizaban sus fuerzas a placer. Quizás el romano no disponía de fuerzas para impedir que los cartagineses maniobrasen contra el, tan solo podía esperar el ataque y entonces golpear con fuerza a sus adversarios. Finalmente veremos como la guerra en si, carente de objetivos estratégicos para el, fue una sucesión de batallas afortunadas tras las que aprovecho las ventajas estratégicas que estas le proporcionaban. Aquí vemos la diferencia esencial con la campaña que Aníbal en Italia. Invadió la península con pocas fuerzas pero de calidad, como el romano, pero tenia clarisimamente perfilados sus objetivos estratégicos, a los que nunca renuncio. Volver

(2) En estos momentos se encontraba , posiblemente autoexiliado tras la derrota en Hispania, en la corte de Sifax, desde donde maniobraba en favor de los intereses de su república, por otra parte no olvidemos que el propio Asdrúbal era suegro del rey numida, sobre el que su hija Sofonisba ejercía una poderosa influencia. Volver

(3) La actitud de Sifax en los albores del enfrentamiento final entre romanos y cartagineses parecía un tanto ambigua, aunque inclinado a los cartagineses, todavía podía albergar Escipiòn esperanzas de que, al menos, se mantuviese neutral. Sifax, que merodeaba con un ejercito cerca Carthago, se quito la careta y ataco de improviso una posición romana en donde se tenían almacenados suministros y demás bagajes, luego reclamo de Numidia un fuerte contingente de refuerzo y se unió a Asdrùbal Giscòn. Volver