www.satrapa1.com

 

EL COMIENZO

Nació Masinissa en el seno de la familia que reinaba sobre los númidas Maesilos, quizás alrededor del año 230 a.C. Las primeras noticias que tenemos sobre el joven príncipe nos sitúan en el año 213 a.C., En África se produce un acontecimiento que altera la aparente paz en la que se vive. Sifax, rey de los poderosos númidas Masessilos, se acaba de alinear con los romanos y ha firmado una alianza con los escipiones, generales romanos que combaten en Hispania. La situación es extremadamente delicada para los cartagineses que sufren una gran derrota ante el ejercito de Sifax y que deben retirar por ello a uno de sus ejércitos de Hispania para trasladarlo a África, necesitan ahora del concurso de todos los aliados númidas que puedan encontrar, por ello se dirigen a Gaia (3) (ya anciano), rey de los Maesilos y padre de Masinissa, para solicitar de él el auxilio de sus tropas, de sus jinetes. Gaia, parece que se deja tentar fácilmente ante la perspectiva de alinearse junto a la poderosa Carthago contra su, seguramente, odiado vecino, más, cuando el joven Massinisa, entusiasmado por entrar en guerra, reclama para si el mando del ejercito real. Con tan solo 17 años Masinissa se une al ejercito púnico de Asdrúbal Giscón y juntos marchan contra Sifax derrotandolo en singular batalla, golpeando de tal manera al regulo númida que este se ve obligado a huir precipitadamente del campo de batalla en el que se dice perdió 30.000 hombres (año 213/12 a.C.), Sifax abandono ahora sus tierras internandose en el territorio de los mauries en donde su nombre era respetado y en donde se puso enseguida a la tarea de reclutar un ejercito con el que, según parece, pasar a Hispania para unirse a los escipiones. No contaba Sifax con el joven e impetuoso príncipe de los Maesilos, quien al frente tan solo de su gente siguió a su enemigo hasta las tierras de los mauries, en el área del estrecho, en donde volvió a derrotarle con contundencia y sin, esta vez, la ayuda cartaginesa. De Sifax nada mas se sabe por el momento, seguramente se escondió en las profundidades de Maurisia para regresar silenciosamente junto a sus tribus en Numidia, Masinissa se movió ahora hasta Carthago en donde sin duda seria agasajado y recompensado por tan imprevisible victoria. Fruto de esta guerra fue la amistad entre el y Asdrúbal Giscòn, quien incluso le prometio la mano de su hija Sofonisba (según parece muy bella) como medio de estrechar lazos entre ambas familias y pueblos.

Caballeria numida

Caballería ligera númida, uno de los mejores jinetes de la antigüedad.

MASINISSA EN HISPANIA

No le resultaría difícil a Giscón convencer a su joven amigo a que le acompañase con el ejercito cartaginés (libre ahora de la guerra en África) de campaña a Hispania. LLegamos así al año 212 a.C., en Hispania operan conjuntamente los ejércitos de Asdrúbal Barca, Magón Barca y Asdrúbal Giscón contra los dos escipiones, mientras los diferentes ejércitos realizan movimientos estratégicos, la caballería de Masinissa no deja de hostigar a los romanos de P. Escipión, tanto es así que mediante sus continuos golpes de mano les obligo a detener su marcha y a atrincherarse, impidiendoles ademas no solo forrajear si no siquiera salir del valladar del campamento atrincherado. Una noche se vio obligado P. Escipión a dejar sigilosamente el campamento con la mayor parte de sus tropas y moverse para interceptar un ejercito hispano que llegaba por el norte, desafortunadamente para él Masinissa descubrió su marcha y cuando los romanos se enfrentaban ya a los hispanos los númidas surgieron por la espalda de las posiciones romanas, poco después todo el ejercito cartaginés llegaba al combate sin duda advertido por el príncipe númida. Esta batalla y la siguiente costo la vida a los dos escipiones y empujo a los romanos de nuevo hasta la linea del Ebro.

mapa de África

Después de esta victoria, Masinissa debió permanecer en Hispania poco tiempo mas pues al año siguiente se encuentra de nuevo en Carthago (210 a.C.) parece ser que los cartagineses preparaban un nuevo ejercito africano para, una vez en Hispania, ser entregado a Asdrúbal Barca para ser trasladado a Italia. Masinissa se había movido mucho y bien para reclutar 5.000 jinetes númidas para sus aliados, para cuando estas fuerzas habían llegado a Hispania, Roma, informada de las intenciones cartaginesas, ya había respondido enviando al joven Escipión con un ejercito al norte del Ebro. El joven general romano emprendió la ofensiva arrebatando a los cartagineses la iniciativa y tomo por sorpresa Carthago Nova, los cartagineses se vieron entonces con serios problemas internos y debieron permanecer en el sur de Hispania para mantener la fidelidad de sus aliados renunciando a cualquier tipo de iniciativa, en esos días parece que regreso por fin Masinissa a la península, traía a su caballería y, por supuesto, varios familiares suyos como acompañantes, por ejemplo el joven Masiva, su sobrino, que siendo huérfano de padre se había criado junto al padre de Masinissa, Gaia. Al joven Masiva le estaba prohibido, por su juventud, entablar combate, sin embargo, sin que su tío lo supiese formo con una unidad númida el día de la batalla de Baecula con tan mala fortuna que fue hecho prisionero, llevado a presencia de Escipión y al enterarse este de la identidad de su joven prisionero decidió dejarlo en libertad ademas de darle un caballo y otros regalos como un primer intento de congraciarse con Masinissa tenido ademas en ese momento como el mejor y mas peligroso combatiente del bando contrario. Tras Baecula, los cartagineses decidieron emprender una guerra defensiva en Hispania, pero daron a Masinissa, al que entregaron los 3.000 mejores jinetes del ejercito, la orden de que emprendiese por su cuenta campañas de hostigamiento contra el territorio afecto a los romanos. LLegamos así a los días previos a la batalla de Ilipa (206 a.C.) cuando en una afortunada acción, la caballería de Masinissa y Magón Barca atacaron con decisión a los romanos cuando estos montaban su campamento en las cercanías del lugar donde se libraría la famosa batalla, el encuentro puso en grave aprieto al general romano, aunque este al final consiguió rechazar con éxito a los atacantes, en los días sucesivos no se librarían los romanos de los constantes ataques de los jinetes de Masinissa, al menos hasta el día de la gran batalla que concluyo con la severa derrota cartaginesa. Nada mas se sabe de las correrías del príncipe númida hasta poco tiempo después cuando, encerrados en Gades los cartagineses el propio Masinissa decidió entablar conversaciones con los romanos. Mediante unos enviados se cito con Escipión en algún lugar del sur de la Betica, pidió luego a Magón permiso para pasar de Gades a tierra firme con el fin de hostigar a los aliados de los romanos y lo que hizo fue ir a la entrevista secreta con el romano. El encuentro fue decisivo para la decisión de Masinissa de pasarse a los romanos, ya desde hacia tiempo el númida se sentía atraído por la aureola del prestigioso romano y al verse en persona ambos tuvieron del otro una gran impresión. Se sello de esta forma la alianza entre Masinissa y Publio Cornelio Escipión que tantos frutos daría en un futuro muy próximo. Masinissa al poco de regresar junto a los cartagineses marcho de su lado para volver a África, en donde tendría que luchar por sus derechos al trono de los númidas Maesilos.

mapa de África

MASINISSA CONTRA SIFAX Y CARTHAGO

La marcha de la guerra había dado un gran vuelco tras la conquista de Hispania por los romanos, ahora tanto Sifax como Masinissa se alineaban con Roma (Sifax ya hacia tiempo que había restablecido su poder en África y había firmado la paz con Carthago (4), ahora, tras Ilipa, se declaraba alineado a los romanos aunque no beligerante) los cartagineses, que veían en Sifax al principal objetivo de su diplomacia, se volcaron en conseguir la amistad y la alianza de este personaje, ahora que se sabia que Masinissa (no lo olvidemos, gran enemigo de Sifax) se había pasado a los romanos tenían un punto a su favor.

El príncipe Masinissa, habiendo sin duda huido del lado de los cartagineses, desembarco al otro lado del estrecho, entre los mauries, se entrevisto en el lugar con un poderoso régulo, Bagud, quien le proporciono en contestación a sus ruegos una escolta de 4.000 hombres para que pudiese llegar sin peligro hasta su reino. Así lo hizo, mando avisar a sus parientes y amigos de su próxima llegada y de que le esperasen en las fronteras del reino y, cuando llego allí, 500 númidas se le unieron al tiempo que su guardia mora le abandonaba y tomaba el camino de vuelta, el avanzo hacia el interior del reino, tuvo suerte Masinissa pues se topo con el joven rey Lacumazes y su escolta ( viajaban camino de la corte de Sifax), estos retrocedieron a una ciudad cercana (una tal Tapso, sin identificar) ciudad que fue tomada rápidamente al asalto por las exiguas tropas del númida. No fue difícil para Masinissa hacerse con la población, los que no se rindieron fueron muertos y los restantes miembros de la guarnición o la guardia del rey se pasaron a él. Sin embargo durante el combate la confusión proporciono a Lacumazes la oportunidad de evadirse y escapar, llegando así indemne ante Sifax.

Este éxito inicial de Masinissa corrió rápidamente entre el pueblo maesilo, pronto acudieron ante él una multitud de hombres dispuestos a servirle, en su mayor parte veteranos del ejercito de su padre Gaia. Mientras tanto, Mazetulo, que contaba de por si con un buen ejercito procedente de sus cabilas y contingentes del ejercito real, recibió el apoyo directo de Sifax con lo que pudo poner en linea 15.000 infantes y 10.000 jinetes. No tardo mucho en llegar a las manos con Masinissa, quien en absoluto contaba con tal cantidad de hombres, sin embargo, las tropas del príncipe númida se encontraban mucho mas fogueadas siendo como eran veteranas de combates con cartagineses y romanos, durante la batalla prevaleció la calidad a la cantidad, Mazetulo fue derrotado aunque pudo retirarse con su tutelado Lacumazes a territorio cartaginés en donde fue bien acogido.

Masinissa se enfrentaba ahora a Sifax y los cartagineses simultáneamente, por ello prefirió ceder un poco ante Mazetulo y envió por él a comunircarle que a cambio de su regreso le concedería el perdón y mantendría todos sus privilegios y posesiones, Mazetulo, que prefería volver a sus tierras a permanecer en el exilio, acepto y se unió a Masinissa.

Coincidió que por aquellos días Asdrúbal Giscón ( Sifax se había casado con su hija Sofonisba) se encontraba en la corte de Sifax, y le animo a combatir a Masinissa, le decía que príncipe tan impetuoso y competente no estaría mucho tiempo inactivo y que de seguro intentaría expandir su reino a su costa, este y otros argumentos espolearon al poderoso númida a mover un ejercito contra su vecino. Aprovechando una antigua disputa territorial, Sifax ocupo militarmente la porción de territorio que reclamaba esperando que Masinissa respondería a la ofensa, así ocurrió, sin embargo esta vez Masinissa se enfrentaba a un ejercito numeroso y bien entrenado, fue duramente derrotado y, expulsado de su reino, marcho a ocupar con los pocos jinetes que le siguieron una fuerte posición en un lejano monte de su territorio, allí le siguieron algunas familias con sus tiendas y ganado, por lo que estableció una especie de punto fuerte desde donde realizaba sangrientas incursiones sobre territorio cartaginés Fueron tales las molestias que causaba a los cartagineses que estos demandaron a Sifax que acabase de una vez con el molesto príncipe, Sifax, considerando que la tarea no era digna de un rey, escogió a uno de sus generales, Búcar, al que proporciono 2.000 jinetes y 4.000 infantes para exterminar a los hombres de Masinissa. Bùcar ataco a Masinissa cuando este estaba desprevenido, la matanza fue grande y apenas pudo este retirarse con 50 hombres por senderos desconocidos para el enemigo, Bùcar, escogiendo de entre su gente a no mas de 700 hombres, persiguió al fugitivo dandole alcance cerca de Clupea (desconocida) , Masinissa de nuevo pudo escapar con cuatro acompañantes, estaba herido, cabalgaban ahora por una llanura perseguidos por mas de doscientos jinetes enemigos, llegaron en la persecución hasta un caudaloso río que les cerraba el paso, Masinissa y sus cuatro acompañantes se lanzaron a la corriente mientras que Bùcar y los suyos se pararon en la orilla. Dos de los acompañantes de Masinissa se ahogaron en el río, los demás desaparecieron, dandolos a todos por muertos Bùcar abandono la persecución y regreso ante Sifax.

Masinissa herido, tardo en recuperarse, pero cuando, con la ayuda de sus dos acompañantes, pudo ponerse en pie y luego montar a caballo, partió hacia el interior de su reino. Por el camino se le fueron uniendo algunos jinetes hasta reunir no mas de cuarenta, cuando se presento ante su pueblo y les hizo ver que no había muerto, provoco tal conmoción que en poco tiempo levanto un gran ejercito de 16.000 infantes y 4.000 jinetes con los que ataco a cartagineses y númidas, tal fue su arrogancia que Sifax se vio obligado a entrar personalmente en campaña. Estableciendo entonces Sifax su ejercito entre Cirta e Hippo Rhegius. LLego la hora de la batalla decisiva, Masinissa se presento en un terreno escogido por Sifax, quien le tendió una trampa mortal, enviando a su hijo a flanquear , entre las montañas, el flanco del despliegue de su enemigo, cuando la batalla estaba en su apogeo surgió por la espalda de Masinissa el ejercito de Vermina (el hijo de Sifax), las tropas de Masinissa fueron exterminadas y él pudo por poco romper el cerco con doscientos jinetes, perseguido por Vermina, escapo finalmente de sus garras conservando tan solo 60 hombres, esta vez fue totalmente expulsado de su reino, retirandose lo mas lejos que pudo, en las tierras de la Sirtes Minor, entre las colonias cartaginesas y el territorio de los garamantes. Paso allí Masinissa una larga temporada , aunque seguramente sus correrías las haría por una amplia extensión de terreno. De nuevo lo encontramos en tierras de su reino cuando es informado que el general romano Lelio, amigo de Escipión y conocido seguramente del propio Masinissa, había desembarcado en la costa cercana a Hippo Rhegius y se dedicaba al saqueo de las tierras circundantes, acompañado por unos jinetes Masinissa se presento a Lelio y en las conversaciones que mantuvieron exhorto al general a que comunicase a Escipión la oportunidad que se le ofrecía de atacar de inmediato África, con los cartagineses sin un ejercito profesional y Sifax envuelto en guerras fronterizas se daba, según él, el momento propicio para la intervención. Sea lo que fuere, Masinissa garantizo al romano su adhesión y que cuando se produjese la invasión él acudiría junto a su amigo y aliado Escipión.

mapa de África
Masinissa

Masinissa

El ataque romano se retraso todavía un año, Escipión era terriblemente detallista y deseaba disponer de todo lo necesario para llevar adelante su cometido, de esta forma, cuando desembarco no lejos de Útica en el año 204 a.C. disponía de un excelente ejercito, fuerzas a las que presto se uniría el desterrado númida.

LA GUERRA DE ÁFRICA

El apoyo prestado por Masinissa a las fuerzas romanas fue del todo decisivo, por un lado tenia un detallado conocimiento del terreno, por otro, disponía de valiosas fuerzas auxiliares y ademas, era un factor importantísimo que utilizar contra el poderoso rey de los númidas masesilios. Tras las primeras victorias en suelo africano, Escipión, ya con la iniciativa, presto a Masinissa las tropas romanas suficientes para que, junto con sus propias fuerzas, intentar recuperar el control de su reino. Hubo una gran batalla entre los dos líderes númidas, en principio con ventaja para Sifax, sin embargo, la aparición de los aliados romanos de Masinissa finalmente inclinaron la balanza de su lado. Sifax era entonces hecho prisionero y su poder se derrumbaba con el. Cirta se entregaba a Masinissa y este rápidamente se hacia con la totalidad de sus antiguas posesiones, también caía en su poder su querida Sofonisba, a quien trato de conservar casandose con ella, pero que tuvo que sacrificar , Escipión no deseaba en absoluto que la hija de Asdrúbal Giscón estuviese tan cerca de su aliado mas importante.

Caballeria pesada numida

Dibujo de Peter Conolly, caballería pesada númida en tiempos de Masinissa.

Tras la desaparición de Sifax, de los masesilios solo quedo un, aunque posiblemente extenso, residual territorio bajo Vermina, hijo de Sifax, quien mantuvo el control de las regiones mas occidentales del antiguo imperio controlado por su padre (fue reconocido como rey por los romanos a los pocos años de finalizada la guerra)..

EL REINO DE MASINISSA

batalla de Zama

Batalla de Zama, 202 a.C.

Tras la batalla de Zama (Masinissa tenia ya 37 años) y la derrota final de los cartagineses Masinissa se convirtió en el principal amigo y aliado del pueblo romano, de estos recibió entonces la soberanía, tanto de las antiguas tierras del reino de los Masilos, como de los territorios que los romanos habían confiscado a Sifax. Del lado cartaginés, también Masinissa fue autorizado a anexionarse una cierta extensión de territorio, sin embargo, los limites o bien no eran del todo precisos o bien permitían muchas interpretaciones, por lo que el rey númida no dejo nunca de reclamar (5) a los cartagineses mas y mas tierras en virtud de los derechos que le confería el tratado con los romanos. Durante el siglo II a.C.Masinissa litigo con los cartagineses en varias ocasiones, durante los años 195 (1), 193, 182, 172, 162 y 153 a.C., fruto de estas reclamaciones, como mínimo siempre atendidas en Roma, fue la expansión territorial del númida a costa del sufrido estado cartaginés Todo acabo cuando hartos ya de las agresiones de Masinissa los cartagineses se lanzaron finalmente al combate para defenderse de las continuas agresiones del númida, quien contaba por aquel entonces con mas de 80 años, consiguió enfrentarse con éxito al ejercito cartaginés y le sirvió como excusa, ademas, al senado de Roma para declarar una guerra total contra Carthago (2), guerra que acabaría con la existencia de este pueblo pero que Masinissa no llegaría a ver.

mapa de África

Micipsa, hijo de Masinissa

Micipsa, hijo de Masinissa.

Al morir dejaba cerca de diez hijos, una prolífica familia que pocos años después se enfrentaría entre si y llevaría a la larga a su pueblo a la perdición. El reino que Masinissa, bajo su largo reinado, lego a sus sucesores era uno de los mas ricos del Mediterráneo, al menos sus reyes, lo que antaño era un pueblo de nómadas, Masinissa lo había convertido en un pueblo de agricultores, alentó y promovió el asentamiento de las tribus y fundo numerosas ciudades por su territorio, y si bien parece exagerado generalizar, si que parece cierto el salto cualitativo que se llevo a cabo en este pueblo antaño salvaje e independiente. Lo que nunca pudieron hacer los cartagineses con la guerra se hizo con la paz, el comercio, el idioma y la cultura púnica se extendió por la región, y tanto es así que hoy por hoy la segunda necrópolis púnica mas extensa que se conserva es la de Cirta, capital númida. Se llega incluso a decir que Roma veía con desconfianza el inmenso poder que comenzaba a acumular el rey, no olvidemos que los romanos no les cederán ya tras la guerra con Carthago, ni un ápice mas de territorio.

Hizo Masinissa de su alianza con Roma el eje de toda su política, veremos como presta ayuda constantemente a la república a la menor oportunidad de hacerlo, en todas las grandes guerras en que Roma se involucra en aquellos tiempos se encuentran auxiliares númidas, ya sea la guerra contra Perseo, contra Filipo, o contra Antìoco etc, de hecho, en el 151 se encontraba en su corte el propio Escipión, quien pudo estar presente en la batalla contra Asdrúbal el Samnita, pues quería solicitar al rey númida el envió de elefantes de guerra a Hispania. Recelos a parte, sin duda Masinissa fue lo suficientemente inteligente para alinearse con decisión junto a Roma, a la que debía su posición.

Masinissa preparo el reparto del reino entre tres de sus hijos, Micipsa, Manastebal y Gulussa, quienes ya antes compartían con el el gobierno, heredaron así diferentes partes del imperio númida a la muerte del anciano rey (148 a.C.).

Altar

Altar dedicado a Masinissa por su hijo Micipsa. Reconstrucción.

El reino númida de Masinissa se dividió entre sus hijos, lo que a la larga solo sirvió para provocar guerras entre ellos, guerra de las que se aprovecharía Roma, que pocos años después acabara con la independencia de la parte mas rica y prospera de este poderoso pueblo africano.
 

Notas.

(1) En este caso se trataba de la anexión por el númida de un territorio que su padre Gaia arrebato a los cartagineses pero que luego estos reconquistaron, Masinissa lo reclamaba ahora como propio. Volver.

(2) Es extraño el comportamiento romano durante este conflicto, pues parece ser que hasta que no se dieron cuenta estos de lo difícil de la tarea de vencer a los cartagineses (después de serios reveses a manos de sus fuerzas) no acudieron en busca de ayuda a Masinissa. Por que no se encontraba este alineado desde el principio junto a ellos?, quizás los romanos recelaban ya de su poder y no querían engrandecerlo mas todavía. Volver.

(3) Este rey ya había tenido algún mas que serio conflicto con los cartagineses, a los que había arrebatado algunos territorios y que, parece, había conseguido salirse con la suya. Los "pérfidos" púnicos seguramente hicieron tabla rasa con tal de alinear a este regulo en contra del poderoso Sifax. Volver.

(4) La necesidad de los cartagineses de llegar a un acuerdo con el rey númida fue tal, que incluso, sabiendo que ambicionaba casarse con la hija de Asdrùbal Giscòn Sofonisba, prometida a Masinissa, a espaldas del padre, el senado de Carthago le ofreció y entrego a la muchacha como esposa, joven esta, inteligente y sagaz que mantuvo a, ahora su marido, Sifax, unido a Carthago por el resto de su vida, prestando así al estado púnico un reconocido servicio. Volver.

(5) Los territorios anexionados por Masinissa fueron exclusivamente los que quedaban fuera del área de influencia de las ciudades costeras, en donde los cartagineses se defendieron con éxito de los ataques del númida. Mas adelante y para aplacar al rey africano se le ofrecerían estas ciudades a cambio de la paz tras los acontecimientos que desencadenaron el comienzo de la III Guerra Púnica.Volver.

 

 

 

-Firma en el libro de visitas..

-Ver libro de visitas..