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SICILIA, Siracusa


Al comenzar la II Guerra Púnica, nada podía presagiar que solo unos años mas tarde la isla se vería envuelta en un encarnizado e igualado combate entre los ejércitos cartagineses y romanos, quienes al final y tras muchas vicisitudes, consiguieron hacerse con el control definitivo de la totalidad de su superficie.

En el año 218, al comenzar la contienda, rápidamente fue enviado a la isla, tanto una flota de combate (160 quinquirremes), como todo un ejercito cónsular (2 legiones mas 16.000 aliados de infantería y 1.800 de caballería) con la intención de invadir el norte de África en el caso de que su colega en la Cisalpina, se bastase para repeler una posible invasíón de Italia por Aníbal.

En la isla, entretanto, los intereses romanos eran mas que defendidos por su aliado Hierón, tirano de Siracusa, quien en la medida de sus posibilidades ayudaría lealmente hasta su muerte a los romanos.

En Carthago, se adopto sin tardanza una actitud de acoso a las posesiones romanas enviando a tal fin un cierto numero de embarcaciones mas prestas a golpes y ataques relámpago que al combate en toda regla, enfrentamiento que siempre evitaran los navíos cartagineses, escarmentados ya en la anterior guerra de la combatividad de los legionarios romanos embarcados.

Ya antes de la llegada del cónsul T. Sempronio, una flota de 20 navíos de guerra púnicos transportando 1.000 infantes llego hasta las Islas Liparas con intención de saquear lo posible y dirigirse luego a Italia, al mismo tiempo, otra flota de 35 barcos intentaría tomar por sorpresa Lylibaeum, sin embargo, una tormenta afecto a ambas escuadras y disperso a los barcos que operaban en las Liparas, 3 de estas embarcaciones vinieron a parar a la zona del estrecho de Mesina, en donde se encontraba casualmente Hierón de Siracusa esperando la llegada del cónsul y quien envió 12 navíos de guerra que capturaron a los despistados cartagineses, gracias a los prisioneros capturados se supo los planes de los enemigos y se enviaron mensajeros por toda la isla advirtiendo de la posibilidad de un ataque sorpresa de la flota cartaginesa. Esta, que había sido también afectada por la tormenta que había dispersado a sus compañeros de las Liparas, perdió algunos días de travesía dando tiempo así a que las guarniciones romanas en las ciudades costeras fuesen alertadas y a que se reuniese una escuadra en la misma Lylibaeum, de tal forma que cuando los cartagineses arribaron a la ciudad, no cogieron a esta desprevenida. La flota púnica, viendo que el efecto sorpresa se había perdido, esperaron hasta el amanecer (pues habían llegado de noche) y aprestaron su escuadra para el combate, al clarear el alba, la flota romana salió de puerto y se dirigió contra los cartagineses, quienes, rechazando combatir cuerpo a cuerpo, plantearon un combate de naves, de estrategia, ya que no disponían de la cantidad ni calidad de tropas embarcadas que requeriría un enfrentamiento de tales características. Pese a la conocida destreza marinera de los cartagineses, estos pronto se vieron atenazados por el gran numero de barcos enemigos y así al poco, debieron emprender la retirada no sin antes perder siete naves cartaginesas con un total de 1700 prisioneros.

Hierón II de Siracusa, 306?-215 a.C.

Poco después de estos hechos, llegaba por fin a Mesina el cónsul T. Sempronio con la flota y el ejercito, siendo recibido en la ciudad por el propio Hierón, quien a la sazón también se encontraba allí con su flota con la que mas tarde y unido ya al romano, marcharon sin tardanza a Lylibaeum, a sabiendas de que ya se temían sediciones en algunas de las antiguas ciudades que pertenecieron a los cartagineses tan solo hace poco mas de veinte años antes. Desde allí, el cónsul despacho a Hierón de vuelta a su reino y el emprendió una primera incursión sobre territorio púnico atacando Malta, en donde capturo a 2.000 soldados enemigos y a Amílcar Giscón. Seguidamente y una vez asegurada la defensa de la parte de Sicilia que da al África, paso con la flota a las islas Eolias, en donde se pensaba que se encontraba la otra flota cartaginesa, pero se equivocaba,esta había salido ya hace tiempo de esas aguas y se encontraba ya atacando la costa de Calabria. En ese momento, recibió T, Sempronio la noticia de que Aníbal había pasado los Alpes, se le reclamaba en Italia junto con su ejercito, por lo que, sin tardanza, y tras repartir su flota entre los distintos puntos amenazados, partió hacia Roma.

Tras la marcha del cónsul T. Sempronio, quedaba al mando de la isla quien ya lo estaba antes de su llegada, el pretor M. Emilio, quien recibió del cónsul antes de su marcha un refuerzo de 50 quinquirremes para la flota. Después, poco mas ocurrio destacable en la isla. Fue sucedió M. Emilio en el mando por T. Otacilio, quien fue nombrado pretor de Sicilia en el año 217 a.C., quien se hizo a su vez cargo de la flota romana que, por la ruta de Cerdeña, había atacado el territorio costero africano bajo control cartaginés con desigual exitó. Una vez en Lylibaeum, el legado de T. Otacilio, P. Cincio, se encargo de llevar a Ostia la flota de 120 unidades que parece ser, representaba la reserva naval estratégica romana. Por aquellos días, Hierón de Siracusa, preparo una flota de transporte que llevo hasta Ostia gran cantidad de suministros de todo tipo, donación que hacia al estado romano a sabiendas del terrible percance que había supuesto la derrota de Trasímeno y el posterior y destructivo avance del cartaginés Aníbal por las tierras romanas y de sus aliados. Los donativos que entrego no fueron aceptados por el senado como tales, solo a cambio de su pago, así mismo las tropas auxiliares que también envió Hierón fueron remitidas a los cónsules (participarían en Cannas). Junto con los regalos, enviaba también Hierón una petición, que se ordenase al pretor T. Otacilio acosar con la flota romana las costas de África, para de esta manera entorpecer las comúnicaciones entre Carthago y Aníbal. El consejo fue aceptado, se reforzó con 25 quinquirremes la flota del pretor (contaba así con 75) y se le ordeno que pasase al África cuando lo considerase oportuno.

LLegamos de esta manera al año 216 a.C., Carthago emprendió por fin una operación a gran escala contra Sicilia, una flota de guerra ataco y devasto el territorio de Hierón de Siracusa, sin temor, pues mientras tanto otra poderosa escuadra cartaginesa (posiblemente mas de 75 unidades) permanecía a la defensiva pero a la expectativa cerca de Lilybaeum, obligando así a la escuadra romana a permanecer en esas aguas y a no poder acudir en defensa de su aliado. T. Otacilio no tuvo, parece ser, otra salida que solicitar de Roma refuerzos con los que poder combatir en dos frentes. Acuciados en Roma como estaban por el desastre de Cannas, habían sacado de la flota de reserva estacionada en Ostia la mayor parte de la infantería embarcada, se entrego la flota a P. Furio Filo quien bajo hasta Sicilia con 120 navíos de guerra, expulso de la isla a las flotas púnicas y el mismo paso luego a África para atacar el suelo cartaginés No se sabe con exactitud como fue la campaña, lo cierto es que poco tiempo después la flota romana regresaba a Lylibaeum con el propio P. Furio herido y tanto las tropas como las tripulaciones en general de la isla resentidas con el echo de que no se les hacia llegar la paga y el trigo desde hacia tiempo, acuciadas como estaban las arcas romanas de gastos de todo tipo, T. Otacilio pidió así mismo el relevo acuciado seguramente por tantos problemas. De Roma llego la contestación de que dinero y recursos ya no se disponían, por lo que tomasen las medidas (2) oportunas para proporcionarselos ellos mismos, en cuanto al relevo, este llego en el 215 a.C. en la persona de A. Claudio Pulcro quien llego a la isla con nuevas tropas, los supervivientes de Cannas, dos legiones, castigados con el exilio de Italia. Las legiones establecidas anteriormente en la isla fueron remitidas a Italia. Poco después, T. Otacilio, tras una corta estancia en Roma, llego de nuevo a la isla con plenos poderes para hacerse cargo de la flota romana y operar contra las costas cartaginesas, emprendiendo una campaña de saqueo contra el África Durante el transcurso de esta expedición, fue informado de que una numerosa escuadra cartaginesa se encontraba cerca de Cerdeña, por lo que le fue ordenado interceptarla, rápidamente se dirigió al norte siguiendo las costas de África en dirección a Cerdeña cuando consiguió su propósito y se topo con que la escuadra cartaginesa regresaba a África, T. Otacilio ataco, disperso la mayor parte de la flota enemiga y capturo siete navíos

Seguramente, siendo la flota romana estrechamente vigilada por los cartagineses, se aprovecho la marcha de T. Otacilio hacia el norte para, desde Carthago, enviar una fuerte expedición de suministros a Aníbal, de esta manera una flota cartaginesa arribo sin contratiempos a la zona de Locrii en donde desembarcaron recursos de todo tipo amen de un refuerzo de unos 12.000 hombres. Esta acción cartaginesa debió sentar muy mal en Roma, que una flota de tales dimensiones hubiese costeado sin ningún contratiempo Sicilia en su camino de ida y vuelta parecía demostrar la incompetencia (1) del encargado de la defensa de esas costas, T. Otacilio Craso.

Era Sicilia base de operaciones contra África así como retaguardia privilegiada de la región del Bruttium, en mas de una ocasíón se lanzarían golpes de mano contra las ciudades de la región aliadas a los cartagineses, También servia como punto de apoyo de la ultima gran ciudad bajo control romano de ese territorio, Rhegium, estratégica ciudad que servia de puente entre la isla de Sicilia y la península y que era firmemente defendida por Roma.

Así estaban las cosas cuando los acontecimientos se precipitaron, pues muere en Siracusa Hierón, el firme mas firme aliado de Roma fuera de Italia, a partir de este momento las cosas cambian radicalmente, un nuevo e insospechado frente de guerra se abre para los dos contendientes.

mapa: Reino de Siracusa

 

Notas..

(1) T. Otacilio Craso, casado con una sobrina del mismísimo Q. Fabio Máximo, posiblemente su parentesco le había facilitado su carrera política, sin embargo, el echo que durante su gobierno de la flota, los cartagineses hubiesen conseguido hacer llegar a Aníbal poderosos envíos de refuerzos y además, haber continuado asolando con incursiones las costas de Italia y Sicilia, llevo a su propio suegro a declararse publicamente contra la candidatura de este al cónsulado en el año 214 a.C., candidatura que fue finalmente rechazada precisamente por las criticas vertidas por Q. Fabio. Volver.

(2) Tuvo que recurrir el propretor T. Otacilio a su único aliado y valedor, Hierón de Siracusa, quien inmediatamente pago las soldadas de los legionarios y proporciono trigo para los siguientes seis meses de campaña. Volver.

 

 

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