Fruto de la agresión numida fue la anexión de la región de las Grandes LLanuras y el pagus Thuscae, en total una cincuenta ciudades (según las crónicas). El drama para los cartagineses fue que Catón tuvo que ir a Carthago como intermediario y, entonces, es cuando se sorprendió de la prosperidad de la ciudad rival, desde ese momento fue cuando en el senado no dejo de señalar continuamente que Carthago debía ser destruida.